21.7.16

DOS POEMAS DE WILLNI DÁVALOS (CUSCO 1988)



DULCE NERÓNICO


Mi dulce Nerón, alimaña bebe, dorado embrión de muralla china,
                                         e s p i g a

¿Qué haces despierto a estas horas, en qué subgénero de tiempo te arrastras?

El ordinario parloteo de los esclavos
ha logrado extraerte
del rijoso sueño apenas comprensible por tu pueril mente.

Vuelve a ellos, semilla de rey, duerme otra vez
envuelto en seda
bebe de láudano en vaso
un sólo vaso que estrague tu dolor.

Mi dictador de pies planos,
rojizo enano,
no llames a tu madre.
Divirtiéndose está en la sala de juegos junto a cuatro viejos generales
Su hiena carcajada, el rumor de su éxtasis, no te pertenece.



Fantasmas no son. En palacio no se muere, mi Nerón.





II

Obsenato maneja la espada.
No hay objeto más dócil en sus garras,
ésta recibe el electroshock vital de sus falanges.


Su Padre, el amo nuestro, le ha enseñado.

Él mismo le dijo:

Ves, hijo, hay objetos que la muerte ha ideado.
Hunde el filo en el pecho y brotará el gas del alma
que no te importe. El dolor ha de purificarlos.

Obsenato renuncia a la vergüenza,
degüella ancianos, lanza niños desde lo alto de su yo.

Su madre lo mira con ternura, ya es todo un hombre:

“embriáguenlo y cuando no pueda hilvanar ideas coherentes
mándelo a mi habitación”

Así sucede.
La reina devora la fruitiva pulpa del inconsciente.
Por todo el reino se coligen los chismes.
Ya es un hombre, un hombre magro, afirma la ensalada de voces.
Y el hombre despierta abotagado de resaca.
Voz de mujer sagaz y dulce le dice que la noche lo ha trasformado
y que está listo para fecundar,
que es fértil
-por el sabor del esperma ella lo sabe-

Tendrás tu propia humanidad con ese falo y ese germen.
Sólo busca un vientre coyote, una cernícala hembra que no envenene
tu gélido bulbo.



III



Obsenato es despertado un vez más.
Los sueños lo expulsan de sus cavidades.
Lo irreal no es para él.
Deja al poeta mentir, al músico gozar, al actor imitar.

Él, arte.

Él, aire.

Él res/inspiración.
Suena melódica la súplica.

Él tiene orejas sólo para él.
Las hieródulas le susurran telepáticamente: “Es hora, despierta”

“Mucho ha costado, poco fácil ha sido
pero aquí están, como quisiste
trece vírgenes maniatadas.
Para ti y para los tuyos, esos artistas epifitos”



Obsenato, bálano de fuego, patrocinador de placer,
obliterador de culpa, se eleva sobre sus piernas y grita:

Que todos nieguen esta noche porque será imposible olvidarla,
aplasten al insecto culpa,
la sobredosis de endorfina está cerca.
Deléitense, abusen.
Lo tienen todo, yo mismo se los doy.
Por aquí, el buffet de vírgenes, hagan lo que la bestia pida.
Por allá, la química depravada, hagan lo que la inconciencia ordene.
Los manjares exóticos, el arte prostituto.
Hagan lo que hagan,
háganlo por mí
que esta noche me elevo, que esta noche resuelvo
el enigma de la existencia.

Bullen los cómplices. Gritan:                                             ¡bravo, rey!
Alzan los brazos, van a las vírgenes,
inhalan agachados, fuman, beben y ríen;
comen despacio, devuelven lo lento, comen gustando,
defecan y siguen comiendo.

Ilimitado, suprarreal paroxismo.


Y, sin embargo, sólo un hombre queda quieto
ese hombre apresura la cicuta a su boca
y un minuto después se acomoda en la litera
a morir.




CRÓNICA DE UN DELIRIO CRÓNICO

Pude sentir el rumor del grupo desintegrándose
en aisladas células por toda la pequeña plaza del pueblo
PAUKARTAMPU,
como un baúl de esculturas coloniales,
a 2.906 metros
sobre la pequeña célula que llamamos Mar.
Mi hogar congelado a la distancia, mi cama naufragaba inerte
y mi cuerpo de mecánica ilusoria cojeaba
con la pata de botella
sobre las calles empedradas     ciego de metanol.

Vine con veinte céntimos y no me alcanza
para un cigarro, para un choclo,
para un pedazo de tierra con techo.
Sin alternativa le robé cigarros en cajetilla a una vieja dormida
y vagué alocado ofreciendo fallos a extraños y extrañas
hasta que mi nombre fue pronunciado entre el furor de miles
ebrios de música y fuego.
Mis amigos me tomaron entre sus brazos.
“ ¡Viniste! ¡Viniste! ¡Has venido!”
y de pronto mis ojos sanaron, mi cabeza
estable de nuevo y sonreí bailando al compás de
La Banda De Músicos Menos Pretenciosos del Mundo Entero.
De Los Auténticos Manipuladores del Clima
y qué mierda es el frío sino unas cuantas terminaciones nerviosas sin mucho que hacer.


La masa y yo moviéndonos pares, la masa me arroja una chica que coge mis manos
y giramos gritando por vez milésima ¡HE VISITADO PAWQARTAMPU!

Luego un hermano mío cae boca arriba – Trompeta tarola saxo punzaron me la espalda
Mi hermano empachado de nubes         –  He girado a ver la palmera colosal:

Movimientos antiperistálticos agitan su cuerpo bajo la palmera

Él se está ahogando
con su propio vómito que comienza a salir por sus fosas nasales
y se agita
hasta que es puesto en posición adecuada por fuerzas privativas de este poema
(De quebrada prosa-de carácter veleidoso- de ritmo pesado y castrada voz ofuscada)
y deja la estampa de su felicidad sobre la botella de ron con cola ,
sobre sus zapatillas
y por consiguiente, sobre todo el marchito escenario donde se realiza anualmente
esta fiesta que no es otra superflua excusa
para comprar, consumir y vomitar.


Baúl de esculturas coloniales:
chacras y ganado y gente de campo sustentando
en la espalda a un puñado de familias de poder
que alimentan al extraño que soy yo, a los foráneos que soy yo.
Sopa, segundo, cerveza, todo gratis, sentado rodeado de gente maciza,
de ancianos bigotudos con nietas sensuales sobre el regazo
y nietos altaneros mirándonos a los anónimos con desdén y lejanía.



Al amanecer
he despertado en el templo donde se celebra
la eucaristía en quechua
y se vela, también en quechua,
con fervor quechua
a una pequeña estatuilla antropomorfa de rasgos castellanos
apodada por todos como Mamacha, Madre Virgen del Carmen.
Y mi estómago que piensa mejor que yo, me coge de las piernas arrastrándome
hasta el mercado, al arroz con huevo y encebollado
hasta que la voz  pronuncia mi nombre;
el hombre es alto y dice conocerme. Me lleva consigo ante su grupo.
Bailarines con la Idea del Clan Privado Primitivo incrustada en sus mentes de
prestigiosos amos, de dueños de tierras y alimentos que no permiten a extraños
en sus entrañas, si no sentados a su mesa pero no en su mesa. 
Me echan y otra vez, sin culpa, con alevosía
robo una botella de trago esta vez mirándoles a la cara
y susurrando para mí:

“Hago todo lo que quiero,
obtengo todo lo que merezco”.

Y merezco la insania.

Un foco reventándome en la cara y desfigurándome para siempre.


Consiguiendo de aire y tierra el combustible                mi telaraña vibra
y la mosca blanca respira trémula, acepta el vaso de licor envenenado
y se lo bebe. Asiéndola a mi gusto, tomo su mano y la llevo a la oscuridad.
Todos alrededor miran la nada e imaginan formas agradables y creen estar felices
pero la ilusión es traicionera y antes de sonreír ya están despertando en el futuro
pero yo no me ilusiono, yo alucino tener otra historia y llamarme Abel o Gilgamesh,
usar sombrero, poseer ganado trabajo humano y ella, simpática mosca de nalgas suaves
y caderas marcadas por la juventud de sus 18 años, era, en mi demencia, una buscona
a la que tendía que desgraciar, y le dije, avalado por la impunidad irracional:

  “Te haré un hijo antes de esfumarme.
Te mancharé con carca y saliva
mientras disuelvo tu cuerpo en ácidos gástricos
segregados por mi hocico
para luego engullirte   
l e n t a m e n t e…”

Amanece.

En mi cabeza el peso de litros y litros de licor amargo
hacen que me sorprenda del Sol indetenible.
En mi brazos la flor manzana recostada y tibia.
Le beso la frente y pienso en la noche
cuando no pensé. 
Se despierta, vemos el pueblo a lo lejos.
Estamos en el cerro granate, estamos cansados de extraviarnos entre nosotros.
La dejo en el Templo y vemos a los miles sobrios devotos y Sol
llevar en andas, nobles y serios como los asnos, a la Matrona de yeso.




No es necesario estar loco para seguir oyendo
a los demonios susurrar a nuestras espaldas
ideas de plata que nos enceguecen
con su brillo de fatídica ficción.

7.7.16

NARRATIVA Y LUGARES COMUNES

En una implacable reseña de José Carlos Yrigoyen al reciente libro de Jennifer Thorndike (ver la reseña completa aquí), encuentro este párrafo especialmente interesante para mí:


Una de las principales causas por las que Esa muerte existe es un libro fallido es la gran cantidad de lugares comunes que lo pueblan. Abandonando toda pretensión de originalidad, el abuelo sádico y lascivo es nombrado como el Monstruo; otro de los personajes es bautizado con el unidimensional mote de Basura, y así por el estilo. No hay ninguna sutileza, claroscuro o ambigüedad que rescate de lo obvio o del estereotipo a las acciones o actores de esta exacerbada tragedia. Hay exquisitos retratos del mal y de la pesadilla que se emparentan con el que ha intentado dibujar Thorndike, como es el caso de ciertas novelas de Jelinek o de los cuentos de Kobo Abe, de quien incluso se ha utilizado una frase para epigrafiar esta novela. De esos modelos Thorndike solo ha aprendido lo más efectista y epidérmico. Se alude continuamente al sufrimiento, la desolación o la vergüenza, pero no existe la menor profundidad psicológica en sus personajes que los avale, por lo que todo queda en lo meramente enunciativo. A todo esto debe sumarse un muy mal uso de la narración en segunda persona.




Me interesa especialmente lo que se ha llamado lugar común. Esta caracterización tal vez sea una de las más seguras para reconocer la falta de maduración en un relato o en una novela. Normalmente los lugares comunes florecen como hongos cuando la escritura permanece demasiado tiempo en la dimensión enunciativa. 

En la ausencia de simbolismos, de alusiones, de multiplicidad de sentidos, lo más desconcertante, atrevido, resquebrajante que puede dar el autor (y que tal vez este percibe como deseables) no pasan de ser elementos chatos, sin relieve, como dice el crítico: efectismos.

Nada sorprendente en nuestro medio, lamentablemente. Nuestra joven literatura no está a la altura de las editoriales que los acogen. Esto porque razones extraliterarias intervienen en la elección de los textos a ser publicados. Más pesan el amiguismo, lo mediático del autor y la capacidad de la editorial para explotar la imagen del escritor.

Mientras esto siga así, no nos sorprenderá que nuestra nueva literatura (sic) abunde en lugares comunes, denotatividades y efectos nada especiales. Espero las excepciones.



23.6.16

POEMAS DE CRISTINO BOGADO





Ni una lágrima de cebolla por la vida ¡No se insulte compinche! Esta descarga free no nos compete es un intercambio entre cosmocrátores truchos de usuarios de soulseeks intergalácticos




La vida es hermosa-aburrida La tarde y su oveja-burro no da para mis duchas de sol-vitaminas T S Eliótropos!




No, yo no soy comunista ni marxista. Tal vez mi posición esté mejor expresada en una novela llamada Monseñor Quijote. Personalmente Das Kapital me parece ilegible, aunque he luchado con él inútilmente. GG




En realidad lo que la gente llama hackear no es más que el principio elemental de la percepción racional- vamos bloqueando lo que no nos dice nada o nos quiere llevar para sus derroteros aburridos- vamos armando nuestro mundo donde los otros pueden tener cabida y no al revés- tejemos esa red de sentido en que vivimos encaramados como arañas ciegas- ella teje la trampa para las moscas imaginando las medidas de su comida-víctima por el calor ¡según nos dice la ciencia hoy!





cuando la tarde contra el cielo se tiende como un anestesiado sobre una mesa; Oh Anestesia- genia soñada y soplada por los dioses escudo-yiyi contra los dolores del mundo Oh Anestesia casi Anastasia el nombre de mi madre (Anotada como Antonia por los burócratas analfabetos del registro civil -no comprendían el nombre griego) Bendigo a los dioses que te soñaron y soplaron hacia nuestros pagos abandonados Algunos aun desean dedicarle una suprema mirada a su maltrecha muela ¡me dice la asistente de la dentista!



25.5.16

Guy de Maupassant según James, Conrad y Tólstoi





Una generosa colección de cuentos del narrador francés, de más de mil páginas, me convida adicionalmente con tres textos donde Henry James, Leon Tólstoi y Joseph Conrad vierten sus opiniones sobre la cuentística de Maupassant.

El autor de Las alas de la Paloma arranca con estas palabras:

Su elemento más común es que son extremadamente fuertes y, después de esto, que son extremadamente brutales. Una historia puede ser obscena sin ser brutal y viceversa, y el desprecio del señor Maupassant hacia las prohibiciones que en un principio se hacen en nombre del interés de los valores morales no es sino un aspecto --muy importante, por cierto-- de su desprecio general. Que un pesimismo tan grande se alíe con el amor por el trabajo bien hecho, o incluso con las elucubraciones sobre la clase de trabajo que rinde más en un país de estilistas es, como he insinuado, una anomalía de lo más desconcertante (pues parecería, a la luz de tales sentimientos, que nada tiene ningún valor).

James parece conservar una reserva de censura en su visión del arte de Maupassant, pero es lo suficientemente sincero y grande como para reconocer la magnificencia de su pluma. En otro pasaje, lo reconoce como un "maestro de su arte", y se rinde ante su "extraño éxito", aunque lo acusa de tener "visiones muy bajas". Un inglés desconcertado pero maravillado.

El autor de Guerra y Paz es inicialmente más ceñudo y riguroso desde el punto de vista moral. Afirma:

Desafortunadamente, al carecer de la primera condición, si no de la esencial, que da valor a la obra de arte, de la relación normal y moral entre él y lo que describía, es decir, de la facultad de distinguir entre el bien y el mal, amaba y describía lo que no había que amar y describir.

Sin embargo, más adelante en su texto el escritor se sobrepone al alma religiosa y recompone su visión sobre el francés:

Ve que el mundo, el mundo material tal como es, no solamente es el peor de los mundos posibles, sino que, además, podría ser muy distinto del que es (...) y que no satisface las exigencias de la razón y del amor; ve que hay otro mundo o, al menos, que el alma del hombre desea la llegada de ese otro mundo.

Notable. el más moralista de los escritores ha dado, para mí, en el clavo. Lo descarnado con que Maupassant nos muestra los abismos del alma humana, los horrores de la exclusión social, los terrores del individuo contemporáneo, implica en el fondo una censura del mundo tal cual es. Solo que esa censura no está verbalizada; está puesta en imágenes y descripciones mundanas elocuentes, sintéticas y brillantes.

Conrad, a su vez:

Su determinismo, desprovisto de elogios, culpa y consuelo, tiene todo el mérito de su escrupuloso arte. El valor de las convicciones estriba precisamente en la firmeza con que estas son mantenidas.

(...)

Y la obra de Maupassant tiene el interés de la curiosidad y la moral de un punto de vista constantemente preservado y nunca impuesto en aras de la satisfacción personal.






Ya en un plano estilístico, Conrad valora la austeridad casi proverbial de Maupassant. También su capacidad perceptiva y, sobre todo, su sensibilidad, que valora como "realmente muy grande; y es imposible ser sensible a menos que se piense con viveza, a menos que se piense correctamente, empezando por premisas inteligibles hasta una conclusión nada sofisticada".

Y es así. Un escritor desafecto a la reflexión y a las lucubraciones intelectuales, un escritor que muestra con precisión y hasta fineza lo peor de este mundo material, como lo dijo Tólstoi, es imposible que no haya reflexionado de la manera más elevada y certera sobre sus instrumentos narrativos. Es un conocedor minucioso de sus potencialidades y limitaciones, y proyectó una forma de asumir el trabajo narrativo que fundó las bases de una buena parte de la narrativa del siglo veinte (pienso en Hemingway al decir esto).

¿Se puede decir algo más elogioso de un cuentista que se ha propuesto, y ha logrado, una nueva visión, desprovista, purificada, del cuento occidental?

OSWALDO REYNOSO










9.5.16

UN APORTE A LA REVISTA MEXICANA LUVINA

Debo agradecer a los amigos de la maravillosa revista literaria LUVINA, de Guadalajara, por haberme publicado un texto sobre la poesía de los 80 en el Perú.

Si quieren leer la nota pueden hacer clic AQUÍ.





Alonso Ruiz Rosas.

3.5.16

PLAGIO: LA POLÉMICA SCHOENBERG - MANN

Arnold Schoenberg.


Investigando en red por estos días, me di cuenta que los casos de plagio entre escritores han sido y siguen siendo bit de cada día entre nosotros. No voy a ponerme a recordar los casos más emblemáticos porque son de conocimiento general desde hace mucho, pero sí me gustaría detenerme en un caso algo raro de plagio entre un escritor y un músico.

Buscando videos de composiciones de Arnold Schoenberg basadas en textos literarios, como por ejemplo el Palacio de los jardines colgantes (textos del poeta Stefan George), encontré una vieja pero no por ello vergonzosa polémica entre el inventor del dodecafonismo y el autor de la Montaña Mágica.

Nuestro siempre admirado Enrique Vila-Matas se refiere a esto en un artículo publicado en Babelia hace unos años:

Gretel (la viuda de T. W. Adorno) le había enseñado a mi amigo (Jordi) Llovet las cartas que su marido le había enviado a Thomas Mann cuando éste redactaba su Doktor Faustus. Y por lo visto, la viuda no paró ese día de señalarle con toda malicia, encrespada de hecho, la forma tan descarada con la que Mann había plagiado los resúmenes que Adorno le había enviado sobre las teorías musicales de Schoenberg, resúmenes que el novelista había trasladado, íntegros y con gran descaro, a su novela y que a la larga provocarían el monumental y comprensible enfado del músico.

Es cierto. Adorno, por ese entonces “chupe” de Mann y mucho más joven que el novelista, fue utilizado por este para extraerle a Schoenberg la esencia de su nueva teoría musical que iba a romper todos los moldes en cuanto a música se refería. El asunto es que solo eran notas aisladas y lo que pudo plagiar Mann de estas anotaciones no fueron más que pálidos acercamientos a este nuevo conocimiento, tal como el mismo Schoenberg lo hizo notar y lo subraya EV-M:

En la historia de este saqueo literario tan lícito como discutible (le fallaron las formas a Mann, que, como muchos plagiadores, terminó por creer que eran sólo suyos los fragmentos schoenbergianos de su novela), Adorno se sintió menos molesto que Schoenberg, el gran olvidado en este asunto y que puso el grito en el cielo cuando descubrió que algo que le había dejado insomne durante una infinidad de noches -la creación de la técnica del dodecafonismo- había sido burdamente resumido por Adorno para la mayor gloria de su amo y señor Thomas Mann.

Se inició inmediatamente un duelo de intercambio de “floretes estílísticos” que para el profanado compositor musical no cesó hasta que la depredación de sus teorías musicales obtuviera un reconocimiento editorial inscrito en cada edición de Doktor Faustus que saliera de imprentas. Ello a pesar de que para Schoenberg “la novela no era más que una depredación y una mera vulgarización ridícula de sus descubrimientos musicales, descubrimientos que Adorno era incapaz, además, de saber transmitir”.

El suceso, espantoso para un creador cualquiera, sirve a Vila-Matas para reflexionar sobre el fin de los novelistas todopoderosos. Desde mi humilde morada, creo que, además, sin saberlo en aquellos lejanos años, fines de los 50, nos indicaban ya el derrotero que iba a seguir el concepto de información privilegiada y, finalmente, de autoría de la información. Un problema que nos ha tocado muy de cerca a principios de las recientes elecciones presidenciales, si hacen el monumental esfuerzo de recordarlo.

29.4.16

ALBERT CAMUS Y LA POESÍA y LA CRÍTICA LITERARIA





Narrador superdotado, crítico severo aunque moralista, filósofo de baja intensidad comparativamente, amante implacable y admirable de la libertad, dramaturgo notable, todo eso fue Albert Camus. Pero también un dudoso lector de poesía. Pruebas al canto.

Leyendo la biografía canónica de Olivier Todd, me topo con algunas páginas donde el escritor de origen argelino no puede separar al autor de su obra. En pocas palabras: descalifica la obra debido a su aversión al autor. Pasa también con narradores. Por ejemplo con Drieu La Rochelle y, sobre todo, con el genial Louis-Ferdinand Céline:

He leído (Muerte a Crédito) con la mayor atención hasta la página veintitrés inclusive. Ahí lo he abandonado. Es la fanfarronada de la asquerosidad. Pretende tener un aire pesimista y únicamente busca vender trescientos mil ejemplares.

Tampoco el Divino Marqués, Sade, se salva de su moralina:

El éxito de Sade en nuestra época se explica por un sueño que tiene en común con la sensibilidad contemporánea: la reivindicación de la libertad total, y la deshumanización operada en frío por la inteligencia.

Pero lo peor viene cuando se acerca a la poesía. Todos recordamos su idolatría por la poesía de René Char, su admirado amigo personal. Por eso no comprendemos sus opiniones sobre Rimbaud:

El mago, el vidente, el forzado intratable tras el que siempre se cierran las puertas de la cárcel, el hombre-rey sobre la tierra sin dioses, lleva perpetuamente ocho kilos de oro en el cinturón que le cruza el vientre y del que se queja porque le produce disentería. ¿Es ese el héroe mítico que se propone a tantos jóvenes que no escupen sobre el mundo, sino que morirían ante la sola idea de ese cinturón?".

La mala leche abunda. Camus, al no poder decir gran cosa sobre los luminosos poemas de Rimbaud, se mete con la persona, ignorando que se puede ser un hijo de puta pero escribir cosas bellas e influyentes, como lo hizo el gran Villon. Lautreamont tampoco se salva:

Los Cantos de Maldoror, de Lautreamont, es el libro de un escolar casi genial.

¿Se puede concebir un elogio tan pérfido?

Camus fue un ciudadano de su tiempo y no estuvo exento de errores políticos ni de posiciones acomodaticias (no se termina de comprender cómo es que no combatió tan fieramente a La Rochelle, un fascista que, oh casualidad, estuvo años a cargo de una importante editorial francesa). Todo el mundo busca su comodidad, pero aplicar la moralina a la poesía es como too much, ¿no les parece? 

27.4.16

Instrucciones para escribir jaikus hoy

Por estos días no hay otra forma de ponerme a escribir jaikus modernos en castellano, si no es teniendo como soundtrack los discos de la década de los 70 del gran Herbie Hancock. 
Allá van algunos!!!!!

















26.4.16

DETALLE AUTOBIOGRÁFICO

Levantarse todos los días a las cinco y media de la mañana. Ponerse a corregir por segunda vez una novela para que quede lista para enviarla a un concurso cercano. Continuar con mis investigaciones sobre el haiku y sus posibilidades en el castellano (Rodríguez Izquierdo, Cabezas, el gringo Blyth, Cisneros Cox, José Juan Tablada, todos dan ideas para lo que busco), leer, leer todo lo que quedó en la cola por culpa de la negligencia de los últimos años. Esa es mi nueva y poco aventurera vida de ahora.

Este sábado cumplo 60 días sin probar una sola cerveza. Ya ni pienso en volver a beber. He recuperado fuerzas, las veladuras con que el alcohol suele cegar la visión y el pensar de un escritor se han disipado. Solo queda pedir disculpas a un puñado de amigos y enemigos a quienes ofendí debido a mis excesos, y terminar de trazarme una serie de objetivos literarios a corto y mediano plazo; las fuerzas y las ganas ahora me sobran.

Si antes paraba ajustado con el dinero, ahora me sobra. Ya no gasto plata en beber, por tanto esa cantidad es destinada a comprar libros o a cosas más interesantes, como viajar.



Este bloguer en Teotihuacán, México, el mes pasado. La famosa Pirámide de la Luna al fondo.


Acaso lo más interesante de la decisión que tomé hace casi dos meses, es que me permitirá hacerme un chequeo médico general, para ver si hay algún desperfecto más allá del dolor cervical por estar sentado tanto tiempo en la compu. Ah, también la posibilidad de explotar mejor mi cerebro y mis posibilidades: estoy releyendo en su idioma original el Omeros de Walcott, he comenzado un largo ensayo sobre la poética de Alonso Cueto y tengo programado hacer, por lo menos, una reseña quincenal de libros que me parezcan realmente importantes. 

Por supuesto, muy poco de lo que refiero en este breve detalle pudiera cumplirlo sin el apoyo de mi actual pareja. A ella le debo el soporte emocional y aún físico que me permite seguir adelante. 

25.4.16

¿Qué es la poética cognitiva?

La poética cognitiva es un acercamiento al hecho literario, desde la perspectiva de lo que la consciencia del lector experimenta. Relativamente joven, constituye aún un work in progress. Este texto de Dolores M. Porto Requejo puede sirve como una introducción básica para los interesados en el tema.


Poética cognitiva es una expresión que siempre produce cierta sorpresa cuando se escucha por primera vez y con frecuencia también cierto rechazo. La verdad es que la combinación de ambos términos resulta, cuando menos, contradictoria, ya que poética es una palabra que nos remite a la poesía, y con ella a lo que tiene ver con los sentimientos, las emociones… mientras que cognitiva se relaciona más con procesos de pensamiento racionales, estructuras mentales y con toda una corriente científica que abarca diversas disciplinas dispuestas a desentrañar el funcionamiento de nuestro cerebro. Así que la expresión reúne conceptos aparentemente opuestos como cerebro y corazón, razón y emociones y, lo peor de todo, literatura y ciencia. De ahí el rechazo que proviene entonces de ambos frentes, por un lado de aquellos que no creen que la poesía se pueda racionalizar, o que temen que una especie de disección de la literatura pueda acabar con ella y por otra parte de los que consideran que las humanidades, en conjunto, no son ciencia y por tanto calificar de cognitivo el estudio de una obra literaria es un contrasentido. Sin embargo, hace algún tiempo que venimos observando que las divisiones estrictas no funcionan, que las categorías no son compartimentos estancos, que las ciencias exactas no son infalibles, que razón y corazón no son opuestos, que cuerpo y mente no funcionan separadamente, que ni siquiera el hemisferio derecho y el izquierdo tienen asignadas funciones independientes, que todo lo que tiene que ver con el ser humano es contradictorio e imprevisible si lo examinamos bajo cánones estrictos de lógica matemática o si pretendemos que se ajuste a clasificaciones rígidas y taxonomías bien delimitadas.



Así pues, la poética cognitiva establece ya desde su propia denominación una inequívoca intención integradora, una invitación a romper barreras y a disfrutar de la literatura sin renunciar a analizarla en profundidad, a no excluir nada de lo que pueda contribuir a una mejor comprensión del fenómeno literario, a admitir que la neurociencia, tanto como la psicología, la antropología o la lingüística están implicadas si queremos tener un conocimiento más global sobre cómo se crea y cómo se interpreta una obra literaria. El número de trabajos dedicados a la poética cognitiva y a su aplicación para el análisis de la obra literaria ha ido creciendo a lo largo de los últimos diez años, pero es una disciplina aún incipiente y poco o mal conocida. Por esta razón, mi intención en este trabajo es aportar una pequeña muestra de qué es y como funciona la poética cognitiva con algunos ejemplos, necesariamente fragmentarios pero espero que significativos. Para ello comenzaré con una especie de declaración de intenciones de la Poética Cognitiva, sus orígenes y sus objetivos, a continuación expondré brevemente cómo se puede aplicar al análisis literario en dos facetas muy básicas de esta corriente: en primer lugar la teoría de la metáfora conceptual y en segundo los procesos de categorización en la construcción de significado. Por último, me gustaría comentar algunas críticas y juicios erróneos que se suelen dar sobre la práctica de la Poética Cognitiva.


---en la imagen, una forma de esquema de la metáfora en poética cognitiva.

23.4.16

CINCO POEMAS DE SALOMÓN VALDERRAMA



TE CALLAS PURO

Te callas puro te estás muriendo
Quieto invisible impuro
Irrelevante puro y por fin contemplas algo
En el signum infinito de la intimidad
Evocas una tradición sin tiempo
Ya pervives en el futuro
Donde toda sutileza sobrevive
Extraviado puro delicado impuro
Sueñas una profunda percepción
Es el paisaje en su estado unánime
El ánimo único y natural representado
Te callas más puro y te abres
Al registro imposible del amor



SER DE ESTA MAÑANA

Ser de esta mañana
Extraña al tiempo
No siendo hombre siendo
Algo de día algo de noche
Vislumbrar en este arte oscuro
La tarde del poniente
Ser del futuro constante
Del mundo no determinado

Todo los estadios
Para la muerte
Atrapar la vasta estación
De los océanos negros
Ser algo en afección
Algo de tierra algo de salvaje
Heredad de lo extraño
Hacia las horas libres

Vida que busca su sombra
Diferencia retornada
Ser la Realidad
Que no nos encuentra ya
De día más que solar
De noche más que lunar

Prever los eclipses
En los frontispicios
Para liberar siempre
Una rosa más lejana



NOCHE LIBERADA

Oh, to vex me, contraries meet in one
John Donne

A dónde miras oh vida
A dónde huérfana tus esquelas extrañas
Me increpas –fondo inútil—
Haces que me pregunte hasta cuándo los paisajes infantiles
Vida eres y serás porque siembras en el aire –imbricas— algo tomas
A veces me pregunto desde la primera soledad: ¿Buscas la exactitud?
Lo que encuentra la luz y se torna y te confronta
¿Vida acaso desconoces el concepto de transformación?
En ti es un hecho la soledad que acerba el día
Pero la muerte llega y la vida no trasciende
¿Esto es un ejemplo de redención?
Sé que ya estás en las nubes y en este desierto no llueve
¿Vida te reformaremos para abrazar lo más cercano?
El templo de la luz huia –la palabra se fomenta—
Es la fragua armonizante de la nada
La muerte la espontaneidad vencida de la vida
Contra el tiempo el fenómeno del agua al instante
Llegas… en qué apareces por el mandato de qué temporalidad exterior
O teatro de las luces extrañas
Vida entregada de lo inverosímil te vuelves real en la muerte
No hay ser apacible hay ser expuesto --noche liberada--



EL GRAN INCIERTO

Vana muerte ignorante más efecto que vida o lo que fue
De conocimiento de imagen para tierno olvido
Que pretendes sacarle a la guitarra un sonido de muerte
Mas el poeta qué abrirá escondido en sofocante estancia
Lo imposible tal vez
Algo más que cambiante que temible
Que recomience la danza de la muerte
La sonrisa de su figura
Incierta esbelta
Su curva parlante que se dilate y que tiemble
Son los propios ojos negándose en la celebración nada santa
Si pasaba algo y si pasaba y si alguien moría
El gran incierto perenne
–Si creyese que la rosa es mía moriría—
No por ser persona o nada sino por tomar algo del mundo
Como una flama instantánea –creer para desaparecer—
La muerte el viaje sin término la vida
Ser no ser el gran incierto sin todo o nada de veras
Por la conquista del arte lluvia vapor y velocidad
La rosa extraña en la naturaleza decía quién engaña a quién
El yo veo el yo abro el yo cierro
–Todo lo fuerzo naturalmente lo fuerzo—
El cielo impoluto una mácula mental
El sueño del sueño el sueño del pasado se aproxima una brizna mortal
Y en la asfixia una música tranquila The Mission de Morricone
Y extraño quieres morir y extraño ya no quieres hacer nada
Pero te asalta la danza la libertad extraña
Todos tus sentidos se estrellan un perro negro te muerde
Está atrapada en tu cráneo la isla de los muertos
Te ríes del futuro piensas la gente será simple ya es simple yo soy simple
Y habías pensado lo contrario incierto
Te siguen pareciendo complejos los puentes colgantes
Ya que no extinguen el vuelo del aire
Ya no buscas la perfección pero escuchas una y otra vez a Scriabin
Tienes miedo pero escupes a la noche
Sin explicación oras y tus dones te abandonan
Estás contra la estética
Loco y puro te ríes de todo vive en ti Juan Ramírez Ruiz
Amas la dificultad tan cara para tener la rosa
Amas el caos en la naturaleza extraña
Cuando el hombre no es hombre sino más
Cuando las bestias no son bestias sino más
Y cuando Dios no es Dios sino más
Más Génesis más Apocalipsis más Extrañamientos
Y en el imposible dado la Poesía imposible
Para anastomosar contrarios los absurdos del tiempo y de la vida
Y eres pequeño y por eso te demoras
Rebuscas en lo negro absoluto
Rebuscas en lo blanco absoluto en las arcas prohibidas
Un ángulo libre insólito mórbido
Te gusta descender más que subir y por eso vas al mar
A probar tus sentidos a perder tus sentidos
Y al no insuflar nada nada nada
A ver la muerte de los ríos fugitivos
Y en sus intentos de retornar transformados ves pegasos instantáneos
Te preguntas para qué la rosa si no los atrapa
Quisiera matarlos pero ya es tarde y no puedo y no debo
Tal vez todo lo impide el sol negro
Y ensayo una rosa lunar
Ya en crisis inesperados versos inconclusos de poetas muertos
De pronto te enfrentas a ti absurdo
Más absurdo sabes que hay algo sagrado en la vida
En la naturaleza muerta



NOCTURNO DE LIMA (fragmento)

El poder el no poder
En las botellas tan luminosas como los solos
Nocturnos para viajar en la noche estrecha
La noche sin rumbo sin miedo
En el delirio azul la lluvia azul ausente
Bajo los puentes donde las sonatas mueren en cascada de cráneos
Ante la palabra petrificada petrificante soñadora --no amas a nadie--
Te da igual si la rosa se quiebra lúcida o loca
Encendiendo las hogueras del nuevo amor el futuro irrealizable
Prisionero del nocturno marítimo
El crepúsculo desciende de toda compañía prestada
En el palacio de gobierno de la luz de la traición
Te devoras las manos otorgas los dones con un sentido con dos
Cierras el vislumbre los objetivos nulos
Sientes discurrir la ternura de la luz el cielo de las mutaciones
La luz para salvar la luz abyecta del oro aproximativo a la primavera
De pronto la tumba del sol y el colibrí volando que atraviesa la muerte
Un basural en flor donde el arte hace su revolución
La muerte de las cosas sencillas
Las muertes esas damas hermosas --qué formas son esas--
Imploro y toco la sombra de un piano incompleto
La sutileza es el ahogamiento la ternura a veces un asesinato
Artificio para enamorar a la luz en estos tiempos perdida
Los dioses aman los crepúsculos perennes los afluentes en el cielo roto
En el río de luz desechos banderas caballos tambores saxos
Antaras quenas quemadas nueve cimas te atormentan nueve cimas finiquitas
Quién asfixia a quién
Las ciudades en el cráneo están encendidas las rosas
Las inquisiciones para la pequeña diosa andina para ver la alegría siempre imposible alejándose
El sol de las ratas oh noche interior
Cuando el cadáver innumerable nos sonríe eres tú no soy yo



SALOMÓN VALDERRAMA (Chilia, 1979). Es autor de Amórfor (Paracaídas editores, 2007 / Edición ampliada y definitiva: Sol negro editores, 2008), Nigrublancu (Sol negro editores, 2010), Facción de imperdido al arte (Hipocampo editores, 2015) y de La Rosa Inalcanzable (Inédito).

---En la imagen: Valderrama con el recordado poeta José Pancorvo.

22.4.16

Encuentro con "El idiota"




Gracias a la colección Penguin Clásicos, tengo la oportunidad de leer la única novela que me faltaba de Dostoievski: El Idiota, en traducción de José Lain Entralgo y Augusto Vidal. Voy por la mitad y me queda claro que, a diferencia de Los Hermanos Karamazov y las demás grandes novelas del ruso, el papel de los diálogos no es tan importante, aunque entra dentro los ejemplos propuestos por Bajtin para su concepción de la poética del escritor ruso. Me apresuro a citar lo dicho por el crítico en su Poéticas de Dostievski:

En las novelas de Dostoievski todo se reduce al diálogo, a la contraposición dialógica en tanto que centro. Todo es tan solo recurso, el diálogo es la finalidad propia. Una sola voz no concluye ni resuelve nada. Dos voces es un mínimo de la vida, un mínimo del ser. En la concepción de Dostoievski, la infinitud potencial del diálogo ya de por sí resuelve el problema acerca de que esta no puede tener argumento, en el sentido estricto de la palabra, puesto que el diálogo argumental tiende a su conclusión tan necesariamente como el mismo suceso argumental cuyo momento representa de hecho el diálogo.

Lo que me ha interesado más hasta ahora en esta novela es la caracterización minuciosa y precisa que hace el narrador de cada personaje. Así, cuando empieza la narración, hay una descripción aguzada de los personajes que se encuentran en un vagón de tercera del ferrocarril. Esta descripción no solo incluye los rasgos físicos de las personas, pero también la ropa que llevan, la actitud corporal y aun alguna percepción subjetiva colegida de estos rasgos descritos. En un solo párrafo, uno de los personajes más importantes de El Iidiota, Nastasia Filipoppvna, queda prácticamente inmortalizada:

Se trataba de una mujer de belleza realmente extraordinaria. Había sido fotografiada con un traje de seda negra, muy sencillo y elegante; los cabellos, al parecer castaños, estaban recogidos con sencillez, con un peinado de andar por casa; los ojos eran oscuros y profundos; la frente, pensativa; la expresión del rostro era apasionada y un tanto altiva. Era un semblante algo delgado y acaso pálido...





En estos tiempos de novelas escritas a la velocidad del fast food, con personajes tan rápida como olvidablemente caracterizados, resulta de algún modo sabroso hojear novelas como esta, que me llevan a pensar que las grandes creaciones narrativas de fines del diecinueve y principios del veinte resultan hitos insuperables en este y otros aspectos.
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