22.4.14

Eagleton contra la deconstrucción

Tomado de La función de la crítica.


La desconstrucción puramente «textual» de la variedad de Yale se beneficia al menos en dos aspectos de la idea de que la crítica, como el propio lenguaje, siempre está de algún modo en crisis. Por una parte, este enfoque contribuye a ocluir la especificidad de la crisis histórica a la que se enfrenta en este momento la crítica, diluyéndola en una ironía generalizada del discurso y aliviando así a la desconstrucción de las responsabilidades de la autorreflexión histórica.
Por otra parte, el hecho de que siempre estemos en crisis garantiza a la desconstrucción un futuro seguro y de hecho interminable. El gesto desconstructivo, según explica Hillis Miller, siempre fracasa, «de tal modo que hay que realizarlo una y otra vez, interminablemente... ». Se trata, desde luego, de un tipo de fracaso con el que resulta reconfortante tropezarse, pues promete mantenernos indefinidamente en una empresa, al contrario que esos programas de investigación que nos frustran al quedarse sin fuerza en el preciso momento en que estamos a punto de conseguir un ascenso.

Como ningún texto crítico desconstructivo podrá quedar lo bastante purgado de algunas partículas de positividad, siempre hará falta otro texto que las disuelva, y que a su vez sea vulnerable a otro, mientras no se acepten las páginas en blanco como publicación académica. Si el efecto de tal desconstrucción es la reproducción interminable de lo académico, hay no obstante una izquierda desconstructiva que sí ha reconocido, aunque sólo de manera nominal, el problema de desconstruir esa institución. La política de esta desconstrucción de izquierda se ha caracterizado por la anarquía: una sospecha del poder, la autoridad y las formas institucionales como tales, lo que es de nuevo una inflexión radical del liberalismo. Una crítica institucional de este tipo está abocada a ser formalista y abstracta, además de encubiertamente moralista; pero también es posible ver una cierta fijación postestructuralista con el poder como tal, como reflejo de un problema histórico real, pues una vez que se ha cuestionado la ideología humanista liberal dominante de las instituciones académicas -una vez que se asume que ese humanismo liberal es cada vez más anacrónico- no es fácil ver exactamente cómo contribuye esa institución a la reproducción de relaciones ideológicas más amplias, suponiendo que ese mismo cuestionamiento no se deseche con brusquedad por «funcionalista».
Dicho de otra manera, resulta plausible considerar que estas instituciones utilizan el poder por usarlo, que son máquinas que se autoabastecen de energía y cuyas luchas de poder tienen una referencia puramente interna, en una época en que las relaciones ideológicas entre la academia y la sociedad son más complejas, ambiguas y opacas de lo que supusieron muchos modelos radicales anteriores. Si la desconstrucción le dice al humanismo liberal académico que no sabe lo que hace, o si hace o no hace nada, o si puede saber si hace o no hace nada, ello se debe no sólo a la naturaleza tropical ficticia de todo discurso; también es por una incertidumbre histórica en las funciones sociales generales del humanismo académico, lo que ni éste ni la mayor parte de la desconstrucción va a reconocer nunca plenamente.

14.4.14

¿EXISTIÓ UNA "GUERRA CIVIL" EN EL PERÚ O FUE LA ÉPOCA DEL TERRORISMO?

Donde este blóguer se permite una pequeña reflexión extraliteraria debido a ciertos recientes sucesos.




El apresamiento de la dirigencia y algunos connotados miembros del Movadef, organización que forma parte de lo que queda del PCP-SL, ha movido muchas conciencias y hecho levantar la voz de protesta a muchos jóvenes en las redes sociales.

Con pena he comprobado que aquellos jóvenes que no sufrieron los años del terror en nuestro país, han caído en la trampa de esta organización, que les habla de que en el Perú hubo una "guerra interna" y hasta una "civil war", como reza en la portada de un libro de ensayos publicado hace poco por el doctor Paolo de Lima.

Cuando vi y hojee este trabajo, decidí que no iba a criticarlo porque, más allá de ese error de apreciación sobre el triste papel que le tocó hacer a SL entre 1980 y 1993, se ve que es un libro documentado, bien organizado y que debe haberle tomado mucho tiempo de trabajo al investigador. Compilar papelitos y volantes de hace casi tres décadas no es fácil.

Voy a mantener mi posición con respecto a ese libro, a pesar de que su visión sobre la poesía de los ochenta es demasiado sesgada.

No puedo, sin embargo, dejar de referirme a la sarta de imprecisiones y ambigüedades que muchos escritores y lectores han expresado a través de las redes sociales al enterarse de la detención de los miembros del Movadef, entre otras cosas, por haber recibido, su dirigencia, dinero sucio del senderista "Artemio" en Huánuco.

En primer lugar, nunca está demás recordar lo que estableció la Comisión de la Verdad y Reconciliación sobre la naturaleza tanto de la época que vivió el Perú como del propio PCP-SL:



 9. La CVR ha constatado que la tragedia que sufrieron las poblaciones del Perú rural, andino y selvático, quechua y asháninka, campesino, pobre... y poco educado, no fue sentida ni asumida como propia por el resto del país; ello delata, a juicio de la CVR, el velado racismo y las actitudes de desprecio subsistentes en la sociedad peruana a casi dos siglos de nacida la República.

13. Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos tomando como medida de ello la cantidad de personas muertas y desaparecidas. Fue responsable del 54 por ciento de las víctimas fatales reportadas a la CVR. Esta cuota tan alta de responsabilidad del PCP-SL es un caso excepcional entre los grupos subversivos de América Latina y una de las singularidades más notorias del proceso que le ha tocado analizar a la CVR.

14. La CVR ha comprobado que el PCP-SL desplegó extremada violencia e inusitada crueldad que comprendieron la tortura y la sevicia como formas de castigar o sentar ejemplos intimidatorios en la población que buscaba controlar.

15. La CVR ha encontrado que el PCP-SL fue en contra de las grandes tendencias históricas del país. Poniendo en práctica una férrea voluntad política, se expresó como un proyecto militarista y totalitario de características terroristas que no conquistó el apoyo duradero de sectores importantes de peruanos.

16. La CVR considera que el PCP-SL sustentó su proyecto en una ideología de carácter fundamentalista, centrada en una rígida preconcepción del devenir histórico, encerrada en una visión únicamente estratégica de la acción política y, por tanto, reñida con todo valor humanitario. El PCP-SL desdeñaba el valor de la vida y negaba los derechos humanos. (Seguir leyendo)



Como cualquiera puede darse cuenta, lo que pasó en el Perú estuvo muy lejos de ser una guerra civil; más bien fue una época de terror y barbarie con SL como principal protagonista, pero con las FF. AA. también haciendo su peor trabajo. En medio, la población más pobre del Perú, acosada y asesinada cobardemente por ambos bandos, como sucedió con la luchadora social María Elena Moyano, asesinada vilmente y luego dinamitada por un comando terrorista de SL.

Resulta, pues, iluso o hipócrita ahora hacerse de la vista gorda con los desmanes genocidas de SL y apoyar una absurda "amnistía general" que dejaría libre no solo al asesino "presidente" Gonzalo, pero también al otro asesino y ladrón, Fujimori, y a muchos otros terroristas y corruptos que están bien encerrados en la cárcel por lo que hicieron.

Las heridas sociales que supuestamente fueron el "caldo de cultivo" para el terror, aún subsisten en el Perú del cacareado despegue económico de hoy. Cómo dudarlo. Pero esas mismas heridas se daban en medio centenar o más de países en nuestro planeta en los ochenta, y solo nosotros teníamos un movimiento tan sanguinario y autoritario como SL.

La pobreza y la desigualdad, así, no explican per se el aventurerismo de este movimiento terrorista inspirado a rajatabla en las tesis de la guerra de guerrillas maoísta.

Nunca estará demás recordar el terror a que fuimos sometidos por la barbarie senderista y por la mala respuesta de las Fuerzas Armadas, que tontamente cayeron en los mismos desmanes que SL cometió contra la población inocente.

Un pueblo que olvida su pasado es proclive a repetir sus errores, se dice. En el caso del terrorismo esto es más cierto que nunca. 


---En la imagen, la portada de La República dando cuenta del vil asesinato de María Elena Moyano.

9.4.14

TRES CONFERENCIAS SOBRE CREACIÓN Y LITERATURA

En la primera conferencia Gilles Deleuze discurre sobre la noción de creación en arte y literatura. En la segunda, la entrañable Julia Kristeva intenta reconfigurar al intratable y genial Louis-Ferdinand Céline. Finalmente, Terry Eagleton da una clase magistral sobre lo que es la crítica y sus posbilidades hoy. Servidos.










7.4.14

LAS TARAS DE UN CRÍTICO DE POESÍA




Los  críticos literarios, como todos los mortales, escriben desde una posición ideológica, desde una idea de lo que es literario y de lo que no lo es, desde unas preferencias y aversiones personales, y, finalmente, desde unos intereses que determinan qué es bueno resaltar y qué invisibilizar. Todo ello basado en el prestigio del crítico o en su aceptación mediática (sea en blogs, Facebook u otras herramientas de ese tipo).

Ahora bien, lo que tiene que hacer el lector es simplemente reemplazar “crítico literario” por crítico de poesía y “literatura” por poesía, para tener un diagnóstico sencillo y certero de lo que está pasando ahora con la crítica de poesía en el Perú.

Un problema inicial es que se tiene por inevitables aquellas taras que condicionan la lectura del crítico de poesía. El gusto, las afinidades amicales, los intereses, de una manera cínica y vulgar, se toman como “inevitables” y se afirma que todos los críticos actúan condicionados de la misma manera.

En realidad de lo que se trata no es de negar estas condicionantes inherentes al ser humano (humanos demasiado humanos somos); pero tampoco es cuestión de aceptarlas resignadamente. Los críticos, si bien mortales como todos, por lo menos tendrían que intentar superarlas y acercarnos a una cierta objetividad, una mínima objetividad.

Infortunadamente, nada de esto interesa a los críticos de poesía actuales. Escudados por la idea de que una objetividad absoluta en poesía es imposible (como si la poesía fuera también un ejercicio absolutamente subjetivo), sostenidos por una opinión pública poética (en otro texto desarrollaré este pequeño concepto) dispuesta a aplaudir los facilismos de la crítica “implacable” y burlona, o aquella complaciente y amiguera, estos críticos se abandonan a su propia ineficacia convertida en virtud gracias al número de “likes” obtenidos por sus textos, o gracias a los comentarios temerosos –percibidos como “respetuosos”--con que llenan sus blogs.

¿Qué puede hacer frente a ello una persona que ejerza la crítica con una mínima intención honesta? Pues forjarse un camino solitario y firme. Los caminos largamente hollados se vuelven borrosos con el tiempo o se convierten en valles fangosos donde se estancan los sueños de construir mitos canónicos desde condicionantes que alegremente se asumieron solo porque favorecían intenciones extrapoéticas.

La poesía puede ser vista de muchas formas: instrumento de conocimiento, expresión de sentimientos, megaconstructo del lenguaje mismo, reflejo amplificado y crítico de la realidad, y más. Ninguna opción es, a priori, mejor que la otra, y tenemos ejemplos de excelente poesía bajo cualquiera de estas y otras opciones.

Tomando en cuenta esto último, ejercer cierto poder, medio evanescente, juzgando ejercicios poéticos desde una sola e irreductible visión de la poesía y de lo que debe ser su crítica, resulta una operación, a la larga, inútil, y en todo momento miserable.

Como de la poesía política de los sesenta, setenta y ochenta, ejercida también bajo la aceptación de condicionantes inflexibles y torpes, de este tipo de crítica de baja intensidad –pese al estentóreo volumen de las puyas e “ingeniosidades” en su ejercicio—muy poco quedará en pocos años. Lo lamentable es que cuando hablemos de este tipo de crítica en el futuro, estaremos hablando de gente valiosa en poesía que desperdició parte de su tiempo tratando de imponer en lugar de exponer, de beneficiar en lugar de acompañar la lectura de un texto, de invisibilizar en vez de criticar al (visto como) enemigo. Es tan frágil su aparentemente fuerte posición que, desde ahora, ya tienen nuestro risueño perdón.

Que los perdone la historia literaria no está en nuestro radio de acción. Lástima.

 

31.3.14

BIENAL MVLL: ALGUNOS NARRADORES TAMBIÉN LLORAN





No me cabe duda de que la recientemente finalizada, con gran éxito, Bienal Mario Vargas Llosa ha generado urticarias, erupciones cutáneas y hasta espirituales en muchos narradores locales. Sobre todo en aquellos que no pudieron entrar en el encuadre de las fotos de Daniel Mordzinski, y en esos otros que se tuvieron que contentar con leer poemas de Vallejo.

Muchos narradores eligieron lo más sutil: hacer como si la bienal no existió. Así, mi amigo Rodolfo Ybarra y el “celebrado” narrador Fernando Cueto. Otros dieron cuenta en su Facebook del ganador del premio, pero no pudieron dejar escapar un sospechoso “Empezó el besamanos”, como mi amigo Gabriel Ruiz Ortega.

Todo ello es en alguna medida comprensible. Lo que resulta ya repugnante es la actitud de dos escritores “de izquierda”, Diego Tréllez y Ricardo Virhuez. El primero escribió en su muro:

“Disculpen, señores, pero las fotos de Daniel Mordzinski me parecen de una impostura tremenda. Es como si Mordzinski no hubiera leído a ninguno de los autores que retrata. Me pregunto si realmente lo ha hecho o si lo suyo solo se trata -literalmente- de colocarlos en posiciones/situaciones inusuales sin prever que el resultado es, a veces, bastante cursi. En fin. Es mi opinión. De repente para muchos es un genio y yo no soy capaz de verlo”.

J De pronto, ya no tenemos a un autosobrevalorado narrador y crítico literario, además de reseñista de música. Ahora tenemos también, súbitamente, a un crítico fotográfico que, de manera oblicua y temerosa, no se atreve a criticar de frente a la Bienal y su spuesta tendencia “elitista”, pero se la agarra con el fotógrafo oficial de la Bienal y de muchos otros eventos literarios internacionales.

Más valiente, pero más burdo, resulta lo que escribió en su muro Virhuez:

"La reciente visita de Vargas Llosa y su corte de escritores fascistas me convencen no solo del mercenarismo intelectual de la clase media, sino también de amplios sectores populares que se sienten "tocados" por la presencia de Vargas en actividades financiadas por intereses yanquis. La crítica literaria sobre la obra de Vargas es poco conocida en el Perú, adonde solo llegan los halagos de la corte, de modo que cualquier mención al valor literario de Vargas parte de una falacia ad hominem (ganó el Nobel, el más premiado, etc)".

Llamar “fascistas” a Mario Vargas Llosa y a Iwasaki, Wiener, Gamboa, Faverón, Cueto, Ampuero, Roncagliolo y otros, no solo es un lamentable exabrupto producto de la irreflexiva ideologización de Virhuez, resuma en el fondo una envidia e impotencia enormes; la zorra que habla mal de las uvas que no puede alcanzar.

No tengo duda tampoco que la bienal tuvo cierto sesgo ideológico (estuvieron Plinio Apuleyo Mendoza, JJ Armas Marcelo, Jorge Eduardo Benavides, entre otros); pero ello no desvirtúa la Bienal ni convierte a los participantes en esta primera versión en dignos de ser invisibilizados, o insultados de la manera en que lo hace Virhuez.

Con esta actitud, sin quererlo (eso espero) algunos de nuestros escritores que se ven como excluidos de la Bienal coinciden con la dirección fujimorista de El Dominical de El Comercio, para quien la Bienal simplemente no existió, y dedicó su reciente número a celebrar un aniversario de Octavio Paz.

Hay coincidencias que matan.

ACTUALIZACIÓN: Se me estaba escapando esta arenga "luminosa" del autor de "El gaznápiro", Alejandro Sánchez Aiscorbe:

"Eso es, muchachos y muchachas, no le teman. Está apoyando directamente a los asesinos. Follow the money, sigan la pista del dinero. Denuncien a Vargas Llosa, intelectual barato asalariado del ultraconservadurismo, a donde vaya. Ya es hora de que los jóvenes peruanos, capaces de construir 100 Machu-Picchus, despierten y construyan su propio país. Para eso deben comenzar por descreer de la historia oficial con que han tratado de lavarles el cerebro (como trataron de hacer con l...os jóvenes chilenos), deben estudiar, leer, investigar y configurar las verdaderas imágenes de quienes, como Vargas, se llaman paladines de la libertad, pero en realidad son el brazo de doble puño, gemelos y axila perfumada que oculta el brazo del decapitador, del degollador, del exterminador de dirigentes populares y sindicales en Colombia durante décadas (y esto no implica apoyo a las FARC, cocausantes de la situación, porque quien no gana una guerra es responsable de las consecuencias), y ahora del exterminador de dirigentes populares y gente del común en Venezuela.
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El narrador y editor Gabriel Rimachi Salier me envía esta "joyita":

Winston Orrillo: y la otra mierda contrarrevolucionaria que, paralelamente, organiza, ¿les da también tamaña risa? ésta es una foto de antología, digna de figurar en el libro de borges: "historia universal de la infamia"... 25 de marzo a la(s) 23:00 · Me gusta · 1

---La troupé de "ayayeros fascistas" de MVLL según algunos despechados narradores locales.

28.3.14

UN ERROR LITERARIO INFANTIL


 




 Muchos escritores y poetas sienten sus libros como extensiones de su propio cuerpo. Creen que sus poemarios, novelas y libros de cuentos son como un tercer ojo, un segundo pene, un tercer brazo.

De ahí que salten hasta el techo cuando se les toca ese miembro imaginario, es decir, cuando se critica lo que escriben. Se llenan de ira, prometen venganza, se embriagan, ll
aman al mejor amigo para ahogar su rabia e indignación...

Nada más ridículo y falto de seso.

Un libro, una vez editado, ya no nos pertenece; es carne para lectores y críticos de toda laya. Todos tienen algo de razón en su lectura; nadie la tiene absolutamente.

Mario Vargas Llosa es un gran ejemplo de lo que digo. Ni se inmuta con la andanada de críticas negativas que tienen sus últimas novelas. Siempre está pensando en la novela que vendrá.

Esa es la actitud de un escritor maduro, dueño de sus capacidades y sabedor de sus limitaciones.

 Al estilo Nadine: ¿es tan difícil entender eso?
 
---MVLL con escritores y críticos jóvenes y otros no tanto.

24.3.14

J. GAMBOA Y LA CRÍTICA COMO FAVOR INÚTIL

Debemos agradecer, aquellos que ejercemos con cierta frecuencia la crítica literaria, textos como el que ayer publicó el narrador Jeremías Gamboa en El Comercio (pueden leerlo aquí). ¿Por qué? Porque nos enseñan lo que debemos evitar concienzudamente cuando hacemos una reseña, y sobre todo si es para un amigo. A saber: que siempre una crítica debe seducir al lector para leer el libro, llevarlo a adquirirlo, de ser posible.

Gamboa comete un error de principio; el establecimiento de vasos comunicantes entre Al norte de los ríos del futuro, de Jerónimo Pimentel, y la pieza teatral Astronautas, de Jorge Castro. Ello no solo porque la obra de teatro tiene fundamentos paródicos y de crítica identitaria, también porque el poemario de Pimentel hijo, más allá del escenario distópico que configura, no se aleja en ningún momento de la imaginería y, sobre todo, del lenguaje poético tradicionales (esto lo desarrollaré más plenamente en una próxima reseña a ser publicada fuera del Perú).

Cito al autor de Contarlo todo: "Su trabajo (el de Pimentel hijo) parece completar un arco iniciado por Castro: si el Perú estuvo a punto de ser el primer país en conquistar la Luna, ¿por qué no podría ser el que sostuviera la misión de un solo hombre que intenta analizar el destino de la humanidad a través de una de nuestras mejores armas --la poesía-- desde que César Vallejo empezara a unir versos?".

Hay tres puntos inútilmente expuestos aquí. Inconvenientes. El primero es un grosero error de lectura de la obra de Castro: El Perú nunca estuvo en la carrera de conquistar la Luna y Velasco jamás intentó una hazaña de ese tipo. Se trata de una falsa noticia que le sirve al autor teatral para darle cimiento a su diégesis dramática.

Lo segundo radica en lo desatinado de colocar un poemario que se quiere presentar como "arriesgado y original", al final de un proceso supuestamente iniciado por Jorge Castro con su obra. Como que no es el mejor elogio que se le pueda hacer a un poemario, menos al poemario de un amigo. Finalmente, Jeremías Gamboa termina su frase invocando a Vallejo, algo que inmediatamente generará en el lector, en el mejor de los casos, que se compare al incipiente Pimentel junior con el insigne poeta del Perú, si es que no sucede que simplemente el lector rechace el poemario solo por haber sido comparado por el inalcanzable autor de Trilce.

Con esta columna, Jeremías Gamboa deja claro que, incluso para hacer crítica literaria, se necesita un mínimo de criterio y de talento. ¿Cuánto más se necesitará para hacer una novela convincente o para escribir un poemario de ciencia ficción en el Perú de hoy?



---En la imagen: Jeremías Gamboa con el director teatral Jorge Castro, en actitud amical asaz elocuente. 

23.3.14

BUEN SALVAJE 10 Y UNA EXTENSA RESEÑA SOBRE "ENSAYOS COMPLETOS" DE AUSTER

La gente de Buensalvaje, que acaba de estrenar su número décimo, me publicaron en este una larga reseña sobre los Ensayos completos de Paul Auster, recién publicados en castellano. Pueden leer la reseña aquí (la versión electrónica tiene errores que la física no tiene).

 Pero, por supuesto, eso no es todo, pueden encontrar poemas de Tilsa Otta, una buena entrevista a Julián Pérez Huarancca, un ensayo sobre la obra de Levrero, un relato notable del chileno Alejandro Zambra y la encuesta "Las mejores novelas y cuentos peruanos 1990-2010".

 Y hay más, mucho más en Buensalvaje 10. Pídala gratis en su librería favorita.



20.3.14

RESEÑA DE "TRÍPODE" DE RENATO SANDOVAL


 

 

 
Trípode o navegando a tres velas de Renato Sandoval

 

Por Sylvia Miranda.

 

Entrar en Trípode de Renato Sandoval no es una tentativa fácil, el libro pide ser desgranado como una mazorca de maíz, con buenas uñas y una razonable dosis de cuidado. La sincera invitación que nos hace el autor recién abierto el libro nos anima, sin duda alguna, a adentrarnos en sus densos meandros. He de confesar que siento un especial aprecio por los prólogos escritos por los propios poetas, tal vez porque presiento el riesgo y la honradez que este gesto supone por adelantado, la exposición a la plaza pública a la manera de los toreros (tan denostados en estos tiempos de la comida sin sal), sin más abrigo que la palabra como capote. Me refiero, a ese dar la cara en solitario cada día más escaso.

Asimismo, el prólogo es un espacio distinto y privilegiado de acercamiento al lector, tal vez el más parecido a la conversación de café. Es el lugar donde el autor nos da pistas de la obra, apunta algún detalle que le es relevante. En su caso, Renato Sandoval es bastante directo al definirla, para él Trípode es “tan solo un gesto contrahecho, un insomnio sin aliento, una vacua esperanza que quiere creer que lo alguna vez dicho con toda la urgencia del mundo puede aún seguir diciendo algo que entrañe cierto sentido…”. De esta forma, los textos de Trípode suponen los restos de un naufragio personal, de un viaje a la propia noche, todo ello en busca de una forma que organice y declare algo de lo vivido intensamente, como refería Emilio Adolfo Westphalen con luminosa ironía al hablar sobre la tarea poética llamándola simplemente “Pecios de una actividad incruenta”.

            Componen la obra: Nostos, El revés y la fuga y Suzuki blues, tres libros, tres asedios o tres revestimientos a un mismo centro, tres dianas que apuntan inexorablemente a ese entrañable desconocido, a ese loco angustiado, a ese eterno adolescente parado frente al mismo barranco que todos somos en algún sentido o medida. En esta labor de examinarse se va desde la epidermis hasta las luengas vísceras. Desde las innumerables matrices (“las cavernas maternales”, los huevos, los marsupiales) se asume el cuerpo y el deseo, en su límite y en su aspiración. Esta búsqueda que incide en las zonas eróticas pero también en otras menos "nobles", por así decirlo, del cuerpo como las axilas, los pies, los dedos, enlaza con lo social a través de la angustia, del odio y la impotencia frente al "tirano". Esta angustia que recorre todo el libro se presenta principalmente frente a la amada, el eros personificado, cómplice del deseo y de la soledad. El cumplimiento del deseo en el poema acarrea siempre la llegada de la petite mort y la vuelta a la soledad y a la desesperación. 

            Nostos, como su nombre lo indica en la tradición literaria grecolatina, es la vuelta a casa del héroe, la nostalgia del hogar, la vuelta del viaje que es vida y es espejismo, es justificación y desengaño. Pero, ¿cómo no zarpar cuando alma y cuerpo llaman a la aventura? Aunque como advierte el poeta "Más tarde el éter se quebró cuando salí dando un portazo, / tenía aún migajas de retina en los labios" y le comenzaba a pesar ese estar "exhausto ya de hurgar en vano la costa medianera" sin encontrar más que dunas y simulaciones de oasis.

Hay algo en este libro que trae a la mente los conocidos versos de “Brise marine” de Mallarmé: “La chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres./ Fuir! là-bas fuir!”, esa tentación inmensa y repetida de huir marcada a fuego en nuestra condición moderna, a cualquier parte, a cualquier precio, al mar sobre todo como en “Brise marine”, a ese horizonte sin fin del mar o, a su espejo, el desierto con interminables olas de dunas, o a algún espacio sideral donde encontrar una forma de felicidad. Hay una nostalgia de la felicidad. Como la hacía notar Baudealire cuando escribía en “L’invitation au voyage” de sus Petits poèmes en prose :“Cette nostalgie du pays qu’on ignore, cette angoisse de la curiosité? ”, como si en algún lugar desconocido hubiera algo que nos esperara, que nos revelara, que nos llenara al fin.

Así el poeta en su delicada citación del verso sanjuanista llama la atención preguntando, “¿Quién, pues, oye testar las islas?”, como si nos dijera, quién oye a lo que llama desde lejos, desde esos espacios ignotos, desde esas “zonas ultrasensibles de la tierra”, como llamó Bretón a Las Canarias, no por nada, antiguamente llamadas Las islas de los Bienaventurados. Esta relación del viaje y del descubrimiento de uno mismo figura en el libro como un duro pasaje del tiempo heroico de la juventud a la adultez, tema fundamental de la obra: “verdes fueron las tierras de mi melancolía, / hoy el polvo las vela y el mar apenas si las resana”. Musicales versos en el que el término resanar cumple brillantemente su función de curar, de cubrir con su flujo y reflujo aquello ya casi perdido. Hay en estos versos de Nostos un aliento al Álvaro de Campos de Pessoa, a esas ganas originales de ser a pesar de todas las imposibilidades, de un futuro que debe existir en algún lugar y que Sandoval expresa cuando dice “El viaje, el viaje hacia la sangre empozada en los / remansos de la gloria”.

El revés y la fuga es un título cuyo impacto me recordó al del "El pozo y el péndulo" de Poe o a una suerte de historia de espadachines a lo Dumas, pero este poema largo es otra estrategia para continuar el mismo asedio. Bajo el signo de Pessoa, Sandoval sabe que un ser es muchos mundos, muchas "formas" y que cada forma es una posibilidad más que se despliega para ser. Así, el tema sigue pero bajo otro ritmo, la angustia pasa aquí examen a las prístinas ilusiones del pasado venidas a pique: “Yo que creía en parusías y redenciones, / en aquella voz flamígera que siempre estaba ahí / cuando despertaba”, y a los amores que terminaron por encallar en alguna playa medio olvidada. Todo recuerdo instalado en la conciencia, varado en el lugar de la indefinición, en ese "doble /círculo del deseo, aquel pozo indiviso en la pendiente / que ya no se entrega / y tampoco se marcha".

En Suzuki Blues el asedio va camino de la forma contemplativa, sucinta, sentencial de la poesía oriental. Sandoval navega también por estos mares, en las pieles de Li Po, de Basho, de Takuboku Ishikawa y otros; hace suyas "la luna en la quebrada", las "flores del manzano", "del cerezo", "la noche" explorando los territorios del miedo, de lo estático. "La noche (...) una mole/ de espanto..." nos retrotrae de golpe a los miedo infantiles. Una niña aparece varias veces en el libro, una niña que recuerda lo frágil, lo que se escapa, lo que flota sin esfuerzo. Los poemas son más cortos en Suzuki blues y apelan discretamente al lamento religioso del canto afroamericano que no abre las heridas sino que busca resanarlas en un acto que recoge la “Compasión absoluta / al otro lado del estío”, pero no de forma gratuita sino a través de la certeza de una justicia todavía válida para el ser, es decir, de que la poesía es conciencia verdadera e indoblegable. Por esta razón el último poema de Suzuki blues dice “Ignorado por todos, / sólo él no ha cambiado./ Por la noche enciende el fósforo / y una luciérnaga atraviesa / la sombra de su mano. Antes/ fue la mentira, a menudo /el pequeño placer y la indiferencia. / Ahora, el sudor a cada instante / y ese latido incrustado en sus mejillas. Que / los que lo humillaron se muriesen todos / al menos por una sola vez, / esa es su plegaria.”

Es un libro denso, cargado de angustia y de una búsqueda de la propia verdad, del lugar del poeta, y es una visión del mundo y de la vida vista desde el viaje. Es destacable y, por estos tiempos que corren, casi sorprendente encontrar un poemario que privilegie con tanta claridad el lugar del lenguaje, la materia del poema, lo que habla por sí solo del lector y el traductor que asoma por estas líneas. Su riqueza terminológica llena de vocablos de uso náutico, del mundo animal y de la naturaleza en general, así como sus cultismos, ésta última en una tradición moderna muy nuestra, de la poesía peruana, le otorgan una gran capacidad metafórica y musical a su palabra, revitalizándola en sus nuevos contextos, exigiendo de ella la expresión más precisa y a la vez sugerente de la propia representación. Físicamente, es también un libro de cuidada estética, desde su pulcra diagramación hasta las bellas ilustraciones de kanjis japoneses a modo de títulos secretos en Suzuki Blues o desde la sencilla portada que dibuja un rústico trípode que tiene algo de palo de atracadero al que se amarran para nosotros, los lectores que queramos zarpar, todos los barcos de este libro.

 

Madrid, marzo de 2014


---Sylvia Miranda es escritora y Doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid, sus investigaciones versan sobre el imaginario urbano y la poesía de vanguardia peruana. Entre sus últimas publicaciones están el ensayo Caminantes por una tierra baldía. T.S. Eliot y E. A. Westphalen. Una lectura transtextual de Las ínsulas extrañas, Madrid, Del Centro Editores y su libro de relatos Las mañanas sagradas, Madrid, Catriel, ambos de 2011. Asimismo, ha aparecido recientemente su edición de 5 metros de poemas y otros textos de Carlos Oquendo de Amat, Ica, Biblioteca Abraham Valdelomar, 2012 y su poemario La foudre demain, (con pinturas de Sylvie Lobato), La Rochelle, Les Arêtes Editions, 2013.

16.3.14

¿QUÉ PASÓ CON DON RICARDO GONZÁLEZ VIGIL?

En una entrevista de enero de este año, una algo despistada periodista afirma que RGV es algo así como "el crítico entre los críticos". Cierto. Mejor dicho, cierto hasta que la administración actual de El Comercio entrara, cuales bárbaros Atilas, a hacer desbarajuste y medio a nivel político y cultural en el antaño moderado y abierto diario de la época de Alejo Miró Quesada.

¿Por qué digo esto? Porque a partir de ese momento la óptica de RGV fue cambiando paulatina pero radicalmente, sobre todo en poesía y narrativa. Esto se percibe de una manera cuasi obscena en el prólogo a su antología de cuentos peruanos publicada por Petroperú, donde excluye a narradores de trayectoria y reconocimiento internacional, como Alonso Cueto, Iván Thays y, sobre todo, Ricardo Sumalavia (gran difusor del cuento breve peruano y creador él mismo de piezas antologables).

Pero no es solo eso, en el prólogo al libro de marras que trae horrores ortográficos en algunos cuentos, como uno de Daniel Alarcón, RGV sugiere la existencia de mafias literarias que se han apropiado de la internalización de los escritores peruanos (????) y habla nuevamente del añejo asunto ese de los "andinos" y "criollos" que la verdad ha sido superado por ambos bandos: si no preguntemos a Miguel Gutiérrez, que publica ahora con editoriales transnacionales -combativamente, como siempre- :)

Sin embargo, no son solo Fernando Ampuero, a quien RGV siempre reseñaba sus libros, y sus supuestos y reales amigos los defenestrados del ahora indeseable parnaso comercial (o sea, de El Comercio) que regenta el crítico. También, insospechadamente, los amigos de Hora Zero han sufrido a causa de la extraña metamorfosis de González-Vigil.

Si me equivoco me corrigen por favor, pero tanto la reedición de su notable Cementerio General, como la publicación de Aquí sobra la eternidad, no han merecido de parte de RGV ni siquiera una mención en sus poco a poco devaluados "recuentos del año". Además, no dudó en hacerle una reseña superficial pero "elogiosa" al complejísimo Splendor, de Enrique Verástegui.

Esto contrasta con el trato superlativo que daba RGV en El Comercio al grupo poético más importante de mitad del siglo veinte. Esto durante la administración anterior --donde la fujimorista MMMQ no tenía absolutamente nada que ver con publicaciones y suplementos-- y desde muchos años atrás; y ha ido arreciando la invisibilización de HZ en el diario a partir de la asunción de la dirección por el incalificable Fritz Du Bois.

Sin ánimo de entrar a más detalles políticos, creo que es evidente que RGV se ha amoldado inmisericordemente a sus nuevos empleadores, lo cual no se condice con la rigurosidad y la apertura que el ya veterano crítico y profesor tenía ganadas.

Nunca es tarde para enmendar el camino, sin embargo.

---RGV.

12.3.14

YRIGOYEN SOBRE LIBRO DE JERÓNIMO PIMENTEL

El año pasado el poeta José Carlos Yrigoyen público esta reseña sobre el reciente libro de Jerónimo Pimentel. Dado que ha salido una edición peruana del poemario, replico lo escrito por el crítico en su blog Poema Inútil.




Jerónimo Pimentel.  Al norte del Los Ríos del futuro . Ediciones Liliputienses, 2013.

De los poetas peruanos surgidos en los primeros años de este nuevo siglo, Jerónimo Pimentel (Lima, 1978) es quizá el de la obra más sólida y convincente. Libros suyos como Frágiles trofeos (2007) o La muerte de un burgués (2010) nos presentaban a un autor con un seguro manejo de sus recursos, tanto de lenguaje como del ritmo así como de los temas planteados en sus poemas, que en algunos casos alcanzaban un nivel de primer orden (pienso en Ítaca Tannhauser o en Ella duerme, por citar un par de ejemplos). En el primero de los libros citados Pimentel había logrado un notable nivel formal, bastante inusual entre los poetas de su generación; en el segundo, se atrevía a experimentar tanto con la forma como con los motivos de sus composiciones, dialogando con las ciencias básicas, elaborando poemas al estilo road movie o construyendo los flujos mentales de un viajante urbano en busca de una epifanía que nunca llega. No todos sus experimentos eran igual de eficaces, pero evidenciaban que nos encontrábamos ante a un poeta consciente de la necesidad de no seguir trajinando los mismos lugares y símbolos ni conducirse por un camino ya hollado por tantos otros antes. Es decir, rehuía el problema capital de la poesía peruana hoy: creer que se cumple haciendo un buen poema, cuando contentarse con solo eso es engrosar las listas de tantos libros mediocres que atestan los estantes de nuestras librerías.

Tres años después de su última entrega, Pimentel ha publicado en España su mejor libro hasta la fecha y –no tengo dudas en lo que afirmo- el mejor de su generación, al menos hasta este momento. Si de lo que se trata es hallar nuevas vías de expresión, inéditos objetos y estancias para poetizar, Al norte de los ríos del futuro cumple esos requerimientos con creces. Su eje principal es la ciencia ficción, pero estaríamos muy equivocados si lo catalogamos como un libro de poemas que adopta algunas referencias de la ciencia ficción clásica y las maniobra desde el lugar del aficionado admirativo. Pimentel las utiliza y las transforma para hacer de ellas un punto de partida para escenificar un mundo personalísimo, polifónico, donde prima la voz de un Yo megalómano y totalitario que dicta las normas y crea con su discurso parajes, planetas, urbes y personajes que crecen, convulsionan y se extinguen frente a nuestros ojos con un dinamismo y potencia realmente envolventes y apabullantes: “Abro los ojos: Marte. / Cierro los ojos: me puedo salvar. / Abro los ojos: la vida obedece al sentido que reclama mi mirada. / Cierro los ojos: mi cuerpo es un templo que no profanarás. / Abro los ojos: ¿cuántos centímetros faltan para medir mi devoción? / Cierro los ojos: tu país es cualquier cosa excepto lo que piensas. / Abro los ojos: vientos volcánicos sacuden Tharsis. / Cierro los ojos: llueven bacterias en la planicie de Hellas”. Esta excelente capacidad imaginativa le permite Pimentel abordar dentro de este contexto temas que van más allá, representando una realidad posapocalíptica desde la Historia o de la ideología (y por ello podemos emparentarlo con poetas de obra más o menos reciente, como la norteamericana Eleni Sikelianós, que ha llevado la poesía de tintes futuristas y científicos a extremos sumamente novedosos). Lo meritorio es que en ningún momento estas referencias históricas o culteranas suenan impostadas o forzadas, (el segundo mayor problema de nuestra poesía post 2000) sino que se sienten precisas y al mismo tiempo sorprendentes dentro de los contextos entablados. Este es el caso de La poesía como una forma de fascismo, uno de los mejores poemas de Pimentel no solo de este libro, sino en general: “cuando el otro comprenda el desprecio del Yo  / serás libre pero estarás muerto / el mensaje no tiene finalidad / tampoco la carrera / los músculos / ni las flores / sin embargo / mi palabra surca el foso e instala un régimen fascista en tu voz / he penetrado las Árdenas / he cruzado la Línea Maginot / date cuenta  / mi Yo de sitio asedia tu mirada / y aspira tu aliento para poseerlo y hacerse nuevo en tu sangre con aplomo / para hacer fogatas con tus puertas caídas / para violar dulcemente a tu mujer / ¡Larga vida al Yo totalitario! / ¡Dios salve a este poema!”

Las virtudes de Al norte de los ríos del futuro no se circunscriben solamente a lo temático, sino a la forma en que sus tramas y escenarios son representados. No sería exacto considerar el lenguaje en que está escrito como estrictamente conversacional, narrativo o lírico, aunque sí utilice recursos de estas posibilidades. Mientras nos adentramos en el conjunto, percibimos un discurso que se va enrareciendo y oscureciendo sin perder su legibilidad y sin caer en gratuidades y artificios, aunque el terreno pueda ser propicio para desbarrancarse en una retórica pastosa y vacía. Lejos de ello, esa introducción en un espacio cada vez menos reconocible nos descubre las verdades que dan funcionamiento y sentido al mundo que Pimentel nos propone. Toma prestado el lenguaje científico y aforístico, además de las formas de la crónica, y logra conmovernos y emocionarnos desde una perspectiva inédita en nuestra poesía. En la mayoría de ocasiones esta compleja apuesta sale airosa, como podemos constatar en el siguiente fragmento: “Mi amor se extiende como hielo-9 en las arenas de Vermilion. / ]. / Pasamos la meseta azul y el tren se desvía hacia un mar fútil, rojo caliza. / Ese es el color del adiós cuando no hay de quien despedirse. / Mi Yo ludita salta de la máquina y se despide del pájaro carnívoro, / (- Hasta pronto, compañero.) / pide el encuentro por botana y prosigue el trayecto a pie./  Por toda luz, una tormenta. / Electricidad, Belén.”


Al norte de los ríos de futuro no es un libro redondo ni intachable. No todos sus poemas me resultan totalmente logrados ni igualmente vibrantes: en algunos de ellos, como los de corte ensayístico, hay un afán exploratorio que deja en segundo plano esa necesidad. Pero el conjunto ha sido trabajado con audacia y con mucho sentido del riesgo, con una absoluta negativa a lo ya pactado y consabido, y el oficio e intuición de Pimentel consiguen que en esa faena el resultado sea claramente positivo. Y que este nuevo libro suyo sea el punto más alto de una obra en la que la insatisfacción y la búsqueda son siempre el norte. Y eso es algo que en nuestra poesía reciente es imposible no valorar y aplaudir.

9.3.14

POEMA DE CELAN TRADUCIDO POR RENATO SANDOVAL


El poeta Renato Sandoval me hace llegar una traducción del magnífico poema de Paul Celan. Pueden escuchar en el video al poeta de lengua alemana leyendo su poema.





ALMENDRA

En la almendra, ¿qué hay en la almendra?
La nada.
Está la nada en la almendra.
Ahí está y está.

En la nada, ¿quién está ahí? El rey.
Ahí está el rey, el rey.
Ahí está y está.

Rizo de judío, no serás cana.

¿Y tu ojo, dónde está tu ojo?
Tu ojo está frente a la almendra.
Tu ojo se opone a la nada.
Respalda al rey.
Así está y está.

Rizo de hombre, no serás cana.
Almendra vacía, azul real.

(Traducción del alemán de Renato Sandoval B.)


MANDORLA

In der Mandel-was steht in der Mandel?
Das Nichts.
Es steht das Nichts in der Mandel.
Da steht es und steht.

Im Nichts-wer steht da? Der Koenig.
Da steht der Koenig, der Koenig.
Da steht er und steht.

Judenlocke, wirst nicht grau.

Und dein Aug-wohin steht dein Auge?
Dein Aug steht der Mandel entgegen.
Dein Aug, dem Nichts stehts entgegen.
Es steht zum Koenig.
So steht es und steht.

Menschenlocke, wirst nicht grau.
Leere Mandel, koenigsblau.

http://www.youtube.com/watch?v=X31Dp_7tVG8

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---Paul Celan en tiempos universitarios.

5.3.14

LA MÁS RECIENTE NOVELA DE VILA-MATAS



Gracias a las ventajas del libro electrónico, en la madrugada de hoy me leí de un tirón Kassel no invita a la lógica, la reciente novela de Enrique Vila-Matas. Se trata de una novela mcgouffin, un tratado sobre arte contemporáneo, una revisión de las invitaciones a escritores a festivales artísticos y literarios, un repaso por los viejos referentes del escritor (Kafka y Roussel, entre ellos), y una inmensa y ligerona prueba sobre lo que se puede llegar a escribir con mucho talento y realmente muy poco por decir.

Pues la novela, sin duda entretenida y bien contada, cae en varios momentos en el abuso de la reflexión sobre el arte contemporáneo, y por otro en sostener apenas una trama que no ofrece mucho al lector de los grandes libros de EV-M, como Doctor Pasavento y El mal de Montano.

Sin duda, resulta gracioso hasta cierto punto que esta novela vanguardista sin parecerlo, sea una tomadura de pelo al lector, una brillante tomadura de pelo, si se quiere; pero me resulta igual de evidente que es una obra menor, un mcgouffin novelesco, dentro de la ya extensa obra del escritor español. Les dejo una brevísima entrevista sobre Kassel... publicada en el sitio web de Vila-Matas.





¿Es completamente verdad lo que se cuenta en  Kassel no invita a la lógica o sólo es autobiográfico en un 27 por ciento?
-No, nada de porcentajes, es todo ahí completamente verdad.


-Perdone que insista, ¿todo lo que cuenta en Kassel no invita a la lógica sucedió realmente?
-Yo podría darle ahora otra versión de lo que allí pasó y hablarle, por ejemplo, de personas que vi y que no nombro en mi novela y contarle sucesos que no he incluido en ella. Y aunque muchas de mis historias las percibiera usted distintas de cómo las cuento en Kassel no invita a la lógica, lo cierto es que esa versión más real no modificaría la aproximación a la verdad de lo sucedido, el brillo de lo auténtico  que descansa en el fondo de mi libro.


-Finalmente, esa pregunta que suele hacerse al comenzar una entrevista, ¿Cómo surgió su libro sobre Kassel?
-Creo que voy a cansarme de repetirlo. Carolyn Christov-Bakargiev y Chus Martínez, comisarias de Documenta 13, me invitaron a participar en Kassel en el verano de 2012. Se me pidió que me instalara en un restaurante chino de las afueras del parque de Karlsaue y me dedicara a escribir a la vista del público. La invitación fue tan rara… Sin embargo, me permitió iniciar un viaje al centro mismo del arte contemporáneo de vanguardia: el relato de los paseos que di por allí. Me pareció enseguida que aquello era como un gran “jardín de las maravillas” (como si hubiera visitado la finca de Locus Solus, de la novela de Raymond Roussel) y fue por esto y por tantas otras cosas una experiencia sorprendente, inolvidable. Pude comprobar que no era cierto que el arte de vanguardia estaba atascado como decían las voces agoreras de mi país, siempre dispuestas a verlo todo negro, con tal de no pegar golpe y de no tener que sentir curiosidad por algo. No es cierto que haya ese atasco en el arte, los atascados son ellos. Y algo de todo  eso  trata de decir mi libro sobre Kassel. No puedo estar más de acuerdo con David Foster Wallace cuando decía que la mayoría de nosotros vivimos tiempos oscuros, y además estúpidos, pero ¿necesitamos ficción que no haga sino dramatizar lo oscuro y lo estúpido que es todo? En épocas oscuras el arte aceptable sería aquel que localiza y efectúa una «reanimación cardiopulmonar» sobre aquellos elementos mágicos y humanos todavía vivos y optimistas a pesar de la oscuridad de los tiempos. Es decir, una ficción realmente buena puede tener una visión del mundo tan oscura como quiera, pero al mismo tiempo sería interesante que encontrara el modo de representar ese mundo oscuro y las posibilidades de estar vivo y ser humano en él. En mi nuevo libro, Kassel no invita a la lógica, se habla de grandes esperanzas en torno a la vida y al arte.

---Portada y autor.

3.3.14

NUEVO PROYECTO SOBRE EL POETA JOSÉ KOZER





Hoy me escribió el catedrático de la Sam Houston State University, de Texas, Enrique Mallen. Me solicitó permiso para incluir en un libro que está preparando sobre el gran poeta José Kozer, una entrevista que le hice en mi libro Biopoética, cuya portada pueden ver a la derecha de este post.


Por supuesto que accedí inmediatamente, tanto porque me parece un proyecto serio, como por el aprecio que tengo por la poesía del poeta cubano, verdadero star del neobarroco latinoamericano.


Pueden leer acá unas apreciaciones del poeta y crítico Paul Guillén sobre el libro que publiqué el 2009. Por supuesto, los agradecimientos del caso a Enrique, por haber pensado en mi librito sobre el coautor de Medusario, para incluirlo en su proyecto.

---Enrique Mallen.

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