11.10.14

OTRA VEZ JAVIER ÁGREDA DERRAPANDO





A estas alturas, las sinuosidades literarias inexplicables y casi suicidas del engreído de Mirko Lauer en La República, lo hacen parecer a un viejo e inexperto motociclista que derrapa, se sale de la pista y embiste a los competidores en su afán de ser la última palabra en un oficio venido a menos principalmente  por sus carencias (las de Ágreda): la crítica periodística.

Veamos el párrafo con que cierra su nota sobre "Vergüenza", de Patricia de Souza:

Se mantienen los temas más característicos de las novelas y ensayos de esta autora; pero formalmente hay cambios importantes. Al “desorden” narrativo se suma un lenguaje demasiado coloquial y espontáneo, que reemplaza a la elaborada y racional retórica que era una de las principales virtudes de esta obra. En su afán por liberarse de los esquemas narrativos “machistas”, De Souza ha hecho de Vergüenza un libro experimental, casi vanguardista, que definitivamente no está entre sus mejores novela.

 Lo que ha hecho de Souza en este libro es, efectivamente, abandonar el estilo --no la "retórica", pues- de sus anteriores novelas, pero porque las características especiales de este nuevo libro así lo exigían. Se imponía un lenguaje fresco, confesional, exteriorista, que permitiera engarzar la fragmentación estructural del conjunto.

Paralelamente, Ágreda no entiende hasta ahora que su idea anquilosada de novela, y en general de literatura, entiende todo como "desorden narrativo" --algo ya explicitado en su patética reseña al libro de Francisco Ángeles--, y por si poco fuera, comprende o cree comprender que el carácter experimental y vanguardista de un libro lo descalifica solo por ello.

Finalmente, de una manera asaz curiosa, el reseñista identifica una supuesta "retórica racional" con una virtud literaria; cuando más bien cualquier retórica --que no debe ser confundida con una voz personal reconocible-- en literatura es repudiable y de una irritante comodidad.



9.10.14

Vila-Matas sobre el Nobel 2014

Hace un par de años, nuestro recordado Enrique Vila-Matas escribió en El País este texto sobre el reciente Nobel de Literatura, Patrick Modiano. Disfrútenlo.



Entonces, en aquellos días de 1968, cuando Modiano publicó su primera novela, París era un pueblo; lo era al menos su restringida sociedad literaria. Como decía Cocteau, París solo eran seiscientas personas.
Toda la ribera izquierda del Sena era de una tranquilidad aldeana, y solo ocurrían cosas cerca de la plaza Blanche de Pigalle, pero aquel barrio quedaba lejos. En medio de la calma chicha de la ribera sonámbula, un buen día se descolgó Modiano con aquel sorprendente primer libro, El lugar de la estrella (La Place de l'Etoile), una novela sobre los días de la ocupación.
El libro reaparece estos días entre nosotros. De entre el barullo de las novedades de enero destaca poderosamente Trilogía de la Ocupación (Anagrama), volumen que, en traducción de María Teresa Gallego Urrutia, recoge las tres primeras novelas de Modiano: El lugar de la estrella, La ronda nocturna, Los paseos de circunvalación.
Su autor debutó en aquellos días con la naturalidad del que ha sido invitado a un café en el bar de su pueblo. Sin embargo, no pudo evitar que le miraran con extrañeza. ¿Por qué, sin haberlos vivido, hablaba de los años turbios del colaboracionismo, de la niebla de aquellos días en que hasta los traidores eran falsos y solo la muerte era verdadera?
Todo sucede en el pasado, aunque a veces es un ayer parecido al presente
Entonces Modiano aún no podía saber que, encima, con sus siguientes libros, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación, insistiría en el mismo tenebroso decorado. Años después, le aclararía a Dominique Montaudon: "No es la ocupación histórica la que describo en mis tres primeras novelas, es la luz incierta de mis orígenes. Ese ambiente donde todo se derrumba, donde todo vacila...".
Aquel día, a la salida del bar del pueblo, recuerda haberse encontrado con Raymond Queneau, que, tal vez porque le sabía inepto en matemáticas, se dedicó a darle severos consejos de geometría espacial.
Hoy se sabe que, ya desde su más temprano paseo solitario por la ciudad, Modiano quedó impresionado para siempre por París. Toda su obra en realidad es la obra de un desesperado que no puede vivir sin París. Un hombre preso de un amor brutal, completamente loco, por la ciudad, por los barrios que de joven vio que rodeaban enigmáticamente a la aldea de 600 personas. Hoy la aldea es su singular obra literaria y circulan por ella 600 personajes. "No se trata de nostalgia, créanme, es un París intemporal. Para mí París ha sido siempre algo interior", dijo hace poco paseando cerca de la plaza Blanche, donde antaño sucedían las cosas.
En el mundo de Modiano todo siempre sucede en el pasado, aunque a veces se trata de un ayer muy parecido al presente (decía no hace mucho que los políticos franceses actuales parecen de otra especie, incultos, muy funcionariales: "Todo esto que pasa ahora me recuerda a Vichy").
Ha trabajado duro toda su vida, con el estilo de un investigador privado
En el pasado, en los días de su extrema juventud, le había acompañado en sus paseos Emmanuel Berl, un tipo afable y muy inteligente que le inyectó confianza en sí mismo y fue el máximo artífice de que se convirtiera en narrador de ficciones; un tipo, por lo demás, raro, siempre especialmente orgulloso de que Proust un día le hubiera arrojado sus pantuflas a la cara.
Aquel día, mientras caminaban, el sabio Queneau le habló a Modiano de un largo paseo que había dado con Boris Vian hasta un callejón sin salida que casi nadie conocía, en lo más recóndito del distrito XIII, entre el muelle de la Gare y las vías de Austerlitz: la calle de La Croix-Jarry. Queneau le aconsejó al joven Modiano que fuera un día a ver ese callejón. Y después le habló de Francis Scott Fitzgerald, el genio que en su momento había demostrado con El gran Gatsby que era compatible ser extremadamente joven y escribir una gran novela. Modiano precisamente le había citado en las primeras páginas de El lugar de la estrella: "Scott Fitzgerald describió mejor de lo que sabría hacerlo yo estos parties en que son demasiado suaves los crepúsculos y tienen demasiada viveza las carcajadas y el resplandor de las luces para que presagien nada bueno...".
José Carlos Llop, en su brillante prólogo a Trilogía de la Ocupación, comenta la presencia del mito Fitzgerald en la fundación del territorio Modiano: "Una obertura fulgurante: como si Scott Fitzgerald y Dostoievski salieran juntos de correría nocturna y en vez de bares hubieran visitado varios círculos del infierno con un espíritu entre la frescura fitzgeraldiana y el fatalismo nihilista del ruso, mezclado con cierta atmósfera a lo Simenon".
A Fitzgerald le encontramos también en La ronda nocturna, en la cita que abre el libro: "¿Por qué me identifiqué con los mismísimos objetos de mi horror y mi compasión?".
No hay mejor respuesta a esta pregunta que la cantinela modianesca. Horror y compasión cruzan por todos sus temas centrales, por el vacío, por la ausencia del padre, por el misterio de las películas dobladas, por el mundo de la traición, por la inercia gansteril, por la infinita extrañeza...
Cuestión de atmósfera, creen algunos. Y de estilo, piensa Llop, que en el prólogo escribe casi un poema para definir ese estilo con asombrosa y certera precisión: "Una respiración lenta e hipnótica, con el dring cristalino y el swing jazzístico de los felices veinte, desplazado hacia la luz negra de un fragmento de los primeros cuarenta europeos, que aporta el ingrediente delirante. Sin olvidar ni el chic morandiano, ni la cosificación del nouveau roman, ni las listas a lo Perec, por supuesto. De esa literatura surgirá un adjetivo nuevo: modianesque, modianesco".
Me acuerdo que con Llop, pero también con los de mi generación, discutíamos en otros días sobre si leer a Modiano era de izquierdas o de derechas.
-Señor Modiano -le asaltamos finalmente una mañana-, no habla usted mucho de política.
-Es que es peligrosa para un escritor. La política no es más que una torpe simplificación de las cosas. El escritor trabaja justamente de la forma opuesta; trata de mostrar lo oculto, la complejidad.
Para adentrarse en la complejidad del pasado y en la vaguedad de toda identidad, Modiano ha trabajado duro toda su vida, siempre con el estilo de un investigador privado, de un indagador constante en lo oculto y lo sombrío. Lo tenebroso en sus libros parece definirse siempre a medida que uno avanza lentamente en la lectura. Hay momentos de desaliento, como si condujéramos un bólido muy lento y sin ninguna visibilidad y sin saber si estamos al borde de un barranco o de una autopista, pero eso le da a todo un toque incierto y atractivo, como si fuéramos por el callejón de La Croix-Jarry: sin salida, con angustia, pero también con notable hechizo, con la más extraña de las fascinaciones, buscando a ver si hay iluminación en las ventanas. ¿De qué caserones? Siempre -secreto a voces- hay una luz en el 15 del muelle de Conti.

5.10.14

ALGUNAS ANOTACIONES AL "LIBRO DE LAS OPINIONES"












Comentarios Finales

Muy pocas veces la acumulación discursiva suele implicar acumulación de sentido. Sin embargo, muchos poetas siguen creyendo que tal cosa puede llevarlos a cosechar réditos poéticos. Imaginemos un practicante al cual le decimos haz un texto de escritura automática, pero sin utilizar metáforas ni imágenes. El resultado sería similar al de este libro. Solo que el conocimiento filosófico de Vera logra darle una pátina "original" al conjunto, además de otorgarle cierto nivel de cohesión, matiz que sería muy difícil para otro tipo de poeta. El poemario de Vera carece de sorpresa, de melopeia y de seguridad. Lo primero, cualquier lector bien informado --ya Yrigoyen dijo lo suyo al respecto-- podrá corroborarlo. Lo segundo requiere una atención más especial, pero no está muy oculto al lector bien entrenado (Lezama acumula discurso, aunque su imaginario personalísimo y lo propio de la poesía: imágenes, figuras, pensamiento no discursivo, pletoriza de sentido sus poemarios). Finalmente, es claro que, aun cuando fuera meramente un juego retórico, muchos pasajes de este libro evidencian una inseguridad en el lector que, al final, es una inseguridad en su propio trabajo. Algo como una inquietud del yo poético de estar expresándose debidamente, o de que lo afirmado (opinado) no esté llegando con claridad (esa palabra) a las mientes del lector. ¿Desde cuándo el poeta expresa en el propio libro, ni siquiera de broma, una preocupación constante por la comprensión del lector?
Sin embargo, Vera no ha equivocado el camino. Solo que la veta que ha comenzado a excavar se ha torcido hasta volver a salir a la superficie, con muy poco ganado. Queda reflexionar, repensar y volver a excavar esa veta interesante que, por ahora, no le ha dado mayores resultados.

2.10.14

COMENTARIOS A UNA CURIOSA ENTREVISTA AL GESTOR CULTURAL JOHN MARTÍNEZ

Como calentando motores para el relanzamiento del blog, se me ocurrió, a manera de ejercitar la mano, comentar la entrevista que le hizo la prestigiosa revista Lima Gris al gestor cultural John Martínez. 

---¿Por qué insistir en un Festival de Poesía por quinto año consecutivo?

No sé si la palabra sea insistir, más bien era una cosa inevitable. Cuando cerramos la cuarta edición sabíamos que cerrábamos un ciclo. Ahora no sabemos si habrá un sexto festival, pero sí queremos hacer con muchas ganas esta vez, es como un número mágico, y queremos dar nuestro mejor esfuerzo.

---¿Quiénes organizan el festival este año?

Desde el año pasado estamos organizándolo Diego Lazarte y yo, Giancarlo Huapaya se retiró por estar viviendo en Estados Unidos. También contamos con el apoyo logístico de Katherine Estrada,editora de Tribal Editores. Básicamente Diego y yo trabajamos en campo, y nos ayudan algunos amigos con la diagramación, nosotros no tenemos una oficina, trabajamos en casa de cada uno.

Giancarlo Huapaya nunca se separó de la organización de este festival. La distancia física hace rato que no es un impedimento para participar de una organización, y mucha gente sabe que Polisexual veta y pone a quien quiere en ese festival. Prueba de ello es que nunca me convocó a ninguno de sus festivales simplemente porque hace años lo mandé a la mierda por su novísima posición ideológica seudocomunista.

---¿Dos festivales de poesía con nombres parecidos, crea confusión entre los invitados?

Así como nosotros accedemos a la información de otros lados, la gente también sabe lo que está sucediendo en otros lugares, se sabe quién organiza los festivales, quiénes se mueven más en las ferias de libros, quiénes organizan los recitales y festivales, y eso te va dando una visión un poco más amplia. Yo puedo traer a un poeta de Finlandia o de Bolivia, que en su país no hace poesía y no lo conoce nadie, y puedo hacerlo pasar acá como un poeta conocido, solo eso porque él puede pagar su pasaje. Nosotros intentamos que no suceda eso, intentamos que los poetas que vengan al festival no solamente escriban sino que también hagan cosas, tengan editoriales,  talleres, festivales y que estén involucrados en este momento en lo que se produce en poesía.

Puede decirme el gestor cuál es la editorial o taller o festival que realizan Jorge Frisancho, Salomón Valderrama (a quien invitan, también, para que ponga las chelas), Luis Fernando Chueca, Victoria Guerrero, Jerónimo Pimentel, y un largo y penoso etc. 

---Pero la confusión entre festivales existe…

La confusión es básicamente por el festival que organiza Renato Sandoval, que apareció cuando nosotros lo hicimos el tercer año, y la figura es básicamente por el nombre,  de él es “Festival Internacional de Poesía de Lima” y nosotros somos el “Festival de Poesía de Lima”. Pero bueno, esa es una confusión que se soluciona diciendo que somos festivales completamente distintos, que sobreviven y conviven en la misma ciudad. Nuestro objetivo principal es difundir la poesía, esto creo que es más una colaboración que una rivalidad.

---¿Cuál es el criterio para elegir a los poetas invitados al festival?

A nivel de extranjeros invitamos a poetas que hayan publicado, así pueden venir con sus libros, pero desde hace tres años ya estamos apostando por poetas inéditos. En este caso está viniendo Cristina Pavón, una joven poeta ecuatoriana, que ha publicado mayormente en revistas,  también viene Luque Bárcena, de Tacna. La idea es que hayan publicado poesía y que representen  a su ciudad, nos interesa que los poetas compartan y hablen entre ellos. Esa convivencia es muy provechosa.

---Los detractores dicen que ustedes solo invitan a sus amigos…

Yo creo que tendríamos que revisar la lista de los cuatro festivales pasados, nosotros invitamos entre ochenta y noventa poetas por año.  Estamos hablando de casi cuatrocientos poetas con este año y siempre hay gente que se queda afuera, lamentablemente no podemos darle gusto a todos. No me interesa decirle nada a esa gente, toda crítica es bienvenida pero tiene que ser  con fundamento.

---¿Cuántos poetas te escriben para que los invites?

Siempre hay gente que es entusiasta,  hay gente que se quiere sumar al proyecto, pero obvio que también hay gente más conchuda. Nosotros tratamos de no generar problemas, no todo el mundo puede leer en las mesas y estar en la programación, y sin embargo tenemos el micrófono abierto, donde la gente que no ha podido leer o quiere leer de nuevo puede hacerlo ahí. Lamentablemente hemos tenido que decirle no a muchos amigos, algunos han comprendido y otros no. Esto es parte del estrés del pre festival, hay gente que te putea y que te jode por Facebook.

Puro floro. Acá hay vetados desde arriba, de gente que de pronto da dinerillos para el festival, pero les dice a los organizadores, a este no lo quiero ver, lo cual es legítimo; pero no me vengan con que han tenido que decirle no a muchos amigos, porque a quienes han tenido que decirles que no, en realidad, es a muchos enemigos de Huapaya y sus mentores seudosenderistas.


---¿Cuál ha sido el insulto más fuerte que has recibido?

Me han dicho por ejemplo que soy un arribista, que soy un figureti.  Pero lo más chévere es que la poesía siempre te recompensa.  Este es un festival autogestionado, yo he dejado de chambear para meterme netamente a producir el festival, desde que me levanto hasta que me acuesto estoy pensando en el festival pero me siento pleno, a mí la poesía me ha dado plenitud. Leerla, escribirla, vivirla, son estados donde yo me siento completo.

Nooooo. No eres ni arribista ni figuretti. Haces lo que puedes para sobrevivir y eso vale. Solo que para sobrevivir a veces tienes que aceptar imposiciones que, si tuvieras un ingreso fijo y digno, no las aceptarías.

---¿Cuántos poetas participan este año?

Hasta el momento hemos confirmado a 21 poetas extranjeros de 11 países, están llegando de toda Sudamérica y un poeta de Nigeria, también vienen 18 poetas de provincia y 60 escritores y artistas que viven en Lima. Estamos hablando de casi cien invitados.

---¿Cómo se financian para hacer el Festival de Poesía?

Nosotros somos un festival autogestionado, el año pasado la Municipalidad de Lima dejó de apoyarnos con el hotel. Este año tampoco nos ha apoyado y nosotros estamos asumiendo el gasto del hotel, que es muy fuerte.  Nosotros no le podemos pagar el pasaje a los poetas, los poetas que vienen están pagando su pasaje para Lima, nosotros lo que hacemos es ir a esperarlos al aeropuerto y les damos el hotel,  la alimentación y un tour por la ciudad. Estamos trabajando con canjes, hemos hecho una fiesta pro fondos y estos días estamos haciendo la venta de los polos del festival.

---La Municipalidad de Lima tenía un dinero destinado para el festival que organiza Renato Sandoval, pero si este año no se realiza el Festival Internacional de Poesía de Lima ¿Por qué parte de ese dinero no se lo dieron a ustedes? ¿Qué pasó con ese dinero?

Tendrías que preguntarle a la gente de la Municipalidad. Yo sé que había un dinero para el festival de Renato Sandoval, pero como este año no lo organiza, no sé si el dinero retorna a las arcas.Sí nos dolió que la Municipalidad de Lima no pudiera manejar un presupuesto tan exiguo, que es menos de mil dólares. Creo que ni siquiera es el 5% de lo que iba gastar Sandoval en el Festival Internacional.
Supuestamente la bandera de la gestión de Susana Villarán es la cultura, pero la realidad que me cuentas es bastante curiosa.
Obviamente acá sí se cometió una omisión importante y grave, pero anteriormente la Municipalidad nos ha dado tres años el hotel, bueno, se le agradece, lamentablemente ahora nos deja un poco en el aire, y nosotros tenemos que resolver las cosas, una de las formas es vendiendo los polos y la fiesta que es el sábado 11 de octubre en el Sabarín de Camaná, están todos invitados. También tenemos un número cuenta del BCP Ahorros en soles: 194 – 18167506 – 0 – 15 para que nos puedan apoyar.

Recibirán mi apoyo pecuniario, gracias por poner la cuenta. Sobre la fiestecita, paso. Tengo mucho que hacer.

¿Cuáles son los espacios donde se realizará el Festival este año?

Inauguramos en el Centro Histórico de Lima, aún no sabemos dónde; eso será el miércoles 15, el jueves 16 estamos todo el día en el parque zonal Cápac Yupanqui del Rímac de 11 de la mañana a 4 de la tarde, ahí vamos hacer talleres y un mega recital, instalaciones poéticas y murales.  El viernes vamos a estar en la universidad UTP que también nos está auspiciando,  ahí estaremos haciendo talleres y una mesa de poesía latinoamericana actual. Luego vamos estar en el Cholo Bar de Barranco y el sábado en la Casa de la Literatura de Lima; en la noche será el cierre con recital de poesía en el café Zela de la plaza San Martín, y el domingo será el recital en el cerro San Cristóbal.

---¿Seguirás haciendo festivales así no te brinde un beneficio económico?

Uno trabaja por la poesía, yo no encuentro en mi vida algo más pleno que poder trabajar para la poesía. Te confieso que generalmente yo no escucho los recitales de poesía en el festival, porque estoy realizando otras actividades, atendiendo a los poetas invitados. La poesía no dará réditos económicos, pero hay otros réditos que son mucho más valiosos. Están entonces todos invitados al Festival que se realizará del 15 al 19 de octubre. Los esperamos.

Eso prueba que eres un gestor cultural y no un poeta. Cualquier poeta encuentra su realización en la escritura. Tú no. Tu la encuentras en la acción para la poesía. No está mal ser un gestor, por lo demás; lo malo es que están muy mal pagados (cuando les pagan).



---EL GESTOR CULTURAL.

29.9.14

ESTAMOS EN REINAGURACIÓN. PACIENCIA

dentro de unas semanas

vuelve con fuerza 

su blog 

favorito para joder

con argumentos

todo evento o publicación 

literaria.


Ahora con colaboradores.


ATENTOS.

9.8.14

DOS POEMARIOS LÍRICOS: VÁSQUEZ E ILDEFONSO

Un joven poeta me interceptó en la FIL Lima y me dijo si yo creía que el lirismo ya no tenía espacio en la poesía moderna. Supongo que lo decía por cosas que yo había publicado en mi blog. Le dije que no. Que el lirismo auténtico funciona tan bien hoy como hace 200 años, porque siempre hay nuevos elementos y temas que incorporar.

Ello coincidió con que dos poetas muy queridos me hicieron llegar sendos poemarios: "Todos se han ido", de Édgar Vásquez, y "Escrito en los afluentes", de Miguel Ildefonso.

Luego de haberlos leído, me parece que, junto con la obra de un Ñaupari, el lirismo tiene nuevo cielo en nuestra tradición. Vásquez es más centrífugo y dramático:

La distancia que nos une es hermana
de la lluvia que golpea las calaminas,
no permite ver lágrimas mansas en tu rostro;
menos, amar el cascabel de tu boca.
Sacrificar la noche que te asfixia de recuerdos:
ver llover por la ventana
duele más que lo hijos de los muertos".

Ildefonso, luego de algunas experiencias poéticas esquivas, retorna con una fuerza moderada por su destreza para incorporar referentes, para conmover:


William Carlos Williams

antes que olvides Rutherford
antes que olvides las casas llenas de oraciones
antes que olvides los techos de dos aguas
y las aguas de las lágrimas que secan bajo el moteado sol
antes que olvides los troncos caídos
las antenas y el rencor
antes de olvidar los tractores los plásticos que vuelan
las llantas los umbrales ¡los afluentes!
antes de olvidar las banderas las rayas las estrellas
las sillas caídas, las camionetas los buzones de cartas
antes del olvido de las chimeneas de los faroles de las pistas
de las tuberías rotas de los grafitis
antes que olvides el semblante con espinas
y te entregues de lleno a la solitaria muerte
tienes que escribir de este viaje

Si Ildefonso da cuenta al lector de su mundanidad en términos de viajes y lecturas, de una manera mucho más depurada que en libros anteriores; Vásquez, por su lado, como afirma el poeta Leoncio Bueno no se vale de "la esmerada educación, ni de la calidad de vida, ni la erudición (pues no) valen mucho para hacer un poeta (...) Vázquez es un poeta de alta tensión, intuye como un mago y luego se inspira y nos entrega sus hallazgos".

Acaso Ildefonso haya ya pasado por lo de Vázquez. Su madurez es incomparable en este nivel. Lo innegable es que se abre la posibilidad de un NEOLIRISMO, una nueva vertiente poética que tendremos que buscar cómo definimos, si se animan. 

Por lo pronto, bienvenidos ambos libros.

30.7.14

MADUREZ Y PARNASO POÉTICOS PERUANOS I

Con mucha frecuencia leo en algunos espacios literarios locales que ciertos reseñistas hacen madurar a los poetas antes de tiempo. Lo he escuchado, por ejemplo, refiriéndose a poemarios de jóvenes poetas --talentosos, es verdad-- que tienen apenas 3 o 4 poemarios publicados.

Las cosas así, uno no puede dejar de preguntarse qué se podría decir de poetas mucho mayores que, por diversas razones, no entienden el ejercicio de la poesía como una carrera a la "madurez" o al reconocimiento de un reseñista de "Somos" o de otra publicación local. Las formas que asume la escritura poética y la suerte de los poemarios que los poetas sueltan al viento tienen mucho de poco cálculo y, a veces, incluso de decidida.

En mi opinión, la responsabilidad del poeta comienza en su formación literaria, en el conocimiento de su tradición y de otras tradiciones, y termina con la entrega de su versión final al editor o impresor. Lo que ocurra después es un plus en nuestro medio bastante triste, equívoco y de vuelo bajo. El reconocimiento literario en el Perú es más bien un desconocimiento literario mal disimulado.

Algo análogo pasa con la idea de haber logrado un lugar en el parnaso local. Nada más infantil y caduco. Hoy los parnasos son demodé, ridículos y pasmantes. El único efecto que tiene es que los ilusos te busquen para que presenten sus poemarios, que tu presencia sea un bolo fijo en todo festival poético habido y por haber, y que tu poesía empiece a ser un remedo de sí mismo, un saqueo personal de tu propia voz para alimentar una obra voluminosa, aburrida y sin vértigo.

Las ferias de libros son lugares, o no lugares, muy interesantes solo por ello. En las FIL, solo por la cantidad de libros que presenta el poeta que "tiene su lugar", uno se da cuenta inmediatamente de que ese antaño frescor creador ha cedido paso a una cabellera de figuras retóricas ajadas, sucias y mal cortadas, y que su casa ya no es suya y que su arte rupestre parece un dibujo de niño primarioso que apenas merece un 05 de nota. Lamentable.

Aquellos que asuman el hecho poético como un oficio sacro --no en el sentido religioso, sino en el de no hacer concesiones a las relaciones sociales, a la construcción de un lugar en un parnaso derruido y a la renuncia a la búsqueda integral, lingüística, formal y de nuevas sensaciones poéticas--, esos son los importantes. Sean conocidos o no, tengan o no un lugar en ese fantasmático parnaso. A ellos mis honores.


28.7.14

REPUBLICACIÓN DE INFORME SOBRE POESÍA DE LOS OCHENTA PUBLICADO EN "SOMOS" EN EL 2003

Como muchos de los lectores de este blog saben bien, hace más de una década publiqué en la revista SOMOS, dirigida entonces por Óscar Malca, un artículo sobre la poesía de los años 80, a pedido del entonces editor de la revista. Esta nota me trajo en su momento, y hasta mucho después, odios, rencillas, amenazas de muerte y una serie de improperios y censuras.

Se me acusó, entre otras cosas, de "soplón" --término que usan los delincuentes para señalar a quien revela actos delictivos o deshonestos de otra persona o grupo de personas--, agente de la CIA (jaja) y "traidor" (no se puede traicionar a gente que no tiene ninguna causa).

Como podrán leer en el artículo que publico en su integridad tal como fue publicado dentro de la serie "Las Décadas del Horror", en ningún momento califiqué a los hoy venerables poetas y mentores de Kloaka, de ser senderistas ni prosenderistas, nada más absurdo. Lo que dije en realidad sobre ellos está consignado en la nota y pueden leerlo ustedes mismos.






DÉCADAS DEL HORROR

(Revista Somos de El Comercio del 13-09-03)



JÓVENES DE OCHENTA
La bohemia universitaria limeña de los ochenta y el senderismo de cantina

Como última entrega de nuestra serie Las Décadas del Horror, en torno a los años de la violencia en el país, el informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, y a propósito de la aparición de sucesivos estudios sobre la literatura peruana que se produjo en ese tumultuoso contexto, presentamos un polémico análisis de ciertas versiones académicas publicadas alrededor del episodio senderista y el eco que tuvo en los círculos poéticos de entonces.

Escribe: VÍCTOR CORAL



Para nosotros la década de los ochenta se inicio en 1978. Fue con la publicación de “Perro Negro”, de quien es tal vez el más importante poeta de la generación: Mario Montalbetti. Decimos esto por que ese libro breve, sabio y lúdico marcó una nueva forma de entender el quehacer poético e imprimió un torrente de frescura a una generación setentera que se había ranciado con sus propuestas ideológicas populistas y sin correlato práctico, salvo estupendas excepciones.

El llamado movimiento subte en esos años estaba todavía en pañales, y pocos sino nadie, podían imaginar siquiera como iba a ser su irrupción a mediados de década. La poeta Carmen Ollé, por entonces terminaba de delimitar la frontera generacional con un libro, “Noches de Adrenalina”(1981), que por si fuera poco, iba a marcar un derrotero para gran parte de las poetas tanto de su generación como de escritoras más jóvenes. Ollé, injustamente expulsada de la generación ochentera por una turbia y tonta cuestión de edad, es recordada y reconocida por las voces femeninas de la época (Di Paolo, Alba, Chocano, Dreyfus, Silva Santisteban) como un referente y una magnífica compañera de ruta. Y no es para menos. Es un secreto a gritos que la insurgencia de la poesía hecha por mujeres durante los ochenta (en una rápida lista alcanzamos a tener hasta quince nombres) fue el suceso más importante, pues más allá de la calidad de sus producciones -rasgo que ha ido menguando con el tiempo- trazó un camino a seguir para las generaciones siguientes. Hoy, gracias a la valentía y resolución de estas escritoras, la diferencia cuantitativa entre hombres y mujeres poetas ha disminuido, y nunca más una joven poeta tendrá que pensar cien o mil veces para escribir poesía en serio: los espacios están abiertos y el interés en su producción es cada vez mayor.

Poetas en movimiento


Por supuesto, el fenómeno de las mujeres poetas surgidas en grupo, generacionalmente, no fue lo único que pasó durante la década. Los subtes, de la mano de grupos ahora legendarios como Leusemia (que acaba de cumplir 20 años de existencia), Narcosis, Zcuela Zerrada y Delpueblo, pusieron al rojo vivo la escena rockera. Un poco a la luz de la energía subterránea, y otro poco por mantener o conseguir un cierto nivel de figuración, incluso política, un puñado de poetas se unió hacia 1983 para formar el Movimiento Kloaka, tan pretenciosos en sus objetivos políticos como en su afán de “integrar” todas las artes en una experiencia totalizadora. La citada Carmen Ollé define con precisión lo que significó para la época: 

“Fue un movimiento literario de corta vida. Del grupo pienso que quedaron las voces de Dreyfus y Santivañez. Por lo demás, todos los movimientos literarios pasan, y quedan la obra de los poetas más relevantes”.
 Si hemos de asumir lo que dice la autora de “Todo Orgullo Humea la Noche”, tendremos que agregar solo dos nombres: Rodrigo Quijano y Domingo de Ramos. Lo demás fue alcohol, humo oscuridad y ganas de estar con la onda violentista que aquejó -cual virus de Hepatitis “K”- a muchos intelectuales jóvenes en tiempos de desvarío y excesos que el crítico Marcel Velásquez recuerda con ironía: 
“Quilca y su cloaca de signos emerge como el escenario marginal asentado en el centro, la escuela oficial de la disidencia que ofrecía el consabido cóctel de música subterránea, poesía, alcohol y drogas. Sujetos fracturados, migrantes sin destino, múltiples lugares de enunciación, retorcimiento del lenguaje y sueños imposibles”.
Con otras palabras, Alonso Ruiz Rosas, destacado poeta de esa misma generación, precisa aun más el sino kloakense, cuidando siempre de no generalizar, pues, a pesar de todo hubo allí poetas de valor: “El que mejor manejó el bombo y el autobombo (en los ochentas) fue Kloaka, aunque eso no signifique mayor cosa. Sus manifiestos fueron un refrito de Hora Zero, pero la intensidad de algunas voces es rescatable”.

Universitarios y Antiacadémicos


Más o menos en las antípodas de Kloaka y sus calculadas efervescencias, estaba el tandem Macho Cabrío-Ómnibus, revista que, desde Arequipa (circa 1977) y hasta 1985 forjaron una propuesta pluricultural, multidisciplinaria y con gran incidencia en las producciones individuales, lejos de los cenáculos universitarios y a contrapelo de las posturas revolucionarias de café, cantina o aula. De esta matriz surgieron poetas como Alonso Ruiz Rosas, Oswaldo Chanove y Patricia Alba -quien, por lo demás, parece ser una de las pérdidas más importantes en la poesía de los ochenta, pues no ha vuelto a publicar desde su “O un Cuchillo Esperándome”(1988).
La Universidad Católica, pese a ciertos exabruptos politiqueros de alguno de sus poetas, fue también un punto importante de generación de cultura y poesía. Rossella Di Paolo, a nuestro gusto la voz femenina más especial después de Blanca Varela, recuerda con afecto a sus compañeros y compañeras de entonces:

“Calandria y Trompa de Eustaquio fueron revistas de creación que movieron las cosas en la Católica a inicios de los ochentas. También teníamos nuestra propia música, el imborrable grupo Perexil (¿que fue de Milka?) animaba todos los recitales. Allí estaban los “Tres Tristes Tigres” (Eduardo Chirinos, Mazzotti y Raúl Mendizábal), y la lista es larga. La bufanda en el cuello era toda una declaración de principios. Reclamar más cursos de Literatura y menos de Lingüística, también. Antes de acabar la década, la inflación más delirante --cortesía aprista--, la caída del Muro de Berlín y nuestro Primer Encuentro de Escritoras Jóvenes, cuyo afiche cuelga aún frente a mi escritorio”. 
En ese primer encuentro podemos apreciar la cantidad y diversidad de poetas jóvenes de los ochentas, quienes fueron sistemáticamente soslayadas en los estudios, libros y antologías publicados sobre la época, lo que puede hacernos pensar en ciega parcialidad e incluso en misoginia.

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Amigos Míos

Amistades recurrentes y amistades olvidadas en un libro pródigo en manipulaciones históricas

En su libro “Poéticas del Flujo”, editado por el Congreso de la República a principios de este año, el académico J.A. Mazzotti --en un esfuerzo de dudosa habilidad hermenéutica-- ubica en el centro de la movida de los ochenta el Movimiento Kloaca, allegados personales y protegidos suyos a través de becas, recomendaciones y demás padrinazgos universitarios. Para tal propósito soslaya olímpicamente, por ejemplo, la poesía escrita por mujeres surgida en aquellos años, y simplemente pasa por alto el aporte de talentos como los de Montalbetti y Ollé, a quienes expulsa sin más del oscuro edén ochentero que él mismo ha construido en su beneficio, a través de dudosas antologías poéticas. “Poéticas del Flujo” es pródiga en lo que llamaremos, siendo condescendientes, imprecisiones. En la página 136, por ejemplo, afirma que una “avalancha” de bandas de rock subterráneo “reivindicaban desde sus negras casacas de cuero a Kloaka como su antecedente artístico”. Lo cierto es que hubo solo una banda a la que podría denominarse, hasta cierto punto, adscrita a ese grupo universitario: Delpueblo. En la página 66 afirma del poeta Enrique Verástegui que es “el más destacado autor de los 70”. ¿Qué pasa?¿Es que nuestro académico no ha leído los cuatro últimos libros del autor de “En Los Extramuros del Mundo”? No se si en EE.UU., pero hay consenso entre el enorme desbalance entre el primer libro de Verástegui y su producción última, ganada por la confusión formal y la pretensión filosófica. Por el contrario, ilustre excluido, ahí tenemos la sólida obra de José Watanabe: una madurez poética que ha ido consolidándose con el paso de los años y que le ha valido un reconocimiento internacional que lo ha convertido en una de las principales voces de la poesía hispanoamericana contemporánea.

El periodismo por encima del hombro

 
En una nota de la página 139 se queja de que los últimos libros del poeta Domingo de Ramos “no han recibido más atención que la propia del periodismo cultural limeño”. Con ello sugiere que la crítica periodística está subordinada o es “inferior” a la crítica académico-profesional, que autores como él fatigan con profusión y ligereza. Lo cierto es que estos dos tipos de acercamiento al texto tienen objetivos distintos, a veces hasta complementarios. Ambos géneros -como casi todo en la literatura- se degradan o se enaltecen según quien los ejerza. Este trato despectivo al periodismo se reitera en distintos tramos del libro. 

La vaca no se acuerda de cuando era ternera. El profesor Mazzotti ha olvidado interesadamente -en su “testimonio de parte” lo elude- y ha excluido de su hoja de vida su paso prolongado por el tristemente célebre "El Nuevo Diario de Marka", pasquín senderista donde ejerció el cargo de editor del suplemento dominical "Asalto al Cielo", aun en los momentos en que sus periodistas celebraban las más sangrientas acciones del terrorismo. En el momento de escribir esta reseña, tenemos sobre la mesa el Suplemento Nº 4 del mencionado vocero de Sendero Luminoso, nada menos que del 18 de mayo (aniversario del inicio de la lucha armada) de 1986. En el postón leemos lo siguiente: “Edición J.A. Mazzotti”, y en el editorial, titulado “Una nueva humanidad”, podemos leer esta “joya” del encomio violentista: “Pensemos sino (sic) en todas las Comunas que le quedan a la especie humana para que triunfe la vida (…) Marxistas, nietszcheanos, malditos, comunistas; nuestra cuarta granada está rodando por ahí (J. M.)”.

Si te vi, no me acuerdo


Y eso no es todo. El Nuevo Diario del domingo 13 de julio de 1986 titula casi con alegría: “ABIMAEL SE PRONUNCIA”, y en la volada dice: “DESPUÉS DEL GENOCIDIO”, en referencia a la matanza del Frontón. Luego hay un especial de varias páginas dedicadas a la monserga senderista, hasta que en la página 7, en la parte superior izquierda encontramos lo siguiente: “Culturales y Espectáculos: J. Mazzotti". Con lo que su declaración de hace unos meses al diario "La República", de que él y sus amigos se encontraron atrapados “entre dos fuegos” (la izquierda democrática y la subversión terrorista), se cae de falsa.

Definitivamente, el actual profesor de Harvard se alineó con uno de estos bandos. Este es el tipo de cosas que salen a la luz cuando la soberbia intelectual pretende cambiar la historia y promover imágenes que favorezcan sus predios y a sus vecinos y amigos, en desmedro de tanta gente que, felizmente, se preocupa solo de hacer su trabajo creativo de la manera más limpia posible, sin perseguir titulares de periódicos, como lo hacía Kloaka, ni caer en la manipulación, la desvalorización del otro, la mezquindad y todo lo que acarrea la obsecuencia ideológica y la interesada utilización de un prestigio académico quien sabe si bien ganado.

 ---En la imagen, compinches poéticos e ideológicos, Mazzotti y Santiváñez. Poetas que desperdiciaron su juventud, uno más que el otro, aplaudiendo desde las tribunas de un bar, una "revolución" que no fue más que terror y barbarie.

8.7.14

PICANTE MANIFIESTO PERSONAL DE POETA TULIO MORA

POSICIÓN DE TULIO MORA SOBRE LA ACTITUD QUE DEBE ADOPTAR HORA ZERO FRENTE AL NEOLIBERALISMO, EL NARCOTRÁFICO Y LA CORRUPCIÓN


Los poetas de hoy no escriben con altura e indignación sobre:
1) La corrupción escandalosa, uno de los factores de inseguridad y violencia que impera en el país. Tiene que ver con la empresa privada, es decir con la Confiep, que rompe la mano al Estado y corrompe a todo el Perú.
2) La poesía joven prefiere escribir sobre marcianos antes que sobre la corrupción, la ingobernabilidad y la violencia, temas que calla o le parecen cínicamente un chiste.
3) La poesía peruana joven es conformista con el sistema. Por eso HZ sigue vigente al denunciar que más acá de los marcianos y de los espacios cínicos sigue la corrupción, la gestión concesiva y la impunidad.
4) Si la poesía, en vez de hablar de un futuro globalizado y aún no rea,l tocaría los gravísmos temas del narcotráfico, la corrupción, la informalidad y el contrabando es porque está conforme con ellos.
5) En consecuencia, y para demostrar que HZ sigue vigente debemos volver a escribir sobre los temas que siguen siendo los escombros que aludió en "Palabras urgentes". Hoy más que nunca se hace visible que ese manifiesto justifica la necesidad de una poesía integral asumiendo/delatando los actuales problemas. México, como el Perú, es el mejor ejemplo. Alucinar puede ser poético pero no es ponerse a la altura de los escombros que debemos poetizar.
6) HZ está contra de los poetas que no ven el presente, sino que se esconden en el cultismo, el futurismo y la globalización que disminuyen el grave peligro de la desestabilización y la ingobernabilidad de este país en tiempo presente.
7) HZ está en la obligación de ser vigencia contra esta poesía inconsecuente que no quiere asumir su tiempo, sino que lo niega.
Tulio Mora Gago
Lima 4 de julio de 2014



ACTUALIZACIÓN

EL ELITISMO DE SIEMPRE

(Respuesta a José Carlos Yrigoyen y Diego Trelles)

A ver si entiendo a los escuderos de Jerónimo Pimentel, José Carlos Yrigoyen y Diego Trelles: no he leído en sus descalificaciones a mi manifiesto personal nada que yo haya escrito inicialmente sobre "Hacia el norte de los ríos del futuro". Si querían un punto de partida debieron empezar por allí.

Curiosamente tampoco he leído nada de ellos sobre ese libro, salvo el parrafillo lleno de lugares comunes, de JCY, que se publica en el cintillo del libro -y acompaña a un inteligente comentario de Carlos Yushimito-: “El gran logro de este libro es abrir un camino distinto mediante un personalísimo tratamiento de referencias científicas y de la ciencia ficción … es un libro que se propone riesgos y alcanza la mayoría de sus metas”. ¿Hablamos de una tarjeta de felicitación o de un libro?
Y acaso porque su padre (Jorge Pimentel) y el autor saben, como yo, que los aludidos no son muy virtuosos en la escritura reflexiva, me invitaron a que yo lo hiciera, lo que naturalmente lo tomé con mucho gusto puesto que conozco bien la poesía de Jerónimo Pimentel y considero “La muerte de un burgués”, como este reciente, que son libros simbólicos de su generación.
El desatendible Yrigoyen (más preocupado por su apellido) ya dio excesivas muestras de ladrar a innumerables escritores con la misma prepotencia y banalidad que pone cuando siente que le llegó la oportunidad de tumbar a su prima en El Comercio. Dejé de interesarme en su poesía desde que me dijo personalmente que él sería incapaz de escribir un poema sobre la sierra. Fue el año que publicó “El libro de las señales” y yo lo entrevisté para el diario Cambio. Entonces descubrí que la república oligárquica no había muerto. Ahora el sobreviviente vuelve a emerger cuando quiere interpretar esa cita de Hinostroza, insostenible por donde se le lea, pues solo un desopinado no extraería de ella el mensaje simbólico del desgarramiento de este país. ¿Para qué pedirle eso a alguien que nunca lo ha entendido?
En cuanto a Diego Trelles: ¿no es bobalicón repetir lo mismo que yo dije: que quien escribe ese manifiesto es Tulio Mora? ¿Por qué debo sentar posición por el resto de HZ? Que haya escrito dos antologías de HZ -uno de los cuales el limitado Yrigoyen tanto elogió- no me da propiedad sobre una página de ese movimiento. Y ese adjetivo de Trelles, de que hablo desde la “petrificación”, me tiene sin cuidado. Al fin y al cabo yo ya tengo una obra. Al que le guste, bien, al que no, también. Quienes deben preocuparse de escribir de manera desafiante son los jóvenes. Ni Yrigoyen ni los demás lo son tanto, pero por suerte Jerónimo Pimentel ya les dio un camino.
Digamos las cosas seriamente: en esta época de lamentables postergaciones a la escritura los poetas más refinados sienten que deben, a la manera de Vargas Llosa, ser la elite. Y desde esa burbuja es que pontifican. Pero cuando se les recuerda que cometen errores que rozan con la discriminación reaccionan con una soberbia indefinible. Reafirmaré a quien calificó de “magnífica” mi nota: fue un error confundir al sujeto poético con el poeta en esa desafortunada frase que resalté. Lo digo desde mi dinasáurico arguedismo, desde el autor que fundó la actual poesía peruana, en 1954, y del que me siento parte.
Si una nueva elite decide que los doblemente campesinos estamos impedidos de tener un idioma capaz de reflexiones espaciales, entonces HZ no sirvió de nada o están tratando de elitizarlo (o como se dice callejeramente “de blanquearlo”). No creo que eso sea posible. La estética de HZ sigue vigente en la música, en la pintura, en el cine y en casi todas las expresiones populares culturales. Es la visión multicultural de la fusión que es sinónimo de lo integral. Dicho de otro modo: si esa definición le parece a Trelles “petrificada” entonces es mejor que sigan recreando el cultismo sesentero, cuya calidad nadie nunca negó, y no llenarse la boca de HZ cuando lo cierto es que les desagrada la poesía que trasgrede, que no quiere normas, que más bien las inventa en un país en pleno proceso de autorreconocimiento, con todos los gravísimos riesgos, problemas y frustraciones que eso implica y que ya describí en mi manifiesto personal.
No tengo nada más que responder a quienes no representan a la poesía joven, con algunos de cuyos miembros mantengo una muy buena relación.

Lima-8 de julio de 2014

22.6.14

Fernando Ampuero: novela con olor a calle y pólvora



Por Víctor Coral.







El fenómeno de las pandillas juveniles es un problema que aqueja a las grandes capitales en casi todo el mundo. En Santiago como en Sao Paulo, en el DF como en Lima, las pandillas se apoderan de las calles y su accionar se aleja cada vez más del respeto de código alguno.

El escritor y periodista peruano Fernando Ampuero (Lima, 1949) ha logrado confeccionar en base a este tema una novela corta (nouvelle para los huachafos) trepidante, de aliento casi cinematográfico y con un conocimiento de los recursos narrativos de la novela negra en realidad notable.

Loreto es un temible barrio del populoso puerto del Callao, vecino a Lima, donde los bien delineados protagonistas de este policial trágico agitan sus jóvenes vidas entre guerras a balazos, emboscadas y peleas callejeras de barrio contra barrio.

El narrador tiene la virtud de no ensayar sanciones, juicios de valor ni emitir censuras o afectaciones para con sus personajes. Por ello la novela fluye para el lector como un balazo literario y caemos fulminados durante una hora o una hora y media de lectura feliz y con una sobredosis de encantamiento realista.

La historia de los excelentemente delineados Silverio, Laurita y Chito, se despliega ante nuestros ojos como si fuéramos vecinos del barrio que aguaitamos por la ventana la tragedia de vidas jóvenes truncadas por el dinero fácil y la violencia a fuego de pistola. El fin de sus vidas es el final, mortal, de sus vidas; pero todo eso, que puede sonar determinista, está como oculto mágicamente por la pericia del narrador, que, con una sintaxis narrativa impoluta, nos lleva de la mano hasta el final de la historia.

Con el propósito de hacer totalmente verosímil su historia, el narrador se ha apropiado notablemente de la jerga lumpenesca limeña actual, y ha investigado adecuadamente el accionar interno de las pandillas del Callao.

El resultado final es, sin duda, la mejor novela de Ampuero y, acaso, la mejor novela peruana del género en un par décadas. No poca cosa, sin duda, para un país cuya violencia callejera crece a la par con su crecimiento económico.

---Una parte del barrio de Loreto. Callao.


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