21.2.06

Garcilaso: todos los nombres y la conveniencia de llamarse Inca





Roberto González Echevarría dirige la cátedra de Sterling en Literatura Hispánica y Comparada en Yale, y ha publicado en el Fondo de Cultura Económica Crítica práctica/Práctica crítica. En el número inaugural de la revista Hofstra Hispanica Review acaba de publicar un interesante ensayo sobre Garcilaso el Inca y sus cambios de nombre.
"El primer nombre de pila y apellidos del Inca -nos dice RGE-, se los puso su padre, Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, en honor de un bisabuelo por vía materna. Esta fue la entrada del escritor en el laberinto burocrático en el que quedaría enmarañado el resto de su vida". (cursivas nuestras).
En nota a pie de página, el autor despliega otra idea estimulante. Plantea, siguiendo a Juan Bautista Avalle-Arce, que otorgarse el título de Inca en tiempos de la Conquista "era ponerse por encima de los conflictos raciales, sociales y religiosos de la época". Ser "inca", a diferencia de ser judío o musulmán, no implicaba una oposición a la religión predominante católica.
"Declararse "inca" o "indio", como hace el Inca (Garcilaso), no equivalía al lugar común de la crítica contemporánea de ser "otro", siempre que se siguiera siendo cristiano", complementa González Echevarría.
Un novedoso enfoque sobre nuestro inacabable Garcilaso.

[imagen: El agudo investigador Roberto González Echevaría en su estudio]

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