22.2.06


Ildefonso narrador: ¿un mal paso?


Un joven estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la especialidad de Derecho, nos hace llegar esta original lectura del libro ganador del último Premio de la Asociación Peruano Japonesa, El Paso, del poeta Miguel Ildefonso. Atención con la forma en que este aficionado estructura su reseña.

Miguel Martinez Sánchez

El texto del poeta Ildefonso está lleno de contradicciones. Por ejemplo, empieza así: "Desde niño, me gustaron las canciones folk norteamericanas: el country". Confundir el folk con el country es un problema. Otro mayor es que el narrador afirme eso y cite abundosamente en los demás cuentos a grupos de rock, y por otro lado pretenda venderse, como ha hecho en algunas entrevistas, como un escritor maldito del Perú profundo, amante de la chicha, el wayno y el huaylarsch, que creo que es de su tierra.

El estilacho

Entré a Crisol y vi en un estante un montón de libritos verdes bien ordenados. Los libros de Ildefonso. Un poeta proletario y chichero con estante propio en la librería más cara de Lima. Avancé y pedí a la dependienta: deme El paso. Qué?, me respondió ella. El Paso, señorita, que no ha visto la entrevista a Miguel Ildefonso en el canal Siete? Yo solo veo cable, joven, me dijo, y se paró para rebuscar el libro en la zona de autoayuda.
Acá está, le dije, apuntando el estante con mi dedo, mientras me rascaba el teste izquierdo dentro de mi bolsillo. Fue a traerlo, pude ver sus nalgas gorditas bajo su faldita corta de vestir. Pagué y salí corriendo de ese sitio. Tanta plata para una reseña que ni me van a pagar, me dije, mientras leí los primeros cuentos, decepcionado, en la combi.

The structure

No se puede llamar cuentos a la mayor parte de estas narraciones. Son fragmentos, pequeñas anécdotas bien constituidas por un estilo preciso, gracioso. El narrador, como si se tratara de poemas, está más preocupado por cómo dice las cosas que por las cosas que dice. Y por eso no dice nada.
Cervecitas por allá, musiquita por acá, hembritas, burdeles, viajes, y se acabó el libro. Eso sí, está bien estructurado como libro. Los cuentos se apoyan entre sí, dan una imagen global. Hay "finura en el detalle" como dice el narrador Alonso Cueto, pero discrepamos con él cuando afirma que hay "profundidad en la visión".
Todo lo contrario. Es un relato superficial pero bien escrito, intonso y bien construido. Un auténtico híbrido entre escritura chicha seudoposmoderna e ínfulas de cosmopolitismo de quinta. "Yo no soy fanático de nada, solo digo que me gusta el country porque viene al caso, así como, por otra parte, me gusta Beethoven o Pink Floyd o Chacalón".

La ideología

El Paso es la exacta expresión del peruano desarraigado, arrancado de su cultura por las necesidades económicas y académicas. El narrador de este libro es un ser arranchado de sí mismo en el que los flecos de su identidad rota y raída dejan ver arribismo, trivialidad, sensualismo pintado de forma atractiva. En suma, la intrascendencia hecha arte. Arte del bueno, eso sí.

[Miguel Ildefonso, poeta y narrador]

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