30.3.06


Peru Blogs Primer vistazo a Abril Rojo

Apenas unos veinte minutos leyendo la nueva novela de Santiago Roncagliolo, y ya me atrapó la trama. A pesar del abuso con los puntos seguidos (excesivo para mi gusto; aunque entiendo que un thriller policial "clásico" no pueda evitarlo), y algunas expresiones bárbaras peruanas mal trasladadas al texto ("Mayormente desconozco" por la originaria "desconozco mayormente"). En fin, me adelanto mucho; es apenas la página 31, que reproduzco en parte aquí:

"La chica entró en la cocina. No usaba prendas de índole llamativa. Parecía sencilla con su jean y sus zapatillas Lobo. Llevaba el pelo recogido en una trenza. El fiscal pensó que, quizá, después de todo, el occiso era un caso para el fuero militar. Él no quería interferir en la lucha antiterrorista. Los militares la habían organizado. La conocían mejor. Miró su reloj. No debía tardar mucho. Su madre lo esperaba. La chica se demoró quince minutos y salió con una trucha frita y dos medias papas en un plato. En la otra mano llevaba la taza de mate. Sirvió todo con amabilidad, casi con primor. El fiscal miró la trucha. Parecía observarlo desde el plato, toda chamuscada. La separó por la mitad. Uno de los lados le pareció un ala abriéndose, un brazo. La soltó. Trató de beber un poco de mate. Apartó las hojas de coca de la superficie con la cuchara y se llevó la taza humeante a los labios. Se quemó. Dejó la taza rápidamente sobre la mesa. De repente, tenía mucho calor. Detrás de él, sonó una risa dulce.
–Tiene que tener paciencia –le dijo la chica del mostrador.
Paciencia.
–Aquí todo es más lento, no es como Lima –continuó ella."

[Fotografía: Afiche senderista reproducido en una revista "cultural" de los años ochenta]

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