9.3.06


Sadegh Hedayat o la oscuridad interior

Con el libro de un amigo en la mano, pues lo estoy releyendo, me allego al puesto de venta del gordo Padilla, para ver qué novedades me tiene, como todos los sábados.
Con su habitual "cortesía", me quita el libro de las manos, observa la portada, y me lo devuelve diciendo: "¡qué haces leyendo literatura light! Te voy a dar a un verdadero maldito".
El libro que el gordo Padilla me alcanzó, al precio irrisorio de dos soles, es la única traducción al castellano -por Agustí Bartra nada menos- del más grande escritor iraní del siglo veinte, Sadegh Hedayat (1903-1951).
Nacido en una familia aristocrática, Hedayat se instaló muy joven en Francia, donde frecuentó a Sartre y tradujo sus obras al iraní, además de convertirse en una figura extraña de la bohemia parisina de los años cuarenta.
Los postulados existencialistas, aunados a su vida burocrática y ramplona, hicieron que este escritor se forjara una negra visión del mundo y de los otros, a quienes veía como el infierno del que habló Sartre en su famosa frase.
La lechuza ciega (Joaquín Mortiz, 1966), que acabo de terminar de leer, es el centro de irradiación de la weltanschauung del escritor iraní, y una de las novelas cortas más inquietantes que he leído en mi vida.
La historia del ebrio fumador de opio que, empujado por el amor desgraciado por una mujer vulgar, se entrega a la escritura de un libro que refleje las insondables tenebreces de su vida echada a perder, con una lechuza ciega (¿real o imaginaria?) como único testigo, es digna de un rescate literario sin duda.
Sadegh Hedayat puso fin a su atribulada vida en 1951, luego de haber abierto las llaves del gas de su pequeña habitación, y haber quemado sus últimos escritos.
Una vez más, no he podido hallar una edición moderna de esta joyita en librerías locales.

[Foto: el autor en los años parisinos]

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.