30.4.06


ELRINCÓNDELBLOG. Palincestos (http://palincestos.blogspot.com)

La escritora ayacuchana Patricia de Souza estuvo hace unas semanas en Lima, presentando su reciente novela Electra en la ciudad (Anagrama, 2006). Ella administra este blog donde podemos encontrar interesantes reflexiones sobre escritores y sobre la escritura (la propia y la ajena).
En su último post, por ejemplo, aclara algunas cosas sobre su novela, que fueron mal entendidas por cierto reseñista al parecer ensañado con los libros de Alfaguara. Atención:

"...yo no soy más que un intermediario, una suerte de Messanger. Y yo he usado esa idea para hablar de mi trabajo. Pero también se trata de decir Yo en voz alta, de unir la experiencia fragmentada en el proceso de escritura. La experiencia como mujer, si a los escritores no les inquieta su cuerpo, a mí, sí. Creo que todas mis experiencias, las más terribles, las más intensas, se unen en ese espiral del texto. No es lineal porque la experiencia no lo es, no a mi modo de ver, entonces, experiencia y escritura, cuerpo, soma y escritura, están unidos, son una sola y misma cosa.
Ahora, en torno a la escritura en primera persona, yo creo que desde el instante en que decidimos escribir, aparece el tú, el otro, aquel al que nos dirigimos. Esto, me parece obvio. Yo escribo para acercarme de los otros, no para que me quieran, más, no lo creo, sino para que desaparezca esa distancia entre ellos y yo. Guyotat dice otra cosa que me gusta: El otro, quienquiera que sea, se convierte en mi única preocupación. Y aquí me viene la frase de Levinas: El otro es la prohibición del crimen, una frase hermosa.
El tú, para mí son esos otros transformados en el proceso de escribir y que dejan de ser personas reales para ser personajes, es decir, seres de ficción. Es por eso que toda aproximación exacta en la realidad con mis personajes me parece arriesgada, arriesgada porque son producto de la imaginación (esto, a propósito de las aproximaciones entre realidad y ficción en mi última novela, Electra en la ciudad, las alusiones a Julio Ramón Ribeyro y José Tola).
Creo que el pacto autobiográfico define la verosimilitud de un texto. Si el autor asume que está haciendo una obra autobiográfica y lo declara desde el principio, pero en mi caso, solo trazo la línea vital de mi paso por el mundo sin querer describirme a mí y a mis experiencias, sino asumiendo que solo soy una cadena en ese largo proceso de creación, asumiendo mi pequeñez, aunque me esfuerce en sacarme la máscara y por eso diga Yo. No Ecce Homo sino !Ecce Femina! Cada vez que una escribe, se inventa de nuevo la vida de una misma, los otros se absorben en ese proceso, se trasnforman...".

(Fotografía: De Souza. Su propuesta de autoficción no fue captada por reseñista de diario local)

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