30.4.06



Paolo y Ágreda sobre Abril rojo

Entro al siempre actualizado blog de Paolo de Lima y me encuentro con una nota pequeña sobre la reseña que publica hoy Javier Ágreda de Abril Rojo, de Santiago Roncagliolo.
En su nota De Lima inserta la última frase con la que el crítico termina su artículo, sugiriendo que es la conclusión general de la reseña, y luego incluye una alusión a lo bien planteado que está el descenso a los infiernos del fiscal Chacaltana (protagonista).
Un poco extrañado por lo súbito de la nota –a Roncagliolo siempre le da mucho espacio Paolo– me voy a la página de Cultura de La República y me encuentro con una extensa crítica a Abril Rojo.
Aquí algunos fragmentos que De Lima obvió:

Sobre el personaje principal Ágreda dice, hipostasiante, que es un estorbo para la narración (!): “...el protagonista, lleno de manías y rasgos que pretenden convertirlo en un personaje simpático y divertido: su obsesión por el lenguaje leguleyo y el cumplimiento de los reglamentos, sus modales y gustos anacrónicos, y especialmente el necrofílico vínculo con su madre. Chacaltana es una especie de Pantaleón Pantoja sin los aspectos trágicos del personaje vargasllosiano, y desde las primeras páginas se convierte en un verdadero estorbo para la narración.

Sobre la segunda parte de la novela, el crítico agrega, no sin acidez: “No hay lugar en esta segunda parte para la creación de atmósferas, apenas para esbozar un telón de fondo casi de postal por el “color local” propio de las celebraciones por la Semana Santa ayacuchana: alfombras de flores, procesión, fiesta popular, etc.”

Finalmente, en un exceso no sustentado, Agreda acusa de superficial y “humorístico” al texto, y lo descalifica literariamente (¿con qué argumentos?):
Esa amplia aunque superficial mirada a las costumbres y ritos andinos es afín con las explicaciones demasiado simplistas (para lectores no peruanos) que se dan en la novela sobre el mito de Inkarrí, El sueño del pongo o el Turupukllay. Es parte de la estrategia de Roncagliolo para convertir su novela en un bestseller, lo mismo que los personajes estereotipados (Chacaltana, su ‘novia’ Edith, etc) y el lenguaje trabajado casi exclusivamente para lograr efectos humorísticos; pero esas concesiones al gran público lector terminan restándole calidad literaria”.

La pregunta es: ¿dada la gratuidad de la mayor parte de las "impresiones" críticas de Ágreda, era necesario desinformar a los lectores y "hacerle el favor" a Santiago de ocultar estos débiles reproches literarios, como lo hizo De Lima?
No, I guess.

[Imagen: ¿No me defiendas compadre?]





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