27.5.06


Ensayo sobre Rubem Fonseca en Confabulario

El ensayista Rafael Pérez Gay publica hoy en el suplemento Confabulario de El Universal de México un comentario extenso sobre la narrativa de Rubem Fonseca (1925), el notable escritor brasileño.

El ensayo recorre toda la bibliografía del autor, hasta su último libro recientemente aparecido, La Biblia y el bastón (2006). Entre otros adjetivos, Gay dice que Fonseca es “un escritor magnético” que domina “las artes mayores de la trama novelística” y caracteriza a sus personajes “con la marca indeleble de la credibilidad”.

Aquí algunos fragmentos: “…nadie ha calculado aún la cantidad de golpes que Fonseca ha dado en los teclados de las viejas máquinas de escribir y las computadoras en las que compuso sus libros. Una cantidad estrafalaria. En cambio, se puede calcular el alcance de su obra en el horizonte de las letras latinoamericanas donde Fonseca ocupa desde hace años un lugar central.

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En una nouvelle publicada años después, en 1997, Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro, reaparece Gustavo Flavio avanzando rumbo al abismo. En algún momento de la historia ese escritor tocado por todos los dones y las maldiciones del destino apunta: “Tal vez sea ésta la mayor de todas las motivaciones para que alguien se vuelva escritor, para que el artista cree: el conocimiento que el ser humano tiene de su propia finitud, la certeza de que va a morir […] En cuanto a mí, ¿qué fue lo que me llevó a convertirme en escritor? Creo que la respuesta es sólo una: me gustaba tanto leer que pasé a escribir.

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Las novelas de Fonseca son creaciones mayores, operaciones sinfónicas sostenidas no sólo en su asunto central sino, también, en subtramas extraordinarias, estudios rigurosos de temas que han pasado con gran naturalidad a su prosa. El veneno cataléptico de una clase poco común de sapo en Bufo y Spallanzani; los cuchillos, sus diversas clasificaciones y la mejor forma de usarlos (percor quiere decir perforar y cortar) en El gran arte; el arte de fumar puro, el origen de las marcas, la pertinencia de los tamaños, la construcción perfecta y el tiro sublime en Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro.

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A la caudalosa fluidez de su prosa, al manejo insuperable de los diálogos, a la densidad verosímil de sus personajes, Fonseca añade el conocimiento detallado y el refinamiento de una vastísima cultura literaria. Me explico. La obra de Fonseca es de una gran naturalidad. Lo que es natural parece fácil, como puesto ahí por el soplo del azar. Pero la naturalidad es un don mayor y dificilísimo en literatura. No comparto la visión crítica de quienes ven en la obra novelística de Fonseca solamente el entramado del género policiaco.
En efecto, emplea del mejor modo una de las esencias de esa literatura, el suspenso; en sus tramas hay asesinatos, policías y laberintos criminales, pero sus fines no se proponen descubrir al asesino, su hazaña literaria es la revelación de las oscuridades de la condición humana. La movilidad temática de Rubem Fonseca le ha permitido contar la vida violenta de la fabela y la exuberancia ridícula de la alta sociedad brasileña. Fonseca es un crítico social, pero sólo a condición de enmarcar ese gran fresco social bajo la admonición que el escritor brasileño ha puesto al frente de su obra: “Toda gran visión de la realidad es producto de la imaginación. Como quiso Berkeley, una realidad siempre es una realidad de la imaginación”.

[Imagen: retrato de Rubem Fonseca. Los títulos de los libros difieren de los que circulan en el Perú]

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