22.5.06


Homenaje a Allen Ginsberg en Página/12

Radar de libros nos entrega hoy un especial en homenaje a los cincuenta años de Aullidos(1956), el poemario más conocido y reverenciado del malogrado Allen Ginsberg (1926-1997). Aquí un esforzado resumen de lo que dijeron los poetas convocados en este homenaje.

Juan Sasturain: “Desde el título, Ginsberg recupera la perdida oralidad, la poesía dicha, la dicha de decir, la palabra encarnada, inseparable de la inmediatez de la expresión verbal: escribir como se habla y de lo que se habla, con los ritmos de la lengua suelta y de la oreja siempre abierta, según el credo de Kerouac, primer modelo generacional”.

“El Aullido de Ginsberg –se sabe– tiene tres terribles partes y una esperanzada, jubilosa nota al pie. La primera es una visión, pero no profética sino testimonial: el bardo viene a contar lo que vio, lo que ve, un inventario atroz de iniquidades generacionales, expansión iterativa (ese “quienes” infinitamente repetido) de la primera afirmación, el verso famoso, en forma de olas sucesivas que abarcan todos los excesos de la transgresión, todos los caminos de Nueva York a California con escalas que recorrió Neal Carmody en autos robados”.

Miguel Grinberg: “El título completo de este poema cuyo núcleo no cesa de arder es Aullido por Carl Solomon. Un demente fuera de serie al que conoció durante una visita al manicomio Rockland de Nueva York, mientras visitaba a su madre allí internada (trágica heroína de otro poemario posterior todavía más descomunal: Kaddish por Naomi Ginsberg). Emergiendo de un electroshock, Solomon vio a Ginsberg sentado en un banco y le gritó: “¡Soy Kirilov!”. El poeta le respondió: “¡Soy Mishkin!”. Y ambos se trenzaron a debatir las instancias sutiles de Los poseídos de Dostoievski”.

Jorge Monteleone: “Aullido es un poema menos para ser leído que para ser recitado y ser escuchado. De hecho, su propio nombre suena como una interjección: Howl. Y su verdadera epifanía en el mundo sucede cuando es leído en voz alta o susurrado en una lectura solitaria que tense las cuerdas vocales. Ginsberg afirmó que había escrito su poema “para el propio oído de mi alma y los dorados oídos de unos pocos”.

Mucho después escuché una de las múltiples lecturas públicas de Ginsberg y el efecto de su voz, de su dicción, es absoluto: toda la estructura de Aullido está basada, por un lado, en la repetición de ciertas cláusulas (“who” en la primera parte; “Moloch” en la segunda; “I’m with you in Rockland” en la tercera) y, por otro, en los versos llevados hasta el extremo al que pueda llegar el aliento, como si la respiración del cuerpo que lo sostiene e inviste estuviera inscripta para siempre en cada uno de sus versos”.

Tamara Kamenszain: “Pero, ¿qué nos enganchaba de la poesía de Allen Ginsberg a nosotros, adolescentes sesenteros, cuando medrábamos por la galería con expresión de iniciados o cuando nos reuníamos en el living de alguna casa de familia a aullar a grito pelado: “¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland / donde estás más loco que yo”?

A veces pienso que una poesía que es incapaz de atraer a los adolescentes no tiene futuro. Es que cuando un poema le dice algo –cuando se brinda como regalo– a la inocencia del lector juvenil, es porque lleva a cuestas el formato de una época. Si nos ponemos filosóficos, habría que decir que se trata de una cuestión de estética, pero también de ética o, lo que es lo mismo, de un encuentro con la verdad del decir. Basta con observar la forma de Kaddish o de Aullido para ver clarito –como en la foto de un desnudo– el mapa lírico de una época”.

Arturo Carrera: Ahora bien, a esa experiencia podemos sumarle la devoción mística (de Ginsberg) tras su lectura de Blake, más la lectura cantable de sus poemas más queridos (Aullido y Kaddish) con los que adoptó una manera de leer, digamos, poundiana; ese grado de dramatismo y voluptuosidad de Pound... Entonces chocamos con toda clase de auroras:
“... hay una declaración de Artaud sobre el tema, que dice que ciertas músicas, al introducirse en el sistema nervioso, cambian la composición molecular de las células ne)Ñrviosas o algo parecido...”, comenta el propio Ginsberg.

¿Qué nos conmueve de un poeta a pesar de su tiempo y de sus filiaciones sino sus procedimientos poéticos y lo que excede esas “formas políticas”, inocencia o articulación rítmica de los afectos?”, termina preguntándose Carrera.

(Fotografía: legendaria imagen del poeta con Peter Orlovsky)

7 comentarios:

  1. Si un escritor o poeta no estremace a los jovenes, ese autor puede considerarse muerto.

    Este genial poeta como dicen en España "Es la hostia tio" jajaja.

    La generaciòn Beat siguen siendo jovenes a pesar del tiempo.

    ResponderEliminar
  2. Mucho se ha especulado sobre la relaciòn sexual y literaria que tuvo con Martin Adan aunque nunca se haya comprobdo.Lo qu si me conto alguna vez un amigo poeta es que una vez el Mìtico Juan Ojeda bailo con Adan una vez una pieza musical con el bardo y se diò cuenta Ojeda de la opcion sexual del maestro.Aunque esto de las opciones sexuales no sea determinante,empero si me ha llenado de curiosidad siempre este flirteo entre el poeta Judio-Americano y nuestro Adan.

    Tù Victor ¿sabes algo al respecto?

    ResponderEliminar
  3. No más de lo que cuenta Chacho Martínez en su ya famosa crónica donde Ojeda llama "Martinica" a Adán.
    Personalmente pienso que algunos poetas son muy permisivisos en general, sin que eso signifique que sean homosexuales.
    Seguramente que hubo un acercamiento con Ginsberg, pero de hecho a Adán no le interesaba ir por allí arrostrando a los demás su opción sexual cualquiera que esta fuere; su visión del mundo era muy metafísica y grave como para eso.

    ResponderEliminar
  4. Quixotín22.5.06

    Yo creo que el poeta Adàn tuvo muchos problemas para relacionarse con las mujeres tal vez debido a un trauma de su niñez. Esto le impidió probablemente establecer una relación estable, pero hay testimonios de que tuvo relaciones sentimentales con algunas mujeres. Con personajes de este tipo no se puede ser tan elemental al juzgar su vida privada.

    ResponderEliminar
  5. No creo que tenga relevancia la opción sexual del poeta, lo que importa siempre, es su poesía.
    Saludos,

    ResponderEliminar
  6. Es obvio que lo importa es su poesia,pero eso no niega que pueda ser interesante la relaciòn Ginsberg-Adan.Por lo demas hay un poema de Ginsberg dedicado a Adan titulado " A un viejo poeta en el Perù".

    ResponderEliminar
  7. Anónimo23.5.06

    pero hay otras relaciones entre poetas, más actuales...


    limeñón

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.