4.5.06


Peru BlogsLa habitación del suicida, de Miguel Ruiz Effio

Una reseña de uno de los libros de cuentos más importantes editados hasta el momento. Escribe Gabriel Ruiz-Ortega.


En medio de la interesante eclosión de narradores peruanos que estamos viendo últimamente, debemos señalar a los que han empezado en el oficio con buen pie en cuento: Alexis Iparraguirre, Daniel Alarcón, Johann Page, Max Palacios, Gabriel Rimachi y por último Leonardo Aguirre. A los primeros del grupo podemos sumar tranquilamente el nombre de Miguel Ruiz Effio.

Como un sueño sin desenlace quizá sea uno de los relatos más breves del libro, pero en él apreciamos uno de los temas recurrentes que aparecen en casi todos los cuentos presentados: los celos, los mismos que corroen a las personas y las llevan presas en un viaje en vertical, en caída libre hacia finales aparentemente cerrados.

De lejos, el cuento que posiblemente esté destinado a ser parte de cualquier antología sea Derechos de autor. Basta leer este cuento para tener una idea clara del talento que tiene este joven narrador, que se mueve entre la mezcla de erudición libresca y experiencia vital conjugadas en una historia en donde el azar y el amor supuestamente no correspondido dialogan y cobran fuerza a medida que vemos los cruces entre Nadia, Gabriel y el sufridísimo Alberto.

El relato que da nombre al libro nos ofrece la misma pericia técnica que sale a flote en otros cuentos: Sala de espera, Una venganza, El último refugio. Es como si la muerte física tuviera que estar acompañada de cierto estado de modorra existencial que nos devuelve a nuestra tradición literaria ligada a la muerte o el fracaso: Ribeyro, Reynoso, Niño de Guzmán, Calderón Fajardo.

Hasta donde sé, Ruiz Effio no es alguien que haya aparecido de la nada. Es perito en ganar premios y menciones en concursos literarios del medio, pero el autor sabiamente se ha cuidado de no pregonarlos, como sí lo han hecho un par de narradores no tan jóvenes en bares de Quilca y blogs non sanctos.

Mención aparte para el cumplidor poeta y pujante editor Harold Alva ( Zignos), quien junto a Ezio Neyra (Matalamanga) son la mejor muestra de la aparición de jóvenes editores responsables, aquellos que sí se dan el trabajo y el gusto de leer a los autores a quienes publican. Recomendamos la lectura de este libro.

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