6.5.06


Vila-Matas en Página/12: "Estamos ante la reaparición del yo"

La entrevista es de Silvina Friera y por respeto al escritor me abstengo de comentar para citar más bien in extenso. Dentro de poco postearé una reseña de Doctor Pasavento, la novela que presentó ayer Enrique Vila-Matas en la Feria del Libro de Buenos Aires.


–¿Por qué parecería ser más verdadera la mentira de la ficción que la verdad de la vida real?

Marguerite Duras siempre me dijo que ella era una escritora a la que no le pasaba nada en la vida real y que se había dedicado a escribir para tener grandes aventuras y experiencias. No me gusta la palabra mentira, prefiero usar la palabra ficción, mentir es una cosa infantil.
Lo que me gusta es ensamblar la ficción con la realidad y que sea difícil en ocasiones ver dónde empieza una y dónde acaba la otra. No puedo precisar si lo que he contado es verdad o no porque una vez que lo escribo pasa a ser un hecho real para mí; la imaginación es tan real como la vida misma. mí (risas).

–Kafka decía que “un escritor que no escribe es de hecho un monstruo merodeando la locura”. ¿Siente algo similar?

Sí, y con el tiempo mucho más. Cuando no puedo escribir, siento un enorme vacío y me agarran un malhumor y un malestar bastante importantes. Salvo en los viajes, porque no me siento obligado a escribir, sino que más bien me dedico a tomar nota de experiencias nuevas, de lo que veo y de lo que pienso. Si en mi vida cotidiana pierdo dos o tres días de escritura, me angustio porque a mí me gusta mucho escribir.

–¿Cree que (el realismo) está agotado en la literatura del siglo XXI?

No, todo el mundo puede hacer lo que quiera, porque la literatura es muy amplia y hay muchísimas maneras de enfocar la vida y el mundo. A mí no me interesa el realismo, prefiero el mundo de la imaginación o de la reflexión. Me aburre mucho leer a un gran autor como Benito Pérez Galdós, en cambio me apasiona George Perec, me divierto mucho con sus planteos y además me estimulan sus teorías para escribir. Por lo tanto, soy como un lector que escribe, me dedico a encontrar a escritores que son teóricos que reflexionan.

–¿Escribir es dudar, como dijo Marguerite Duras?

Sí, de hecho en esta entrevista no paro de dudar (risas). Nunca estoy seguro de nada, pero lo que sí sé es que una vez terminado el libro intento analizar lo que he querido hacer o lo que puede ser que haya hecho. Quizá porque soy catalán, tengo una tendencia a que me convenzan los argumentos de los otros.
Puede haber cuatro personas peleadas, cada una por motivos diferentes, y puedo comprender las cuatro posturas, si están bien argumentadas. Antonio Tabucchi dice que detesta a las personas con certezas absolutas. Alguien que está muy convencido no tiene sentido del humor.

¿Siempre se escribe en contra de algo?

Es recomendable que cualquier libro, aunque no sea explícito, esté en contra de una teoría, de una idea. De hecho, Tristam Shandy, por ejemplo, está escrito en contra del pensamiento de John Locke, lo descubrí en las notas de Javier Marías. Más que de imágenes, los libros han salido de las ideas, para refutar algo o mostrar una visión distinta del mundo.

¿Y contra qué está escrito Doctor Pasavento?

Una lectura facilona sería decir que está escrito contra las luces y candilejas del star system literario. Antes las madres en España querían casar a sus hijas con ingenieros y ahora los escritores son más buscados como candidatos (risas), porque aparecen bastante en las revistas y en la televisión y hay un mercado literario más fuerte que cuando empecé a escribir.

Sin embargo, su libro parece escrito contra la deconstrucción y estaría mostrando que es difícil la disolución del sujeto...

Sí, porque con Nietzsche el hombre aparece otra vez, luego quiere desaparecer y parece que no queda nada más. Ahora estamos ante la reaparición del yo. Pero también estaría escrito contra los padres de familia, contra la idea de que la sociedad se sustenta en la familia. Yo aliento una unión de solitarios, me resulta más interesante, aunque sería una contradicción (risas).

(Fotografía: Enrique Vila-Matas en Página/12)

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