26.6.06


Marcel Velásquez sobre Leonidas N. Yerovi

Nuestro corresponsal en el mundo académico local, Marcel Velásquez, nos hace llegar un texto muy profano sobre L. N. Yerovi, a propósito de la salida del tercer tomo de sus Obras Completas (Fondo del Congreso, 2006). Lo posteamos completo.


La vasta obra de Leonidas N. Yerovi traza diversas y profundas rutas en nuestra historia cultural: la constitución de la modernidad criolla, la fundación del periodismo moderno, la autonomía estética y política del escritor, la renovada alianza del verso, el dibujo gráfico y el humor político, la confluencia del lenguaje popular y modernista, el teatro como espejo de los sueños y la miseria de las nuevas clases sociales, la poesía sexual y obscena como una de las bellas artes, entre las más importantes.

Los textos de Yerovi constituyen una tecnología capital en la formalización y constitución de la cultura limeña en el periodo denominado República Aristocrática: una enciclopedia de la sensibilidad y racionalidad criollas que defienden y promueven una modernidad ambivalente: defensora de las tradiciones de antaño, pero seducida por los núcleos de modernización urbana y tecnológica; enemiga de la elite civilista, pero desconfiada de los nuevos actores sociales (movimiento obrero); en síntesis, un sujeto escindido entre los fantasmas del pasado y las promesas del futuro.

La trayectoria de Leónidas N. Yerovi está marcada por la prensa. Él practicó todos los géneros vinculados al periodismo: letrillas políticas, artículos de costumbres, crónicas urbanas, comentarios de noticias internacionales, crítica literaria y notas policiales. Además publicó de manera sostenida en los principales periódicos y revistas de su época y dirigió varias empresas editoriales. Por sus diversas funciones y su extensa producción, es una pieza clave en la nueva forma de establecer vínculos entre el triángulo: lectores, medio y sociedad. Yerovi sienta las bases de la autonomía estética y política que desarrollarán pocos años después Valdelomar y Mariátegui. Ellos tres conforman la trilogía fundacional del periodismo moderno en el Perú.

En su poesía festiva y lírica, es el primer escritor de nuestra tradición en aludir de manera constante y abierta a los encuentros amatorios, al cuerpo de la amada; por ello, sus textos nos permiten conocer los ritos del cortejo y las fiestas privadas del cuerpo, y así atisbar la intensa vida sexual que vivía la ciudad de Lima en estos años. Una vena poco conocida de este escritor es la poesía obscena y sexual que nos remite a la fuerza del lenguaje popular y a las políticas de carnavalización. Este registro alcanza su culminación en esa magistral pieza teatral denominada Parodia de Don Juan.

Nuestro escritor tenía 21 años cuando inició sus publicaciones literarias en los medios más prestigiosos del país. El 21 de abril de 1903, apareció “Epistolar” en la revista Actualidades, colaboró de forma regular en dicha revista hasta el año de 1908. También publicó en Novedades en agosto de 1903. En setiembre del mismo año inició la publicación de sus célebres letrillas en La Prensa que abarcan todo el arco de su producción. Fundó Monos y Monadas y nos entregó en ella poemas festivos entre 1906 y 1907. Se encuentran textos suyos en Siluetas (1908), El Progreso (1908) y Cinema entre octubre de 1908 y enero de 1909.

Colaboró también en Variedades desde 1908 hasta 1911 y volvió a publicar en dicha revista desde Buenos Aires en 1914. Dirigió dos revistas de duración efímera, ¿Está Ud. bien? y Lléveme Ud., publicando en ellas durante 1910 y 1911 respectivamente. Muchos artículos en prosa de Yerovi acompañan los primeros años de La Crónica entre abril de 1912 y mayo de 1914, y a La Patria (1914). También se encuentran versos suyos publicados póstumamente en La Prensa (1917), La Crónica (1917), Variedades (1917), y El Tiempo (1917).

Su significativa obra teatral se desplegó también entre 1903 y 1917. Podemos distinguir dos ciclos en su obra: el primero caracterizado por piezas breves en el formato de juguetes cómicos: La de cuatro mil (1903), Tarjetas postales (1905), Domingo siete (1907) y La salsa roja (1907?). En estas piezas la influencia del “género chico” y el sainete español son evidentes; y aunque logra darle una vuelta de tuerca a la perspectiva costumbrista, ésta es todavía hegemónica.

Hay un hiato en la producción ocupado por una notable pieza en registro obsceno titulada Parodia de Don Juan (1909?). El segundo ciclo está conformado por La pícara suerte (Lima, 1913? y Buenos Aires, 1914), La gente loca (Buenos Aires, 1914) y La casa de tantos (Buenos Aires, 1914; y Lima, 1917) conforman una trilogía signada por un formato dramático más extenso y complejo en el cual el humor corrosivo es pieza clave en la crítica social y los dilemas modernos de la sociedad laten incrustados en la trama.

Las fotografías de la época nos ofrecen la imagen de un hombre sonriente, juguetón y poseedor de una mirada irónica que parece burlarse de la fama literaria y de los juicios del futuro. Los testimonios de sus contemporáneos y las fotos del entierro revelan que era no solo un escritor popular, sino también un sujeto muy querido por diversos sectores sociales: estudiantes, intelectuales, periodistas y el multiétnico pueblo de Lima.

En síntesis, un amante de la vida que en catorce años fulgurantes nos legó un intenso viaje literario que hoy recién empezamos a descubrir.

[Imagen: portada del tercer tomo de las obras de Yerovi]

1 comentario:

  1. Anónimo27.6.06

    Sí, concuerdo con tu comentario de presentación Vico, un texto muy profano, casi vacuno, el de Marrcel Velzques.

    Mili

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