1.7.06


NOMEOLVIDES.El Sol de Lima (Luis Loayza)

Gabriel Ruiz-Ortega

Luis Loayza ha sabido conjugar para bien el rigor analítico con la pasión libresca. A través de sus textos no encontramos ningún disfuerzo neuronal. Dicho de alguna manera, es una cachetada inmisericorde a ciertos celadores de la literatura que alucinan que con cierta terminología engorrosa, que solo puede ser decodificada por un puñado de personas, creen tener el derecho irrefutable de hablar de algunos tópicos que consideran propios.

Loayza no es un autor muy conocido por el gran público, ni siquiera goza de un reconocimiento contundente por parte de las nuevas camadas de estudiantes de literatura. A su labor de estudioso se suma también su condición de narrador (El avaro, Una piel de serpiente y Otras tardes), y su labor de traductor.

No sería para nada exagerado catalogar a Loayza como un escritor para escritores. Si su presencia aún persiste se debe a que su persona siempre es recordada por algunos narradores que no dudan en rendirle justicia.

En este texto vemos a un Loayza que hace gala de un omnívoro conocimiento libresco que lo fusiona muy bien con el dominio que tiene de la historia y cultura hispanoamericana. Vale anotar la sencillez con la que este autor aborda la figura de Garcilaso (de cuya influencia se sirve también para ese delicioso texto como lo es Retrato de Garcilaso), de Luis de Góngora, Ricardo Palma, Luis Alberto Sánchez, Abraham Valdelomar, Martín Adán, etc.

Este no es un libro de meras reseñas. Aquí resalta su envidiada capacidad para ofrecernos instantes de luz sin llegar a caer en el aburrimiento, y no lo confundamos con un vano entretenimiento. Este libro de ensayos ( citemos también Sobre el 900 y Libros Extraños) es una invitación al descubrimiento o reencuentro de escritores claves que han sumado en nuestra tradición, y que debido a la miopía académica no son muy frecuentados, salvo contados casos.

Entre los ensayos presentados en este libro me quedo con Ceremonia en otoño, siendo un contundente fresco de todas las taras y complejos que perviven hasta el día de hoy en nuestra sociedad. No se queda atrás la anécdota de la que Loayza se vale para hablarnos de los puentes temáticos, muchas veces signados por el azar, existentes en Vagamente dos peruanos.

Y para terminar les dejo un breve párrafo del ensayo que da título a este extraordinario libro, y que a la vez nos da una idea del espíritu en el que descansa: El sol imaginario de Lima luce para los otros, pero no disuelve nuestra niebla ni entibia el aire de los días grises.

1 comentario:

  1. Anónimo1.7.06

    ahora que tiene su blog este todavía joven escritor tendrá oportunidad de practicar la escritura y librarse de las muletillas y gerundios que infestan su prosa. Felicitaciones por tu blog, Vico.

    Alex

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