26.7.06

Daniel Alarcón visto por Roncagliolo

“Hombre que observa” se titula –muy acertadamente- el post que acaba de publicar en su blog Santiago Roncagliolo sobre Daniel Alarcón, quien acaba de presentar en la Feria del Libro Guerra a la luz de las velas (Alfaguara, 2006).

“Supe del escritor peruano Daniel Alarcón hace unos tres años, cuando publicó un cuento en The New Yorker, lo cual provocó mi más profunda envidia. Poco después, además, me enteré que era un par de años menor que yo, y eso convirtió mi envidia en hostil fijación. Leí el cuento con la esperanza de que fuese lamentable, y lo peor es que era muy bueno. Así que mi amargura se convirtió en el odio más abyecto.

Finalmente, lo conocí en persona en Madrid, en un congreso de literatura peruana. Fingí ser su amigo con el deseo secreto de empujarlo a una autopista o arrojarlo por las escaleras del metro. Y sin embargo, empezamos a coincidir en muchas cosas, y contra mi voluntad, terminamos haciéndonos amigos.”, afirma Roncagliolo mostrando su vena humorística.

Luego hace una breve reseña de la sinuosa trayectoria vital del escritor peruano y señala que lo más singular del libro de Alarcón es “lo ilocalizable de su autor. Los narradores de estas historias parecen no tener un lugar en el mundo: narran en Nueva York, Yungay o Lima, pero no parecen sentirse cómodos en ninguno de esos lugares, como si los observasen desde Saturno”.

A continuación Roncagliolo se refiere al algunos cuentos que llamaron su atención, para terminar afirmando que Daniel “es un hombre discreto y parco (...) siempre parece estar observando todo lo que ocurre a su alrededor, en cada nuevo escenario. Supongo que está mirando la paleta con que dibuja su universo particular, un universo ajeno incluso para él mismo, teñido de soledad pero dotado de una aguda representación de la condición humana”.
Ver post completo en http://blogs.elboomeran.com/roncagliolo/

(Fotografía: Daniel Alarcón)

1 comentario:

  1. Ambos son buenos escritores jovenes peruanos que estan triunfando con indudables meritos literarios en el exterior.Se han dado cuenta que entre ellos, mas alla de la ironia sana,no hay mezquindad.

    Eso es algo que tiene que aprender el circuito literario peruano.

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