21.7.06


FERIALES. Jorge Volpi: El juego del Apocalipsis (Debols!llo)

El fin de año del 2000 causó un cierto revuelo en el mundo, el cual recorrió, como un breve pero intenso frisson, todos los estratos del mundo occidental. Jorge Volpi, notable escritor mexicano, miembro de la generación del “crack”, aprovechó muy bien ese momento y sacó de su chaqueta una novela corta y nítida como una reluciente navaja.

La historia: un “subgerente de una importante consultoría financiera”, de apellido Thompson, y una crítica literaria algo histérica llamada Andrea, ambos todavía de novios, ganan por sorteo un viaje –en pleno invierno- a Patmos, isla griega donde Juan escribiera El Apocalipsis.

Una vez instalados en la casi desierta isla, la pareja encuentra a una serie de personajes convocados por un millonario y manipulador monsieur Lucas, quien pretende y logra que los Thompson junto con otros turistas y un profesor universitario contratado como guía cultural, Terry Anderson (¿Perry Anderson?), se involucren en una serie de perversas veladas de confesiones y prácticas raras.

A medida que el fin de año se acerca, la atmósfera promovida por Lucas se pone más siniestra, y en parte su influencia sobre la pareja hace que la relación se resquebraje hasta despedazarse luego de una incitación a asesinato por parte de este personaje, que a su vez terminará trágicamente su existencia.

Si tuviéramos que poner un marbete a esta nouvelle de Volpi, sería la de thriller intelectual y a la vez turístico, donde la pareja protagonista, un poco llevada por los vientos del mal, terminan inmolando su relación en los altillos de la confusión, la desidia y el descubrimiento de sentimientos ocultos e insanos.

Volpi se luce, diremos, con una sintaxis narrativa funcional y perfecta, además de un conocimiento autentificador (Dolezel) del escenario escogido para su drama de pareja. Es de resaltar además la certera construcción del personaje del profesor universitario (Anderson) que va revelando al lector, sin abrumarlo, algunos arcanos iniciales del libro bíblico y los atractivos históricos de la isla.

Estamos frente a una novela bien pensada, resuelta con precisión y solvencia que, si algún reparo admite, sería la intromisión felizmente espaciada del autor en el discurso del narrador –difícil imaginar a un subgerente financiero haciendo metáforas filosóficas-, y un par de personajes secundarios más bien brumosos.

Las virtudes, ostensiblemente, superan a los defectos en El juego del Apocalipsis. Y hay espacio para la reflexión profunda:

“Cada día se acaba el mundo querido amigo. Y nosotros asistimos a su deceso sin inmutarnos, como los espectadores que van a los toros (…) Las relaciones humanas sufren el mismo inevitable destino. No hay que esperar terremotos, plagas o incendios: ocurre todos los días, cada hora… Sin que apenas nos demos cuenta”.

(Imagen: portada)

2 comentarios:

  1. Anónimo21.7.06

    Ojalá tengan "En busca de Klingsor" de oferta, en las librerías estaba carísimo.

    ResponderEliminar
  2. Víctor, te cuento que pronto la revista Espartako se pondrá a la venta en algunos kioskos de la capital, esa es la novedad de momento, cualquier otra novedad la comento por aquí

    hasta pronto.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.