19.7.06


José Lezama Lima: una heredad gótica

El 9 de agosto se cumple el treinta aniversario de la muerte de este poeta, ensayista, y narrador cubano (1910-1976), y los cuarenta años de la publicación de su opera magna, Paradiso (1966), inacabable biografía poética o novela-poema, denominación que el propio autor aceptara en entrevista con Margarita García Flores en 1967.

Cada vez que conozco a una persona ligada al mundo literario, y si estoy de buen ánimo, la someto en algún momento a lo que yo llamo ”la prueba Paradiso”. Consiste en preguntarle que le parece ese libro (no la llamo novela).

Muchas respuestas (re)inciden en ciertos lugares comunes: no es una novela, es poesía; no cuenta una historia; el único personaje es el lenguaje; es caótica (la propia hermana lo llama “laberinto” en su prólogo a la edición de Cátedra) y desestructurada; no se puede leer, solo “picotear” aquí y allá. En fin.

Lo extraño de todo es que estos reproches y otros más no dejan de tener algo de cierto, y sin embargo Paradiso se mantiene incólume, a través del tiempo y las burdas lecturas, como una catedral gótica (a Lezama le gustaba esta comparación) apenas tocada por una ventolera sucia y desmañada.

En el famoso artículo de Mario Vargas Llosa publicado apenas un año después de la aparición (este es el verbo) de Paradiso, el autor de La orgía perpetua establece una filiación muy atinada de esta novela con obras que “aunque den la impresión de inconclusas, mutiladas, fragmentarias, figuran entre las más ambiciosas, válidas y renovadoras de la literatura moderna". Y se refiere MVLL a Bouvard et Pécouchet, Finnegans Wake, El hombre sin atributos, nada menos.

Es que pese al aluvión de referentes, citas, guiños y disquisiciones metafísicas que inundan las páginas de esta novela, y que muchas, demasiadas veces resultan oscuras o escritas en sánscrito para lectores bien entrenados aun, existe, y es muy claro, una historia con principio y fin en Paradiso.

Con bases autobiográficas comprobables, el argumento de la novela puede ser resumido así: José Cemí –alter ego de Lezama e “hilo conductor, no protagonista”- es un hijo asmático de un coronel de artillería que muere a temprana edad, lo que provoca en el chico la intensificación de su enfermedad a la par que un refugiarse en la intimidad del hogar, donde los libros, las conversaciones con las mujeres de la casa y la veneración por su madre marcarán su vida biológica e intelectual.

La novela, que puede verse también como una bildungsroman espiritual, termina con un José Cemí en plena juventud, contemplando el cadáver de su maestro espiritual y vital, Oppiano Licario. Pero los sucesos de la vida de Cemí, como va dicho, son opacados por el magma erudito y filosófico con que el narrador rocía muy generosamente su relato.

¿Novela gótica?

Cuando uno piensa en novela gótica se imagina fantasmas, aparecidos, escenarios lúgubres, hechos inexplicables y amenazantes. Uno piensa en cierta época de la historia. Poco o nada de eso hay en Paradiso. Pero he aquí que el propio Lezama define a su novela de esta manera:

Paradiso tiene una raíz gótica; pero lo gótico es casi inalcanzable para el hombre contemporáneo, que es un hombre muy dividido y muy subdividido, cuya fe es un fervor que lo acompaña por momentos, pero del cual no se puede decir quesea una plenitud que posea a cabalidad”.

Por supuesto, Lezama nunca negó la –más inmediata– vinculación de toda su obra con el barroco. Su admiración por este ha quedado patente en sus ensayos obre Góngora y sobre Quevedo. Lo que aquí quiere expresar es que ya que Paradiso tiene un afán de totalidad, y evidencia una búsqueda de una religiosidad pura (aquella que no se avergüenza por la creación toda, y por lo tanto es inclusiva con lo sexual y lo tanático –esto es patente en Paradiso), puede llamarse novela gótica, más en el sentido arquitectónico que literario, agregaría.

Dador

Invoco el notable título de uno de los poemarios más abrumadores (en el buen sentido) del poeta isleño, para designar a Paradiso como un continente de toda la imaginería e ideología poética desplegada por Lezama en sus trabajos anteriores.

Paradiso es una summa poética personal, el derrotero metaficcional hacia donde apuntaban los maravillantes poemarios y ensayos que el autor de Enemigo Rumor (1941) había publicado antes de 1966, fecha en que se pone la primera piedra de la novela posmoderna latinoamericana. El valor de esta novela, para decirlo en una, está en su futuro, en su por(venir), en los lectores que advendrán. Severo Sarduy:

“Si Lezama Lima, como Hölderlin, es el antecesor, el adelantado, el que vuelve desde el porvenir, ¿cómo heredar no lo que nos precede, sino lo que nos sucede, lo que vendrá después de nosotros y que nadie puede sobrepasar? Quizá, descifrando a contracorriente, haciendo con la lectura que su palabra advenga para que el porvenir se convierta en presente, en presencia. Heredar a Lezama es practicar esa escucha inédita, única, que escapa a la glosa y a la imitación”.

Tal vez sea pertinente terminar esta nota con las palabras, en cierto modo visionarias, con que el notable crítico Emir Rodríguez Monegal celebraba la aparición de Paradiso en 1968:

“Para poder leer hondamente Paradiso habrá que esperar que pasen algunos años, que se recojan en libro y circulen por todo el mundo latinoamericano las obras anteriores de Lezama y las posteriores que completan la novela, que se produzca esa contaminación de un orbe cultural aún indiferente a todas esas esencias que el nombre de Lezama convoca y concentra”.

[Fotografía: Jose Lezama Lezama]

7 comentarios:

  1. Anónimo20.7.06

    porque seé que estas interesado en una crítica más limpia , pero no menos vital, lee a fogel sobre "la hora azul"

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  2. Anónimo20.7.06

    no importa si no consideras necesario publicar este post, porque cambio el tema pero ve al boomeran.http://blogs.elboomeran.com/fogel/2006/07/en_el_sendero_d.html#comments

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  3. Anónimo20.7.06

    Qué suerte la del señor Fogel que tiene promocionistas anónimos que mueven su blog.

    El bloggero solitario

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  4. Anónimo21.7.06

    para mí Paradiso no pasa de ser un resumen de En busca del tiempo perdido de Proust.

    Pepe correcto

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  5. Me temo que "Pepe correcto" no ha leído ni Paradiso ni A la recherche... De otra forma no se entiende cómo ignora que el tema sustancial del francés es el tiempo, mientras que el del cubano es la imagen (hay varias entrevistas sobre esto).
    Gracias por su comentario de todas maneras.

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  6. Anónimo22.7.06

    la imagen.. efectos de luz incluso.

    Lucy
    2aa6

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  7. Me pareció muy interesante lo que dices acerca de José Lezama Lima con su libro "Paradiso". Sé que hay novelas que cuando uno las lee no las entiende pero como dijo cierto poeta: Eso significa que todavía no estamos preparado para ella. Saludos

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