16.7.06


José Miguel Oviedo sobre Travesuras de la niña mala


“El mismo título de la última novela de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala, da un buen indicio de lo que es: una narración ligera, de entretenimiento y de tema amoroso o erótico.”

Así empieza la reseña que publica hoy Oviedo en El Mercurio de Chile. Su lectura parece equilibrada. Por un lado reprocha al autor la utilización de apelativos para los personajes, que apuntan “a estereotipos que los esquematizan, los adelgazan o trivializan; están tratados como superficies planas, sin mucho volumen o densidad: sentimos su artificio, algo folletinesco, no su realidad”.

Sin embargo, la cosa cambia a partir del capítulo quinto, cuando la vida de la niña mala toma otra perspectiva, más dramática, lo que a decir de Oviedo “la redime de su propia frivolidad y de sus calculadas manipulaciones, lo que produce en él reacciones cuyo fondo humano va más allá de su simple empecinamiento en seguir amando "como un becerro".

Hasta ese momento, continúa Oviedo, “los personajes secundarios y sus conflictos laterales -por ejemplo, el niño mudo, sus padres adoptivos, la simpática Marcella del último capítulo- son mucho más interesantes que todos los anteriores”. Pero resalta el final de la novela:

“…es conmovedor: cuatro décadas después, muy cerca ya de la muerte, ella hace su único acto generoso con su amante y luego le propone, sabiendo que en su vida él sólo fue un intérprete y traductor: "Ahora que te vas a quedar solo, confiesa que te he dado tema para una novela" (p. 375). Al volverse más reales, el tono liviano y juguetón de comedia sentimental adquiere tintes trágicos”, culmina Oviedo.

Solo una pregunta: por qué será que cuando un relato tiene “tintes trágicos” inmediatamente lo concebimos en oposición a lo “liviano” y “juguetón”, como si lo trágico fuera, per se, “superior” a la comedia o simplemente a lo no trágico.

(Fotografía: Mario Vargas Llosa. Detrás, Oviedo)

3 comentarios:

  1. Alejo16.7.06

    en general creo que en los medios intelectuales hay un menosprecio de la comedia y de los géneros ligeros. Esto es muy interesante si pensamos que la TV y el cine está lleno de comedias y películas ligeras. Los intelectuales pretenden diferenciarse del "vulgo" inclinándose por lo trágico, pero no se dan cuenta o pasan por alto que grandes obras de la literatura, Ulises de James Joyce o El hombre sin atributos no son obras trágicas sino divertidas y burlonas.

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  2. Anónimo16.7.06

    yo creo que la literatura tiene que ser seria porque la realidad lo exige. Vivimos en un mundo injusto y trágico y no podemos escapar a ello. La literatura debe reflejar la realidad, y eso no se hace con comedias o humor. Esos está bien para un momento. La tarea del escritor es otra.

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  3. Anónimo19.7.06

    Me encantaría saber cual es la tarea del escritor.

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