11.7.06


Reencuentro con dos amigos

Un fin de semana con dos reencuentros amicales es como demasiado. Eso me pasó este fin, cuando me encontré después de algunos años con José Medina, ex miembro de aquello que a principios de los noventa llamaron “Geranio Marginal”, y con “Chapita”, recordado amigo poeta y explosivo ideólogo de la cultura marginal.

Con Pepe me encontré en el Óvalo Gutiérrez, luego de un repaso por librerías, y nos sentamos a una mesa de la cafetería que acaban de inaugurar en las afueras de Crisol. Pese a los años pasados, pudimos recobrar nuestra antiguo ritmo de charla y la pasamos bien evaluando lecturas y trayectorias.

José Medina no había perdido el don de la conversación interesante, las percepciones profundas y las lecturas rebuscadas que siempre lo caracterizaron, sobre todo en la época en que paraba en la Cafeta de Artes de Católica.

Puedo decir que fue un viernes agradable bebiendo cafés y comiendo bocadillos en dicho restaurante mientras “arreglábamos” el espectro literario del país con Pepe. Un proyecto editorial puede consolidarse en adelante.

Con Chapita me encontré al día siguiente, por intermedio de una amiga común, la bella y noble Vanessa Arrué, tan culta y cariñosa ella. Estuvimos viendo libros de viejo en la Feria del Museo de la Nación desde la tarde, luego coincidimos con Chapita en el viejo Queirolo.

De Chapita recordaba su inteligente radicalidad, sus gustos musicales “caletas”, su identificación sana y buena con las clases más desfavorecidas del país; es decir, con todo el país. Recuerdo que una vez, en medio de una de esas borrascas interminables del Pollo Pier, a mediados de los noventa, propuso a Van Morrison para el Premio Nóbel de Literatura.

El Chapita que encontré ese sábado por la noche en el Queirolo estaba extrañamente oblicuo. Lo noté receloso, cabizbajo, renuente a tocar ciertos temas, como metido en algún asunto tal vez oscuro como uno de esos blogs donde la gente se envilece publicando ruindades sobre los demás.

Raro Chapita recomendándome irme del país porque “acá a nadie le importa tu erudición”, y diciéndome que tal vez México sería un mejor lugar (cuando nadie le había consultado nada), y, sobre todo, callando con vehemencia cuando el tema de la bloguería delincuente saltó sobre la mesa. Raro.

Pero es necesario matizar. El tiempo es a veces engañoso. Unos cambian mucho, pierden la inocencia o se corrompen; otros mantienen la vitalidad y la frescura tal vez porque se mantienen al margen de los inevitables contubernios del sistema letrado. Unos simulan cambiar, otros se esfuerzan por hacerlo, hay los que cambian para mal y no pueden ocultarlo...

O tal vez todo no haya sido más que el producto imaginario del platillo (en realidad un platazo de escabeche de pescado) y las gaseosas que saboreé mientras la más femenina que feminista Vanessa –rechazo airado esa leyenda negra de femme fatal de poetas premiados que los sufridos le adjudican– trataba de escuchar las palabras, cada vez más oscuras y elusivas, de ese gran amigo que sigue siendo “Chapita”.

(Imagen: Chapita rescatado de los miasmas virtuales)

4 comentarios:

  1. Anónimo13.7.06

    Claro Vico, recuerdo que a ese grupo Geranio Marginal, ahì estaban Marcel Velázquez y el Chino Broyd, ustedes vendìan libros en Diagonal a fines de los ochenta, luego se dispersaron. Recuerdo que tambièn Josemari Recalde andaba con ustedes. Un grupo bien bacàn hacìan, què pasò con Broyd?

    Rabino

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  2. Sí, y también he tenido una empresa de reparación de aire acondicionado, y he traducido manuales técnicos y poesía del inglés y del francés, y he hecho trabajo de campo en una ONG, y hasta he vivido de elaborar tesis para profesionales y académicos.
    Todo eso muy temprano en mi todavía corta vida.
    Muy luego vino lo del periodismo y demás. Es que -perdonen si alguno se siente aludido- pero me parece tan aburrido y soso dedicar tu vida solamente a leer novelas de otros y criticarlas, que me puse a escribirlas yo mismo.
    Veremos qué tal me va. Parece que bien. Nunca encontré una novela que me llenara plenamente; algunos poemas sí. Saludos quien quiera que seas, amigo memorioso. Debo conocerte sin duda, por los detalles que das. Ya me acordaré.

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  3. Anónimo17.7.06

    ¿Quiere decir que estás escribiendo otra novela? Cuenta, cuenta.

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  4. Anónimo11.8.10

    Qué fue de Bruno Broid...? Tienes su dirección o algo para comunciarme con él...

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