29.7.06


Sergio R. Franco: El nuestro es un país de panacas

Ayer regresó a EE UU este crítico literario peruano que trajo a Lima la edición que hizo para la Universidad de Pittsburg de José María Arguedas: hacia una poética migrante (2006). Pese a encontrarme ahora en el Qosqo, pudimos terminar nuestra conversa iniciada en Lima


Cómo explicas la diferencia de nivel estético entre el trabajo creativo de Arguedas y el de sus epígonos y seguidores. Pocos han reparado como tú en que la narrativa de Arguedas tiene un alto nivel de formalización, tal vez la evaluación (y emulación) de su obra se ha centrado demasiado en lo ideológico...

Una respuesta fácil consistiría en decir que los epígonos no tienen tanto talento… En realidad, los autores andinos (¿pero que entender por “autor andino”?) más interesantes han intentado, me parece, escapar al modelo arguediano, transitar otras vías. Y es una pena, pues la obra arguediana abría una serie de posibilidades de gran riqueza aún inexplotadas.

En todo caso, la narrativa de temática andina (nuevamente: ¿y qué sería una “temática andina”?) más valiosa de los últimos tiempos no se hace en el Perú sino en Bolivia, pienso en un texto como El jardín de Nora, de Blanca Wiethüchter, y, sobre todo, en En el país del silencio, de Jesús Urzagasti. Este es un dato de relevancia, ya que en este tipo de narrativa la producción peruana siempre había mantenido niveles de calidad muy superior a la que se escribía en Ecuador o Bolivia, en cuyas literaturas los modelos peruanos influyeron decisivamente.

Inevitable referirse a la polémica (mal)llamada “andinos” vs “criollos”. Me contabas que en un momento tuviste ganas de intervenir. ¿Cuál es tu opinión sobre el asunto ahora? ¿No crees que arrogarse la representación de lo “andino” es problemático?

La polémica me pareció un signo saludable (por lo sincero) de anhelos y rechazos que hallaban su expresión. También me gustó la declarada voluntad de reivindicar espacios en la ciudad letrada (en decadencia) y en los medios. No me sorprendió constatar articulaciones y agrupamientos (también argollas), pues el nuestro es un país de “panacas”, ¿no?, y no parece sensato aspirar a un acuerdo en cuanto a visiones del ejercicio literario, de la crítica, y del reconocimiento; de lo que se trata, en realidad, es de organizar el conflicto.

Dicho esto, no puedo menos de lamentar el chato nivel del debate y que se desperdiciara la oportunidad de discutir problemas de políticas culturales (fíjate que en los numerosos textos nadie se preocupó mayormente por el tema del lector), de construcción de capital simbólico, de agendas simbólicas. En cuanto a las representatividades, ya Foucault nos enseñó la esencial inmoralidad de querer hablar por el otro.

Entre las obras de los narradores peruanos posteriores a Bryce Echenique, como Cueto, Prochazka, Malca, Bellatin, Thays, ¿quiénes te parecen realmente importantes?

Más que a autores, yo me ligo a textos y mi cartografía de la literatura peruana puede parecer caprichosa, pero no lo es. Por ejemplo, y ya que mencionas a Alfredo Bryce, para mí una de las cumbres de su obra es “Crepúsculo de magnates”, texto muy superior a varias de su novelas. No creo que nadie haya dicho nunca algo como lo que acabo de decir.

Me interesa Fata Morgana, de Rodolfo Hinostroza, un texto asombroso que la crítica local ha leído de modo muy limitado. En el extranjero, siempre que puedo promuevo esta novela y todos los que la han leído han reaccionado con la misma sorpresa y gusto que yo por su riqueza de niveles, su profundo juego cultural barroco y su sensualidad, tan poco peruana, dicho sea de paso.

Canto de sirena es, sin duda, uno de los textos capitales de una narrativa hispanoamericana en que los módulos del boom han sido felizmente desactivados. De Rivera Martínez me interesa la prosa antes que el cultivo de los géneros (no sé si se me entiende), y valoro mucho Enunciación y Ciudad de fuego.

Guillermo Niño de Guzmán ha escrito algunas reseñas espléndidas (me refiero a la prosa, una prosa que ganaría mucho si se expandiera en el ámbito de la novela, por ejemplo). De Miguel Gutiérrez, con cuya La violencia del tiempo he sido y sigo siendo muy crítico, prefiero la escritura autobiográfica y el relato de aventuras. Lo más alto de La generación del 50: un mundo dividido son las anécdotas, no las opiniones.

Me gustó mucho el primer libro de Prochazka, no tanto el segundo; Oscar Colchado, por algunos cuentos notables y Rosa Cuchillo es, en mi perspectiva, el más importante de los narradores de temática “andina” en la actualidad. “El limpiador”, de Rocío Silva-Santisteban: me gustó la torsión de uno de mis cuentos favoritos: “El campeón de la muerte”. Me interesa el juego intertextual del remake, que en el Perú sólo ella y Vargas Llosa, en La guerra del fin del mundo, han llevado a cabo (hasta donde sé, pero sé poco).

De Alonso Cueto aprecio cierta reticencia en el tono, el relato a media voz; una impronta jamesiana, pero me pregunto si el modelo no ha terminado por estrechar su visión. En todo caso, aún no he leído La hora azul.

Me parece interesante que exista en el Perú un escritor de mucha plasticidad como Thays y me interesa más todavía que exista un libro como El viaje interior. De Bellatin, El jardín de la señora Murakami, por su inestabilidad, y Salón de belleza, por su lograda fusión de decadencia, cosmética y anatopismo, esto último va muy bien con un autor posnacional.

(Fotografía: Sergio R. Franco en el Louvre)

5 comentarios:

  1. Santi Alacrán30.7.06

    Hola Vico, qué bueno que escribas sobre el que fue el mejor profesor joven que tuvo San Marcos en décadas. Merecidamente triunfa hoy en Estados Unidos.
    Muy inteligentes sus respuesta, se ve que ha leído mucho. Por eso mismo me sorprende que no se haya referido a "El final de la calle" de Oscar Malca.
    ¿Será que no le parece valiosa esa novela urbana?

    Provecho con las vacaciones en Qosqo, como tú mismo escribes.

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  2. Anónimo30.7.06

    me parece importante lo que dicen de la inmoralidad de la representatividad. Sobre todo en el Perú, donde nadie se siente representado por sus congresistas desde hace lustros.
    En literatura aquellos que hablan en representación del "pueblo",
    "los oprimidos", "la otra verdad",
    "el Ande" y demás, son sospechosos de demagogia y grandilocuencia.

    Fidel K

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  3. Anónimo30.7.06

    Sobre las respuestas del entrevistado dos cosas: Alonso Cueto ha reconocido siempre la influencia de Henry James pero en su última novela escapa a esa influencia.
    Segundo: La novela de Malca puede haber sido un éxito de ventas pero como trabajo narrativo tiene limitaciones, sobre todo su excesiva limitación espacial y temporal. Es una novela ochentera sobre Magdalena.

    CGM

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  4. Anónimo30.7.06

    El comentarista de las 8.04 es Carlos García Miranda, que ha publicado un ensayo sobre narrativa peruana última hace poco.

    Sanmarquino perspicaz

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  5. Anónimo8.8.06

    en realidad,sergio ramirez ha sido uno de los mejores profesores que ha pasado por san marcos y quizá por eso tuvo que irse.su libro sobre la narrativa de eielson es notable.sin embargo,en esta entrevista me parece demasiado complaciente.no quiere quedar mal con nadie.thays,cueto,bryce,todos le parecen brillantes.

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