3.9.06


Oliver Stone se defiende como puede

Muchos han dicho que World Trade Center es tal vez la peor película de Stone y una de las peores que se hayan hecho sobre el tema de la aviación. Hoy una entrevista de El País hace patente lo fallido del filme: la forma en que Stone defiende su obra es hasta penosa. Algunas preguntas.

¿Cree usted que era el momento adecuado para hacer esta película?

Era el momento preciso de exorcizar esos demonios. Cada día que transcurre puede ser demasiado tarde. Cada vez suceden más catástrofes, atentados, masacres, terremotos y demás. Vivimos momentos sombríos y confusos, y lo más duro está aún por venir. Éste es un filme que nos adentra, literalmente, en la oscuridad del infierno.

En esta ocasión, no ha querido tratar la película desde un prisma polémico, ¿por voluntad propia? o ¿por que así se lo exigieron los estudios Paramount, para evitar que el guión acabara convirtiéndose en una paranoia política como la mayoría de su filmografía?

En realidad, no fui yo el de la idea. Me la propusieron y acepté hacerla, pues me encantan las historias personales, insólitas. Es una película humana, subjetiva, que rinde homenaje a las víctimas y al heroísmo de las fuerzas de seguridad de EE UU. Soy un cineasta, no un político. La película revive ese día tal como sucedió, sin distinciones de ideologías. Un día donde la mayoría del mundo permaneció unido, profundamente triste y conmocionado. Nada de conjeturas o ataques políticos ni religiosos. En Vietnam he conocido la muerte, pero nunca me había acercado tanto a ella como ahora. Este filme habla directo al corazón. La política sólo divide a la gente.

Muchos han definido World Trade Center como un filme de derechas, excesivamente proamericano, al enfatizar en la clásica moralina sobre el heroísmo, la fe, la familia y lo que significa ser estadounidense. Los más conservadores lo han elogiado. ¿Qué opina al respecto?

Es un filme contado desde el punto de vista humano, muy íntimo. No es patriótico sino heroico, resaltando cualidades que son universales. Es una historia simple, subjetiva, que reproduce minuto a minuto la agonía de dos personas que usualmente pasarían desapercibidas: dos agentes de la policía del puerto de Nueva York, cuyo mayor mérito fue quedarse atrapados en el corazón de las Torres Gemelas y ser dos de los 20 afortunados que vivieron para contarlo. Son dos hombres que apenas se conocen, pero que a lo largo de las horas más difíciles de sus vidas establecen una profunda relación. El día en que todos estuvimos al borde de perder la confianza en la humanidad, su terrible experiencia nos demuestra que es posible darle siempre un nuevo sentido a la vida.

(Stone elogiado por conservadores, quién lo dijera)

1 comentario:

  1. Anónimo4.9.06

    No he visto la película ,pero me gustaría ver si muestra el ausentismo laboral,ese 11 de septiembre, de todos los judios que trabajaban en las torres gemelas

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