6.10.06


Guillermo Del Toro inaugura Festival de Sitges

Una de las películas más divertidas que vi hace un par de años es Hellboy (2004), pero ni idea de que la había dirigido Guillermo del Toro, uno de los realizadores mexicanos más visibles fuera de su país, junto con Ripstein.

El filme que presenta al Festival es El laberinto del fauno, “un cuento de hadas para adultos con el trasfondo de la Guerra Civil española”, según la nota de El País, donde se le hace una extensa entrevista que reproduzco en parte.

En El laberinto del fauno muestra un mundo de fantasía entremezclado con otro de una crueldad extrema, como es el de la Guerra Civil.

La realidad es que en el mundo entero el péndulo político está teniendo un regreso a la derecha. Cada día y cada vez más esa derechización se vuelve más constante y preocupante. Eso es la realidad global y creo que me interesaba mucho presentar la idea de que aquellos que vivimos un mundo imaginario tenemos a la vez la gran responsabilidad de mantener esa imaginación y libertad vivas. El mundo espiritual o el mundo imaginario nos dan una libertad que contrasta con los preceptos de las instituciones que quieren que obedezcas porque sí. Pensé que la forma de fabular una idea como ésta era un cuento de hadas, un cuento profundamente perturbador y para adultos y de ahí es donde surge esa película. Nunca he podido vivir la realidad separada de la fantasía porque ésta me permite soportar la infinidad de cosas infames que ocurren a diario.

¿De dónde procede ese interés por la Guerra Civil?

Cuando crecí en México veía películas mexicanas influidas por un talento que había emigrado de España. Llegaron diseñadores, directores, actores y escritores de la República española que tuvieron una gran influencia en las artes y la cultura mexicanas. Conocí a exiliados e hijos de exiliados, personas que me hablaban de esa etapa histórica. Era una época que unía emocional y espiritualmente a México y España de manera potente.

¿Cómo llegan los fantasmas a su mente?

Cuando era niño tuve una gran imaginación, pero no fue una imaginación homogeneizada y sana. Fue bastante enloquecida, violenta y salvaje. Algunas de las criaturas que aparecen en la película las llegué a ver en mi mente cuando era niño, durmiendo en casa de mi abuela. Por ejemplo, el fauno de la película aparecía muchas noches, no sé si era un sueño o una pesadilla lúcida pero aparecía detrás del ropero de la abuela y yo gritaba con verdadero terror. A nivel autobiográfico, esas criaturas poblaron mi infancia. Todas las historias de guerras son historias en las que pululan los fantasmas. Porque ellos mejor que nadie representan aquello que se dejó sin completar y lo que asusta es lo que saben y los demás ignoramos. Las guerras no son blanco o negro porque siempre hay dos puntos de vista.

Si la influencia española en pintura es Goya, ¿qué piensa de cineastas como Buñuel?

Era un tipo que entendía el cine como un arma que liberaba la parte más oscura y negra del pensamiento humano. Creo que es uno de los grandes exponentes del cine. Una persona cuyos intereses iban más allá de su modestia personal. Su vida no dictaba en nada el salvajismo de su imaginación. Eso me gusta mucho. Es una doctrina en la que creo. En lo personal soy bastante tímido, bastante tranquilo, pero soy demasiado salvaje en la vida. Mi imaginación es imposible de domesticar. Y Víctor Erice me arruinó la vida después de ver El espíritu de la colmena porque pensé que jamás iba ser capaz de hacer una película como ésa.

(Guillermo del Toro)

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