5.10.06


La alta nobleza del paraíso se levanta:
Desenfundando la poesía de José Pancorvo

Salomón Valderrama Cruz (La Libertad, 1979)

la alta nobleza del paraíso se levanta tarde
para anticiparse a oír la poesía teocrática:
«si no existiera el infierno se harían uno
para poder rechazar la belleza divina»
tres o cuatro terremotos son sus grandes collares


La poesía es el desorden más hermoso. Dame en madera seca y te daré agua de Mar… Dame un arma frágil y te daré poesía… Se enmiente de soledad la vergüenza de no verse el suicida… el Artista; para no decir: Esa poesía es espectacularmente vacía. Así debiera ser toda verdad que aprehendemos. Vacío por Vacío, igual, de Lleno. No muerto. Únicamente la vida puede ver la poesía; incluso todo lo que brota como ardanza maldita. Un misil. Para otorgarle un uso perceptible a lo que se hace.

La poesía ha sido y es como una prolongación inmoral para el tiempo en que se hace. Está inconsciente de todo gravamen inmanente de realidad. Supera y usa tanto a ciencia como a fe. Debe ser la fe científica del desconocedor. Un juego matemático inverso en la Bolsa inmeritada: La vasta rota. El poeta siempre será un novato. Un nonato. El que nace de su vertiente cristalizada en eternidad… el que obscurece todo y aún lo maten no mata: Es el clarificador, cual efímero agujero de agua en afección de G. Coriolis. Debe trazar la nave o el planeta en el que salvará… un poema de XXY versos en el que todos y el Todo superviva. Remoro a Luis Miravitlles en El increíble mundo animado:

“Hay que sumergirse en unos medios que más parecen cubiles de nigromantes, que laboratorios de experimentación científica, para descubrir las infinitas posibilidades que se abren ante el zoopsiquismo y la perspectiva de comunicarnos con el mundo animal, o mejor extrahumanos, comprender sus reacciones y controlar su evolución.”

Dónde si no en el arte el hombre equipara su capacidad con todo lo demás; incluso hasta hacerse inferior. “-No puedo fallarme a mí mismo y morir frente a un pez como éste –dijo-. Ahora que lo estoy acercando tan lindamente, Dios me ayude a resistir. Rezaré cien Padrenuestros y cien Avemarías. Pero no puedo rezarlos ahora. Considéralos rezados, pensó. Los rezaré más tarde.”
Inclusive entre rezago sideral el poeta, el hombre, siempre tiene la posibilidad de estallar, esplendente, en belleza pura. En la ráfaga inclemente del poeta José Antonio Pancorvo Beingolea, un I, Tratado de Arquitectura Omnipresente:

uno cualquiera de los puntos
del espacio y del tiempo
se puede transformar
en el Palacio de todos los tiempos4

En el todo del espacio extraterrestre hay distancias y tranquilidades fantasmales suficientes como para erigir las nuevas concepciones de deidades antropocorales de los nuevos vacíos que vendrán. La poesía, por su clarividente ceguera siempre será bastarda. Poesía poltrón. Poesía superpoder. En atroz augurio del poeta, Urbano XXII, Poema del Resucitado:

Nos en el ciel soltamos la mano sol.
Los Habitantes ciegan. Acabó lo de la Tierra.
No quisieron oirme. Yo hablaba por la luz.
He volado en mi único pensamiento: la luz.
Si hablo en el tiempo, me veo en la caverna
y el agua de arroyo me reabsorbe en la visión
de la belleza divina. Y la bebo como eterno.
En el cielo vivo recordando las trompetas.
Ahora que ya no hay Historia lo veo,
todo es por cielo, mientras el fuego mutuo tiembla.
En este trono espero sentado imparcialmente.
Vi la empolvada de cielos ad altare Dei.
Comandé la ceremonia del Quinto Milenio.

Qué es lo que hace a un poeta encallarse en lo imposible. Lo ejemplarmente real. Qué es ese desconocimiento que ofrendamos en nombre de Dios. Lo epicural. Dónde está la materia sectal que nos hilvana como héroes de un símbolo, de un sonido enigmático. Cómo decir: Tesoro ruin. Aniquilamiento. Cuántas “buenas traducciones” puede haber de la obra de Horacio; Carminum III, 25 (a Baco):

“¿A dónde, Baco, me arrebatas, lleno de ti? / ¿A qué bosques, a qué cavernas / soy arrastrado velozmente por una mente nueva? / ¿En qué antro seré oído / meditando introducir la gloria eterna / del egregio César en los astros y en la asamblea / de Júpiter? Cantaré lo insigne, lo nuevo, / lo que ninguna boca ha cantado.”

Hasta el Dónde es posible ser el poeta, el dinamitero, original. O será la hora del poeta que se sienta a no sentir, a no pensar, a contemplar su ahogamiento, su putrefacción ilimitada por no comer, por no trabajar, por no ver… por no nacer. El poeta sobrenatural que ya sabe que para ver la eviternidad, solamente tiene que hacer nada: El encriptado poema total. III, Tratado de la Omnipresencia de la Trascendencia:

sólo la mente no La ve

Sin voz, sin arpa astral, sin papel, sin imprenta, sin ordenador… sin la misógina palabra Poesía. El hacer por el hacer: Algo. En palabras del pintor Roberto Matta: “Creo que no tenía nada que hacer con la palabra “arte”, y creo que con respecto al África somos precisamente nosotros quienes hablamos de arte. Estar en contacto directo con la realidad es tomarla con ambas manos, como se toma un carnero para un sacrificio, porque se establece una relación con ella, porque es placentero hacerlo. No nos preguntamos.” Hay que decir y hacer la poesía un símil equidistante, cenit, del Minotauro (Tinta china) y Minotauro y mujer desnuda (Carboncillo), ambas obras de 1933, de Pablo Picasso.

(En este pequeñísimo espacio, para el Ser espaciado, está el Poema Original. El deslimitado.) ¿Son dioses los que han ignorado todo? Hace ya más de 37 meses, por ruta de azar, me encontré en una galería de arte ante una exposición de pintura realista, ultrarrealista. Y en ese entonces me pregunté, y aun hoy, si la riqueza del arte está en la forma, en copiar la forma, en atrapar la forma, en transformar la forma, en ignorar la forma… ¿En hacer cualquier cosa simultánea de una mística Marla Olmstead o será que su padre le pinta los contracuadros… los desaparecerá?9 Repentinamente medité sobre el valor imaginario de una obra sobre otra… de porqué en algunos casos una obra de arte no figurativo alcanza mayor valor que de una de arte figurativo y a la inversa.

Y aún no me doy cuenta que la reapuesta, ingenuamente, está en su Vitalidad. En el fuego sagrado, inefable, secreto, que se desborda como la luz de un niño10. Sin reglas reconocidas. Cuando todos los secretos del arte ya no son ciertos. Cuando el Todo es nuevo. Recordé un poema penalmente desacertado de César Moro, El fuego y la poesía: “Amo el amor / El martes y no el miércoles / Amo el amor de los estados desunidos / El amor de unos doscientos cincuenta años / Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica / De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo / Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al vacío”11; y un poema estival, cabalmente estacado de José Pancorvo, El Día:

Los poetas soñados que encontraste en los bosques
No veían las ramas ni sentían las voces
Los poetas soñados que subían al monte
No sentían los mantos ni las zarzas al roce
Los poetas soñados que veían Su doble
Llevaban en Sus ojos el día del endiose
No hay alguna alabanza con la que se alborocen
Con las nítidas cuerdas no toques ni pernoctes
A no ser que tú quieras perderte entre sus dones
Como la luz en águila por dentro te transformes
Avanza como nube de caza por los cofres
Avanza que te esperan los soñados mayores12

A razón de raciocinio gutural y no de simple sentimentalismo diré que la poesía de José Pancorvo abarca desde el cálido tema del amor como antígeno hasta tabla masónica de canto teologal, de principio hombre de barro, totémico, hasta el hombre apocalíptico, robótico, al hombre, poesía, de los tres reinos imposibles, el universo mitológico andino. Del Viejo Mundo, bellamente casi podrido, hasta el Nuevo Mundo, inexplicablemente salvaje, puro todavía. El poeta se halla en levitación en Éxtasis del Incarrey, 24:

¡Hatun huayra
mayu hahuaman
pahuan pahuan…!
Nina ráuracc puma huayra,
Incarantin rímacc huayra:
intirantin túsuy,
súntur soncco. ¡Haylli,
charpa, haylli!
Ccori paccarimanta
hatun huayra
mayu hahuaman
pahuan pahuan.

¡Un inmenso viento vuela y vuela por encima del río! Viento puma incandescente, viento hablador por el inca: danza por el sol, corazón redondo. ¡Bravo, oro oriundo, bravo! Desde los dorados inicios un inmenso viento vuela y vuela por encima del río.) En catarsis como en región inhóspita el invadido se ha sentado sobre el invasor. Qué mejor que dramatizar la simbología del río. “Proveniente de las raíces pétreas de la tierra y de las aladas alturas de la montaña –abismales y lumbrosas como corresponde a la geografía física y espiritual del Ande-, la palabra poética de Mario Florián lleva dentro de sí la memoria colectiva aprisionada en la dureza de la piedra; memoria que, en la propuesta del autor, recuperará la identidad perdida cuando la voz del hombre liberado estalle como esquirlas de paloma. Lo que significa que las creencias, costumbres, anhelos, utopías, que subyacen en su expresión y que conforman verdaderas estructuras simbólicas relacionadas con los valores de nuestra cultura ancestral (la piedra), se objetivan, o son eficaces en la práctica, mediante lo mágico y sagrado del rito como ceremonia que tendrá que ser ejecutada para que, sobre los cimientos del pasado, se realice la ceremonia alada del futuro (la paloma).”

Este gran escolio del crítico Manuel Pantigoso también se aplica a una parte de la poesía de Pancorvo. Ya que su poética destila un instrumentalismo puro, cuyo fin supremo es la música de la perdida poesía, llena de luz y de tinieblas. A la invertida luz de otra Pangea. La secreta. XIV, Tratado de las Misteriosas Ciencias Altísimas y aún desconocidas de la Libertad Sagrada dentro del Divino Silencio:

ciencias de paraísos siempre nuevos y eternos
ciencias del futuro sacral y más allá
no sólo fuera de mundos y palabras
sino de todas las especies de cielos
las ciencias más y más fuertes
y más y más a la derecha del Silencio:
una caída libre en la infinita luz

La poesía explota cuando explora y encuentra la noverdad de lo que buscaba, un ajeno movimiento sin moverse, una velocidad constante y arrítmica que se come el corazón, los pulmones del poeta. Como aquella glorificada altura de la que ya no se puede saltar en paracaídas. Congelado. Porque la vida es limitada. Porque el sólido imperfecto que llamamos cuerpo se gangrena, destruyendo en el umbral del olvido al poeta que se atrevió a ver su ancestral esclavitud. Su, hasta ahora, eterna noción de ser la magistral poesía inconclusa. Una volátil concordancia para pecar con la soñada Medusa.

El Ser en uno, el mismo, Mictlantecuhtli. Porque ya carne no te enveo, porque ya no estás ni moviéndote. Así en aceleración de Mariela Dreyfus: “Sorpresa, grito, rabia. La poesía al moverse nos conmueve. Revuelve la memoria olvidada, los atávicos miedos. Al enfrentarnos con la pasión o su falta, el poema nos duele pero a la vez cura nuestra herida.”16 Tú, el mismo padecimiento como la muchedumbre. Globalizado o manufacturado. Poética del escapado. Cantar de la Eternidad, XIX:

¿Será que existo aún, despues de verte,
eternidad vacía de vacío?
Vivo por medio de tu poderío
porque te estoy cantando en plena muerte.
Aunque mi sangre bélica me vierte
por curva de corcel y hierro frío
y me desangro con el ebrio río,
será tu cierva el sol que me despierte.17

Diosa monstruosa o media hermosa del Averno. Como arcángel antisanto. La poesía es la guerra astral. Toma de Dios mismo así como de lo que él hace. Ella misma es un desastre que deshace y rehace como principio de principio. Ella está equivocada. Ella es el único Dios errático. En poesía de Blanca Varela: “La mano de dios es más grande que él mismo. / Su tacto enorme tañe los astros hasta el gemido. / El silencio rasgado en la oscuridad es la presencia de / su carne menguante. // Resplandor difunto siempre allí. Siempre llegando. / Revelación: balbuceo celeste. // Día cerrado es él. Dueño de su mano, más grande / que él.”

La poesía llega, peligrosa, danzando hasta blandir un nuevo corazón. El que soporte las nuevas catástrofes que amará la vida. Por asalto en territorialidad escrita desenfundaré un poema pletórico del libro Profeta el Cielo:

ULTRA IERUSALEM
Jerusalén ósculo Jerusalén abierta
Jerusalén en duración Jerusalén águila secreta
Casi sobre los ojos devorando las tinieblas
No pudiste contener tus ejércitos en las torres
Tus olores destruyen las máscaras
Tus portales alzan las olas
Jerusalén templaria
Jerusalén inspiración solitaria
Jerusalén destino y murallas de la luz
Porque de cada hueso sale tu felicidad
Todos los últimos gemidos te rodean
La única felicidad te ahoga en su vino relampagueante
Los agonizantes señalan a Jerusalén
La sierra busca a Jerusalén
Las espinas se interpenetran de Jerusalén
La mano de Jerusalén en las casas
Jerusalén derriba los muros
Avanzas sobre los grandes apocalipsis vivos
Tus garras relámpago apresan al mundo moderno
Yo te he visto ebria de comprender
Te he visto todos los días con un misil de primavera
Fuerza principal de la destrucción sagrada
Monstruosa de puro belleza incontenible
Tus gritos sonámbulos atormentan a los demonios
Tu boca invade triunfalmente
Tu locura nos serena de luz ilimitada
Pero tus ojos de plata avanzan contra las naciones
Tus cabellos de oro muerden a todos los mortales
Tus tripas azules absorben el día y la noche
Jerusalén despertando y ametrallando
Jerusalén entrando a los ojos de la muerte
Tu libertad persigue y golpea los libros
Tu armadura emite miradas paradisíacas
Tus muros fuman imperios cristalinos
Tu brisa final es el sueño de todas las ventanas
La sábanas de Jerusalén cubren también al mundo
Se revuelca ebria de horror y aplasta los sistemas
Jerusalén frenética de odio admisible y épico
Con armadura de oro en su cama de luz lila
Con corona de creaciones desconocidas y alucinatorias
Jerusalén mansa y humilde mendiga de cristal
Yo no veo sino a ti iluminada de sutileza
Ya no existimos sino en tu blindado sin ilusiones
Jerusalén nos tomas de la mano
Yo he conocido tus calles de la nada de la gloria
Ya he subido tu escalera de inmensidades recónditas
Y me diste tu libro de cornígera retórica
A un lado las montañas de destrucción salomónica
Por el otro abres las puertas de la luz anatómica
Jerusalén sube el monte verídica y verónica
Ya rodeas el mundo con súbita boca antagónica
Ya te vas para siempre con poética boda
A donde todas tus torres se extasían de cólera


(El poeta)

7 comentarios:

  1. sanmarquino reguetonero5.10.06

    hasta que por fin se hace justicia con el buen poeta josé pancorvo, recuerdo el verano de mil novecientos noventa y nueve que compré su profeta el cielo a sólo tres soles en quilca, quizás porque la tapa amarilla lucía las inclemencias del clima de febrero y su nombre no era conocido por la vendedora, fue una ganga que ese verano me hizo acercarme a la tormenta gloriosa de lo inefable, salud!!!

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  2. Anónimo6.10.06

    Toda esa palabrería metafísica no la entiendo. Faltan referentes actuales, rock, sexo, drogas. En fin, me decepciona un poco ese gran amigo que es José.

    Gabriel

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  3. Anónimo6.10.06

    Merecido el espacio dedicado a Pancorvo, un poeta que ha sabido mantenerse al margen y trabajar a puerta cerrada. Fiel a sí mismo, Pancorvo es un ejemplo para muchos.
    Saludos

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  4. Anónimo6.10.06

    solo por esto estoy empezando a querer a Salomón. porque después lo odio...

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  5. Anónimo7.10.06

    que tal atrevimiento para escribir así, con toda la locura necesaria para ver la poesía... bien Salomon, te sigue otro loco

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  6. Anónimo7.10.06

    salomon, buena por lo de pancorvo.. y cuando aparecen tus sonetos llenos de malditismo y violación.....

    un paco

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  7. Anónimo10.10.06

    Salomon, ya quemaste pero me caes chevere, bendito maldito calato, a ver cuando surcamos las calles del centro de lima en chupeta itinerante, con Sergio y otras alimañas. Hasta la vista.

    Pd: Tambien lei Profeta del cielo y para que, tiene buenos poemas, la idea de la poesia como salvación en esta ciudad que se ama y teme, la busqueda de la trascendencia esquivando los oscuros seres de la urbe que nos posesionan, yendo contra ellos y con ellos. Proyeccion sordida, surrealista, realista, postmoderna, de acercarnos a Dios como los mounstritos que pueden llegar a ser los limeños, es algo que me ronda el cerebro, y creo rastreo en algunos pasajes de este libro, escrito, poema tras poema, como si fuera el ultimo.

    Saludossssssssssss.

    Pablo Salazar-Calderon.

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