21.10.06


Mark R. Cox sobre literatura y violencia política

David Abanto me hace llegar en exclusiva este imperdible artículo de un especialista en el tema, autor de El cuento peruano en los años de violencia (San Marcos, 2000). El artículo apareció –recién puedo enterarme- en el último número de Variedades (El Peruano).


“Hace unos meses estaba en Lima y me enteré de las buenas noticias de que
saldría una antología sobre la narrativa peruana y la violencia política delos años ochenta y noventa por Gustavo Faverón. Aunque no lo conozco, le envié un e-mail preguntándole sobre la antología, pero nunca me respondió.

Me sorprendió, pero al conversar con un amigo me recordó que había criticado un artículo de Faverón y debía estar molesto conmigo. Hice una búsqueda por Internet y era la verdad. Agradezco la oportunidad de responder a sus críticas, y, lo más importante, hablar de las varias antologías que tocan el tema de la violencia política, así como de la antología de Faverón.

En enero, Gustavo Faverón escribió un artículo en su blog Puente Aéreo (http://puenteareo1. blogspot.com) respondiendo a lo que dije hace dos años en Pachaticray. Escribí lo siguiente:

“Un artículo citado por muchos escritores andinos para mostrar cómo una gran parte de la crítica limeña los ignora es el artículo ‘La narrativa peruana después de Vargas Llosa’, publicado en Quehacer en 1997 por Gustavo Faverón Patriau. Menciona a más de veinte escritores, pero en su lista sólo hay dos escritoras y los únicos ‘andinos’ son Edgardo Rivera Martínez y Laura Riesco, ambos excelentes escritores y de casi la misma edad que Vargas Llosa” (Pachaticray 69).

Intercambio de respuestas

La respuesta de Faverón está en h t t p : // p u e n t e ar e o 1 . b l o g s p o t . c o m / 2 0 0 6 / 0 1 / s e l e c c i on- a n d i n a- c o n-r e f u e r z o s . h t m l , y quisiera contestar a sus críticas.

1) Dice que ignoro a los escritores limeños y sólo incluyo a tres de ellos: Walter Ventosilla, José de Piérola y Pilar Dughi. Diría que Dante Castro, aunque es del Callao, cuenta como limeño. Además, Julián Pérez, Óscar Colchado y Sócrates Zuzunaga viven ahora en Lima. Zein
Zorrilla vive en Chaclacayo.

2) Me critica por sólo incluir a una mujer, Pilar Dughi, pero la única dama en su antología es la propia Dughi, con el mismo cuento que incluyo.

3) Faverón comenta lo siguiente: “¿Qué criterio habrá seguido el profesor Cox para dejar fuera de su antología los relatos referidos a los años de la violencia escritos por Alonso Cueto, Rodolfo Hinostroza, Fernando Ampuero, Guillermo Niño de Guzmán, Julio Ortega, etc.? El prólogo del libro no ofrece una explicación al respecto”.

El señor Faverón debe tener un ejemplar defectuoso de mi antología, porque ahí sí se encuentra dicha explicación:

“Al analizar la producción narrativa según el origen geográfico del escritor, se puede llegar a la conclusión que los del sur y del centro del país han dedicado más de su producción narrativa a la violencia política que los del norte, y de Lima y el Callao.

Por eso la presente antología tiene menos escritores limeños y más escritores de provincias. Éstos son los que, hasta el momento, se han preocupado más por la violencia política como tema literario” (El cuento peruano en los años de violencia, 13).

Con la excepción de la inclusión del cuento de José de Piérola y una pequeña actualización del prólogo, ya había terminado la antología en 1998. La iba a publicar con Esteban Quiroz y Lluvia Editores, pero no se pudo, y la llevé a Aníbal Paredes y la Editorial San Marcos.

La antología era de cuentos y eso excluyó la novela corta de Julio Ortega, pero la analizo junto con varias otras obras en mi tesis doctoral de 1995. Alonso Cueto publica Pálido cielo en 1998. Rodolfo Hinostroza publica a fines de ese año “El muro de Berlín” en la revista Hueso Húmero.

Tampoco sabía del cuento de Fernando Ampuero ni de otros publicados antes de 1986. Si los relatos de Guillermo Niño de Guzmán son tan importantes para ser incluidos en mi antología, ¿por qué Faverón lo excluye de la suya?

4) Mientras que la gente puede disputar la inclusión o no de ciertos escritores, no entiendo ni la razón ni la lógica de compararme con los Humala en su blog:

“Estoy seguro de que este tipo de discriminación no es la mejor respuesta a la secular marginación de los provincianos en el circuito literario peruano. Cosas como ésta no son muy distintas de las que, con menos sutileza, anuncian los Humala con su distinción entre ‘nacionales’ y ‘ciudadanos’: todos son peruanos, pero unos son más peruanos que otros".

Si entiendo bien, Faverón me critica por “excluir” a los limeños de El cuento peruano... pero admite cometer la misma cosa en su artículo. Si soy humalista, me imagino que él lo es también. Para que se sepa, soy miembro del Partido Demócrata. Las críticas siguen recientemente en “Publican antología de violencia política” (El Peruano, 8 de octubre de 2006).

Hablando de otras antologías, Faverón dice: “Hay una, de Mark Cox, pero es muy parcial y se reduce a la literatura provinciana de izquierda”. Sería mejor que se quedara en el campo de la literatura.

Una previa

No he tenido el placer de ver un ejemplar de la antología Toda la sangre, pero con el índice puedo hacer unos comentarios preliminares. Hay dieciséis cuentos y tres novelas cortas. Siete de los escritores aparecen en mi primera antología y cuatro de los cuentos son los mismos. Decide incluir dos cuentos que no tienen nada que ver directamente con la violencia política de los años ochenta, sino de años anteriores.

Varias obras han sido publicadas desde 2002 y hay menos publicadas en los años ochenta. Más o menos la tercera parte de los escritores sólo ha publicado un cuento sobre la violencia, en gran contraste con muchos de los escritores (provincianos) que han publicado mucho más. Imagino que la respuesta será que la calidad es más importante que la cantidad.

Aunque varios escritores ayacuchanos han publicado sobre esta temática, Faverón sólo incluye a Hildebrando Pérez Huarancca, quien publica antes del comienzo del conflicto. Espero poder leer el prólogo de la antología pronto para aprender qué ha podido encontrar Gustavo Faverón sobre un tema fundamental para el Perú.

En los últimos años, he estado en contacto con estudiantes y catedráticos de todo el mundo que se interesan por la cultura peruana y la violencia política. Esta antología, como otras, será una fuente importante para entender un período tan traumático y trascendental en la historia del Perú.

(Víctimas de la violencia. De entrada nomás: ¿no es absoluta falta de rigor en un crítico sacar conclusiones sobre un libro a partir del examen de su índice?)

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