28.10.06


Mis Noventa. Cultivo

Con algo de retraso, aquí tienen el texto de esta semana de Mis Noventa. Buen fin de semana.

“Cuando el crítico confunde petulancia con genialidad, comienza a alejarse de su público”. Esa frase retumbó como un petardo en pleno “Sky”, una cantina en las afueras de la UNMSM. Haciendo aparte el real alcance de la misma –finalmente grandes críticos como Harold Bloom han hecho gala de petulancia-, me gustó la sinceridad con la que el joven de sonrosados cachetes la había dicho.

Ese joven era, luego lo sabría bien, Ruddy Pacheco, conspicuo miembro del colectivo cultural “Cultivo”, de la San Marcos, un grupo de estudiantes de Educación, grandes cultivadores de poesía, que tenían su centro de operaciones en el famoso “Colchón” de Urb. Pando: un parque cerrada escenario de pantagruélicas borrascas tanto del ya nombrado, como de Renato Salas, Lawrence y Juan Manuel Carrasco, Eduardito, y algunas musas (y poetas) de entonces que por allí paraban: Shirley Arias, Leda Quintana, Virginia Benavides.

Recuerdo mucho una de las tantas fiestas que los Carrasco organizaban en su casa, a las que me invitaba Ruddy con esa urgencia solidaria de los que son realmente tocados por la poesía: “su presencia es impostergable amigo Coral, estarán todos y no puede faltar”.

Y la verdad que no faltó nadie esa noche. Y si faltó, es solamente que no lo recuerdo o no lo vi en el fárrago alucinante de seres que entraban y salían de la casa durante toda la jornada. Esa noche, alguien había tenido la feliz, la infeliz, idea de hacer infusión de Floripondio, así que justo cuando los ánimos decaían, a eso de las seis de la mañana, sacó el brebaje mágico en una botella de coca-cola, y lo jugó a los sobrevivientes.

Yo me abstuve por una resabio de autocontrol, pero pude ver que algunos amigos llegaron a abrevar en tal fuente. Entre ellos estaba el gran poeta José Pancorvo Beingolea, quien si no recuerdo mal había llegado tarde y no había tocado ni comida ni bebida hasta entonces.

Pocos minutos después, salimos de la casa un grupo grande a seguir con la juerga en algún sitio de las afueras de la San Marcos. Yo iba caminando por delante, conversando con una musa in black que se había resbalado hacia la fiesta desde uno de los locales dark que entonces, a inicios de los noventa, se habían abierto en el centro de Lima.

No avanzamos más que dos cuadras cuando de pronto volteó la esquina un volkswagen con un ebrio al volante, que pasó rozándonos –a la musa y a mí- sin siquiera tocar el claxon o intentar una maniobra para evitar arrollarnos.

Esto desató la ira aquilesca de Pancorvo, quien en adelante daría muestra de cuánto sabía de artes marciales y todo lo que podía hacerse con auténtica indignación contra el mundo moderno. Alucinado, el poeta pateaba cada carro que pasaba, con lanzadas duras y rápidas, como proyectadas por un inyector de gran potencia.

Veo clarito ahora que los carros que pasaban por la calle por donde caminaban los poetas en grupo, desviaban su trayectoria hasta casi chocar con las paredes, aunque va como atenuante que la calle era poco concurrida, y de baja velocidad. Con todo, un espectáculo que aquellos que lo vieron no lo olvidaron. Como no olvido yo, por ejemplo, las veladas en la casa de Barranco de Pancorvo, cuando cogía su arpa y entonaba recónditos huaynos en Quechua, pero también La chanson de Roland completa y en Francés antiguo.

Esas y otras cosas, más alucinantes, graciosas y poéticas pasaban en las reuniones de Cultivo. Sobre todo cuando Ruddy estaba por ahí, como estuvo por ahí ayer que fui con mi musa actual a comer un sándwich al fiel Queirolo, y entre comentarios acres contra ciertos bloggers “vendidos” –juro no saber a quién se refería-, me confió el poemario, de estirpe desenfadadamente baudeleriana, que ilustra esta remembranza.

Ruddy, y su peculiar bronca contra los críticos. El único poeta en Lima a quien le he escuchado recitar la mitad de Las flores del mal de corrido, estando él completamente ebrio. Ebrio de poesía, de vida, de sinceridad, de vino, de lo que sea, pero ebrio. Un remedio contra la estupidez petulante. Y contra el elogio interesado. Salud, poeta, le debo una reseña.

(Portada del reciente poemario de Pacheco)

8 comentarios:

  1. Anónimo28.10.06

    Ah sí, deplorables los crìticos que se ponen fachos con su arrogancia, y hay varios, ah? Donde puedo encontrar el libro de Pacheco?
    Acabo de visitar un blog nauseabundo titulado eltrabajolibera, rezuma antisemitismo, tengan cuidado.

    Alex

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  2. Renato Salas y Rudy Pacheco, eran mis compañeros en la Facultad. Recuerdo que a veces leían sus desenfadados poemas en nuestro salón y protagonizaban diversos episodios que se convirtieron en leyenda. Ambos viven por y para la literatura, especialmente la poesía. Aún son jóvenes y tienen mucho más para dar.

    Saludos para la Base 92 de Educación de San Marcos.

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  3. Anónimo30.10.06

    "Alucinada Cordelia" quedó en segundo lugar en un concurso literario organizado por la municipalidad de Lima el año 2004. El ganador fue "Carne Humana" de nuestro conocido "antropófago" el otro Rodolfo Ybarra. Confírmame por favor si ha salido publicado este libro que dicen por ahí que es muy bueno.

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  4. hola Victor , gracias por la nota, y espero tu reseña, a todos los amigos , pueden preguntar por el libro en en esta direccion cultivoarte22@hotmail.com

    saludos

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  5. Anónimo21.4.09

    Muy buen blog, lo visitare mas seguido...lo curioso es que mi profesor de literatura de la cepre de la san marcos, es renato salas.... kiza sea el mismo no lo se... pero renato es un muy buen profesor, no creo que nadie en su clae hubiera siquiera parpadeado estando el hablandonos de literatura....demasiado bueno.

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  6. TRINI5.6.09

    Renato Salas un maestro,sus clases de literatura son muy interesantes, tiene una manera curiosa de enseñar pero aprendemos mucho de el,como dicen creo que ningun compañero se dormiría en su clase ,un buen profesor al cual aprecio mucho y le tengo mucho respeto...Saco Oliveros (BARRANCO)

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  7. Definitivamente un ejemplo a seguir. yo fui su alumna en el 2004 y gracias a él reafimé mi vocación de ser docente y creo que estoy adoptando su modelo, pero para enseñar historia. Ojalá muchos profesores se dejen guiar por esa forma peculiar de enseñar, por que así aprendemos un montón. Grande RENATO!!!!

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  8. Luzmy30.9.10

    Sin lugar a dudas la mejor clase de literatura la recibí de Renato y eso me ayudó a reafirmarme en mi vocación como docente. Cómo olvidar esas maravillosas clases de literatura en la Saco del 2004 en donde 1 profe loco me enseñaba la vida loca que se ocultaba tras la Iliada y la Aquiles con su taco 7!!!!Renato eres grande entre los grandes y ojalá muchos profesores adopten tu forma tan peculiar de enseñar...como lo estoy haciendo yo con la Historia en 2 de secundaria....Eres un gran profe al cual admiro....

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