27.10.06


Oswaldo Reynoso no se calla nada

Sorprende la lectura que hace mi amigo del alma el correcto narrador Max Palacios de la alocución que ayer, durante la presentación de la antología Toda la sangre (Matalamanga, 2006), hiciera el gran narrador Oswaldo Reynoso (a quien el mismo Palacios le escribe una muy elogiosa crónica en Revista de Libros 3).

"Lo que causó controversia -dice Palacios en su blog- fue la apreciación de Reynoso sobre el proceso de violencia, del cual dijo se trató de una "guerra popular" donde murieron los más pobres del Perú, tanto por parte de Sendero Luminoso y del MRTA, como por parte de las Fuerzas Armadas".

Pero eso no es todo. El entrañable autor de Los inocentes calificó el prólogo que acompaña a la antología citada como "tendencioso y parcializado". Max afirma que Ezio Neyra, editor de la antología, defendió su producto diciendo que el prólogo "se ceñía a una estricta sustentación académica".

Por otro lado, el narrador Carlos Thorne "corrigió" a Reynoso -afirma Max- diciendo que se trató no de una "guerra popular" sino de un "proceso desquiciado de violencia que sumió al Perú en un baño de sangre durante más de una década y que esta antología pretende recrear a través de esta selección de textos".

Me pregunto, por el bien de mi amigazo Max Palacios, cuál es el sentido de contar, a posteriori, lo sucedido en un evento en vivo. Esto es muy riesgoso, porque los lectores que no estuvieron allí -es decir la gran mayoría- quedan a merced de la forma en que el blogger recrea los hechos.

No sucede lo mismo cuando uno comenta una reseña, una noticia o un artículo, pues el lector siempre podrá acudir a la fuente para verificar lo que se afirma.

Espero que sea un pequeño desliz del fiel Max, y no lo me dijeron hoy en Quilca: que con esto se pretende precisamente formatear lo sucedido, y llevar aguas para cierto molino.

(Haciendo gala de su buen humor, Gustavo Faverón ha dicho en su blog que yo sugiero en este post que un evento tendría que comentarse a priori, o que simplemente no tendría que comentarse.
No son las dos únicas posibilidades. Las otras: transmitir en vivo la presentación, con lo que el blogger se convertiría en cronista radial, o comentar la presentación, pero publicar en un link la transcripción, fiel, de lo dicho por los presentadores.

En cuanto a lo de la chamba de prensa, estoy bien como estoy: paso.)


(Reynoso dice lo que piensa)

6 comentarios:

  1. Anónimo27.10.06

    Yo fui a la presentación ayer y no coincido con lo que Palacios dice en su blog. No creo que Thorne haya corregido a Reynoso, solo expuso lo que él pensaba sobre el mismo fenómeno, la violencia política.
    Neyra tampoco defendió de la forma en que se sugiere a la antología, solo se limitó a señalar el nivel académico del prólogo.

    Buen post.

    Carlos

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  2. Héctor27.10.06

    Max Palacios, llevando extrañamente la contra a su reconocido ídolo literario Oswaldo Reynoso, ensaya un retórico llamado a “cerrar filas contra aquellos que quieren ver los años de salvajismo terrorista como una "insurreción popular" o una "guerra interna". Ni insurrección popular, ni guerra interna, señores. Lo que se desató fue una guerra sucia, enferma, salvaje y genocida, tanto por parte de Sendero Luminoso y del MRTA como por las fuerzas del orden.”

    El problema es que el concepto de “guerra sucia” que Palacios enarbola como una gran cosa es el mismo que defienden los que trafican con la época del terrorismo en el Perú, y se venden en las universidades gringas como víctimas, refugiados o perseguidos por el estado peruano durante esa época.
    La tesis de la guerra sucia no puede englobar a todo el proceso de violencia política. Además, al aceptar ese concepto Palacios está aceptando que hubo una guerra del Estado contra SL, cuando lo que hubo es el ataque genocida de los senderistas contra la sociedad peruana.

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  3. Guerra sucia, guerra popular, guerra civil. ¿Qué sucedió realmente? Con las reservas que toda antología genera (es de perogrullo que no hay antología que contente a todos), creo que Toda la Sangre tal vez sea un intento de responder de manera no esquemática, creativa, a estas preguntas:

    qué nos pasó durante esos años aciagos, por qué nos pasó lo que nos pasó, y qué podemos hacer para que no vuelva a pasar.

    Por cierto, mi amigo Max Palacios, sin proponérselo, limita el espectro de reflexión al reducir el largo proceso de violencia política a la guerra sucia, pero también al mostrarse intolerante con las opiniones de los que piensan distinto.

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  4. Anónimo27.10.06

    Reynoso tiene todo el derecho a pensar que lo que pasó en el Perú fue una "guerra popular". El es un creador, y es evidente para todos que no participó de ningún acto de violencia ni creo que justifique ninguno, mucho menos los del Ejército.
    Si se equivoca con esa opinión, la posteridad lo juzgará. Pero no lo podemos juzgar ahora por su opinión, mucho menos a partir de la crónica de una persona.


    Daniel

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  5. Nuestro Funes moche, mi amigo Max Palacios, apela a su insondable memoria para justificar su "crónica" sobre la alocución del buen Oswaldo Reynoso. Vaya y pase.
    Solo debo aclararte, estimado, que no he puesto en tela de juicio tu palabra, solo expliqué que al no haber una fuente con qué confrontar lo que dices, todo queda en un plano más relativo y subjetivo que normalmente.
    En cualquier caso, es bueno discutir estas cosas.

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  6. Estimado Victor:
    No pensé que en tu blog existieran tanto senderista asolapado. Las cosas tienen que decirse por su nombre y firmarse con nombre y apellido, salvo que la cobardía de algunos no les permita mostrar la cara y el pellejo.
    Mi admiración por Reynoso sigue intacta, pero él bien sabe que nunca hemos concordado en el plano ideológico. En todo caso, solo a él debo responder por la inexactitud de lo que sucedió esa noche en Crisol. Lo demás es lo de menos.

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