19.11.06


Agreda sobre novela de Ezio Neyra

En La República de hoy el crítico Javier Agreda autopsia, con torpe escalpelo, la segunda novela de Ezio Neyra, Todas mis muertes (Alfaguara, 2006). Tiene la virtud de reconocer las muertes a las que alude el título de esta novela corta, además de exponer con alguna luz el argumento central.

Cito: “el verdadero eje de la novela es el enfrentamiento entre lo masculino y lo femenino, entre lo autoritario y lo solidario”. A lo cual agregaría los problemas de adaptación y aceptación de Francisco, el personaje principal.

Lo que sorprende de la reseña de Agreda es su consabido y previsible “remate” de último párrafo, donde reclama al autor haber optado “por un lenguaje demasiado sencillo y simple”.

(¿Simple es igual que sencillo? ¿No es la sencillez -que no la simpleza- de un estilo una virtud, sobre todo en una novela corta donde el argumento y su exposición es lo que debe primar?)

Acierta Agreda al reparar en el descuido del lenguaje de Neyra en esta novela, pero de nuevo derrapa al hablar de fallas estructurales que ni siquiera ha esbozado en su reseña, y de desaciertos formales que no son, así de simple (y no sencillo), lo más importante en una novela corta.

(Neyra: ¿será su nueva novela un retroceso como afirma el crítico?)

4 comentarios:

  1. Anónimo19.11.06

    Bueno Victor, respetuosamente te digo que tu reseña de la reseña tampoco dice nada relevante. Cuando dices implícitamente, con respecto a novela corta, lo siguiente: "el argumento y su exposición es lo que debe primar", estás limitando las posibilidades de un género. Si a Agreda le parece que el lenguaje de la novela es demasiado sencillo o simple, en lugar de atacar su opinión, ¿por qué, sin mencionarlo, no argumentas lo contrario? Muchas de las discusiones literarias que se dan en nuestro ambiente degeneran no por la falta de ideas, sino por el modo en que la gente las expresa, creando conflicto donde debiera haber discusión. ¿No te parece?

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  2. mi estimado anónimo, las posibilidades de un género como la novela corta están desde ya limitadas, por su propia naturaleza, yo solo señalo algunas limitaciones.
    Dada la poca cantidad de páginas, digamos que entre 80 y 150 pp, una novela corta no puede "desarrollar" muchos personajes (piensa en El corazón de las tinieblas de Conrad, cuántos personajes "desarrollados" recuerdas?).
    Asimismo, por cuestiones de extensión la novela corta no puede dejar de centrarse en el argumento y su desarrollo, pues si el relalto se pierde en digresiones e historias paralelas a la historia principal, quedan al final cabos sueltos y una sensación de desestructuración general.
    Se desprende de esto que es deseable la utilización de un lenguaje sencillo (otra vez: no "simple") y efectivo, que lleve a buen puerto el desarrollo de la historia.
    De esa y no de otra manera están escritas las grandes novelas cortas de la literatura.

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  3. Pero la brevedad de una novela no justifica la irrupción o desaparición paulatina de un personaje, las acciones gratuitas (las más en la novelita de Neyra), y el estilo anémico, que revela las limitaciones expresivas (y ya no hablamos de sencillez o simpleza, polémica bizantina que se desprende de su torpe posteo)
    del autor.

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  4. Hay un post de Iván Thays y un comentario de Edwin Chávez que responden a tus reparos. En cuanto a decir que la diferencia entre sencillez y simpleza es una polémica "bizantina", pues eso sí que es una simpleza.

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