24.11.06


Monsiváis recibe Premio FIL de Guadalajara-Literatura 2006

La nota de El Universal es elocuente en torno a la figura del pensador mexicano más importante actualmente.

"El intelectual mexicano Carlos Monsiváis, que mañana recibirá el Premio FIL de Literatura 2006, en el marco de la 20 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ha sido conciencia de su tiempo desde la trinchera de la palabra oral y escrita, lo mismo que a través de sus ensayos, irreverente conversación, colaboraciones periodísticas y su afán crítico.

Monsiváis, quien se ha declarado un bibliófilo que no tenía posibilidades adquisitivas y un bibliómano que tenía a su alcance las obras en las librerías de viejo, ha asegurado que la lectura iniciada en la edad infantil permite a los niños encontrar misterios que "más tarde va a ir descifrando", tal como él se enfrentó a Miguel de Cervantes, autor en quien reconoce al primer escritor que lo comunicó con la grandeza del idioma. "Yo no lo sabía leer en la adolescencia. El Quijote es entrar en contacto con lo que es más vivo, pertinente y recompensante de la cultura: el idioma".

El ensayista, cronista, periodista e intelectual mexicano sólo ha tenido un jefe: Juan Rulfo, y tiene muchas pasiones venidas de la cultura popular. Así, Monsiváis, será homenajeado en la 20 Feria Internacional del Libro de Guadalajara con un premio que llevaba el nombre del autor de Pedro Páramo, de quien dijo que siempre que lo lee comprueba que la verdad de la literatura es la verdad que se sostiene siempre.

Lector voraz, iniciado en el mundo de la lectura cuando tenía seis años con la Ilíada y la Biblia -de la que memorizó "En el principio era el verbo y el verbo era Dios..."-, ha sido definido por Elena Poniatowska como un ser único: "El caso de Monsiváis me sorprende, a él tenemos que regresar siempre, es nuestro observador permanente".

Desde su adolescencia, el escritor, nacido en la ciudad de México, en 1938, apostó por la crónica y la crítica a través de sus textos en suplementos culturales como México en la Cultura, de Novedades, y Futuro y El Gallo Ilustrado, de El Día. Monsiváis pregona que su límite como cronista llegará cuando su autocrítica se vuelva real. "En el momento en que yo crea a fondo mi autocrítica, ése será el límite de mi trabajo como cronista".

Influenciado e inspirado por el escritor estadounidense Upton Sinclair, que fue desde la literatura un firme luchador social, Monsiváis ha forjado su conciencia crítica en sus lecturas y el cine, pasiones que para nadie es un secreto; es a través de esas dos artes que ha formado su cultura, la cual le ha valido ser llamado El Voltaire de la Portales, aunque él afirmó ser "simple y sencillamente el Monsiváis de la Portales", lo que fácilmente comprueba con tan sólo mostrar sus boletas prediales.

Es un lector apasionado de Jorge Luis Borges, Alfonso Reyes, Salvador Novo, Oscar Wilde, Charles Dickens y Voltaire, entre otros, con quienes descubrió que existía el sentido del humor.
El autor de Días de guardar y Amor perdido, reconocido con varios premios como el Nacional de Ciencias y Artes 2005, el Xavier Villaurrutia 1995 y el Nacional de Periodismo en 1978, y quien ha protagonizado incluso tiras cómicas, nació en el seno de una familia protestante en el México católico del siglo XX.

Es un escritor prolífico que aborda una gran diversidad de temas, entre los cuales ocupa un lugar central la cultura popular, como lo ha confirmado su colección privada dada en comodato al Museo del Estanquillo, inaugurado en el Centro Histórico de la ciudad de México en días pasados.
Carlos Monsiváis es un agudo observador de la vida política, a través de sus crónicas se conoce el pasado y el desarrollo de la ciudad de México y, sin embargo, su mirada no es nostálgica, más bien es memoria de la vida urbana, con sus boleros, melodramas, películas de la Época de Oro y personajes de la ciudad.

Poniatowska ha dicho que detrás del humor, de la ironía y la burla, en los textos de Monsiváis está un alegato profundo en favor de la tolerancia, la libertad, los derechos humanos, la crítica como actividad intelectual por excelencia y la sociedad abierta.

"Lo que me gusta es reírme, si alguien más comparte esa situación me parece muy bien, pero tiene uno que tener ese asomo a la revancha... En todo caso me gustaría que lo que hago fuera la ironía... el humor es muy difícil y tú no puedes garantizar la eficacia de un escrito y tasarla en carcajadas, lo que puedes hacer es ver una situación grotesca desde una perspectiva que a ti te divierta", comentó recientemente al programa Confabulario TV.

El autor de otros libros como A ustedes les consta y Escenas de pudor y liviandad, tuvo en la Biblia uno de sus primeros libros, y la concibe como un buen inicio para lectura de los niños, porque permite "habituarse a la sensación del valor de las palabras, que es lo que ahora por lo visto menos cuenta".

Ha insistido en que un niño al que se cuida de no acercarse a lo que no entiende siempre será un niño desprotegido, y él lo sabe bien porque recuerda todavía la impresión que le causaba visitar a su tía materna, quien era ama de llaves en la casa de Artemio de Valle Arizpe, ese escritor excéntrico que recitaba vocablos del virreinato y quien le decía que tomara libros de las cajas donde los tenía.

Del cronista y periodista, considerado la conciencia moral de México por muchos colegas, Christhopher Domínguez Michael ha comentado que se trata de una figura situada en el centro de la vida cultural de México, cuya obra y personalidad escapa sistemáticamente al examen de la crítica.

(Carlos Monsiváis condecorado por el anterior rector de la UNMSM)

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