3.11.06


!No llores por mí Energía!

Reposteo el poema del libro inédito de Pablo Guevara, Hospital. Pablo rechazaba sutilmente las actitudes trágicas, en su vida y en su obra. Mejor es recordarlo en el poderío de su verbo. Siempre Pablo...


otra vez aparece un trasatlántico en
mi vida... herido de muerte acaso...
(lo veo acoderado entre las avenidas
salaverry y arenales aunque no logro
saber cuál es la proa cuál la popa...
desconozco estos inciertos muelles y
la carta de navegación distrital de
jesús maría)
y tronaban como Júpiter

(...)

10
nunca pude oír a pesar de mis esfuerzos la marcha
armoniosa del navío... no hay paso del Ecuador
-la comida aunque la llamen dieta (es de lo peor
que he comido en mi vida...) pero me resigno porque este
navío es un barco de guerra antes que nada y yo
apenas un marinero cualquiera o un polizonte tal vez
un contramaestre pero por nada del mundo un
barco de pasajeros o de paz (con carta a la mesa y
orquesta de cámara a pedidos): mejor llamémosle lo que
es o dice ser: un barco-hospital...
y la guerra es con los enfermos estos variopintos
diferentes dando a cada hora la sensación de ser
seres descompaginados desafinados mal hechos
para nada affiatados o armonizados resonando mal
por todo cada quien con su afinación desmañada
-la suya- su desafinación peor aun –la suya- y acaso
hasta con su réquiem bajo el brazo... –cada enfermedad
suele tener su propio ritmo y mas bien
son los tratamientos siempre limitados por el saber
humano... los armonizados más cada día – son todas
esas enfermedades civiles o civilizadas de las que suelen
morir los humanos con frecuencia...- (no fue mi caso...
malhaya... – la mía tuvo que ser salvaje inconducta
incivil conciudadanamente hablando montaraz agreste
salvaje – acaso por eso ninguneada digámoslo así por
poco definida... – infrecuente – (cada día se descubren
nuevas enfermedades... en mi caso por ejemplo se sabe
un poco aquí y un poco más allá en Argentina – por propias
declaraciones del Internet - ¡no llores por mí Energía!
-ya no me quedas más...sólo me queda la mente...
¿por piedad, no te olvides de mí, Mente!

(El Titanic)

2 comentarios:

  1. Anónimo3.11.06

    la mía tuvo que ser salvaje conducta incivil, esos versos subersivos, llenos de energía poética. Pablo vive

    Sanmarquino consecuente

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  2. Miguel3.11.06

    Pablito prometía retirarse de la cátedra, cada año, aunque nosotros sospechábamos que nunca lo haría, que San Marcos no podía perder su valiosa conciencia crítica, su ironía tan lúcida, la preocupación tan íntima y a la vez tan expansiva que sentía por el destino humano. Pablo sabía que escuchándolo hablar sobre la vigencia de Vallejo en las plazas y calles, de las ciudades y pueblos, en la mezquindad del poder, en el dolor cotidiano del mundo, muchas personas encontraban un lazo natural con la poesía. Y sus esquemas guevarianos casi lotmanianos así lo atestiguaban. Nadie como él, ni críticos, que abundan, ni doctos ni entomólogos de versos, podían alcanzar, como en sus heterodoxas clases, la equilibrada armonía de un doble creador. Pablo era el vidente de la poesía en movimiento, la que vimos circular por la calle, por la casa de su infancia en la Plaza Italia, por su trajinar de los miércoles en Letras, dejando siempre nuestras palabras atadas. La primera vez que supe de él, alguien me contó que se le había acercado para preguntarle: “¿Ud. es el profesor Pablo Guevara?”, y él había respondido, con media sonrisa: “No, yo soy el POETA Pablo Guevara”

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