30.11.06


Una extraña entrevista en Caretas

El poeta Miguel Ildefonso se confiesa posero. Se coloca la corbata, el saco y el sombrerito hongo para emular a Víctor Humareda…” Así empieza su nota Maribel de Paz hoy en la revista Caretas. Realmente dudo de que semejante broma de mal gusto, travestirse de Humareda y confesarse "posero", haya sido idea del poeta –como sugieren las palabras de la entrevistadora-; aunque en estos tiempos todo puede ser.

Hay más. Al calificar a Hotel Lima como “el nuevo coqueteo de Ildefonso con la narrativa”, y al decir en una pregunta que el poeta está oscilando entre poesía y narrativa, y que recurre a esta última “para que la poesía salga triunfante”, De Paz está dando un juicio de valor implícito (y negativo) sobre el libro. Y si una novela te parece un simple coqueteo, o inferior a la poesía del autor, o fruto de la pose, ¿para qué darle cabida en una revista seria como Caretas?

Por otra parte, Ildefonso no desaprovecha la ocasión para despotricar contra los críticos: “Los críticos están muy atentos a las historias de lenguaje llano, lineales, que entretienen, y este libro no obedece a eso. De repente, un lector simple se puede dejar llevar sin prejuicios, más que un crítico que obedece, muchas veces, a intereses del momento”.

Sería bueno que Ildefonso dejara de lanzar acusaciones generalizadoras, muy propias de blog basura, y definiera con precisión a qué críticos con “intereses del momento” se refiere.

Las tres últimas preguntas las copio tal cual, para evitar posibles reclamos de descontextualización:

"Estás en este vaivén entre poesía y narrativa y recurres a esta última para que la primera salga triunfante. La poesía es el arte supremo, dice el narrador de la historia.

Sí, pero en cuanto al lenguaje, porque la poesía lo eleva, y eso es lo que a mí me fascina del arte de la palabra. Desde cierto ángulo, las palabras son inútiles, en una dimensión inmediata y pragmática, pero no en una dimensión de trascendencia, ni en cuanto a guardar una memoria colectiva, de darle sentido al lenguaje de la tribu, como decían los simbolistas. El poeta es una especie de artista-chamán.

Con el que te identificas.

Claro, como un chamán que parte de una cotidianeidad para acceder a dimensiones atemporales. Eso es lo que es este libro. Trata de lo más miserable y crudo, para poder acceder a una obra de arte, que es el libro mismo. Y eso es lo que hizo Humareda, quien optó por quedarse en medio de la sordidez para mostrarla. Precisamente, una de las claves del libro es la soñada coherencia, como decía Luis Hernández, porque lo difícil es el punto medio, por el que todo artista trasunta, y el que muchos no entienden. Por ejemplo, no entienden por qué Humareda optó por vivir en un cuartucho en La Parada en lugar de vivir frente al mar de Barranco.

Finalmente, en el libro también dices que es imposible mantener una conversación sin sentirse un caníbal, sin tener el deseo de devorar al otro.

Sí, sí, en los blogs, por ejemplo. Es una época en la que no importa si fundamentas o no lo que estás hablando. Gana por unas horas el que hace escándalo. Hemos llegado a un punto en que el diálogo se ha hecho imposible. Las personas, los críticos literarios, todos se devoran. La gente se cierra y acabas con las ganas de comerte a la otra persona, de que desaparezca, y tragarte todo".

Aquí hay varias cosas. Nada diré de la manida referencia a "Luchito" Hernández, ni de la adolescente "opción por la sordidez". Primero, dudo de que el pintor Humareda haya podido alguna vez elegir entre vivir en un departamento frente al mar en Miraflores o en La Parada.

Otro. Esta aserción es por lo menos problemática, sino falaz: “las palabras son inútiles, en una dimensión inmediata y pragmática, pero no en una dimensión de trascendencia”. Lo que nos dice el estudio de la mística es precisamente lo contrario: las palabras, escritas o habladas, nos sirven para comprar, vender, decir te quiero, insultar, engañar, abrirnos paso entre la muchedumbre, etcétera. Pero cuando quieren expresar lo trascendente, se convierten las palabras en ese no sé qué queda balbuciendo de que hablaba San Juan de la Cruz.

Pero vamos, no todo poeta está en la obligación de conocer los rudimentos de la mística. Sí, en cambio, todo creador debe cuidarse de ser utilizado para propósitos soterrados.

Cuando Ildefonso, otra vez de forma generalizadora, habla mal de los blogs y de los críticos en su última respuesta (cosa extremadamente rara en él, tan “consensual” y “amiguero como es), y niega la posibilidad de diálogo y de crítica (“las personas, los críticos literarios, todos se devoran”), en un contexto tan delicado como el actual peca cuando menos de irresponsable, y cuando más de tonto útil.

Sin duda Ildefonso es un gran poeta, uno de los mejores de los noventa junto a Echarri, Helguero, Guerrero y Rodríguez-Gaona. Como novelista, veremos qué nos dice su Hotel Lima. Pero le conviene dirigir su poca capacidad reflexiva al examen de su propio trabajo en primer lugar (sobre su vida nada diré), antes de prestarse para ataques velados, revanchas y ridículizadores cherrys que en nada favorecen su bien ganada imagen como poeta.

PD (1 de noviembre): "reproduzco acá un comentario mío que me parece que cancela toda discusión sobre el affaire Ildefonso, y a mejores cosas:

"La nota de Caretas es por lo menos irónica y cuando más, malintencionada. Señalar eso y señalar un par de errores de Miguel en su entrevista parece ser visto como una suerte de escándalo por algunos que entienden mal el marketing editorial (o la amistad cantinera).

Quiero decir: está bien promocionar un libro y hacer que se venda, pero tampoco hay que caer en el "marketing salvaje". Algunos editores y escritores parecen suscribir eso de "que se hable bien o mal del libro no importa, lo importante es que se hable".

En mi opinión, lo digo como compañero de generación de Miguel, este no debió prestarse al ridículo con esa foto, y mucho menos a que su libro sea tratado de esa manera irónica y ligeramente despectiva.

(Ildefonso copa en mano. Atrás, el maestro Pancorvo)

18 comentarios:

  1. Anónimo1.12.06

    Me pregunto si ese estilo ridiculizador es tìpico de Caretas con ciertos autores. Recuerdo una entrevista en la misma revista en que Domingo de Ramos termina afirmando que detesta a todas las mujeres porque no le hacen caso. Ridículo realmente.

    Fidel K

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1.12.06

    No olviden cuando el inefable Jerónimo Pimentel calateó a Enriqque Verástegui para esa revista. Penoso!

    Juana

    ResponderEliminar
  3. Karen corazón1.12.06

    Señor Coral, usted se equivoca cuando hace énfasis en la vida privada de Miguel Ildefonso el mejor poeta de los noventa. Si Miguel para por los bares de Quilca es porque es muy querido y su poesía ha ganado muchos adeptos allí y en otros lugares, por ejemplo en el exclusivo bar Dédalo, donde presentó su novela el jueves pasado.
    Su posición solo refleja envidia y mala onda, lo prueba el que usted como crítico nunca haya dicho nada sobre la excelente poesía de Miguel.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo1.12.06

    No será que la verdadera novela de poeta es la tuya? Víctor, Víctor, tranquilízate, no hay por qué darle tan dura a Miguel.

    JMM

    ResponderEliminar
  5. Anónimo1.12.06

    Víctor, sería bueno que expliques a qué "contexto tan delicado" te refieres.

    ResponderEliminar
  6. A ver, chicos, vayamos despacio.

    1.-Pueden encontrar en este mismo blog y en revistas físicas y virtuales más de un ensayo mío sobre la poesía de Miguel Ildefonso. Un solo ejemplo: tengo publicado en varios sitios un texto sobre "Canciones de un bar en la frontera" (poemario con que ganó merecidamente el Copé de Poesía) que el mismo poeta me pidió para la presentación del libro en la Feria de hace unos cinco años. Así que de "envidia y mala onda", naa.


    2.- En ningún momento me refiero en el post a las aventuras de Miguel en los bares de Quilca y en otros lugares como la Galería Dédalo o los barsuchos por Bolognesi en Barranco. Me consta que es muy querido por esos y otros lugares, pero ese no es el punto ni de lejos.

    2.-Querido "JMM", te apuesto una pizza a que no encuentras en mi post una sola referencia ya no a cualquier "novela de poeta" sino a Hotel Lima, novela que no he leído y que por lo tanto no comentaré todavía. Ojalá que las ventas sean tan buenas como tus ironías.

    3.-Parece que para algunos no ha quedado claro que no soy yo sino la nota de Caretas la que le da dura a Ildefonso y su novela. Decir de ella que es un coqueteo con la narrativa, que es inferior a la poesía de Miguel y que el propio Miguel es un posero, no es moco de pavo y YO NO LO DIJE.

    4.- El contexto delicado de que hablo lo pueden percibir en el blog de Iván Thays, en el que el blogger ha publicado una alturada respuesta a los ataques de ciertos redactores de la revista.

    5.-La reseña que haré de Hotel Lima -si la editorial me hace llegar un ejemplar- será buen motivo para explicar mejor lo de "novela de poeta", que no sé de dónde sale ahora pues en este post no he hablado de ello.

    ResponderEliminar
  7. Anónimo1.12.06

    “Los críticos están muy atentos a las historias de lenguaje llano, lineales, que entretienen, y este libro no obedece a eso. De repente, un lector simple se puede dejar llevar sin prejuicios, más que un crítico que obedece, muchas veces, a intereses del momento”.
    Ambas afirmaciones son exageradas, por decir lo menos. No es bueno generalizar.

    Y creo que un lector simple no es lo mismo que un simple lector.

    ResponderEliminar
  8. Miguel ganó con LAS CIUDADES FANTASMAS, Víctor. Sobre tu post, sin comentarios. Miguel es uno de los mejores escritores del noventa y eso ninguna nota o reseña o entrevista logrará quitarle a los que valoramos y respetamos su escritura.

    ResponderEliminar
  9. Anónimo1.12.06

    El post me parece en general equlibrado. Coral enfrenta a Ildefonso solo cuando el poeta se mete contra los blogs, en otras partes más bien critica la actitud irónica y ligera de la entrevista. Lo que no encuentro es algo que justifique lo de la "apuesta por lo sórdido" de ildefonso.

    Sosegado

    ResponderEliminar
  10. Gracias por la corrección, Harold. Que Miguel es de lo mejor de los noventa ya lo dije yo mismo en el post. La nota de Caretas es por lo menos irónica y cuando más, malintencionada. Señalar eso y señalar un par de errores de Miguel en su entrevista parece ser visto como una suerte de escándalo por algunos que entienden mal el marketing editorial (o la amistad cantinera).

    Quiero decir: está bien promocionar un libro y hacer que se venda, pero tampoco hay que caer en el "marketing salvaje".

    Algunos editores y escritores parecen suscribir eso de "que se hable bien o mal del libro no importa, lo importante es que se hable". En mi opinión, lo digo como compañero de generación de Miguel, este no debió prestarse al ridículo con esa foto, y mucho menos a que su libro sea tratado de esa manera irónica y ligeramente despectiva.

    ResponderEliminar
  11. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

    ResponderEliminar
  12. "Hay mucha sordidez que he vivido y me da vergüenza contar, y lo barajo adjudicándolo a los personajes del libro. Yo me planteé retratar la valentía que tuvo Humareda de retratar lo sórdido. Mi proyecto personal era retratar una Lima sórdida de finales de los ochenta".

    Aquí está clarita la apuesta por lo sórdido de que hablé en el post. Como va quedando claro, lo que escribí no carece en ningún punto de justificación.

    ResponderEliminar
  13. El no poeta1.12.06

    Al parecer, el señor Harold Alva ya leyó Hotel Lima, por eso dice que ninguna entrevista puede romper la solidez de la prosa de Ildefonso. Se anima por una reseña, señor Alva?

    ResponderEliminar
  14. Anónimo1.12.06

    Te me caíste Ildefonso. Yo que te he visto en Don Lucho cantando boleros y chupando hasta morir con la gente, no sabes lo que siento ahora que te veo disfrazado para una foto, dispuesto a que digan lo que sea de tu libro con tal de que pongan la portada. Quienes hemos aplaudido tu buena poesía nos sentimos defraudados.

    Máscara, de Quilca con sabor

    ResponderEliminar
  15. He tenido que suprimir un comentario, con elogios desmesurados y supuestamente "íntimos" a la persona de Miguel Ildefonso, firmada, apócrifamente, por una chica muy ligada a mí. Y después hablamos de mala onda...

    ResponderEliminar
  16. Hay una señorita, muy habladora ella, que insiste en que publique un comentario intrascendente donde hace depender el valor de la narrativa de Miguel -magro favor- de las felicitaciones que recibió el día de su presentación. Hay que esperar a leer el libro y evaluar el texto, señorita, lo demás es accesorio.

    ResponderEliminar
  17. Anónimo3.12.06

    Tal parece que Miguel se cree todo el cuento publicitario porque ahora anda con el pecho inflado masticando gomas de mascar, habrá que acercarle el cacto de la buena crítica para desinflar esas flatulencias de "escritor" de bar de mala muerte.

    Karem K.

    ResponderEliminar
  18. Anónimo4.1.10

    Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.