11.12.06


Ñaupari responde a Frisancho



DE LAS RESPONSABILIDADES DEL ESCRITOR PERUANO
-Respuesta a Jorge Frisancho-

Estimado Jorge:

Antes que nada, considero que el solo hecho de debatir sobre la situación del escritor en el Perú de un modo tolerante, comprometido y al mismo tiempo abierto, es saludable y necesario. Hoy, que la escena literaria local está tan llena de mediocridad y bajeza en cuanto a obras y críticas, que nos pongamos a pensar en nuestra condición de escritores sin caer en el insulto racista y en la anónima infamia ya es un avance importante.

Ahora bien, el que la mayoría de nuestros compatriotas compartan la misma condición de indefensión no nos libra a nosotros de la responsabilidad de enfrentar las carencias que exclusivamente nos conciernen. Así las cosas, el mío es un llamado a la acción para cambiar la situación en la que los escritores peruanos nos encontramos. Pero ese llamado no significa que haya pedido que la sociedad peruana nos otorgue graciosamente ese status que mencionas. Por el contrario, eso tenemos que lograrlo por nosotros mismos. Tenemos que conquistarlo con sacrificio y esfuerzo. Si en esa empresa logramos ayudar a otros compatriotas, enhorabuena.

Más aún, pensar que el sentido de la urgencia de otros es la excusa para que los escritores pospongamos nuestros propios esfuerzos de institucionalidad y conquista de lectores es un error y el mejor modo de mantener el status quo que, estoy seguro, ambos condenamos. Más claro: no podemos escondernos en las faldas de los problemas sociales del Perú y no hacer nada para resolver, por lo menos, los nuestros.

En ese orden de ideas, no es ni erróneo ni malintencionado extender la cuota de responsabilidad que tenemos –y en ello me incluyo, por cierto– los escritores en esta nefasta situación. Asumamos que la reforma del sistema educativo –propuesta que mencionas– sea una de ellas. Pasas por alto que muchísimos escritores y poetas han sido y son maestros, y que los profesores de colegio y universitarios, sindicados o no, tienen una orientación de izquierdas, siendo receptivos por tanto a los literatos de esa tendencia, mayoritaria en nuestra patria. ¿No podrías por lo menos admitir que los escritores/maestros tienen una pequeña porción de responsabilidad en el desastre educativo nacional? ¿No ha dependido de ellos, en los últimos cuarenta años cuando menos, cambiar en alguna medida, los hábitos de lectura de sus alumnos?

Y el hecho de que estén mal pagados o peor comidos no es, ni por asomo, una excusa: muchísimos pueblos sobrevivieron a peores desgracias que las nuestras, aferrándose desesperadamente a su cultura y a su literatura, cuando eran bombardeados, masacrados o aplastados por tanques. Otros tantos no tuvieron por centurias ni un territorio, y sólo por medio de sus escritores y poetas hallaron consuelo a su vida de apátridas. Me parece que quieres darle a los problemas nacionales una magnitud mayor a la que en realidad tienen –y no por ello digo que sean fáciles de resolver– y ningún valor al empeño y voluntad de los escritores para resolverlos. Problemas muy grandes, pueblos muy débiles: el resultado es la conservación del status quo.

Por otro lado, es importante anotar que el cambio de hábitos de los peruanos es un tema a explorar: el mismo peruano que aquí no lee, se pasa las luces rojas y evade los impuestos, es un concienzudo lector y respetuoso de normas y obligaciones cuando vive y trabaja en el extranjero. Casi tres millones de personas son la prueba que te presento de ese cambio. Entonces, ¿no era que es muy difícil cambiar al peruano? ¿No será que en un ambiente propenso al progreso material –lo que supone el implícito reconocimiento que el denostado mercado funciona– y al respeto a los derechos, hasta los peor acostumbrados cambian?

En cuanto al mercado extranjero, por el contrario, querido Jorge: si te das cuenta, las principales novelas y best sellers tienen que ver con las biografías noveladas de héroes históricos de lugares tan locales como Japón o España; otro tanto, con las sociedades secretas como las que aquí han abundado. Ninguno de los temas de nuestros matarifes y nefelíbatas. Una vuelta por las escasas librerías limeñas es prueba de lo que afirmo. ¿Acaso las vidas de Atahualpa, Cahuide o la muerte de Pizarro, o más cerca, la\n bohemia vida de Felipe Pinglo o de Luis Pardo el bandolero, siempre a salto de mata, no son dignos de novelar, y sólo el paseo consabido por las deplorables calles de La Colmena y los acanallados hoteles de La Victoria sí son estéticamente apreciables?

Ahora, asumir que la abundancia de los matarifes literarios es resultado de las fuerzas mercantiles es un error palmario. Todos estos expositores de vísceras tienen en Bukowski su líder espiritual, quien no es precisamente un defensor del libre mercado literario. Por el contrario, el viejo Hank se estaría revolcando en su tumba con tantos hijos no\n reconocidos y, lo que es peor, sin una pizca de su inflamado talento. Por lo demás, Bukowski mismo es un escritor de culto y no uno de best sellers.

Sí estoy de acuerdo contigo en que las dinámicas comerciales no son la base de la apreciación estética y sus distinciones. No he afirmado una cosa como aquella. Lo que no podemos hacer es negar su existencia. Sí soy un creyente en que, del mismo modo en que el escritor o el poeta introduce expresiones en la lengua vulgar de sus coetáneos, liderando con ello sus principales tendencia de cambio, también su obra, en tanto más bella, o estéticamente espléndida, termina siendo apreciada y por ende adquirida.

Que el Perú, nación sin lectores, siga produciendo magníficos escritores, es más una verdad a medias. Cuántos buenos escritores se pierden en esa reproducción de la pobreza que va del padre al hijo analfabeto en el Perú. Cada vez tenemos menos memoria y conciencia histórica, la cual es reemplazada por ese fundamentalismo vulgar que no critica sino impone, tanto de la izquierda como de la derecha. Esas carencias nos demandan un esfuerzo: esa creación heroica que Mariátegui reclamaba. Y el heroísmo no es otra cosa que\n la acción extraordinaria de mujeres y hombres ordinarios, como los escritores por ejemplo. Entonces, para nosotros, esa creación heroica es una sola tarea: tenemos un pueblo que educar y hacer leer. Entonces, querido amigo, los lectores, que no son otros que el pueblo, sí importan.

(Ñaupari)

4 comentarios:

  1. Anónimo11.12.06

    "...sólo el paseo consabido por las deplorables calles de La Colmena y los acanallados hoteles de La Victoria sí son estéticamente apreciables"

    Realmente no se puede culpar a un escritor por escribir de lo poco que conoce: los hoteles baratos de Lima, los bares de putas, la sordidez marqueteada.

    El problema es de los medios tradicionales, que prestan atención a este tipo de cantos de sirena efectistas y no levantan, por citar solo un ejemplo, la poesía de tema místico (muy atildadamente, él se niega a considerar su poesía como mística) de José Pancorvo.

    Que recuerde, el único que le sacó algo a Pancorvo alguna vez fue Pedro Escribano en La República. Es que Pedro es poeta...

    Juan

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  2. Anónimo11.12.06

    No sérá que esa vulgarización del gusto medio que Ñaupari denuncia cuando se queja de los matarifes literarios y travestidos por el marketing literario, es un fenómeno global?

    Veo que en otros países, mucho más desarrollados que el nuestro, también los más payasos, "mediáticos"
    y "malditos" de pacotilla son los que obtiene mayor resonancia en los medios de comunicación.

    En todas partes hay hoteles de putas, en el Perú solo hoteles de putas? (Moro)

    Fidel K

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  3. La culpa la tiene el estado peruano y su sistema educativo populista de izquierda. Es gracioso oir de anarquistas en USA,por favor...

    Yo creo que el escritor o el poeta es un oficio mas.Es un oficio como ser obrero o economista. Hay que desligarnos de esa visiòn aristocratica que comparten tanto la intelectualidad de izquierda y derecha en el Perù.

    Hector tienes mi apoyo mas alla de nuestras diferencias.

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  4. y Jorge Tiene mi apoyo mas alla del bien y del mal. Y de las diferencias y las coincidencias. (so what?)

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