6.12.06


Cueto sobre poeta Antonio Gamoneda

Encuentro en Perú 21 esta columna de Alonso Cueto sobre el reciente ganador del Premio Cervantes, a partir de la lectura de el último número de Hueso Húmero.

En el número 49 de la revista Hueso Húmero que acaba de aparecer vemos varios textos de interés, pero nos queremos concentrar en el material que nos ofrece sobre el más reciente premio Cervantes, Antonio Gamoneda. Quien quiera conocer algo sobre la interesantísima obra de Gamoneda puede encontrar en Hueso Húmero no solo la reproducción de algunos de sus mejores poemas sino también un ensayo (Gamoneda: claridad sin descanso), de Miguel Casado. Los poemas pertenecen a un libro que aún está por aparecer.

En su ensayo, Casado enfatiza la importancia del tema de la infancia en su obra. El origen etimológico de "infancia" como "aquello que no habla" le permite afirmar, citando a Lyotard, el sentido de la escritura: "Nadie sabe escribir. Cada cual, sobre todo el 'más grande', escribe para atrapar por y en el texto algo que no sabe escribir". Según Casado, la sensación de la permanencia de la infancia, a través de las formas invisibles de la memoria, subyace a estos textos. En libros como Descripción de la mentira (1977), y en los más recientes, Arden las pérdidas y Cecilia, los poemas tienen una densidad y un poder excepcionales. La obra de Gamoneda es, sin duda, una de las esenciales en la poesía española contemporánea.

Al dar un ejemplo de lo que llama los "relámpagos de la memoria infantil" Casado cita un poema del que copio solo los primeros versos: "La luz hierve dentro de mis párpados/De un ruiseñor absorto en la ceniza, de sus negras entrañas musicales, surge una tempestad. Desciende el llanto a las antiguas celdas, advierto látigos vivientes". A continuación, al hablar de la mirada de las bestias, se refiere a "su aguja fría en el corazón".

El premio Cervantes a Gamoneda reivindica a un autor casi desconocido fuera de España, con una obra sólida y brillante. Nacido hace 75 años en Oviedo, ha declarado a la prensa que no se siente a la altura de un premio que han recibido autores como Vargas Llosa y Borges. Esta declaración es sin duda inusual en un escritor (alguien me describió el mundo de los escritores hace poco como una tortilla de "egos revueltos").

En realidad, no me parece que haya en ella ni falsa o verdadera modestia sino la más
absoluta naturalidad. Es la declaración de un escritor que ha estado comprometido solo con su oficio durante toda su vida y que ve su obra como la ve un poeta auténtico, en la soledad y la intimidad más absolutas.

Es obvio que el premio Cervantes, y la repentina fama que conlleva, no va a alterar ese pacto esencial de un poeta con su vocación. Pero va a difundir sus frutos. Los libros de Gamoneda encontrarán más circulación. Tendrán más lectores. Tenemos que agradecerle a la Real Academia Española y a la revista Hueso Húmero por habernos acercado a su obra. Y recordar que los premios no siempre son tan malos después de todo. A pesar de lo que algunos ingenuos dicen (y a veces piensan).

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.