28.2.06


Quipu y la paranoia de los poetas "marginados"

Continuando con nuestras colaboraciones, esta vez el escritor norteño Max Palacios nos entrega una reflexión sobre el sistemáticamente soslayado -en el blog "Zona de noticias", por ejemplo- e ignorado -por la poeta Guerrero, quien fuera invitada a participar de él- proyecto de publicación descentralizada Quipu (envíen sus cuentos a gfaveron@gmail.com). Veamos.

Max Palacios

Uno de los proyectos literarios más interesantes recientemente inaugurado en la blogósfera es el de Quipu, de Gustavo Faverón. Este proyecto permite a los autores jóvenes, inéditos o poco favorecidos por la publicidad y la divulgación de su obra, la publicación de sus cuentos en las páginas de un blog abierto para tal finalidad.
Lo interesante del proyecto es la creación de un espacio que tanto reclamaban aquellas personas que se sentían marginadas por los medios de comunicación masivos: un espacio en el cual se ofrezcan las nuevas propuestas de narradores tanto limeños como provincianos, urbanos o rurales, oficiales o marginales, o whatever.
Respecto a ello, quiero hacer algunas reflexiones. Durante las últimas semanas, en algunos blogs se pueden leer algunas quejas y ataques contra una supuesta "mafia" –al estilo Vitto Corleone, como diría un amigo mío- que ¿controla? los medios de comunicación masivos y que solo permite la aparición de aquellos escritores allegados a la cofradía literaria y que desecha y condena al absoluto silencio a los que no comparte la mesa honorífica de dicho gremio.
Ante esta situación, cabe la pregunta: ¿qué es lo que buscan los supuestos "marginados"?, ¿una fotito en la revista de moda capitalina?, ¿o una reseñita que los saque del anonimato y les permita jactarse ante los amigos en algún barcito snob?
Cabe decirles a estos huérfanos de talento y desamparados de las musas que la literatura es un oficio noble que se ejerce al margen de estas cuestiones pueriles y baladíes
, como señalaría el buen Borges, y que solo la soledad de la página en blanco permite trascender estas cuestiones terrenales y profanas.
Más grave aún es el caso de aquellos escritores, poetas mujeres y hombres, que habiendo disfrutado de los cinco minutos de fama que les otorgan las reseñas, fotos, artículos y reportajes de los medios escritos acerca de sus libros, salen a la calle -y a los blogs- a incendiar el mundo por la supuesta argolla que les impide publicitar sus obras y generarse un público ávido de su lectura.
¿No es acaso esto una doble moral? Es que a veces el rollo del marginado vende más que el del incluido en el festín literario. Creo que es necesario adoptar una actitud más seria frente a este tipo de situaciones, o como señalaba un amigo y poeta barranquino: hay que crear alternativas de difusión que permitan a los nuevos creadores la promoción y divulgación de sus propuestas sin adoptar el rollo del marginado o del "pobrecito" que no cuenta con el apoyo oficial.
Ese es precisamente el vacío que viene a llenar Quipu y que saludamos con entusiasmo y expectativas.

Provincia ficción

Debo confesar que ante el poco tiempo de que dispongo debido a las obligaciones laborales, soy un lector renuente a las nuevas publicaciones. Prefiero refugiarme en las lecturas de autores clásicos o escritores recomendados por amigos con buen olfato para descubrir nuevos talentos.
Sin embargo, debo decir que me llevé una agradable sorpresa al descubrir que los nuevos cuentos posteados en Quipu tienen un nivel bastante aceptable para cualquier lector exigente.
Me llama la atención el cuento del narrador Sebastián Esponda (Huancayo, 1976) titulado Los últimos. Es un cuento de ciencia ficción, un género poco cultivado en nuestras letras, pero que día a día va ganando adeptos.
El relato nos presenta la historia de dos personajes que habitan una plantación de bosques ubicada a muchos kilómetros sobre la superficie terrestre y que permite la elaboración de aire puro para los pobladores del planeta. El cuento está ambientado después de la Guerra de Satélites, en donde predomina un Nuevo Sistema Mundial, en el cual conviven los seres humanos de carne y hueso con los androides.
Hay un largo diálogo entre los dos personajes (el viejo Al y un muchacho), en el cual se nos presenta la situación en la que conviven los pocos seres humanos frente a la mayoría de androides, con sus pequeñas y grandes tragedias. Al final del relato, una revelación produce un efecto devastador en el lector.
Cabe señalar que el cuento tiene muchos aciertos a nivel formal. Está escrito en una prosa diáfana y directa que permite una lectura fluida y expectante. Esponda es conciente de que la prosa debe llevar de la mano al lector por la historia que se nos presenta.
Por otro lado, Esponda, conciente o no, utiliza una de las teorías de Piglia acerca del cuento; aquella que señala que en un buen cuento se relatan dos historia: una historia A, que es la que predomina en el cuento; y una historia B, que subyace en el relato. Al término del cuento, la historia B termina levantándose e imponiéndose sobre la historia A, lográndose un final lógico pero sorprendente.
Ejemplos de ello son Las ruinas circulares, de Borges y La noche boca arriba, de Julio Cortázar.
Quizá el cuento de Esponda reclame un mejor manejo de las estrategias narrativas, pero para ser una primera incursión en la narrativa peruana joven, es un verdadero alivio que la nueva generación de narradores provincianos está al margen del supuesto antagonismo entre "andinos" y "criollos", capitalinos y provincianos, "hegemónicos" y "marginales"; y muy lejos de lamentaciones regionalistas o ideológicas que ningún bien hacen a nuestra renovada literatura.

[Imagen: poemario de Victoria Guerrero. Su recepción en los medios "marginadores" fue muy positiva; y sin embargo...]

Narrativa peruana en diario español Siglo XXI

El escritor y crítico literario Gabriel Ruiz-Ortega acaba de publicar en el diario español Siglo XXI (http://www.diariosigloxxi.com/) una extensa nota sobre narrativa peruana reciente.
En ella el autor de La Cacería se explaya sobre los orígenes del pequeño boom narrativo joven existente en el Perú, haciendo recaer sobre el escritor Iván Thays la "responsabilidad" de dicha explosión creativa.
La nota se explaya sobre las obras de escritores jóvenes, como Daniel Alarcón ("es un narrador de raza"), Luis Hernán Castañeda ("pleno dominio del oficio narrativo"), Miguel Ildefonso ("Ha habido una lectura muy torcida de este libro"), Alexis Iparraguirre ("un narrador cuajado").
Más citados: Marco García Falcón, Pedro Llosa, Sergio Galarza, Alessia di Paolo, entre otros. Gran labor de Ruiz-Ortega el difundir la literatura peruana reciente en tierras ibéricas.

Roncagliolo ganador del Alfaguara 2006

La novela Abril rojo del novelista peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) acaba de ser galardonada con el premio Alfaguara de novela, con un monto de 175,000 dólares.
La obra ganadora se impuso sobre más de 500 novelas de todo Hispanoamérica, y será publicada este año por la editorial que otorga el premio. Hace poco el autor ganador reveló que tenía una novela ambientada en la época de la violencia política en el Perú. Tal vez se trate de la novela ganadora. Desde acá un abrazo para Santiago y felicidades.

27.2.06


Quipu arranca con todo

El proyecto de publicación de cuentos descentralizado Quipu, se pone oficialmente en marcha.
En esta etapa el jurado calificador estará conformado por Gustavo Faverón, Marcel Velázquez, Zein Zorrilla y Luis Nieto Degregori. Como ven, la rigurosidad de la selección está asegurada.
Los interesados puede enviar sus cuentos al correo gfaveron@gmail.com, creado especialmente para este propósito.
No olviden que la dirección URL de la página es

http://quipu1.blogspot.com/

Posteamos aquí los requisitos, abiertos a cierta flexilibidad, suponemos. Suerte a todos.

Requisitos

Una vez más: puede mandar sus cuentos a Quipu cualquier persona que cumpla con por lo menos UNO de estos requisitos (repito: no es necesario cumplir con todos los requisitos: basta uno).

a. Todos quienes sean menores de 30 años; o
b. Todos quienes nunca hayan publicado un libro, o quienes hayan publicado sólo uno o dos libros; o
c. Todos quienes nunca hayan publicado un libro en una editorial limeña.

[Imagen: la ciencia ficción es un género de gran preferencia entre los escritores de provincia]

25.2.06


Luces de Todorov

El número 450 de Le magazine litteraire, la determinante revista francesa de literatura, viene dedicado a ese fascinante periodo de la historia occidental denominado El Siglo de las Luces. Entre varias notas destacables, resalta una entrevista a Tzvetan Todorov (Poética, 1975; La conquista de América: el problema del otro, 1987), lingüista y crítico literario especialista en narratología.
¿Cómo caracteriza usted al periodo de Las Luces?, le preguntan. "El punto central del pensamiento de Las Luces –responde Todorov– es la crítica de las tutelas exteriores y la afirmación de la autonomía. Un movimiento de emancipación que de hecho implica que el sujeto humano tome en sus manos su destino, político e individual. No es más la tradición si no son los hombres quienes deben poseer la ley y asumirla".
Más adelante el crítico describe al Siglo de las Luces como una etapa de apertura tanto geográfica como histórica, de encumbramiento del universalismo racional a la par del "descubrimiento de las diferencias infinitas". "Todos los principios esenciales de la modernidad han sido inventados y aplicados en la época de las Luces", continúa.

[Foto: el maestro Todorov, quien publicara en 1980, junto con Oswald Ducrot, el Dciccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje]

Roncagliolo y Gutiérrez sobre la violencia política

El finalista del premio Herralde y exitoso novelista traducido al alemán, portugués y turco, Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), anunció en Lisboa esta semana que viene escribiendo un thriller sobre la violencia política en el Perú muy distinto a Pudor.
La novela será llevada al cine por el realizador Tristán Ulloa, y "está ambientada en la realidad peruana, pero podría ocurrir en cualquier sitio, porque es la historia de la intimidad de una familia de clase media, y en todos los países las familias están obligada a ocultarse cosas, a tener secretos".
Mientras esperamos esta entrega de Santiago ya podemos leer un adelanto de la nueva novela de Miguel Gutiérrez –ambientada en la época de la violencia política para variar– en el último número de la revista de literatura Diégesis.

El haiku y Cosas del cuerpo de José Watanabe



Un joven poeta de los últimos ciclos de Literatura en San Marcos, nos enseña cómo abordar la poesía de Watanabe sin caer en la retórica seudofilológica ni en la utilización equivocada de ciertos instrumentos de análisis literario.


Miguel Ángel Malpartida


José Watanabe , poeta insular de la generación del 70, es actualmente uno de los artistas más aplaudidos por la crítica que reconoce en sus poemas la calidad, el temperamento y la efectividad, propios de un mensaje de sabiduría, que apoyado en la técnica del hombre, envuelve al lector con facilidad.
Watanabe, creador de una poesía básicamente narrativa, cuya complejidad se disfraza bajo la túnica de la sencillez, ha publicado en total cuatro poemarios: “Álbum de Familia” (1971), “El Huso de la Palabra” (1989), “Historia Natural” (1994) y “Cosas del Cuerpo” (1999).
El presente ensayo intenta explorar las vinculaciones existentes entre el haiku, género japonés, y los poemas que componen el último libro del poeta trujillano, que hemos elegido de entre los cuatro, por presentarse más acorde con la vinculación que tratamos de evidenciar.

1.
Generalidades

El haiku es un tipo de composición oriental, nacido específicamente en el Japón (aunque sus influencias filosóficas y religiosas nos remitan al Budismo Zen, el confucionismo y el taoismo).
Caracteriza al haiku su extrema brevedad y la concisión con que expresa sus imágenes. Según las normas métricas del haiku, perfeccionadas desde el siglo XVII, este debe componerse de 3 versos no rimados de cinco, siete y cinco silabas respectivamente (17 silabas en total).[1]
La concisión y frugalidad de imágenes lograda por el haiku se debe a la relación que establece entre la percepción instantánea (elemento particular), que luego se generaliza hasta adquirir trascendencia en una situación superior (elemento general). Esta relación especial en la estructura se verá ampliada más adelante, por ser el origen de la similitud que trata de evidenciar este ensayo.
Acompaña al haiku en su versión tradicional (5-7-5), la identificación con las estaciones del año (Kigo), debido a la íntima asociación de la permanencia e impermanencia que tiene esta particular distribución métrica en la cosmovisión japonesa.
Así mismo, el haiku tradicional procede de toda una evolución que se extiende desde los primeros géneros poéticos japoneses (como el chooka, el tanka y el sedooka) hasta su precedente mas reciente, que es el haikai-renga.
El haiku además es uno de los pocos estilos poéticos orientales que ha germinado en Occidente (lo cultivaron Apollinaire y Pound, también Borges, en sus últimos años), y esto ha generado, por evidentes razones de interculturalidad, discusiones con respecto a la posibilidad de traducción y producción de haikus en idiomas foráneos, que influye decisivamente en la conservación de la estructura tradicional.
Como se dijo al principio, el haiku esta intimamente ligado al pensamiento religioso y filosófico de su contexto. De entre estas doctrinas nos interesa especialmente el Budismo Zen, que se introduce hacia el siglo XII en Japón, y significaría una especie de síntesis, que conjugaría muy bien la idea del ascetismo, la sacralidad de la naturaleza, la clara proyección del universo hasta en el elemento más insignificante, que propugnaban el Taoismo y el Confucionismo. El Budismo Zen o Zen, simplemente, es la doctrina del bienestar, de la no violencia, del amor universal y la naturalidad, de la sencillez. El vocablo Zen quiere decir meditación, y esta meditación consiste en conservar un estado de constante alerta, que se vincula con la idea de momento, del presente, del instante.
Es en el Japón donde el Zen alcanzaría su mayor grado de adaptabilidad, como doctrina de lo natural y cotidiano (había sido introducido mucho antes a China, en el siglo VI, traído por Bodhidharma desde la India), y adquiere su conciencia liberadora (comparte esto con su origen budista) a partir de la negación del intelecto, liberando al hombre de sus pensamientos, de sus limitantes oposiciones. Su objetivo es despertar la intuición, producto de una expectación sencilla y desinteresada del instante, elemento sobre el que confluyen la permanencia y la impermanencia, la continuidad.

La meditación del Zen no es un aletargarse, un evadirse; es un esfuerzo desesperado
de ir hacia la vida misma, de derrumbar la lógica y el raciocinio, de dispar el pen_
samiento conceptual y dualístico, de combatir el intelecto, de permanecer siempre
y en todo momento alerta, de activar la intuición, de hallar la naturaleza originaria
aletargada en todo ser. Los ritos, las ofrendas, las oraciones, las cuestiones metafi_
sicas, las especulaciones filosóficas y todas esas enojosas cosas no son Zen, en
absoluto. [2]

Especial importancia tiene para nosotros dentro de estas explicaciones acerca del Budismo Zen, la principal técnica de esta doctrina, para despertar la intuición y llegar a la iluminación: el koan.
El koan es un diálogo entre maestro y discípulo, una anécdota, una parábola, una pregunta, un problema, que se presenta aparentemente como una interrogación insoluble e ilógica: - Maestro, ¿Qué es el Buda? / - ¡Qué bello está el cielo!
Nos daremos cuenta en este primer ejemplo de koan la dislocación que supone la respuesta del maestro, que al parecer no da respuesta lógica a la interrogante, y con esa evasión logra expresar una negación (algo tan coloquial como decir: olvida esas tontas preguntas y disfruta el paisaje).
El ejemplo siguiente se centra en la noción de continuidad, sobre el que se funda la idea del instante: - ¿Qué es el Nirvana? / - Apresúrate / - ¿En qué debo apresurarme? / - Mira el torrente.
Hasta aquí las explicaciones sobre el Budismo Zen, la “doctrina”(o mas bien una antidoctrina) del bienestar. Retomaremos algunos puntos importantes de este modo de pensamiento mas adelante, con respecto a la comparación que se operara en el apartado siguiente, para anotar algunos rasgos compartidos entre el haiku y los poemas de Cosas del Cuerpo.


2
Paralelo estructural entre el haiku y los poemas de Cosas del Cuerpo

El haiku basa su efectividad en sus dos elementos constitutivos, dos campos diferentes de significado que polarizan el poema y lo dividen en dos clases de percepciones, una particular y otra general: la primera momentánea, que recoge el instante, y la segunda que generaliza esta percepción particular, enmarcándola en un contexto más general que incluye al primero temporal y espacialmente, para así dar mejor cuenta de la dislocación que sufre el locutor (generalmente posicionado en la primera persona) que se aleja de la realidad para dar paso a la percepción del momento.
Apreciaremos mejor los elementos constitutivos si los ubicamos en los haikus mismos. Empezaremos por uno de Matsuo Basho (1649-1694): Un viejo estanque / Al zambullirse una rana / sólo el ruido del agua.
El elemento general se nos plantea en el primer verso “Un viejo estanque”, el lugar donde debe suceder la acción que provocara la percepción momentánea. Basho coloca primeramente el marco, que prepara al lector para la dislocación, que se presentará con el instante. Recordemos aquí la fundamentación del instante, como percepción desinteresada que indica brevedad y tiempo presente (influencia del Budismo Zen). Para el Zen, la vida es continuidad, y es tan breve como el zambullir de una rana.
En generalidad el haiku, además de conciso y breve, gana en coloquialidad, pero eso no significa que no pueda conformar Tropos o metasememas[3], como las metáforas que veremos insertas en este poema de Basho: Noche marina: / La voz del pato / es vagamente blanca.
El elemento general estaría presentado en el primer verso: “Noche marina”, que como dijimos funciona como un marco, para que la percepción general se vea enfrentada con la del instante, “la voz del pato” (metáfora nominal), que por un proceso sinestésico (metáfora adjetival) intercambia percepciones sonoras y visuales en el tercer verso que la completa “es vagamente blanca”. Esta mezcla de sensaciones nos lleva a asociar el graznido humanizado en voz (He aquí un metalogismo de personificación), quizás con la idea de una bruma blanca e inconsistente: “es vagamente blanca”, sobre un fondo oscuro (quizás azul oscuro). Y es que el haiku no se hace de precisiones, la imprecisión hace que los lectores apelemos a la intuición, una cierta calma alerta que nos aligera[4], y que hagamos nuestra la meditación del Zen.[5]
A continuación analizaremos un haiku de Kobayashi Issa (1763-1827), que aparece como epígrafe en un libro anterior de Watanabe, en “Historia natural”: Regreso a mi pueblo: / Todo lo que encuentro y toco / se vuelve zarza.
El elemento general estaría dado por la situación “Regreso a mi pueblo”, que incluye a la situación particular, la intensidad del dolor que se consigue al remover el pasado.
Pero el haiku también transmite algunas nociones de las filosofías orientales, por ejemplo en este haiku de Shiki Masaoka, poeta japonés del siglo XIX, se aposenta la noción de continuidad: Año nuevo, / nada bueno o malo, / sólo seres humanos.
Aquí se puede apreciar la gran influencia del Budismo Zen. Así, el elemento general nos remite a la continuidad del tiempo que empieza un nuevo periodo, y el elemento particular la reflexión momentánea, que relaciona la continuidad temporal que afecta necesariamente a todos los que dependen de ella. La afirmación “nada bueno o malo”, concreta y breve, nos acerca a la moral del Zen, para el que no existe nada bueno o malo, solo vida, naturalidad.
Siguiendo con la noción de continuidad, tenemos un haiku de Issa, que vincula la naturaleza como perfecto ejemplo de continuidad: Cayó bocarriba / la cigarra de otoño / y sigue cantando.
“La cigarra de otoño” nos muestra la identificación con las estaciones, que dijimos tiene el haiku. El instante que captura este haiku indica continuidad, el fluir, pero también el estado de espectacion sencilla y desinteresada. La cigarra, con la vista en el cielo, sigue cantando a pesar de su contingencia.
En el siguiente haiku encontramos una pequeña reflexión sobre el hacer poético del haiku vinculado a la naturaleza. El autor es Buson (1716-1784): Lluvia de verano: / miles de palabras / sin sacar mi pluma.
Nuevamente se observa la vinculación con las estaciones, el kigo (tiempo-naturaleza), reconocible en el elemento general “Lluvia de verano” El locutor establece aquí una relación entre el hacer poesía y la naturaleza. La naturaleza, para el Budismo Zen, es fuente de toda armonía, es el más perfecto artista. Y aquí el locutor se convierte en un mero espectador de la naturaleza, sorprendido, preparado para capturar el instante, pero no es posible, sus palabras no brotan tan naturalmente como las gotas de la lluvia.
En todos los casos procede un contraste, además de una dislocación. Asimismo se hace notable el carácter narrativo del haiku, presentándose la percepción particular, por lo general, en tiempo presente
Hasta aquí podemos discernir un estructura determinada por:

Elemento 1: Percepción general (marco)
Elemento 2: Percepción particular (instante)

Ahora, en Cosas del cuerpo podemos discernir una estructura que se repite en varios poemas:

Presentación de elementos
Tronco narrativo
Parábola o extracto de sabiduría

a) Presentación de elementos: En este segmento se hacen notar los personajes y la voz narrativa que se desarrollará en el poema. Presenta la situación.
b) Tronco narrativo: El desarrollo de la situación particular del poema.
c) Parábola o extracto de sabiduría: Culminación del desarrollo de los elementos anteriores. Puede o no guardar independencia con el segmento inmediato anterior (es decir, puede o no continuar las acciones del Tronco narrativo), pero siempre planteara una salida reflexiva.

Así, en el poema “El Guardián del Hielo”, la estructura se cumple. En los primeros versos de la estrofa inicial se dispone la situación, se presentan los elementos:

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol

Se reconoce al locutor además de los personajes (el heladero y el sol personificado) y el escenario donde se desarrollaran las acciones (el terral). Examinado el texto en su nivel interno (posición de interlocutores) le corresponde la clasificación de Egotivo[6] solamente, o sea escrito en primera persona (en este caso varia del plural nosotros al singular yo). No presenta un destinatario reconocible. Enseguida se ofrece el Tronco narrativo:

En esa situación como negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh, cuidar lo fugaz bajo el sol...

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil (...)

En este segmento se nos plantea la situación de fondo, en la cual el locutor (equivalente pragmático del yo lírico o hablante)[7] también es actor lírico.
Y finalizando el texto, se da el extracto de sabiduría, que precede al aprendizaje de la continuidad:

No se puede amar lo que tan rápido fuga
Ama rápido, me dijo el sol
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo.

La estructura planteada se repite en varios poemas, como por ejemplo: “En el Ojo de Agua”. Aquí la presentación de elementos se da también al inicio del poema:

Era
un ojo de agua, una lagunilla
de donde bebíamos
gentes y caballos.

Aquí ya se nos plantea el elemento sobre el cual girara todo el poema: el ojo de agua, y además el yo lírico se presenta (en un primer momento) como una colectividad, un nosotros implícito o persona amplificada. A este tipo de hablante en primera persona, ubicado en un texto Egotivo, y que presenta un yo explicito identificable con el autor real, Levin le reserva la categoría de primera persona propia (I Prop.)
El tronco narrativo que sigue a esta presentación, desarrollara la situación de fondo:

(...) Los niños
nos acuclillábamos en su borde redondo
y esperábamos
los pobres envíos de lo insondable
(...)

Y por ultimo se presenta el extracto de sabiduría (la simple inserción y aceptación del Budismo Zen) que se aleja de la situación planteada en el tronco narrativo, incluyendo un tu lírico, una especie de imagen encubridora bajo la cual, mediante un proceso de desdoblamiento, se ha ocultado el hablante; para acercar dos situaciones determinadas, una anterior y otra recién planteada (los sucesos alrededor del ojo de agua y la reflexión temporalmente distanciada “A los cincuenta años…”):

A los cincuenta años
ya sabes que ningún dios te va a hablar claramente.
En el viejo ojo de agua
esta vez tampoco hay imágenes definitivas.
Aquí abandona tu arrogante lucidez
y bebe

Los cuatro últimos versos son una especie de síntesis, en la cual el texto Egotivo es también Apelativo(con presencia de un tu reconocible, según Levin) y nos presenta una función autocomunicativa (un reflejo que Levin llama “II autocomunicativo”.).
La estructura básica anteriormente planteada es una especie de constante en varios poemas de Cosas del cuerpo, y esto nos lleva a afirmar que efectivamente, existe una similitud entre lo que identificamos en el Haiku como elementos polares (generales y particulares) y la presentación de elementos y el tronco narrativo de los poemas de Cosas del cuerpo, respectivamente. La similitud se puede dar en la intención narrativa de las estructuras comparadas.
Pero también existen claras diferencias, como la inclusión en los poemas de Watanabe de el extracto de sabiduría, que en algunos casos es una digresión, o en algunos la culminación ejemplar de los sucesos (que nos remite a un principio de sabiduría), cosa que no se hace necesaria en el haiku, que en su brevedad logra generar una dislocación momentánea, producto de la oposición de sus elementos, y que expresa la sabiduría implícita del instante Zen. (ver ejemplos de la polaridad de elementos).



Influencia de la filosofía oriental en Cosas del cuerpo

Consideramos que existe una vinculación especial entre el haiku japonés, por la influencia que los dos comparten de la filosofía oriental. Por eso nos proponemos realizar en esta parte del capitulo la lectura de algunos poemas, buscando en ellos la asimilación de las principales nociones de la filosofía oriental (en especial del Budismo Zen)


Noción de continuidad

En “El Guardián del Hielo” podemos encontrar la noción de continuidad del Budismo Zen, que se funda en la idea de instante, como límite entre lo permanente y lo impermanente. Así, después de que el locutor se presenta a si mismo y a los personajes (el sol y el heladero) en un escenario particular (el terral), se procede a la narración del suceso particular.
El hielo que se le encarga al locutor, se diluye, cambia, y obtiene nuevas formas “que solo un instante tenían firmeza / de cristal de cuarzo / y enseguida eran formas puras / como de montaña o planeta que se devasta”. Notamos aquí que la idea de continuidad tiene su eje en el instante, que transita entre la permanencia (la montaña) y la impermanencia (la devastación).
En la parábola correspondiente al poema se nos da la solución, como en el Koan, y esta es aprehender el instante: “Ama rápido, me dijo el sol”. El sol, personaje lírico, que en el poema se presenta como una dicotomía: es el sol permanente, sin posibilidad de modificación, pero que diluye, produce un cambio, la continuidad.
Finalmente el hablante, se reconoce como un ser que se mueve entre la permanencia y la impermanencia (recordemos el significado de la métrica del haiku), en el instante confuso del cambio, es el guardián del hielo.
Otro poema donde se denota la noción de continuidad es “El Niño del Río”, en donde existen rasgos de la doctrina principal del budismo Zen, la del bienestar. El niño que juega a saltar sobre las piedras del río (ente clásico de la continuidad) ,“apremiado por nada, solo por su arte / de correr sobre las piedras”, representa la naturalidad que se manifiesta en la inserción con la naturaleza, en el disfrute de la vida que lo cubre todo.
Pero para el niño del que habla el locutor (externo y mero descriptor en un primer momento), la vida era riesgo, y el riesgo, felicidad, y la felicidad le aseguraba el éxito: “En el aire escogía / entre las resbalosas y dispersas tantas / la piedra de su pie.”
“La piedra de su pie”, nos indica infalibilidad, una correspondencia que esta dictada de antemano por la armonía de la naturalidad y la continuidad, que en el instante de saltar, “sin saber en que piedra / iba a posar / el pie”, alejado de todo conocimiento y sintiendo de esa manera la comunión con lo natural, hace que “Siempre caiga en la segura”.
Pero hacia el final del poema, procede lo que hemos dado en llamar parábola, que en este caso se presenta en su modalidad de fin ejemplar. Este segmento se diferencia de los anteriores por la repentina inclusión de un alocutario. Así el discurso adquiere un carácter apelativo, pero que creemos no cumpliría una función autocomunicativa en rigor, ya que si observamos el poema en su conjunto notaremos que la descripción narrativa es casi didáctica, y se centra siempre en un “Él” representativo: “Él / iba de una ribera a la otra (…)” // “Él era la belleza / del continuo vivir / en riesgo”. Es como si la función del hablante fuera sólo la de un observador , pero que hacia el final del poema advierte a un alocutario, de su inexperiencia foránea y extraña. El tiempo de los versos separa la acción (pasado), de la interpelación del locutor (futuro) que indica la continuidad de este modo de vida tan vinculado al cambio, y la armonía de la naturaleza que se puede encontrar hasta en el riesgo: “El era la belleza / del continuo vivir / en riesgo. // Y seguirá danzando / mientras tú desapareces / en la cañada”.
Otra ejemplificación de la continuidad, en su forma permanencia-impermanencia, se da en el poema “Paisaje Móvil”, cuando se establece una comparación constante entre los desiertos, que se movilizan con el viento, y los trashumantes o desalojados, los migrantes. La estructuralidad del poema es la misma que anotamos más arriba, como una constante en el poemario. Así se dice en los primeros versos: “Más trashumantes que los hombres / o más desalojados / son los infinitos desiertos de mi país”. El locutor se nos presenta como una colectividad (según Levin una modalidad Propia de poema egotivo): “Hacia las cuatro de la tarde, con el viento, / cruzan las carreteras, y los viajeros / escuchamos / sus susurros: / tal vez no haya ningún lugar en la tierra / dónde acomodar los trastos / y los huesos”[8]
Estos desiertos buscan un lugar en la tierra, a decir de ellos mismos, que intervienen por un metagrafo, “(…)donde acomodar los trastos y los huesos”. La comparación continúa siguiendo esta personificación de los desiertos, que intercambian características con los desplazados. Hay aquí una intensa, pero sutil critica social, se habla implícitamente de desalojados que buscan un lugar, una identidad, seres que como los desiertos que forman dunas como lomos de gigante y “meditan una patria mientras defecan”. He aquí la oposición entre permanencia e impermanencia, dada por una antitesis entre patria (identidad, permanencia) y el acto de defecar (acto de continuo, repetitivo, impermanente).


Noción de inserción en la naturaleza

Para explicitar esta noción, que proviene del Taoismo y es recogida por el Zen, trataremos sobre el poema “Animal de Invierno”, en el cual hallamos la relación madre-montaña, que recrea la idea de hibernación, un regreso al estado uterino de protección. El locutor toma la voz del animal personificado y nos va mostrando, en primera persona, como es que el deseo de vinculación se hace obsesivo. El hablante del poema no guarda una identificación lógica con el autor real. (Levin le llama a este tipo de primera persona, Ajena). Así el animal se autoconvence de que lo inanimado que lo acoge es en realidad algo orgánico: “Nuevamente veré en las faldas del macizo / vetas minerales como nervios petrificados, tal vez / en tiempos remotos fueron recorridos / por escalofríos de criatura viva”. En este extracto se denota que el acto es repetitivo (continuo). Pero la montaña no esta interesada en la fusión, es solo el animal quien entra “(...) en su perfecta indiferencia” y se ovilla entregado a la idea “de ser de otra sustancia”. Esta marca, ser de, nos presenta la dicotomía de todo el poema, ya que puede indicar transformación “ser de otra sustancia”, es decir, cambiar de sustancia, o puede indicar pertenencia, “ser de”(pertenecer a). El poema problematiza la noción de inserción irracional que plantea el Budismo Zen
Es entre estas posibilidades que se debate la solución, que se dará en la última estrofa (recordemos la estructura que se planteo anteriormente), en forma de parábola que continua la acción: “He venido por enésima vez a fingir mi resurrección. / En este mundo pétreo / nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo / y me tocaré / y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña / sabré / que aún no soy la montaña”
En este segmento final se retorna al intercambio de características orgánicas e inorgánicas. El locutor toma conciencia de su inútil y unilateral fusión, esto se nota en la hipérbole “enésima vez” y en el verbo fingir. Y el efecto es el triste ensimismamiento: “ En este mundo pétreo / nadie se alegrara con mi despertar”. Claro, ni siquiera lo hará la montaña. Pero en la parábola final, se decide por perseguir, a pesar de todo, la fusión, hasta completar la unión con lo permanente.
Otro poema que demuestra la influencia de la noción de inserción es el que se titula “El lenguado”, que abre el poemario, y nos presenta, al igual que el otro una reflexión sobre el cuerpo, un cuerpo animal, hacia el que ha sido proyectada una subjetividad mediante la personificación. Es por este motivo que los dos poemas anteriores pertenecen al segmento del poemario también llamado “Cosas del cuerpo”
En el caso de “El lenguado” se reflexiona sobre la inserción como un escape del miedo constante. El locutor, animal personalizado (primera persona Propia) se encuentra en una continua definición, en un primer momento (la presentación de elementos), es “(...) lo gris contra lo gris”, denotación de su comportamiento mimético, que se expresará más adelante “Mi vida depende de copiar incansablemente / el color de la arena”. Pero esa adaptación, esa inserción, lo ha deformado, y lo ha convertido en un “monstruo invisible”, en una segunda autodefinición. Así como la inserción le ha dado esa grotesca forma, también le permite una cierta seguridad en el mimetismo: “Las breves anchovetas que pasan a mi lado / creen que las devora / una agitación de arena / y los grandes depredadores me rozan sin percibir / mi miedo”.
Es entonces que se identifica el motivo del dilema: el miedo, que se vincula tanto con el cuerpo, que hace que mantenga una vida oculta y oscura, limitada, de la cual sólo se puede escapar con la fantasía, que promueve la fusión quimérica con un todo superior y soluciona el dilema, mediante una nueva definición: “A veces sueño que me expando / y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande / que los mas grandes. Yo soy entonces / toda la arena, todo el vasto fondo marino”.

Noción de negación del intelecto

El camino del Zen hacia el bienestar de su liberación, propugna liberar también al hombre de sus constantes especulaciones, es por eso que el Zen es considerado una “anti-doctrina”. Y precisamente el poema “En el Ojo de Agua” problematiza acerca del conocimiento y asimilación de una Verdad. Veremos incluidos elementos del Budismo Zen, así como del Taoismo.
Los primeros versos nos traen la presentación de elementos, el principal es el ojo de agua, dador de vida y aparente bienestar, pero que desde el comienzo muestra una oposición: “La luz / no entraba en el agua, la oscuridad que venia del fondo / era mas poderosa”. Esta es la pregunta sobre la que girará todo el poema: ¿la divinidad implica fuente de conocimiento o de oscuridad?. Así se nos presenta la situación alegórica de unos niños que permanecen expectantes, inocentes, ante el misterio del ojo de agua, semejante a un “dios mudo” (principal metáfora adjetival del poema), que se encargaba de organizarlo todo. Esta expectación ante la divinidad, y el intento de descifrar los mensajes, se pueden encontrar en cualquier religión que cree en la real divinidad de su deidad. Para el taoismo, la liberación, el camino hacia el Tao, consiste en la constante meditación exclusivamente sobre el mismo Tao. Esta meditación estaba signada por la acumulación de conocimientos especulativos sobre el Tao, creador eterno y guardián del equilibrio basado en la oposición del yin y el yang. Pero la imagen de la niñez, por lo menos en el poema, no tiene nada de cuestionador: “En realidad no esperábamos nada, solo el placer de estar en el borde, no sabiendo nada claro, imprecisos / y un poquito idiotas”.
Es aquí donde la posición del Zen en contra del conocimiento vence, la ejemplificación de los niños es clara, y se convierte en el paradigma de la mera aprehensión del instante, sin racionalización posible, sólo percepción sencilla.
La parábola se completa con una digresión acerca de la continuidad del tiempo, e identifica un alocutario que observa el hecho desde una determinada distancia temporal (el uso del “tu” nos puede hacer suponer también una especie de dialogo interior, una función autocomunicativa): “A los cincuenta años / ya sabes que ningún dios te va a hablar claramente. / En el viejo ojo de agua / esta vez tampoco hay imágenes definitivas./ Aquí abandona tu arrogante lucidez / y bebe”
Evidentemente vence la concepción Zen acerca de la divinidad, que para ellos no existe como tal, sino que todo gira en torno al bienestar que la vida armoniosa puede brindar, una vida inocente (como la de los niños cercando el círculo perfecto del ojo de agua).
Otro ejemplo de influencia de la noción de negación del intelecto se da en el poema “Mate burilado”, que en nuestra opinión, reflexiona acerca de la realidad, que se ejemplifica mediante la siguiente imagen, que abre el poema, presentando sus elementos (el mate y el mono): “La figura del mono / esta admirablemente inscrita / en toda la redondez del calabazo silvestre”. Si realizamos una lectura aguzada podemos tomar cuenta de un sistema alegórico que implica las relaciones siguientes: mono-hombre (locutor), calabazo (mate)-mundo (realidad). Así también podemos hallar una oposición principal: mundo ordenado y feliz del mono-mundo del hombre, disperso y sin forma.
El mundo ordenado y feliz del mono es tomado como paradigma, su mundo redondo (como el mundo idealizado), lo acoge en su felicidad y alegría, “como en vientre”. Este mundo, este modo de vivir en armonía (quizás el Budismo Zen ), trata de influenciar al locutor: “Rueda / por todos los rincones de mi casa / como sonaja / y algunas noches me encuentra y susurra: / hazte redondo”. Esta influencia hace que el locutor, el hablante lírico, (que al igual que en el poema anterior, hace referencia a su edad, una edad de aceptación) opte por el paradigma del mono, para vivir de acuerdo a lo que se le ofrece y no de acuerdo a sus ansias de hombre. El locutor termina por considerar un cambio en su vida: “A mi edad, digo, / puedo desear menos, debería / como el mono / acomodar mi cuerpo / sólo en algunas de mis monadas”, un intento de adecuación e inserción, relacionada con la aceptación sin preguntas del torrente de la vida, un feliz y particular caso de “involución”.


El autor real y el autor implícito en Cosas del Cuerpo

Si nos referimos al autor real de Cosas del cuerpo, concordaremos, lógicamente, en que es José Watanabe, poeta, dueño de una voluntad constructiva determinada, la cual manifiesta en su estilo. Así, creemos importante poner en evidencia, con palabras del propio poeta, sus apreciaciones con respecto a la influencia del haiku en su poesía.
Consignaremos aquí un extracto del Frontis, o especie de prólogo que Watanabe coloca en El Huso de la palabra, su segundo libro:

“Mi padre empezó a traducirme los primeros haiku cuando yo tenía
alrededor de doce años. Dudo que los haya entendido realmente.
Basho describía el salto de la rana en el estanque antiguo y yo no
sabía que estaba hablando de nuestra condición: un efímero ruido
de agua interrumpiendo un silencio. Lo que si entendía era que en
los haiku hablaba un hombre parco de actitud, y conciso y colo_
quial de lenguaje (que hoy sé celebrado). Yo entendía esas carac_
teristicas primarias del haiku porque, de algún modo afín y diver_
so, estaban en mi casa y más allá: en la gente de mi pueblo, aus_
teros descendientes de los trabajadores enganchados del azúcar”.

Podemos sacar algunas conclusiones de este extracto. En primer lugar, evidencia la influencia temprana que tuvo, con respecto a la asimilación de los haikus. En segundo lugar, el texto da a entender un proceso de sincretismo cultural dado en la existencia del poeta, que después se proyectaría sobre su forma de hacer poesía:

“Sea como fuere, o haya sido, confió en que los poemas que aquí
publico sepan explicar mejor su propia poética”.

Por otra parte, si nos referimos a la voluntad constructiva, podemos coger una entrevista periodística. Ante la pregunta del entrevistador: ¿Haces un diseño previo?, el poeta responde:

“Cuando escribo no tengo un esquema de desarrollo del poema.
generalmente apelo a la descripción y hacia el final busco el
efecto de una parábola, por así decirlo, el efecto de algo que
aluda a lo que esta más allá del mismo poema”.[9]

Sacamos en claro de estas opiniones, que la estructura que planteamos al principio del capitulo, y vinculamos con la del haiku, concuerda en parte con la intencionalidad del autor.
Ahora, si hablamos del autor implícito, podemos hallar una vinculación con el haiku, por cuanto la construcción de los poemas de Cosas del Cuerpo, sugieren un autor más preocupado en nociones trascendentes que en sus anteriores libros. En este último apartado, como se vio, nos hemos preocupado también por relacionar estos cuestionamientos con las nociones del Zen que los poemas de Cosas del Cuerpo comparten con el haiku.

En resumen, existe pues una similitud de rasgos entre la estructura del haiku japonés y la estructura narrativa de algunos poemas de Cosas del cuerpo. Decimos que existe una semejanza, en cuanto afirmamos que el haiku se compone y basa su efectividad en el contraste de un elemento general (un marco) y un elemento particular (una situación narrativa); y algunos de los poemas de Watanabe, poseen una estructura que presenta al principio del poema una Disposición de elementos (que en la mayoría de casos presenta al locutor, los personajes y una situación general donde se desenvolverá el poema), seguida de un Tronco narrativo, que continua la acción hasta llegar a la estrofa final del poema, en el cual se encuentra lo que hemos dado en llamar Extracto de sabiduría o parábola que incluye o bien una digresión reflexiva, o un fin ejemplar de los sucesos narrados.
Al enfrentar estas dos estructuras hemos encontrado que existe una similitud entre ambas, excepto en la generación del extracto de sabiduría o parábola.
Asimismo, existe una vinculación temática entre en haiku y los poemas analizados de Cosas del Cuerpo. Existe además una influencia temática de la filosofía oriental, especialmente del Budismo Zen, que la poesía de Cosas del Cuerpo comparte con el haiku japonés. Nociones como las de continuidad, inserción en la naturaleza y negación del intelecto son recogidas en los poemas de Cosas del cuerpo, al igual que en lo haikus.
Estas características compartidas pueden o no evidenciar una influencia. Será responsabilidad de un trabajo más profundo el demostrar si existe o no tal influencia en sentido concreto.

Notas

[1] Concisión, mas no sencillez. Paz nos diría de Basho en su artículo La tradición del haiku. En: Generación y semblanza: modernistas y modernos : “…su sencillez es engañosa, leerlo es una operación que consiste en ver a través de sus palabras”.

[2] Calle, Ramiro. Filosofía Oriental. Ediciones Cedel. Gerona 1969
[3] Apelamos aquí a la definición de metasemema como “la figura que sustituye un semema por otro” que hace el grupo de Lieja.
[4] Nos dice Paz en su artículo La tradición del haiku.
[5] Se puede establecer aquí una problemática con respecto al ethos relacionada con el efecto y la percepción del haiku, que implica las definiciones de ethos nuclear, como vinculación de la estructura de la metábole y el estado afectivo que pueda suscitar, y principalmente la de ethos autónomo, que “depende no solamente de mecanismos estructurales, sino también de datos psicológicos y sociológicos” (extracto tomado de: Grupo Mi. Retórica general. Barcelona. Ed. Paidós. 1987. p.241) considerándose en la valoración de un hecho literario (en este caso el haiku), la inclusión del individuo que percibe en su contexto sociocultural. En este caso al problemática surgiría del enfrentamiento de culturas, occidental y oriental.
[6] Levin, Iuri. La lírica desde el punto de vista comunicativo. En: Criterios 13-20
[7] Toro, Alfonso. Texto-mensaje-recipiente. Buenos Aires. Ed. Galema.1990
[8] La cursiva es del poema
[9] “El estilo es el lugar donde poso mi alma”. En: Quehacer. Numero 124. P. 98-105

24.2.06

(pintura de Alejandra Pizarnik)

Poemas desde el norte

Parece que los estudiantes de Derecho son los más entusiastas colaboradores de este blog. Y esta vez con razón, dada la calidad de los poemas de esta joven vate trujillana radicada en Chimbote.



FUSIÓN

Las ideas ejecutan coreografías de ballet
en el magro salón de mi cabeza
mi bolígrafo como una flecha azul se estrella
contra un muro frágil y pálido.
Abro puertas invisibles
merodeo pasadizos sin suelo
y estás aquí
debajo de todo lo que escribo
olfateando con desquicio el olor a tabaco
que despide cada letra
sosteniendo un paraguas donde se resbala el horizonte
tanteando algún utensilio con el cual rascar
la olla de carbón donde quedaron adheridos
los restos de mi alma.
La ternura es un hilo perfectamente bordado
en cada región árida de tu rostro
el volumen de tu risa se balancea en el silencio
y pienso
que bien podría terminar siendo sobre tu piel (si me lo propongo)
una sombra desmesuradamente rosa
o algo parecido a una pieza de Chopin.

saliendo del papel
de este fango blanco con raíces negras
con un quinqué en la boca y un pozo rojo en el pecho
esperando la irradiación el avepez
el último fruto de mi árbol.
Afuera
el sol aún duerme tapado con periódicos
mientras que tú y yo bailamos atados
por una sóla camisa de fuerza
en el ancho renglón de este manicomio
bailando como dos siameses que comparten
el mismo mentón
la misma frente.
Lo que en este momento creemos que es el amor
-tal vez un pájaro de agua atravesando famélicamente
el cielo bermellón de nuestra sangre-
también baila al ritmo de un paisaje de Tilsa
que en mi vientre detona sus colores.
El tiempo no se depila
la soledad se pela mejor con las manos
y no somos más que un par de abismos
desgarrándose…


KITARO


Seguro un fantasma rojo anida en tu cabeza y te da esa arma transparente que se posa en tus manos para ejecutarme e inventarme otra vez con el verdor de los olmos seguro un corazón de heno un hueso de plata una lámpara de amor te sostienen. En ti los colores hacen el amor como desequilibrados en ti la guillotina en ti la ráfaga en ti en ti en ti el verbo saciado y primavera. Eres el río yo te nado busco tu corazón en la boca de los peces la perla testaruda a mitad del sonido la respuesta a nuestro buceo interminable. Kitaro tiburón oriental del cielo ‘Matsuri’ furiosamente me besa hasta reptarme el alma y pelarme la plúmbea sangre con sus manecillas de neón. En ti las lágrimas del sol el véspero fantástico en ti en ti en ti la música la guerra del silencio el fantasma rojo eternamente.


REVENTANDO CERRADURAS

"El clima de tus ojos es de otoño y en su follaje hay huellas de heridas uvas."
JAVIER SOLOGUREN


Bajo el perpetuo infierno de tus párpados en forma de ala o nube araño la noche con la hurtada transpiración del crepúsculo por haber hallado agria e infértil luna constelación de lágrimas rotasen tus tristes ojos.Odio la noche que devora luceros el lozano acorde debajo las cejas aquella que derraman tus iris como un enredado hueso sobre mi alma. Por eso loca extraviada del silencio llena de sol interminable ascendí en forma de amarilla ola hacia tu pétreo rostro (callejón sin fin de la negra burbuja y del sordo oído pegado a la boca) descolgando lágrimas reventando cerraduras…
(de Euritmia, 2005)

*Denisse Vega Farfán (Trujillo, Perú, 1986). Estudiante de Derecho en la Universidad César Vallejo de Chimbote, donde obtuvo el primer puesto en el Concurso "Poesía a Vallejo". Integrante del Taller de Artes Plásticas "Palamenco", con el cual pudo participar en varias exposiciones pictóricas de la ciudad. Tiene publicados Euritmia (2005) y la plaqueta Palabra de Junco.



leo zelada responde a héctor ñaupari

Fieles a nuestra idea de imparcialidad, publicamos las respuestas de Leo Zelada a las opiniones vertidas por el poeta Héctor Ñaupari en este mismo blog hace unos días. Las ideas y las particularidades textuales son responsabilidad exclusiva de Zelada.



Saludos.


Ante las opiniones vertidas por Héctor Ñaupari sobre Neòn y la generación de los 90 quisiera dar mi punto de vista:

1.- El grupo Nèon tuvo dos etapas definidas, la primera de ellas duro hasta
1996 con las muertes de Carlos Oliva y Juan Vega y tuvo entre sus mas destacados integrantes a Miguel Ildefonso, Paolo de Lima, entre otros. La segunda etapa empezó en 1997 y duro hasta el año del 2002 y entre los integrantes que participaron estuvieron los poetas Harold Alva, Luís Espejo y Cesar Oyola. Incluso con Héctor Ñaupari publicamos una antología sobre el grupo Nèon desde 1990 al 2002 cuyas dos ediciones están agotadas y del cual pueden hallar una versión resumida en el último numero de la prestigiosa revista española Babab:


http://www.babab.com/no29/poesia_peruana.php


2.- El grupo Nèon no tuvo vinculación alguna con Sendero Luminoso. Es mas en las aulas universitarias nos enfrentamos a estos encapuchados que venian a interrumpir nuestras clases, o nos amenazaban cuando participábamos con listas estudiantiles alternativas a las que ellos apoyaban. En la primera página de la sección Joven del diario El Comercio el periodista Mario Sifuentes incluso hizo una crónica de un recital nuestro que se llevo a cabo en medio de la lucha que protagonizaron Sendero Luminoso y la policía dentro de las aulas de la universidad. Aquella vez sonaron 17 petardos de dinamita a las afueras de nuestro auditorio, a pesar de ello no clausuramos el evento y seguimos hasta el final de nuestro recital de poesía. Eran tiempos de guerra.


Es cierto que como Nèon era en aquel entonces la principal agrupación cultural universitaria, tanta era así, que incluso el famoso periodista Beto Ortiz quiso ingresar en nuestro grupo lo mismo el que ahora dizque critico Marcel Velásquez quien expresaba que haría lo que fuera por entrar a nuestra cofradía.

Sendero busco infiltrarse por ello a Neón, mas ellos solo llegaron a ser simpatizantes que giraba a nuestro alrededor, mas no eran miembros de nuestro grupo. Es verdad que si llegaron incluso a querer hacernos firmar un documento de apoyo a Sendero en 1992 con la ingenuidad propia de algunos poetas del grupo, en la época que supuestamente Sendero tenia un equilibrio estratégico con el estado peruano, mas esa moción fue rechazada por mi y la mayoría de miembros de Nèon. Posteriormente expulsaríamos de nuestro entorno a todos esos infiltrados y a partir de allí para Sendero Luminoso yo como fundador y coordinador de Nèon y el resto del grupo pasó a ser un enemigo más a combatir. Y las amenazas de muerte a algunos miembros de Nèon se hicieron realidad en San Marcos. Esta es la versión completa y fiel de lo que paso y es algo que me he visto obligado a aclarar por la seguridad y bienestar de los miembros de Nèon que viven en Perú.



3.-El que escribe estas líneas y Nèon fueron de los pocos que creímos en la generación de los 90 y ahora da risa que mucha gente que nunca tuvo un protagonismo en la década pasada y que nunca creyeron en esta nueva generación de creadores, ahora se pretendan erigirse como los canonizadotes de la lírica de los 90.Peor papel desarrollan gente vieja y decadente como Lauer y Montalbetti por tratar de agradar a la generación del 2000 y mostrar su “inefable” visión sobre la poesía ultima peruana.


4.- Me indigna que se toque el tema de la violencia en Perú durante la guerra por parte de escritores “Andinos” que jamás tuvieron una crítica fuerte y publica contra la dictadura de Fujimori. ¿Donde estuvo en aquella época Miguel Gutiérrez?, para quien: “Guzmán es el principal filosofo peruano del siglo XX” o el iconoclasta Reynoso?

La ultima novela de Alonso Cueto a pesar de varias falencias técnicas en la descripción de las zonas marginales de Lima y Ayacucho y de su poco trabajo en los personajes del Perú Profundo, su novela reitero la veo básicamente como una obra de culpa y redención que me suena mas autentica y verosímil que casi toda la obra de los andinos sobre el tema. Debo aquí señalar la excepción del escritor Dante Castro entre los autores denominados “andinos”, quien si me parece coherente entre su discurso y praxis política.



Para finalizar debo decir que acabo de publicar una novela titulada American Deat Of Life en la cual abordo el tema de la violencia desde mi punto de vista, lastima que esta obra se difunda más en España que en mi propio país. Solo quiero finalizar diciendo que mas allá de las agresiones hacia Nèon y mi persona, nuestros triunfos en el exterior serán nuestra mejor carta de presentación, como decía El Quijote:”Los perros ladran, señal que avanzamos Sancho”.


Atte.

Leo Zelada


Madrid, 22 de abril de 2006

(foto: Zelada con MVLL)

Libros desapercibidos


A veces libros bien escritos o interesantes tienen el estigma de haber sido -por diversas razones- mal editados, publicados en editoriales de poco o ningún prestigio, o simplemente en empresas de publicación que no tienen ni idea de marketing, publicidad e incluso diagramación atractiva.
El libro del filósofo español Miguel Ángel Quintanilla, Filosofía de la Tecnólogía (2006), prologado por Mario Bunge nada menos, es un caso de estos. En este libro el autor introduce al lector en las profundidas luminosas de los fundamentos de la filosofía de la tecnología contemporánea, y desasna a más de uno sobre, por ejemplo, las relaciones entre ciencia y tecnología.
Solo una cita: "el concepto de eficiencia, que es fundamental en la técnica, prácticamente no juega papel en la ciencia. El concepto de verdad es fundamental en la ciencia, en mi opinión, pero prácticamente no juega ningún papel en la técnica. Una teoría tecnológica puede ser falsa, pero si es efectiva, da igual. En cambio, una teoría científica se pretende que sea verdadera, aunque sea inútil."

[Foto: el autor junto al filósofo Mario Bunge]

Notas Moleskine cierra

Una mala noticia para los blogoadictos: el blog de Iván Thays cerrará en menos de quince días. Es una pena porque siempre estaba actualizado y había un pluralismo que no se respira en otras zonas de noticias.
Esperemos que la decisión abrupta de Iván sea temporal y regrese a las canchas. Desde aquí un gran saludo y respetos por alguien que respira literatura y tiene al placer de la buena lectura como único "objetivo estratégico". Continuemos.

22.2.06


Ildefonso narrador: ¿un mal paso?


Un joven estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la especialidad de Derecho, nos hace llegar esta original lectura del libro ganador del último Premio de la Asociación Peruano Japonesa, El Paso, del poeta Miguel Ildefonso. Atención con la forma en que este aficionado estructura su reseña.

Miguel Martinez Sánchez

El texto del poeta Ildefonso está lleno de contradicciones. Por ejemplo, empieza así: "Desde niño, me gustaron las canciones folk norteamericanas: el country". Confundir el folk con el country es un problema. Otro mayor es que el narrador afirme eso y cite abundosamente en los demás cuentos a grupos de rock, y por otro lado pretenda venderse, como ha hecho en algunas entrevistas, como un escritor maldito del Perú profundo, amante de la chicha, el wayno y el huaylarsch, que creo que es de su tierra.

El estilacho

Entré a Crisol y vi en un estante un montón de libritos verdes bien ordenados. Los libros de Ildefonso. Un poeta proletario y chichero con estante propio en la librería más cara de Lima. Avancé y pedí a la dependienta: deme El paso. Qué?, me respondió ella. El Paso, señorita, que no ha visto la entrevista a Miguel Ildefonso en el canal Siete? Yo solo veo cable, joven, me dijo, y se paró para rebuscar el libro en la zona de autoayuda.
Acá está, le dije, apuntando el estante con mi dedo, mientras me rascaba el teste izquierdo dentro de mi bolsillo. Fue a traerlo, pude ver sus nalgas gorditas bajo su faldita corta de vestir. Pagué y salí corriendo de ese sitio. Tanta plata para una reseña que ni me van a pagar, me dije, mientras leí los primeros cuentos, decepcionado, en la combi.

The structure

No se puede llamar cuentos a la mayor parte de estas narraciones. Son fragmentos, pequeñas anécdotas bien constituidas por un estilo preciso, gracioso. El narrador, como si se tratara de poemas, está más preocupado por cómo dice las cosas que por las cosas que dice. Y por eso no dice nada.
Cervecitas por allá, musiquita por acá, hembritas, burdeles, viajes, y se acabó el libro. Eso sí, está bien estructurado como libro. Los cuentos se apoyan entre sí, dan una imagen global. Hay "finura en el detalle" como dice el narrador Alonso Cueto, pero discrepamos con él cuando afirma que hay "profundidad en la visión".
Todo lo contrario. Es un relato superficial pero bien escrito, intonso y bien construido. Un auténtico híbrido entre escritura chicha seudoposmoderna e ínfulas de cosmopolitismo de quinta. "Yo no soy fanático de nada, solo digo que me gusta el country porque viene al caso, así como, por otra parte, me gusta Beethoven o Pink Floyd o Chacalón".

La ideología

El Paso es la exacta expresión del peruano desarraigado, arrancado de su cultura por las necesidades económicas y académicas. El narrador de este libro es un ser arranchado de sí mismo en el que los flecos de su identidad rota y raída dejan ver arribismo, trivialidad, sensualismo pintado de forma atractiva. En suma, la intrascendencia hecha arte. Arte del bueno, eso sí.

[Miguel Ildefonso, poeta y narrador]

Noble Katerba: crónica de un reencuentro no anunciado

El grupo Noble Katerba fue el que más fe en la poesía, que no en la politiquería, tuvo en los cada vez más lejanos años 90. Sus integrantes, hoy dispersos por todo el mundo, intelectual y físicamente hablando, tuvieron una reunión hace unos meses. Esta es la crónica de dicha reunión -cabeceada con una reseña- escrita por uno de sus más conspicuos integrantes.


Leoncio Luque

1

Después de muchos mails, telefonazos, cruce de información, confirmación y reconfirmación, entre risas, los integrantes de Noble Katerba quedamos en reunirnos a las diez de la mañana, en la casa de Roxana Crisólogo, Malecón Cisneros, Miraflores, Lima, Perú, frente al mar de Grau y al monumento del Parque del Amor.
Yo estaba preocupado de que a esta reunión asistiera la mayoría de los integrantes de NK; se les comunicó a Gonzalo Málaga y Manuel Cadenas. Pasé por la casa de Pedro Perales muy temprano, para confirmar su participación. Llamé a Johnny Barbieri; quedamos en el Parque Kennedy de Miraflores; llegó puntual. Fuimos al encuentro de Roxana, nos perdimos, pero igual llegamos a su edificio con la dirección en mano. Hicimos una llamada para confirmar. Una vez confirmado, subimos al quinto piso. Una amable Roxana nos acogió y nos presentó a su esposo.
Pedro Perales estaba presente. Había llegado con antelación. Pasamos a una sala con vista al mar. Allí estaba Trilce, su hija. Comenzó la reunión, vimos lo que nos había convocado: el libro de Noble Katerba, una muestra de poemas, testimonios, biografías y bibliografías.
En la reunión se habló sobre el proceso de la poesía peruana de los noventa, sobre los insultos y diatribas que aparecían colgados en las páginas virtuales. De la información sesgada que se daba conocer a través del Internet sobre el panorama de la poesía de los noventa. Sobre la construcción de componendas que se manejaba en las páginas culturales, para consagrar a los amigos, y también de las antologías armadas sin rigor poético ni criterio, que aparecieron en estos quince años.
Pero también de la importancia de definir la configuración del libro, a ser publicado por la Biblioteca Nacional de Perú, y del compromiso que se había adquirido con esta institución.
Hablamos sobre la falta de tiempo de Iván Segura que enviaba sus mensajes y de esa cortedad para comunicarse con nosotros. Donde señalaba, eso sí, estar enterado de las conversaciones que se suscitaban a través del correo. Temas pendientes que se resolvería a través de Hablemos sin tapujo. Un debate que nos permitió madurar la idea de publicar el libro de Noble Katerba motivo de esta nueva reunión postergada tantas veces y por años.
Ya había pasado dos horas de reunión, cuando hizo su aparición sorpresiva Iván Segura, a quien suponíamos en Francia, más exactamente en Lyon. Roxana no sale de su asombro, e Iván, como si no hubiera pasado nada, saluda, y nosotros atinamos a abrazarle efusivamente. No habíamos advertido que unos minutos antes la hermana de Roxana había anunciado la llegada de Iván Segura. Roxana había dicho que Iván estaba en Francia, que era imposible.

2

Este encuentro inesperado no pasaría de ser una mera anécdota sino fuera porque Iván Segura es un poeta comprometido con la poesía y con el colectivo Noble Katerba, que durante estos quince años ha establecido un vínculo de afirmación poética a través de su estancia en Francia y su lealtad poética.
A Iván Segura lo conocí a comienzo del año 1989, cuando aún era integrante activo del grupo Mural, de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Federico Villarreal, donde participaban Roxana Crisólogo, Gonzalo Málaga, Teddy Panitz, Armando Agüero, Raquel Alvarez y Milagros Lazo, en recitales de poesía.
Con Iván, aún muy joven, de diecinueve años, establecí amistad muy especial y de mutua admiración, por su precocidad en la lectura de la poesía universal. Es a través de él que conocí ampliamente la poesía de Jorge E. Eielson. Siendo al mismo tiempo un nexo importante y vital que permitió establecer un contacto de unión libre para formar el colectivo Noble Katerba, que en principio se venía gestando con Neo Babel y Estigma, grupos poéticos de la Universidad Federico Villarreal.

3
Bosque de Formas: un libro de contemplación y búsqueda de sentido
Jorge Iván Segura se descubre en este libro como "centro del sentido", aquel que construye su camino desde el centro de la contemplación; un mundo observable y observado. Poeta que se expande en el resquicio de las palabras sin miedo, y se rebusca en el sentido de la contemplación por medio de alguien "la boca de un dios/ que no es el hombre/ pero sí/ el nombre de Dios".
Hay una reacción y búsqueda de relación con la contemplación y el sentido del cuerpo, a través de un bosque de imágenes, que permite recorrer y reconocer el mundo interior, como movimientos de antítesis, que se da en nuestra naturaleza donde el tiempo-espacio–tiempo–sentido-contemplación, se trasmite no solo a través de los paisajes que recorre la poesía de Iván Segura, sino por dos momentos: contemplación y reflexión poética que nos acerca a la vida terrena.
Bosque de formas es un libro de sentido y contemplación que acontece alrededor del hombre, e interroga sin preguntar, pero observa "desde el fondo de un espejo/ la eternidad trocada en ojos", para saber, sobre los espacios que abarcan el "origen y término" de lo que nos rodea, haciéndonos reconocer, descubrir los elementos que la naturaleza nos da, con su historia y sus elemento de destrucción.
Bosque de formas se presenta bajo un bosque de signos que nos dibuja imágenes de transformación permanente, de perecimiento, pero "contemplando (siempre) lo suyo lo mismo" desde aquello que desfila bajo las preguntas sin respuestas, para reconocerse y afirmarse en los "ojos de la realidad", que el poeta asume como suyos, y luego "esperar el sonido de la noche y al fin abrir nuestros brazos" en forma solidaria y aceptarlo todo "en ese hoyo profundo del fuego que perenniza" y que le da trascendencia a los seres dispersos.
La destrucción a que apela Iván en sus imágenes, significa para mí una construcción de vida que "enriquece los nacimientos/ nacientes mariposas/que ya vuelan, que remontan a su lugar de inicio/ hacia donde tu visión de perfectible lince/es muerte de sabiduría o sabiduría/ rehaciéndose incesantemente". Es una destrucción que deviene en vida, una muerte que se viste después de una noche, en luz de vida; una eterna lucha de llamarada que se contempla en la reflexión.
Su poesía camina sobre un camino de " tronco de vidrio irrompible", que se rompe solo para rehacerse nuevamente e iniciar el nacimiento de un nuevo ser que nace "dejando pasar la luz de la luna a tu rostro/ mientras tú sientes belleza". Ese goce de belleza que se siente y es irrompible, es lo que se siente cuando las imágenes de los poemas de este libro se apoderan de nuestra conciencia, sin importar lo que dice, sino lo que es, como prolongación de nuestra existencia.
Bosque de formas es un libro de contemplación de vida, muerte y vida, que nos despierta vínculos con el entorno real e imaginario a través de esa experiencia, que "ahora camina entre ciénagas que todo te negaron/zonas que igualan tu conciencia en la conciencia de otros/admitiendo una búsqueda semejante a gloria o derrota". Un libro que a través de esa contemplación-poesía nos permite leer con sabiduría, las formas, las imágenes, los colores, la naturaleza que se eterniza en esta "presencia permanente", que es este libro y que "como libros que abren sus hojas al tiempo", avanza como esa oruga lamiendo los sentidos, la naturaleza muerta, orgánica, inorgánica en ese terreno "lleno de árboles que dan hacia el abismo." Pero que nos permite salvarnos de este abismo, a través de la poesía.
Destrucción–amor–nacimiento–serenidad no es nada sin ese "centro del sentido" que Iván Segura nos lanza como salvavidas, al inicio de su Bosque de formas, para entender lo que es, su poesía. Un libro que se construye sobre un hilo conductor que es el sentido, recuerdos que se recrean en imágenes y vislumbran una relación de naturaleza–cosmos–cuerpo–sentido–contemplación. A través de ese yo poético, Iván observa un mundo orgánico e inorgánico que va más allá de nuestro entendimiento.

4

La caminata de Noble Katerba se inicia en los noventa en la poesía peruana y sus integrantes han marcada una huella poética que con el tiempo ha madurado en reflexión y madurez. Un camino amplio, gestado y construido, con esa experiencia colectiva de la que Iván Segura participa y hace conocer a través de su poemario Bosque de formas, que se publica en octubre de 1997 y sale a la luz en silencio, con intensidad propia de cada palabra impresa que "contempla y descubre" un mundo poético y camino particular.

[Imagen: poeta Roxana Crisólogo, fundadora del grupo, en los años noventa]

21.2.06

Garcilaso: todos los nombres y la conveniencia de llamarse Inca





Roberto González Echevarría dirige la cátedra de Sterling en Literatura Hispánica y Comparada en Yale, y ha publicado en el Fondo de Cultura Económica Crítica práctica/Práctica crítica. En el número inaugural de la revista Hofstra Hispanica Review acaba de publicar un interesante ensayo sobre Garcilaso el Inca y sus cambios de nombre.
"El primer nombre de pila y apellidos del Inca -nos dice RGE-, se los puso su padre, Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, en honor de un bisabuelo por vía materna. Esta fue la entrada del escritor en el laberinto burocrático en el que quedaría enmarañado el resto de su vida". (cursivas nuestras).
En nota a pie de página, el autor despliega otra idea estimulante. Plantea, siguiendo a Juan Bautista Avalle-Arce, que otorgarse el título de Inca en tiempos de la Conquista "era ponerse por encima de los conflictos raciales, sociales y religiosos de la época". Ser "inca", a diferencia de ser judío o musulmán, no implicaba una oposición a la religión predominante católica.
"Declararse "inca" o "indio", como hace el Inca (Garcilaso), no equivalía al lugar común de la crítica contemporánea de ser "otro", siempre que se siguiera siendo cristiano", complementa González Echevarría.
Un novedoso enfoque sobre nuestro inacabable Garcilaso.

[imagen: El agudo investigador Roberto González Echevaría en su estudio]

20.2.06


Un nudo más al Quipu


La inciativa feliz de Gustavo Faverón, de dar oportunidad de publicación a creadores de provincias, ha tenido una respuesta aluvional al parecer, a poco más de un día de lanzada. Ya se pueden leer dos textos seleccionados en el flamante blog del proyecto: www.quipu1.blogspot.com.
Fiel a su estilo democrático, Faverón ha llamado a la poeta Victoria Guerrero y al narrador Luis Nieto a formar parte del grupo de lectores de Quipu. Desde acá agregamos un nudito a esta iniciativa y proponemos al crítico Marcel Velázquez como posible lector. Sabemos de su interés por la literatura de provincia, y de su seguimiento sobre todo de la narrativa relacionada con la violencia política en el Perú.
Ojalá que está estupenda iniciativa conserve la fuerza y se proyecte a todo el Perú. Depende también de los bloggers. Hasta ahora solo he visto "rebotada" esta nueva en www.notasmoleskine.blogspot.com.
(Hago un llamado a mis amigos de las revistas literarias puneñas Pez de oro y Lágrimas de cocodrilo a unirse a este proyecto).


[En la foto: quipu hallado en Caral. Los quipus surgieron en la Costa.]

Un blog de interés


Daniel Salvo, a quien acabo de conocer vía electrónica, tiene un interesante blog de ciencia ficción, literatura gótica y fantasía, titulado "La casa de Jarjacha" (www.jarjacha-wasi.blogspot.com).
Allí el lector puede encontrar reseñas y ensayos de esa temática. En su último post, Daniel se refiere al reciente libro del narrador londinense Michael John Harrison (Londres, 1945), un autor de fantasía de lectura "difícil", por tratarse de lo que se ha venido a denominar "fantasía adulta", muy distante de las propuestas de una Rowling e incluso de un C. S. Lewis.
Saludamos este blog y que siga adelante.

(En la imagen: ilustración de uno de los libros de M.J. Harrison)

19.2.06


Mixturas

* En la excelente página de literatura y crítica chilena www.letras.S5.com, acaban de publicar un ensayo del narrador Max Palacios (Chiclayo, 1973) sobre Cielo estrellado (Santo Oficio, 2004), de Víctor Coral.

*En la sección Luces del diario El Comercio se publica una nota sobre la favorable respuesta crítica que ha tenido en medios íberos la novela ganadora del prestigioso Premio Herralde 2005, La hora azul, de Alonso Cueto Caballero (1954). Chequeen bien los Stagnaros, Aguirres y Ágredas...

* Hay una interesante reseña extensa de Carmen Ollé hoy (19) en el diario La Primera -a propósito, su página de "Culturales" es atendible- donde ausculta el último libro de Grecia Cáceres y también Pez, reciente poemario de Mariela Dreyfus.


[En la imagen: narradores Alonso Cueto y Dante Castro]
El Anfitrión de Jorge Edwards y la reactualización del mito fáustico del siglo XX: El Fausto criollo, el Fausto moderno
Continuamos con nuestra política de colaboraciones. Una joven egresada de la PUCP Literatura ausculta el Fausto de Jorge Edwards. Atención con esta joven vate que es completa: poeta, narradora y ensayista.


María Fernanda Munizaga

"El vulgo siempre piensa en el alma, en la venta del alma, que es una entelequia, y que no sirve, si vamos a lo concreto, de mucho. En cambio, los pasados, con su diversidad, su ocasional belleza, su tristeza, su corrupción, sus vergüenzas y sus minutos de gloria..."
El Anfitrión p.113

Los anteriores Faustos son hombres de estudios, y en la mayoría de los casos, magos; todos ellos insatisfechos con los límites de su sapiencia. La quisieron agotar al límite y vivir intensamente pero están insatisfechos de los poderes de su propia mente. "¿Con el concurso de qué fuerzas, naturales o sobrenaturales, divinas o diabólicas, descifrar, para dominarlos mejor y jugar con ellos sin trabas, los arcanos de un mundo que se resiste a nuestras investigaciones más apasionadas? A Fausto le importa poco, con la urgencia febril de su deseo.”(Bricout, B. La Mirada de Orfeo, 87-88)
En El Anfitrión no encontramos al mago estudioso ni a un genio creador como en Thomas Mann. Faustino es, ante todo, un hombre común y corriente con lo que podríamos llamar "únicas singularidades" de ser hombre de izquierda, intelectual y exiliado. Pero lo que a él lo hace digno de la mirada diabólica es su secreto deseo de poder. El poder político, firmemente deseado, pero a la vez oculto que reúne en sí la mezcla de ideologías que son reflejo de su infancia aristocrática y su formación de adulto joven en las canteras del partido comunista.
En la novela de Edwards, la sabiduría es cambiada por el liderazgo político ante hombres tan divididos entre el capitalismo y el comunismo como él mismo. Esta división de carácter ideológico se repite en la división geográfica en Berlín, el comunismo encerrado al interior del muro de Berlín. Faustino mismo se asemeja a Berlín: se ubica dentro de un ambiente socialista, tal como la ciudad de Berlín se encuentra en el corazón de la República Democrática Alemana (socialista), pero es rodeada por un muy fuerte y vigoroso lado burgués y capitalista que encierra a Faustino y camaradas en una burbuja que los aisla y protege de las influencias económicas aceptadas por la mayor parte del mundo.
En Chile, aunque tambien hay esta mezcla en los compatriotas de Faustino, se ve físicamente expuesta de manera clara en el contraste entre el manicomio y la bolsa de valores. Además, el pasado aristocrático de Faustino se muestra en el mundo rural de Talca, mientras que su presente socialista es representado en su viaje por el Santiago 'subterráneo' a donde es llevado por Apolinario para que se encuentre con sus camaradas. Es así como estas divisiones están representadas de manera geográfica pero también intervenida por la mano del hombre.
El hombre moderno ya no se parte en la dicotomía del poder y el saber. Si bien es cierto que el saber, la sapiencia, es una forma de poder, también es cierto que el poder por sí mismo puede gobernar sin ayuda de la sabiduría. La tríada "saber/poder/tecnología" se hace más presente ahora, cuando la capacidad de manejo de la tecnología no implica necesariamente ni el conocimiento ni el poder. Asimismo, la sabiduría no está relacionada directamente con el poder ni con la tecnología. El caso del poder es un poco más complejo: no necesariamente supeditado a la tecnología ni a la sabiduría, el poder sí necesita de ellas, puede servirse de ellas por terceras personas, manejarlas y hacer con ellas lo que le plazca. El hombre moderno de este modo no necesita de la tríada en conjunto.
Si bien Faustino no necesita un conocimiento sobrehumano, ni tampoco de toda la tecnología disponible (cosa que Apolinario sí necesita) para adquirir el poder. Apolinario, por su parte, sí necesita del conocimiento, aquí expresado como el manejo de información; también necesita de la tecnología (como su misteriosa máquina voladora), pues por medio de ella se moviliza, y hasta llega a dar la impresión de que puede estar en muchos lugares a la vez.
En El Anfitrión la semántica cristiana medieval se ve reemplazada por la cosmovisión del hombre moderno del siglo XX. El alma deja de ser el bien más caro al individuo, y pasa a ser su identidad, una identidad definida necesariamente por el pasado personal. Es por ello que el objeto del contrato en El Anfitrión pasa a ser el pasado y no el alma, como lo había sido en los Faustos anteriores. Es más, Apolinario, incluso, se mofa de las preocupaciones cristianizantes de Faustino en torno al juicio final y, posiblemente, su alma.
Como en las novelas anteriores que retoman el mito fáustico, el diablo también adopta las formas modernas de la época. Viaja en máquinas voladoras, tiene todo tipo de contactos y se comunica por teléfono. Sus disfraces son físicos, no transmutaciones explícitamente mágicas. Aquellas cosas con las que va tentando a Faustino, sin embargo, pueden seguir pareciendo las de siempre: sexo, poder, dinero; pero están envueltos dentro de un contexto moderno y reactualizado con apariencia realista.
La forma medieval y ocultista del pacto, que involucraba ritos y perturbadores actos mágicos que involucraban la sangre, es reemplazada por acuerdos civilizados notariales que, de no poderse concretar, pueden ser sustituidos temporalmente por acuerdos verbales comunicados por el teléfono, tomado como epíteto de las comunicaciones modernas.
El Fausto (Faustino) de El Anfitrión, tiene además preocupaciones distintas a las de los Faustos anteriores. Se involucra directamente con la situación política tanto mundial como chilena de fines del siglo XX: el enfrentamiento entre el comunismo y el capitalismo. Este enfrentamiento incluso lo lleva dentro de sí, y lo que busca secretamente es el poder para poder resolver este conflicto en Chile aun si para ello tiene que sacrificar su identidad propia. Su duda entre capitalismo y comunismo solo puede ser resuelto perdiendo su identidad y por ende haciéndolo todo un punto muerto.
A través de estos puntos, todo el mito se ve reactualizado y llevado a la realidad política y cultural de la literatura latinoamericana de fines del siglo XX.
Bibliografía
----. Storia del dottor Johann Faust, ben noto mago e negromante, di come si é promesso al diavolo per un determinato periodo della sua vita, di quali straordinarie avventure egli fu protagonista o testimone in questo tempo, fino al momento in cui ricevette la ben meritata mercede. (Traducción del Faustbuch anónimo editado por Johann Spies en 1587 en la ciudad de Francfort) En: http://www.psyco.com/memoriali/autori/letterature/Faust.pdf
Berman, Marshall. El debate modernidad - postmodernidad. Compilación y prólogo de Nicolás Casullo. Buenos Aires: Ediciones el cielo por asalto, 1993.
Berman, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire: la experiencia de la modernidad. Madrid: Siglo XXI de España editores, 1988.
Bricout, Bernadette (comp.). La mirada de Orfeo: los mitos literarios de occidente. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, 2002.
Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1995.
Campbell, Joseph y Bill Moyers. El poder del mito. Barcelona: Emecé editores, 1991.
Corso, Gregory. "El anhelo fáustico: mito, ideología, ciencia e imaginario". En: La Antropología cautiva en Babilonia. Agosto 2005. http://www.anthroblogs.org/antropologia/archives/2005/08/el_anhelo_faust_1.html
Edwards, Jorge. El Anfitrión. Buenos Aires: Alfaguara, 1997.
Franco, G. "O dinheiro como veículo do Mal". En: http://www.econ.puc-rio.br/gfranco/Dinheiro_como_veiculo-do_Mal.htm
Franz, Paola. "Storia del dottor Johann Faust, ben noto mago e negromante come si é promesso al diavolo per......". En: Agenzia Stampa. Anno 1, Numero 11, Mercoledi 19.06.02. http://digilander.libero.it/AgenziaStampa/Venereologia/faust011.htm
Goethe, Johann W. Fausto. Traducción de Elisa Dapia Romero. Barcelona: Edicomunicación, 1999.
Gubern, Román. "Encuentros y semblanzas". En: http://www.bib.uab.es/pub/analisi/02112175n24p163.pdf
Huamán, Reinhard. "El Fausto de Goethe: la refracción de un mito". En: http://www.triplov.com/coloquio_05/reinhard.html
Mann, Thomas. Doktor Faustus. Barcelona: Edhasa, 1991.
Marlowe, Christopher. La trágica historia de la vida y muerte del Doctor Fausto. Edición de Julio César Santollo y José Miguel Santamaría. Madrid: Ediciones Cátedra, 2001.
Piña, Juan Andrés. "Jorge Edwards y "El Anfitrión": Fausto criollista, demonio travesti". En: Revista de los libros. No. 1 abril 1998.
Pruscha, Wolfgang. "Faust: la transformazione di un 'vagabondo, chiacchierone, giramondo e spaccone'...". En: http://www.criad.unibo.it/galarico/lingue/tedesco/faust.htm
Ribadeau, Francois. Historia de la magia. Barcelona: Plaza & Janes, 1973.
Schulz Cruz, Bernard. Las inquisiciones de Jorge Edwards.
Watt, Ian. Mitos del individualismo moderno: Fausto, Don Quijote, Don Juan y Robinson Crusoe. Cambridge: Cambridge University Press, 1999.

Conmovedora carta de participante del concurso de novela del BCR


El blog de Gustavo Faverón (www.puenteaereo1.blogspot.com) siempre proporciona cosas interesantes a los amantes de la literatura. Esta vez reproducimos una carta al parecer desesperada del escritor Julio César Vega, donde expone su frustración por no haber sido considerado en el último resultado del concurso del BCR. Dicho concurso ha premiado solo novelas históricas hasta el momento, cuando es un concurso general de novela.
Conservo hasta los errores ortográficos del original, para que no se diga que lo "tergiverso".

OfuscadoAngustiadoDesesperado

Mil disculpas. La información que aparece en la web del BCR (www.bcrp.gob.pe) no fue modificada el dia que dijeron que iban a dar los resultados. Cualquiera que leyera la información hubiera creido que eran los resultados de la última versión. En la web aparecía como ganadora la novela: "Memorias desde un tubo de Neón". Y el libro ganador fue publicado como: "El sol salía en un chevrolet amarillo". En realidad son el mismo texto ganador. Esa fue la razón de mi confusión. Pensé que eran dos textos totalmentes distintos y que pertenecía al presente año. Pido mil disculpas por el gravísimo error. El Sr. Gustavo Faverón tiene razón. Me apresuré a dar opinión al respecto. Y sí, tiene razón, presenté una novela al mencionado concurso. Y recién me entero gracias a él, que la feliz ganadora es Zoila Vega Salvatierra. Me alegra mucho que sea de Arequipa, tierra que amo mucho. De verdad, mil disculpas, pero espero que comprendan que ha sido un momento dificl para mí. Tengo 29 años, estoy en un momento muy... de mi vida. Llevo conmigo esta novela desde hace 10 años, corrigiendo y corrigiendo, quedó finalista en la versión del concurso de hace 3 años. Cuando existió la posibilidad de ser publicarla, sucedió un hecho lamentable con el posible editor. Cuando la iba a presentar al año siguiente al concurso BCR, el gobierno le quitó el presupuesto al Fondo Editorial y ese año no hubo concurso. Ha sido negada por las dos únicas editoriales formales que hay en el Perú. En fin. Es una novela que ha tenido dede su gestación todo en su contra. Y ha quedado ahí mi propia sangre, mis personajes que alguna vez me salvaron la vida. Bueno, creo que ya cumplió su cometido. Es la última vez que presento "Días y noches con un Demonio en el Ojo izquierdo" a un concurso o a cualquier posible editor. Publicaré en mi blog el primer capítulo, antes de mandarla al fuego definitivamente e irme lejos...julio césar vega

(En la foto, el escritor Julio César Vega)

Se produjo un error en este gadget.