31.5.06

Sale Revista de Libros en Perú

Un proyecto largamente acariciado y necesario se hace realidad. Revista de libros se propone como una alternativa a la falta de espacios para el comentario y análisis de libros en los medios de comunicación masivos.

Sin ánimo de competir con nadie, la revista quiere ofrecer mejores condiciones de publicación y libertad de opinión a escritores, especialistas en literatura y buenos lectores que quieran ofrecer al público que compra libros -que crece lenta pero sostenidamente- sus puntos de vista e impresiones sobre las novedades editorales que llegan al Perú o que aquí se generan.

En su número inaugural, esta revista de dirección comunitaria trae reseñas de escritores nacionales como Ezio Neyra, Johan Page, Gabriel Ruiz-Ortega, Max Palacios, Doris Rodríguez, entre otros.

Los libros reseñados son los siguientes: Guardianes de la intimidad (Mondadori), de Dave Eggers; Oriana Fallaci se entrevista a sí misma (El Ateneo); 2666 (Anagrama), de Roberto Bolaño; Tokio Blues (Tusquets), de Haruki Murakami; Patrimonio (Seix Barral), de Philip Roth, y La habitación del suicida (Zignos), de Miguel Ruiz Effio.

El tiraje inicial, nos cuentan los editores, es de 1000 ejemplares, la publicación es mensual, la impresión a todo color, en formato A4 y papel cuché. Más datos sobre esta novísima revista al número 92882848. !!Buena suerte!!

Nota: los editores de la revista -que prefieren el anonimato- nos informan además que la revista es de distribución gratuita en librerías, universidades, centros culturales.

Obras esenciales de Apollinaire comentadas por Abelardo Oquendo

En su columna de La República de hoy, el doctor Abelardo Oquendo se refiere elogiosamente a la traducción, por parte del poeta y editor Rubén Silva, del tomo primero de las Obras esenciales del vate francés, uno de los fundadores de la poesía moderna.

Luego de ensalzar la traducción y el hecho de que la publicación sea bilingüe –con reproducciones facsimilares de las primeras ediciones de los poemarios, se le escapó este importante dato al doctor– Oquendo remarcar que este tipo de publicación es “especialmente extraña en tiempos como los que corren, en los que las grandes editoriales de occidente vienen pasando a manos de grupos financieros nada afines a Mecenas y los editores vocacionales son reemplazados por administradores de empresas que compiten por las utilidades”.

Cómo disentir con la lucidez mostrada por el doctor Oquendo. Larga vida a la poesía.

(Fotografía: Guillaume Apollinaire, poeta y soldado)

Novedad de Matalamanga: Perros héroes, de Mario Bellatin

En cortés correo electrónico el editor Ezio Neyra nos avisa de la publicación en el sello Matalamanga de dos libros: Perros héroes, de Mario Bellatin, y El robo de la espada, de Alfredo Valle Degregori.
A continuación lo que dice Matalamanga en su página sobre el esperado libro de Bellatin.

"Un hombre inmóvil, amante de los Simpsons, es considerado uno de los mejores entrenadores de Pastor Belga Malinois del país. Comparte la casa con su madre y su hermana, quienes atienden un raro negocio en el primer piso, su enfermero-entrenador y treinta Pastor Belga Malinois adiestrados sabiamente para matar a cualquiera de un solo mordisco en la yugular. Ésta, claro, podría ser la imagen de un núcleo familiar cualquiera, si no fuera porque algunos visitantes, de los pocos que merodean por allí, perciben una atmósfera que guarda relación con lo que podría ser considerado el futuro de América Latina.

Mario Bellatin, uno de los escritores latinoamericanos más reconocidos de su generación, y poseedor de un estilo y un mundo propios, nos presenta nuevamente una novela imaginativa, profunda y lírica que calza perfectamente en una obra que ya es referente inevitable de la literatura en castellano de nuestra época."

(Fotografía: el autor)

29.5.06



Novela utópica y distópica: definiciones

Reaparece nuestro colaborador Orlando Larco con un artículo sobre futurismo, ciencia ficción y utopía. He agregado algunas notas e intentado convencer al autor de sacar el título de una novela, sin resultados como se darán cuenta.


La palabra “utopía” fue acuñada por sir Thomas More en su tratado de 1516 De optimo reipublicae statu deque nova insula Utopia, aun cuando el concepto se puede remontar a los clásicos griegos, en específico a Platón (Timeo y sobre todo Critias*, donde describe La Atlántida).

Fue More el primero en dar una imagen ordenada, racional y verosímil de un mundo mejor, un cosmos construido en oposición al mundo real, degradado y corrupto –repárese en que cuando More escribió su libro estaba encargado de una misión económica en Bruselas, en contacto directo con las miserias económicas de la Europa renacentista.

A esta primera característica debemos sumar otras, presentes algunas ya en utopistas inmediatamente posteriores a More, como Tommaso Campanella y Francis Bacon, pero con absoluta claridad en ciertos novelistas modernos: Ernest Jünger, Anthony Burguess y J.G. Ballard, entre otros. Un rol básico incluiría:

1. Proyección en el tiempo: el topos descrito debe estar ubicado en el futuro.

2. Régimen autoritario y sistema judicial, social y económico cerrados.

3. Existencia de un personaje disidente o héroe antiestablishment.

4. Crítica velada o abierta al progreso tecnológico y al poder.

5. Persecución y eliminación de todo ente o forma de disturbio del sistema imperante (amor, sentimientos, cultura, humanidad).

En términos generales, podemos distinguir dos tipos de utopía: la utopía positiva o tradicional (la de More por excelencia; o la de Fourier, aunque excesiva), donde se propone una alternativa mejorada al mundo actual; y la antiutopía o distopía, que constituye una visión negativa del futuro a partir de la proyección de las condiciones actuales de la sociedad.

Entre el siglo XVII y el siglo XIX, las utopías descritas por los novelistas que tocaron este género (el de la novela utópica) se restringieron a elaborar propuestas más o menos alternativas al entorno que les tocó vivir, vislumbrando algunos de ellos (William Morris, Samuel Butler, Nathaniel Hawthorne**) la posibilidad de que el futuro del hombre sea muy distinto a lo que sus buenas intenciones proponían.

Recién es con el extraordinario narrador Jack London y su The iron heel (1908) que encontramos una utopía degradada, ubicada en el año 2700 d.C. y donde un disidente, Everhard, se opone a un régimen corrupto y opresor organizando un ejército secreto.

Otro ejemplo notable es el de H. G. Wells, que publica en 1923 Men like Gods, donde describe a un reino utópico como víctima de los apetitos de poder y dinero de los seres humanos. Tres años antes, sin embargo, el escritor ruso Eugéne Zamiatin iba a fundar la novela distópica moderna, con todas sus características, con Nosotros (1920), que vale la pena reseñar brevemente.

La acción se desarrolla más o menos en el siglo XXX, tiempo en que la población del planeta se ha reducido a unos cuantos millones de seres humanos sometidos a un Estado Único y que viven en una megaciudad cubierta por un cristal del cual nadie puede escapar. El conflicto surge cuando el protagonista, D-503, conoce a I-330, una hermosa muchacha que lo hace descubrir la existencia de los mefi, seres excluidos de la ciudad totalitaria y que buscan tomar el poder de esta invadiéndola.

Algunos estudiosos señalan que Brave new world (1932), de Aldous Huxley, y 1984, de Georg Orwell, publicada esta última en 1949, tomaron como paradigma a la novela de Zamiatin, y tal vez tengan razón. Pero si Zamiatin da la imagen general del universo distópico, Huxley hace énfasis en la antiutopía científica, mientras que Orwell incide en el aspecto político de un futuro indeseable***.

A esta breve nota sobre utopía y distopía narrativas tal vez valga la pena agregarle algunas diferenciaciones necesarias para marcar mejor su territorio o radio de acción.

Mientras que para la ciencia ficción tradicional el avance tecnológico es el elemento central del discurso, ya sea para potenciarlo o para criticarlo, para la novela utópica y distópica aquel es solo un elemento más, casi siempre denostado, dentro de un espectro más amplio.

La literatura ciberpunk, fundada en los años 80 del siglo pasado por Bruce Sterling y William Gibson, no es más que un momento dentro del profuso desarrollo de la ciencia ficción, y si bien como lo señala el mismo Sterling, toca (más bien asimila) algunos aspectos de la novela distópica, no termina de configurarse como un género independiente de la Sci-Fi.

Como reflexión final y provocación diremos que la ciencia ficción, aún la de la línea más dura o radical, nunca abandona el terreno utópico-distópico; en tanto que la ya venerable novela utópica abarca –más allá de sus logros estrictamente estéticos o narratológicos- aspectos mucho más amplios que el avance tecnológico, como por ejemplo la reflexión sobre el poder (Eumeswill) o la pervivencia del fenómeno religioso en el futuro (Rito de paso); aunque resulta evidente que cierta ciencia ficción ha tocado también, tangencialmente, esos y otros temas metatecnológicos. Pienso en la saga de Dune****, por ejemplo.


* Hay experiencias parcialmente vinculadas al utopismo en la antigüedad: el viaje a la Luna, de Luciano de Samosata (que puede ser el más antiguo antecedente de la Sci-Fi); la Ciudad de la Paz, de Teopompo de Quíos (s. IV a.C.) y la Isla de los Hiperbóreos, de Hecateo de Abdera. Hay un misterioso Yámbulo, citado por el historiador Diodoro de Sicilia, que concibe una Ciudad del Sol con casi todas las características de la novela utópica, además de ser referente directo de la obra del mismo nombre de Campanella.

**Se trata de The Blithedale romance (1952), una de las novelas menos conocidas del autor de La casa de los siete tejados. En ella se describe la vida y decadencia de la Granja Brook, un intento de fundar una comunidad utópica en el Estados Unidos de mediados del siglo XIX.


***En los últimos decenios ha surgido la ecotopía o utopía ecologista, sobre todo en Europa y EE UU, a partir de la publicación de Ecotopia (1975),de Ernest Callenbach. Se trata de la descripción de un mundo ideal donde el respeto a la vida y a la naturaleza tiene carácter axial.

****Tenemos en el cine ejemplos recientes de “invasión” de tópicos de la Sci-Fi y del futurismo. Por ejemplo 2046, de Wong Kar Wai; Código 46, de Michael Winterbottom, Aeonflux, de Karyn Kusama; Ciudad Natural, de Byung-Chun Min, y por supuesto las clásicas Alphaville, de Jean-Luc Godard; La naranja mecánica, de Stanley Kubrik; Blade runner, de Ridley Scott, Brazil, de Terry Gilliam.

[Imágenes: Portada de la edición en español de Nosotros (1920) y Aldous Huxley, maestro de la novela distópica]

Otorgan Premio Mariano de Cavia a De Prada

El diario ABC de España informa hoy que la edición 2006 del premio Mariano de Cavia, de periodismo y crónica, ha sido otorgado al autor vizcaíno de 36 años Juan Manuel De Prada, autor de Coños y La tempestad (Planeta 1997).

De Prada es habitual colaborador periodístico de los periódicos ABC y Blanco y Negro Dominical. Anteriormente ha obtenido los premios Julio Camba, y el de Periodismo de la Fundación Independiente, además del José María Pemán y el González Ruano.

El último libro publicado por el escritor español es La vida invisible (2003), que obtuvo el Premio Primavera de Novela, convocado por la editorial Espasa.

(Fotografía: De Prada, premios y mucha cultura)

28.5.06


Ibsen: 100 años de su muerte

Quién no ha oído hablar siquiera de las piezas Peer Gynt y la célebre Casa de Muñecas. Este mes se cumplen cien años de la muerte del dramaturgo noruego y la celebración será (viene siendo) vivaz en Europa.

Le Nouvel observateur informa que como parte de la fiesta está incluida la inauguración de un museo a su nombre en Oslo. Además, hace énfasis en la modernidad de la obra de Ibsen (1828-1906), que puede ser transformada, copiada a otros formatos y transmutada en filmes, danza, rock y videoarte sin perder su esencia.

Las celebraciones en Inglaterra, Shangai o Nuremberg resaltan la universalidad de los temas ibsenianos: “la lucha contra la opresión, la liberación de la mujer, la ética de los asuntos...”.

No hay que dejar de lado que la obra de Ibsen ha sido una muy especial fuente de inspiración. La pieza Hedda Gabler inspiró a Black Debbath, grupo de metal noruego, mientras que muchos rappers y cantantes populares han adaptado libremente otras piezas suyas. Nada como las celebraciones creativas y nada solemnes.

[Imagen: Puesta en escena moderna de Peer Gynt]

27.5.06


Ensayo sobre Rubem Fonseca en Confabulario

El ensayista Rafael Pérez Gay publica hoy en el suplemento Confabulario de El Universal de México un comentario extenso sobre la narrativa de Rubem Fonseca (1925), el notable escritor brasileño.

El ensayo recorre toda la bibliografía del autor, hasta su último libro recientemente aparecido, La Biblia y el bastón (2006). Entre otros adjetivos, Gay dice que Fonseca es “un escritor magnético” que domina “las artes mayores de la trama novelística” y caracteriza a sus personajes “con la marca indeleble de la credibilidad”.

Aquí algunos fragmentos: “…nadie ha calculado aún la cantidad de golpes que Fonseca ha dado en los teclados de las viejas máquinas de escribir y las computadoras en las que compuso sus libros. Una cantidad estrafalaria. En cambio, se puede calcular el alcance de su obra en el horizonte de las letras latinoamericanas donde Fonseca ocupa desde hace años un lugar central.

(…)

En una nouvelle publicada años después, en 1997, Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro, reaparece Gustavo Flavio avanzando rumbo al abismo. En algún momento de la historia ese escritor tocado por todos los dones y las maldiciones del destino apunta: “Tal vez sea ésta la mayor de todas las motivaciones para que alguien se vuelva escritor, para que el artista cree: el conocimiento que el ser humano tiene de su propia finitud, la certeza de que va a morir […] En cuanto a mí, ¿qué fue lo que me llevó a convertirme en escritor? Creo que la respuesta es sólo una: me gustaba tanto leer que pasé a escribir.

(…)

Las novelas de Fonseca son creaciones mayores, operaciones sinfónicas sostenidas no sólo en su asunto central sino, también, en subtramas extraordinarias, estudios rigurosos de temas que han pasado con gran naturalidad a su prosa. El veneno cataléptico de una clase poco común de sapo en Bufo y Spallanzani; los cuchillos, sus diversas clasificaciones y la mejor forma de usarlos (percor quiere decir perforar y cortar) en El gran arte; el arte de fumar puro, el origen de las marcas, la pertinencia de los tamaños, la construcción perfecta y el tiro sublime en Del fondo del mundo prostituto sólo amores guardé para mi puro.

(…)

A la caudalosa fluidez de su prosa, al manejo insuperable de los diálogos, a la densidad verosímil de sus personajes, Fonseca añade el conocimiento detallado y el refinamiento de una vastísima cultura literaria. Me explico. La obra de Fonseca es de una gran naturalidad. Lo que es natural parece fácil, como puesto ahí por el soplo del azar. Pero la naturalidad es un don mayor y dificilísimo en literatura. No comparto la visión crítica de quienes ven en la obra novelística de Fonseca solamente el entramado del género policiaco.
En efecto, emplea del mejor modo una de las esencias de esa literatura, el suspenso; en sus tramas hay asesinatos, policías y laberintos criminales, pero sus fines no se proponen descubrir al asesino, su hazaña literaria es la revelación de las oscuridades de la condición humana. La movilidad temática de Rubem Fonseca le ha permitido contar la vida violenta de la fabela y la exuberancia ridícula de la alta sociedad brasileña. Fonseca es un crítico social, pero sólo a condición de enmarcar ese gran fresco social bajo la admonición que el escritor brasileño ha puesto al frente de su obra: “Toda gran visión de la realidad es producto de la imaginación. Como quiso Berkeley, una realidad siempre es una realidad de la imaginación”.

[Imagen: retrato de Rubem Fonseca. Los títulos de los libros difieren de los que circulan en el Perú]

Lobo Antunes publica fragmento literario en Babelia

Aquí algunos fragmentos del fragmento.


"Son las once y siete de la noche, levanto la cabeza hacia la ventana de la cocina y veo, repetido en el cristal, a un hombre que escribe sentado a la mesa, con una de sus manos en el papel y la otra en la frente. En la encimera, naranjas, frascos transparentes que brillan, un frasco oscuro entre los frascos transparentes
(¿qué tendrá dentro?) y a mi alrededor y a través de mí luces de casas, árboles negros, la lluvia que multiplica los movimientos y les cambia el color, ora azules, ora amarillos, ora casi rojos. Ahora es la mano que sujeta la pluma la que recorre la frente con los dedos, despacito. Vuelvo a escribir y el hombre escribe también. Yo escribo esto. Él, aunque me imite en todo, juraría que escribe cualquier otra cosa. ¿Qué? Poniéndome en su lugar, supongo que imagina que soy yo quien escribe cualquier otra cosa. Probablemente, ninguno de nosotros escribe esto. Probablemente ambos escribimos cualquier otra cosa. ¿Cuántos seré?

No sé si os parecerá extraño lo que voy a decir, pero hay momentos en que siento junto a mí a las personas que han muerto. Un peso de presencias como cuando sabemos, por un pálpito, en la espalda, que nos observan al pasar. Nos volvemos y es verdad: ahí hay una cara fija en nosotros que se desvía enseguida. La cara de un extraño o de una extraña que no volveremos a encontrar. Hay momentos en que da la impresión de que las cosas repiten mi nombre. ¿Qué harán las personas que han muerto cuando no están conmigo? ¿Cómo logran adivinar que estoy aquí?

Cuando una persona escribe, todo se vuelve tan extraño: caminamos solos en un desierto de voces, de recuerdos que no nos pertenecen, de deseos ajenos. Dos más dos no da cuatro, da veintidós. Dostoievski afirmaba que dos más dos cuatro es una pared. Cuando una persona escribe, se instala en ella otra lógica que nos asusta. Al dejar el trabajo para el día siguiente, se tarda en volver al mundo de los otros, donde hay grifos, impuestos y periódicos. En el tejado frontero al mío, un gato bajo la lluvia. Acaba encontrando refugio junto al canalón.

El jabón resbala en la bañera. Intenta cogerlo con el pie, atraerlo hasta el borde sin dejarlo caer, en una operación laboriosa. El jabón se asemeja a un caramelo gigante. Pensándolo bien, tal vez sería mejor publicar la crónica del hombre reflejado en la ventana de la cocina. Ninguno de los dos repara en el otro, él allá y yo aquí, imitándonos. Cuál de los dos entregó la moneda a la gitana que ni siquiera dio las gracias, la escondió luego en una especie de chal y salió de carrerilla bajo la lluvia hasta la marquesina de la parada del autobús donde un señor con gabardina fingió no verla, preocupado por una mancha en la manga, frotando, frotándola. En la encimera de la cocina, naranjas, frascos transparentes que brillan. No sé por qué motivo hay una rosa en un vaso. Medio seca, pobre, las hojas del tallo pálidas, los pétalos que poco a poco se ennegrecen. La cabeza de la rosa va inclinándose, inclinándose, acercándose a la mía. Ya no huele. Ningún automóvil en la calle. El gato ha desaparecido. Me llevo los folios y, al llegar a la puerta, me doy cuenta de que el hombre del reflejo sigue escribiendo. Publiquen su crónica y tiren ésta. De todos modos, no llegaré a terminarla".

[Fotografía: Lobo Antunes]

RINCONDELBLOG.http://fadanelli.blogspot.com

¿Querían algo más que un manoseado Bukowski en versión quilquense? Pues aquí tenemos al escritor mexicano Guillermo Fadanelli, quien tiene un blog incendiario llamado cándidamente "Porquería", donde apologiza todo lo que le parece subversivo para las buenas conciencias: el alcohol, las drogas, la literatura "maldita" y la vida disipada y libre.

Sus post tienen con frecuencia comentarios ácidos, expresiones solidarias y burlas, como en todo sitio. Fadanelli acaba de fundar, con unos amigos, www.moho.ws, un espacio todavía más "alternativo" si cabe, donde el autor de Compraré un rifle (Anagrama, 2004) se despacha a su gusto sobre los políticos y otros entes de dudosa moral. Vale la pena visitar a este cuate, chela en mano, por supuesto.

(Imagen: Portal de Moho, de Fadanelli y compinches)

26.5.06


Feinmann sobre Heidegger en Página/12

La sección cultural del diario argentino trae hoy un extenso homenaje crítico al filósofo Martín Heidegger, a 30 años de su muerte. El autor de ¿Qué significa pensar? es abordado superficialmente (inevitable en periodismo) por el escritor, que culmina su nota con una pregunta crucial hoy: ¿qué hacer?, en evidente guiño a Lenin.

El escritor argentino parece sentirse más atraído por el Heidegger crítico al capitalismo: “llega Heidegger a una época fructífera de crítica al capitalismo. Este sistema, en su afán por dominar y tecnificar los entes, acabará por devastar la tierra. Este segundo Heidegger (el de la historia del Ser) será el que utilizarán los ideólogos de la izquierda francesa en la década del 60.
Apresurados por salir del marxismo (y de Marx) encuentran en Heidegger al único gran filósofo (al único grande que puede reemplazar al otro grande declarado caído, Marx) que contiene en sí una crítica al capitalismo”.

Pero hace una atingencia José Pablo Feinmann; el filósofo de la Selva Negra no está a favor de “los oprimidos”, su horizonte espiritual está muy en el pasado, entre los griegos.

Otro aspecto de Heidegger que resalta el autor de la nota, es su adhesión sin reservas al nacionalsocialismo. Afirma además que sus seminarios sobre Nietszche, hoy famosos, "son su verdadera discusión con el nazismo”.

La nota culmina con un rápido repaso sobre la influencia de ciertos textos de Heidegger –sobre todo la Carta sobre el Humanismo– en filósofos posestructuralista y posmodernos europeos.

“¿por qué huir de Marx para huir del comunismo o aun del marxismo? ¿Por qué el seguidismo a Heidegger y aun a Nietzsche, el filósofo, sin duda genial, de la bestia rubia germánica? ¿Por qué matar al hombre, a la historia, al sujeto, al autor, al estilo, la dialéctica, la praxis, la lucha de clases? ¿Por qué refugiarse en el lenguaje como el pastor del Ser?”, se pregunta, poco flexible, Feinmann.

El escritor parece sugerir, en el último párrafo, que si se intenta escapar al pensamiento marxista y su promesa de redención de “los oprimidos”, siempre se está en peligro de “caer a los pies de un fascista. De un genial fascista, del más genial filósofo del siglo XX”, culmina.

[Fotografía: Martín Heidegger, el más grande filósofo del siglo pasado]


Entrevista a Félix de Azúa en El País

Hace poco destacábamos unas divertidas y profundas declaraciones sobre El código Da Vinci de Juan Manuel De Prada, hechas desde la ortodoxia religiosa. Hoy aparece en El País una entrevista al escritor y periodista español Félix de Azúa (Barcelona, 1944), donde, otra vez, la necesidad de una visión trascendente de la vida se manifiesta. Aquí algunas preguntas.


En varias ocasiones, el tema de la columna es el paso del tiempo o la cuestión de la vigencia o desaparición de ciertos símbolos religiosos...

Se trata del problema de la necesidad de sentido. Como profesor, descubro el inmenso desconcierto que produce entre los jóvenes el no tener nada a qué agarrarse. Nosotros tuvimos el progreso, el sentido de la historia, el comunismo y otros ismos más o menos aberrantes; ellos, en España, Francia o Italia, ni tan sólo pueden creer en la publicidad material del Gobierno, como en los EE UU, donde aún funciona la promesa de que van a vivir mejor que sus padres. No tienen horizonte. Eso produce una angustia total. ¡Y aún más cuando no tienes el concepto angustia!

¿Ninguna religión cubre esa nostalgia de trascendencia?

Hace unos años, algunos se hacían budistas o de alguna secta. Ahora, no. Están aislados, viven entre ellos, sólo con gente de su edad. Son la raza joven. Y no creen ni confían para nada en los adultos y sus instituciones, como nos sucedía a nosotros durante el franquismo. De nuevo hay un abismo entre generaciones.

Pero la idea nacionalista sí recluta entre esa raza joven.

El nacionalismo se ha convertido en el último refugio. Los independentistas tienen buena entrada en la universidad. Ofrecen un placebo de trascendencia. Creo que hacen mucho daño porque el nacionalismo necesita de la detestación del otro. Hoy vivimos en un mundo en que el dominio de los poderes reales, económicos y mediáticos es apabullante. Es el reino de eso que antes llamábamos las burguesías fácticas. La población está cada vez más desinformada y, en el caso español, el nivel educativo sigue bajando. Los ciudadanos votan menos, los jóvenes se desentienden de la política y ésa queda en manos de los mayores, de los sectores más comprometidos, de la corrupción y del clientelismo.

(Fotografía: el autor tiene un concurrido blog en http://blogs.elboomeran.com)

La Sci-Fi invade Lima

Esta Lima caótica ultramoderna y colonial que malqueremos está en estos días alborotada por una serie de charlas y talleres con escritores y grupos que cultivan el género literalmente heroico de la ciencia ficción.

Mañana viernes, por ejemplo, a las nueve de la mañana Humberto Chipoco nos explica ¿Qué es Star Wars?; una hora después Carlos Lam nos enseñará cómo crear los famosos mangas. Los aficionados a la obra de Tolkien tendrán una cita ineludible el domingo 28 a las cuatro pm, pues habrá un conversatorio sobre su obra.

Las exposiciones, talleres y conversatorios van de 9 am a 7 pm en el Jirón Ancash 207, centro de Lima. Después no digan que no se los advertí.

(Portada de V for vendetta, la extraordinaria graphic novel de Alan Moore)

Paolo de Lima y una sospechosa comparación



En su blog periodístico, Paolo de Lima publica un post titulado “Inocencia y contundencia”, donde da cuenta de la presentación de Abril rojo en Argentina.

Luego de hacer un detalle sobre las declaraciones que dijera Santiago Roncagliolo sobre su novela, “le viene a la mente” al blogger otro autor de lo que llama la “novela peruana post-CVR” (?), Alonso Cueto.

De este dice que ha notado “una ausencia de opiniones suyas que marquen o registren puntos de vista” sobre un supuesto “proceso de la novelística peruana”. Citamos in extenso:

“Más allá de señalar que su novela es un "cuento de hadas al revés", Cueto no ha nutrido u ofrecido mayores datos u opiniones que profundicen sus puntos de vista.
En ese sentido, entre Roncagliolo y Cueto, los dos ganadores de sendos premios de novela, el Alfaguara el uno, el Herralde el otro, ambos con novelas de temática similar, me parece que Santiago Roncagliolo ha venido ofreciendo, en función de su obra, mayor número de declaraciones literarias, culturales, políticas mucho más significativas y reflexivas que Alonso Cueto.
No sé a qué se deba esto. No creo tampoco estar descaminado en mi percepción.”

Para empezar, habría que preguntarse cuál es la pertinencia de semejante comparación entre elementos finalmente metatextuales (las declaraciones sobre la novela de cada autor). Estos elementos son accesorios y en el caso de las presentaciones de libros, con frecuencia están destinados a "vender", legítimamente, el libro al público.

Los formatos utilizados, con indudable acierto, por ambos escritores, el thriller y el policial-existencial (concédanme este subgénero) hacen redundante cualquier comentario adicional, por lo demás.

Salvo que lo que se pretenda sea formatear una corriente novelística adscrita a lo que algunos amigos del blogger llaman “la guerra civil” que en teoría pasó en el Perú. Esa preocupación puede ser incluso válida, pero no implica que los autores deban ineludiblemente participar de ello con sus declaraciones y reflexiones.

Por lo demás, para comprender ambas novelas no son necesarias –y hasta diría que son elementos distorsionantes– las opiniones del autor. Una vez publicado un texto ha dejado de pertenecerle a su ejecutor y su lectura (la del autor) es una más dentro de un universo de lecturas, y con alguna frecuencia no es la del autor la más atinada.

(Fotografía: ¿Qué prentende este blogger con semejante intrusión crítica?)

25.5.06


Adelanto de novela de Ezio Neyra

En estos días he tenido mucha calma para leer el adelanto de novela de Neyra que publicara Gustavo Faverón en su “Quipu, literatura desscentralizada”
(http://www.quipu1.blogspot.com/).

Lo primero que llama la atención es la notable diferencia de tono y de visión con respecto a su novela debut, Habrá que hacer algo mientras tanto (Solar, 2005). Acá tenemos un rollo en apariencia más autobiográfico, lejano a los enredos abstracto-existenciales de su opera prima.

El trabajo con la memoria es arduo pero gratificante. Con un inicio algo incierto, el narrador va tomando confianza a medida que se interna en los recuerdos familiares y en los detalles de las relaciones interpersonales, que son los que hacen la diferencia en este terreno.

Si se logra atravesar la barrera de las cuatro o cinco primeras páginas, el fragmento publicado se abre junto con la conciencia del lector, y uno se queda, una vez terminada la lectura, como esperando el desarrollo de las líneas de relato insinuadas al principio.

Más que interesante entrega preliminar de una novela que, bien revisada y culminada, debe dar mucho más que la anterior, tanto en términos literarios como editoriales.

[Fotografía: Ezio, a la izquierda, detrás del botellón de Inka Kola vacío]

24.5.06


Poemas y fotos inéditos de Carlos Oquendo de Amat

Oquendo, así se llama la biografía crítica que acaba de publicar en Lima el narrador Rodolfo Milla, bajo el sello Hipocampo Editores.

El libro es un extenso recorrido por los recovecos de la azarosa vida del vate puneño, y se apoya con bastante frecuencia en testimonios y entrevistas a personas y escritores directamente relacionados con el autor de Cinco metros de poemas (1927).
Aquí uno de los poemas inéditos.


Naturaleza

El sol está mordiendo los senos voluptuosos
De la pradera verde…
Desnuda,
Oh qué sensual debe ser el Sol…

………………………………………………….
Los labios insinuantes del recuerdo
Me han besado con sabores de Ayer…
………………………………………………….
Y en la pizarra enigmática, de aquel asfalto gris
Yo… ella; éramos al crepúsculo
Como dos puntos de interrogación…
Naturaleza:
Pero si todo es verde,
Así, tan verde como los ojos de ella!...

(Bohemia Azul, Lima, año I, N. 1, 16 de setiembre de 1923)

[Fotografías: a la izquierda, Carlitos Oquendo a los tres años; a la derecha, el bardo en pose desafiante junto a un amigo sombrero en mano]

Travesuras... y el amor moderno

Jesús Ruiz Mantilla cita importantes declaraciones de Mario Vargas Llosa sobre su último libro en una nota publicada por El País hoy.

"Es una historia de amor moderno, y no es autobiográfica, pero sí hay en ella un tono de nostalgia", aseguró MVLL en un encuentro con la prensa en el local de editorial Santillana.

El autor de La casa verde también confesó no haber necesitado documentarse a fondo para escribir la novela, “tan solo me ha bastado cerrar los ojos y evocar esos años de los que fui testigo y actor", afirmó.

En cuanto a cómo se impuso la necesidad de contar esa historia, dijo: "nunca sé por qué hay ciertas historias que se me imponen. Viene de hace muchos años, cuando en Lima, en un barrio de clase media, aparecieron dos chilenitas. Fue una historia que yo vi, que recuerdo de niño y desde entonces supe que acabaría por escribir un libro con ellas".

Sobre la nueva Meca de los escritores latinoamericanos, aseveró: "París ya no es ese mito, hoy los artistas latinoamericanos ya no sueñan con ir allí, prefieren venir a España, o, si son artistas plásticos, a Nueva York”.

Finalmente, definió de esta manera Travesuras de una niña mala: “una historia de amor moderno porque hasta ahora hemos construido ese tema con las patentes del romanticismo, con el mismo uso, ritual y vocabulario. El amor en cada época es una cosa determinada y ahora hay que tener en cuenta que las mujeres no son lo mismo que en el siglo XIX, y eso se refleja en el amor, más libre, menos contenido por la familia y los prejuicios".

[Fotografía: MVLL en las afueras del local de Santillana en Madrid-El País]



Reciente libro de Yves Bonnefoy: La estrategia del enigma

Me entero por Le Nouvel Observateur que la editorial Galilée acaba de hacer público el libro La Stratégie de l'énigme, del poeta vivo más importante en lengua francesa.

El libro inquiere sobre si el cuadro La flagelación de Cristo, de Piero Della Francesca, respondió a un proyecto político: incitar a una cruzada para liberar Constantinopla del dominio turco.

La nota dice: “Bonnefoy estudia los múltiples enigmas de la pintura y cómo se escoge deliberadamente el misterio intesificando los colores y las formas”.

Por la temática parece emparentado con otro libro de Bonnefoy, L'arriére-pays, que Patricia de Souza amablemente me envió desde París. Habrá que esperar la traducción.

(fotografía: portada del libro, y el poeta)

NOMEOLVIDES.Santa Rosita y el péndulo proliferante (1972). Mirko Lauer


Escrito a la sombra del Nova Express de William Burroughs, este poemario inclasificable e incomprendido en su tiempo, hoy se nos abre como un fruto maduro a los labios, luego de décadas de maduración.

¿Qué quiso hacer Lauer en este libro? Ante todo debemos dejar en claro que es la crónica deconstruida de una visión poética que el autor de Tropical cantante (2003) tuvo la madrugada del 8 de octubre de 1971.

Hoy, más de treinta años después de publicada, aparece a nuestros ojos como un texto de poesía-ficción con pasajes notables, una historia aunque difícil de seguir, completa, y unos picos en la utilización del lenguaje verdaderamente interesantes.

Sin duda un texto para iniciados en géneros no predominantes, como la Sci-Fi, la política ficción, el futurismo y la novela distópica (sobre esto último preparo un post para más adelante).

(Imagen: portada de la primera y única edición del poemario, publicado por el INC)

Paco Ignacio Taibo I se rinde ante Tania Libertad

En su columna "Esquina baja" de El Universal, de México, el escritor y periodista cultural español rinde homenaje sentido y casi florido a la cantante de origen peruano. Vale la pena citar la columna completa, titulada “Otra vez Tania Libertad”:


“Tania Libertad acaba de decir a todos los que confían en ella que "valió la pena ser una artista honesta y digna".
Esto quiere decir que valió la pena ser como ella es, y yo añadiría que, cuando la propia biografía se ajusta de una manera tan cabal al proyecto de toda una vida, entonces estamos ante un ejemplo de fe en sí mismo y de tenacidad.

Conozco suficientemente la vida de Tania Libertad para responder por ella en todo momento.

Hace lo que quiere, canta como quiere y bebe como quiere, también.
Jamás en mi vida le diré a Tania lo que tiene que hacer, solamente un día en pleno canal 13, haciendo unos programas de televisión, llegó mi amigo Ángel González y le pedimos que cantara una canción asturiana.

Tania Libertad jamás olvidó la canción, y cuando estamos en cualquier lugar del mundo Tania la canta y recuerda que: A la mar fui por naranjas/ cosa que la mar no tiene./ Toda vine mojadita/ de olas que van y vienen.

Tanía acepta con mucha alegría que los asturianos son surrealistas, y cualquier día entrará descalza por los mares de Asturias y recogerá en su vestido todo un naranjal.

Tania Libertad edita ahora un DVD de su concierto en el Auditorio, y seguro que también lo hará muy bien.
Tania asegura que le ha creado problemas con el público el dedicarse a cantar por un tiempo largo ópera, ella lo ha hecho maravillosamente, pero no es el camino que quiere seguir porque signicaría que tendría que cuidar mucho su voz y no desvelarse.
Tania Libertad sabe cómo emplear su tiempo, tiempo para cantar ciertas cosas, tiempo para callar ante ciertas promesas, tiempo para buscar naranjas en el mar y tiempo para buscarse a sí misma y encontrarse en la verdad.

Tania Libertad sabe qué es lo que pretende buscándose a sí misma en la canción y encontrándose ante el feliz hallazgo inolvidable. Tania Libertad busca la verdad cantando y olvida lo que no le importa.

Si yo fuera Tania Libertad cantaría como Tania canta, ni más ni menos”.

(Imagen: Tania cuando cantaba "La contamanina")

23.5.06


Antología de relato negro en España

“Al hablar de novela negra (o, como en este caso, de relato negro) es muy probable que la primera imagen que se nos venga a la cabeza sea la de un tipo de Chicago o Nueva York, con sombrero, pistola en la sobaquera y una botella de bourbon en el cajón de la mesa de su despacho de detective privado”.

Así empieza M. Muñíz Menéndez su reseña en ABCD de la antología La casa ciega (Edaf, 2006), un volumen que recoge “un relato de autor español y dos de escritores hispanoamericanos, seleccionados y magníficamente prologados por uno de los mayores especialistas de nuestro país en narrativa negra y de misterio, como es Fernando Martínez Laínez”.

Entre los latinoamericanos seleccionados ubicamos a viejos y nuevos conocidos como Nadia Villafuerte, Amir Valle, Guillermo Saccomano, Goran Tocilovac, entre otros escritores que sin dejar el relato negro rozan la ciencia ficción, el relato fantástico y la fantasía histórica. Buena iniciativa.

(Portada de la antología en 8 tomos)

Carlos García Bedoya presenta libro de crítica criticable

Hoy en la sección cultural de La República, el incisivo Pedro Escribano pone en aprietos al doctor Carlos García-Bedoya en torno a la calidad de las ponencias que el crítico ha compilado para los dos voluminosos volúmenes de Memorias de Jalla 2004, libro editado por el Fondo Editorial de la UNMSM. Aquí un par de preguntas:

–Revisaba el nivel de las ponencias. Hay muy buenas y otras todo lo contrario. Una de ellas trata de señalar lo antiperuano en la obra de Vargas Llosa y para ello cita frases de Pantaleón y las Visitadoras: "sus soldados abusaban de nuestras mujeres". ¿Eso prueba el desamor del autor a nuestro país?

–Como es un evento bastante amplio –hubo 230 ponentes–, es difícil conocer sus trabajos. Lo que queremos es que participe mucha gente de América Latina. El nivel de los profesores de América Latina no siempre es excelente. Hemos sido muy flexibles en aceptar todo tipo de ponencias.

–¿No es democratismo?

–Sí, en parte. Pero son un poco las reglas de juego de este tipo de evento. Hay otros eventos que son más pequeños donde tú seleccionas mucho más a quiénes participan y hay un número de ponencias limitado. Nosotros no hemos seleccionado ni buenos ni malos. Efectivamente, como tú dices, hay trabajos que son discutibles o criticables. Es parte del debate, mostrar lo que tenemos.

(Fotografìa: el doctor al lado de su obra)

La fortaleza de la soledad, de Jonathan Lethem

Gabriel Ruiz-Ortega

Cuando de buenos novelistas se trata, siempre hay que mirar a la tierra de Faulkner, Hemingway y Fitzgerald. Si de algo puede jactarse la narrativa norteamericana es la de haberse adueñado desde hace ya incontables lustros de este apasionante género como lo es la novela.

Declarado admirador del extraordinario novelista de ciencia ficción Philip K. Dick, y de los libros de bolsillo, o para ser más preciso, de los best-sellers, Lethem en esta “pequeña” novela de no más de setecientas páginas hace un fresco histórico, político y social de lo que aconteció en New York en la década del setenta y ochenta del siglo pasado.

Llama la atención la manera tan sugerente y detallada con que describe la calle Dean, lugar en donde se desarrolla gran parte de esta novela. También es necesario recalcar que toda esta visión está muy engarzada a la mirada abarcadora que tanto se veía en las novelas decimonónicas; pero ojo, no hay que confundir La fortaleza de la soledad (Mondadori) con una novela costumbrista.

Escapa a esa taxonomía puesto que Lethem no pretende darnos una visión moralizante o una mirada fiel de los sucesos acaecidos. Simplemente, Lethem nos guía por todos los recovecos de su tema para darnos su mirada personal de los hechos, y muchas veces esta mirada no es nada complaciente ni siuquiera consigo mismo.

Las aventuras de un par de niños marcados por las diferencias raciales y culturales, que a simple vista están condenados a seguir cada uno su camino en medio de un amplio mundo como suelen ser los suburbios, y más aún cuando la trama se desarrolla en Brookling, con todos sus excesos y carencias, que paradójicamente, están en constante renovación.

Sin embargo, algo ocurre en las vidas de Dylan Ebdus y Mingus Rade, chico blanco y negro respectivamente. Algo que da inicio a una serie de desatadas y jocosas aventuras de barrio y entendibles descubrimientos hormonales de la edad. Me refiero a la afición compulsiva de ambos personajes por el cómic. Esa pasión es el nexo que los lleva a dejar de lado sus prejuicios y solidificar una amistad en medio de drásticos cambios políticos, estúpidas discusiones raciales y las entrañables diferencias musicales.

La fortaleza de la soledad es también el relato del auge de Dylan, del ascenso que tiene como persona cuando estaba destinado a fracasar, y es también el crudo retrato del fin carcelario que tienen casi todos sus amigos de barrio. Vale mencionar la técnica de la que se valió Lethem. Muy bien pudo ofrecernos una novela narrada en una sola voz, pero aquí vemos que la voz muta y esa es una de las virtudes de Lethem, puesto que por la ambición que tiene esta novela se corría el riesgo de que todas estas peripecias narradas tengan como víctima a la atención del lector.

Lethem, conciente de este peligro, buscó siempre entretener bien, y se valió de lo mejor que ha sabido aportar la tradición novelística en la que se mueve: tener enganchado al lector valiéndose de todas las armas técnicas a la mano.

Para no ubicar esta novela en el aire es menester engarzarla con imprescindibles novelas hermanas como lo son El buda de los suburbios, de Hanif Kureishi, y Alta fidelidad, de Nick Hornby (aunque esta última es menor en comparación a las mencionadas).

Esta es un libro insoslayable en la narrativa de Lethem, como acertadamente lo ha señalado Daniela Mendoza para la revista Soho. Ganadora del Premio de la Crítica, La fortaleza de la soledad es una novela para adictos al cómic, al rock al LSD y a la vida.

22.5.06


Homenaje a Allen Ginsberg en Página/12

Radar de libros nos entrega hoy un especial en homenaje a los cincuenta años de Aullidos(1956), el poemario más conocido y reverenciado del malogrado Allen Ginsberg (1926-1997). Aquí un esforzado resumen de lo que dijeron los poetas convocados en este homenaje.

Juan Sasturain: “Desde el título, Ginsberg recupera la perdida oralidad, la poesía dicha, la dicha de decir, la palabra encarnada, inseparable de la inmediatez de la expresión verbal: escribir como se habla y de lo que se habla, con los ritmos de la lengua suelta y de la oreja siempre abierta, según el credo de Kerouac, primer modelo generacional”.

“El Aullido de Ginsberg –se sabe– tiene tres terribles partes y una esperanzada, jubilosa nota al pie. La primera es una visión, pero no profética sino testimonial: el bardo viene a contar lo que vio, lo que ve, un inventario atroz de iniquidades generacionales, expansión iterativa (ese “quienes” infinitamente repetido) de la primera afirmación, el verso famoso, en forma de olas sucesivas que abarcan todos los excesos de la transgresión, todos los caminos de Nueva York a California con escalas que recorrió Neal Carmody en autos robados”.

Miguel Grinberg: “El título completo de este poema cuyo núcleo no cesa de arder es Aullido por Carl Solomon. Un demente fuera de serie al que conoció durante una visita al manicomio Rockland de Nueva York, mientras visitaba a su madre allí internada (trágica heroína de otro poemario posterior todavía más descomunal: Kaddish por Naomi Ginsberg). Emergiendo de un electroshock, Solomon vio a Ginsberg sentado en un banco y le gritó: “¡Soy Kirilov!”. El poeta le respondió: “¡Soy Mishkin!”. Y ambos se trenzaron a debatir las instancias sutiles de Los poseídos de Dostoievski”.

Jorge Monteleone: “Aullido es un poema menos para ser leído que para ser recitado y ser escuchado. De hecho, su propio nombre suena como una interjección: Howl. Y su verdadera epifanía en el mundo sucede cuando es leído en voz alta o susurrado en una lectura solitaria que tense las cuerdas vocales. Ginsberg afirmó que había escrito su poema “para el propio oído de mi alma y los dorados oídos de unos pocos”.

Mucho después escuché una de las múltiples lecturas públicas de Ginsberg y el efecto de su voz, de su dicción, es absoluto: toda la estructura de Aullido está basada, por un lado, en la repetición de ciertas cláusulas (“who” en la primera parte; “Moloch” en la segunda; “I’m with you in Rockland” en la tercera) y, por otro, en los versos llevados hasta el extremo al que pueda llegar el aliento, como si la respiración del cuerpo que lo sostiene e inviste estuviera inscripta para siempre en cada uno de sus versos”.

Tamara Kamenszain: “Pero, ¿qué nos enganchaba de la poesía de Allen Ginsberg a nosotros, adolescentes sesenteros, cuando medrábamos por la galería con expresión de iniciados o cuando nos reuníamos en el living de alguna casa de familia a aullar a grito pelado: “¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland / donde estás más loco que yo”?

A veces pienso que una poesía que es incapaz de atraer a los adolescentes no tiene futuro. Es que cuando un poema le dice algo –cuando se brinda como regalo– a la inocencia del lector juvenil, es porque lleva a cuestas el formato de una época. Si nos ponemos filosóficos, habría que decir que se trata de una cuestión de estética, pero también de ética o, lo que es lo mismo, de un encuentro con la verdad del decir. Basta con observar la forma de Kaddish o de Aullido para ver clarito –como en la foto de un desnudo– el mapa lírico de una época”.

Arturo Carrera: Ahora bien, a esa experiencia podemos sumarle la devoción mística (de Ginsberg) tras su lectura de Blake, más la lectura cantable de sus poemas más queridos (Aullido y Kaddish) con los que adoptó una manera de leer, digamos, poundiana; ese grado de dramatismo y voluptuosidad de Pound... Entonces chocamos con toda clase de auroras:
“... hay una declaración de Artaud sobre el tema, que dice que ciertas músicas, al introducirse en el sistema nervioso, cambian la composición molecular de las células ne)Ñrviosas o algo parecido...”, comenta el propio Ginsberg.

¿Qué nos conmueve de un poeta a pesar de su tiempo y de sus filiaciones sino sus procedimientos poéticos y lo que excede esas “formas políticas”, inocencia o articulación rítmica de los afectos?”, termina preguntándose Carrera.

(Fotografía: legendaria imagen del poeta con Peter Orlovsky)

21.5.06


Paul Verlaine: desgarramientos completos

Me acaba de llegar de Francia, este mes, que se cumplen 140 años de la publicación de Poemas saturnianos (1866), la edición de Fayard de la Correspondance générale (tomo I) 1857-1885 del poeta Paul Verlaine.

Recuerdo que FrancoisDufay en un especial de la revista Le point, decía que este libro más que un epistolario es una novela faunesca y embebida de ajenjo, "un abracadabrante tesoro". Los dejo con una carta desesperada.

1873
Carta de Verlaine a Arthur Rimbaud
England
[3 juillet]

No sé si estarás en Londres cuando esta carta llegue. De todas maneras tengo que decirte que debes comprender por fin que me es absolutamente necesario partir, ¡que esta vida violenta y llena de escenas sin más motivo que tu fantasía, ya no podía seguir atormentándome! Solamente, como te amo inmensamente (¡maldito el que lo ponga en duda!), tengo que confirmarte también que si de aquí a tres días yo no regreso con mi mujer en las mejores condiciones, me quemo la lengua (…) Tú debes perdonarme. Si como es probable, yo debo hacer esta última estupidez, la haré al menos completa. Mi último pensamiento, mi amado, será para ti, para ti que dices a veces que soy de piedra, y que no he querido reunirme contigo porque tal vez podía quebrarme. ¡En Fin! ¿Quieres que te abrace estallando ? Tu pobre

P. Verlaine

(Fotografía: Extraordinaria imagen del poeta con una copa de ajenjo en la mano-Le Point)

20.5.06


Juan Manuel De Prada se declara ortodoxo y se ríe de El Código Da Vinci

El notable escritor español Juan Manuel de Prada (Las máscaras del héroe, La tempestad) publica hoy en el diario ABC un preciso y divertido artículo sobre El códido Da Vinci (http://www.abc.es/abc/pg060520/prensa/noticias/Opinion) que vale la pena leer íntegro.

Entre otras cosas afirma que leer ese librito “es como hacerte el harakiri mental: una de esas experiencias abracadabrantes en las que la conciencia se abandona, deseosa de probar ese gustirrinín erótico-lírico que se obtiene cuando la inteligencia dimite de sus funciones y chapotea en los barrizales del ridículo”.

Más adelante Del Prada afirma , al parecer con conocimiento de causa, que “las páginas centrales de Playboy provocan más perplejidades filosóficas que las eyaculaciones mentales del bueno de Dan Brown. De ahí que me susciten cierto desasosiego las reacciones indignadas que ha provocado en determinados círculos religiosos la publicación del bodriazo, ahora repetidas con motivo del estreno de su adaptación cinematográfica”.

La nota establece hacia el final –con mucho sentido común– que no se puede dar el mismo estatuto intelectual a Dan Brown y a Friedrich Nietzsche, y, citando a su amado Chesterton, Del Prada nos advierte que «Cuando el hombre deja de creer en Dios, empieza a creer en cualquier cosa».

El párrafo final es de una contundencia y sinceridad desarmantes: “la ortodoxia es ya la única roca de salvación cultural que nos resta contra la intemperie de la banalidad; y, por eso mismo, la única herejía que nuestra época no soporta. Qué gustazo da ser hereje en una época de sincretismos pachangueros”.

[Fotgorafía: De Prada hace una de las críticas más inteligentes al libro de Brown]

Julio Ortega sobre Travesuras de la niña mala


Como “la más divertida, apasionada y conmovedora de todas las que ha escrito”, califica el poeta y crítico Julio Ortega a Travesuras de la niña mala, reciente novela de Mario Vargas Llosa, en reseña publicada en El País.

Ortega despliega una interesante lectura multireferencial donde confluyen “el crucero Bryce Echenique”, el García Márquez de Memoria de mis putas tristes y los cuentos de Boccaccio, además del consabido Flaubert y la “magnífica heroína” Ana Karenina.

Con respecto a la naturaleza misma de la novela, Ortega sugiere hablar de una “saga nacional del origen de clase, raza, barrio, lengua, arribismo, resentimiento y culpa (cuya contrapartida infernal es el racismo, la exclusión, la buena conciencia y la violencia) que desemboca, con mucho humor, en la emotividad y el afecto.

Finalmente señala que MVLL cuenta su historia “desde la magnífica convención del melodrama, donde los sujetos son transparentes porque la sociedad es tópica”. “Y ésta es una celebración compartida de la libertad novelesca”, concluye el crítico.

[Fotografía: El escritor vuelve a sus mejores tiempos con esta novela]

19.5.06


Roncagliolo sobre Everyman de Philip Roth

En su espacio en el blog colectivo Boomeran(g) –linkeado en el diario El País–, el escritor Santiago Roncagliolo entrega una lectura de Everyman (2006), la reciente novela del afamado novelista estadounidense Philip Roth.

Luego de hacer un detallado pormenor de los personajes contorsionados y freaks del autor de La mancha humana, Santiago se detiene en un rasgo aparentemente nuevo dentro de la narrativa de Roth: “la vida presentada como un largo proceso de decadencia física”.

La enfermedad, el deterioro físico de un hombre ordinario es, pues, el nuevo centro de obsesión del escritor. Por lo tanto asistimos, nos revela Santiago, al historial de hospitalizaciones y complicaciones corporales de un hombre que va abandonando la vida.

“A la vez, conocemos de sus relaciones personales por la lista de visitantes en cada centro médico, porque invariablemente, la gente que nos ama es la que está presente cuando abrimos los ojos en una habitación blanca.”, agrega el autor de Abril rojo.

Presumiblemente tocado por el libro, Santiago mata su comentario a Everyman así: “como toda buena literatura, Everyman nos enrostra precisamente lo que no queremos admitir, lo amplifica y nos lo grita al oído. Y a la vez, como todas las novelas de Roth, es un espejo deformante que refleja el lado oscuro de la masculinidad”.

[Imagen: sobria portada del libro en edición inglesa]

El Principito contra el papa del surrealismo

Citaba unos post atrás a Maurice Nadeau y su cruda visión sobre la obra de su amigo André Breton. Revolviendo entre mis cajones encontré hoy un libro del autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry, que reúne cartas y textos sobre la guerra, titulado Écrits de guerre 1939-1944, que hasta donde sé, aún no ha sido traducido al castellano.

En dicho libro AS-E responde a una carta de Breton (que aún no he podido localizar) donde el autor de El amor loco lo fustiga por supuestamente haber cedido a un pedido del presidente de turno para comandar un grupo político que reemplazara al sistema de partidos francés de entonces.

Cito: "Mi carta será un poco seca. Es que a mí me gusta la claridad. El esfuerzo de componer frases mientras más floridas más agresivas, me parece inútil. El juego de las alusiones soterradas me aburre, tanto como me aburre también, en el otro extremo, el ruido redundante de las injurias. No me angustia el deseo de herir, injuriar o insinuar".

"No solo ha luchado usted contra las armas, la unión, el espíritu de sacrificio, sino que ha luchado también contra la libertad de pensar distinto a usted, contra la fraternidad que domina las opiniones particulares, contra la moral usual, las ideas religiosas, la idea de patria, la idea de Familia, de hogar, y más en general contra toda idea fundadora de un Ser".

"Usted es el hombre más intolerante que yo conozco. Aquello no me importa porque no voy a juzgarlo a usted. Vuestra intolerancia puede tener su grandeza. Queda en claro que el André Breton defensor de la libertad es una paradoja. Usted es exclusivamente defensor de la libertad de André Breton. Usted es el hombre de la excomulgaciones, de los exclusivos, de las ortodoxias absolutas, de los procesos tendenciosos, de los juicios definitivos al hombre con ocasión de una frase tomada al azar, de un paso, de un gesto".

Y acá lo más fuerte: "Usted es un poeta, pero no es un sociólogo. Habla a cada rato de los obreros, pero no conoce usted nada de ellos. Yo he pasado ocho años de mi vida, día y noche, con ellos (...) sé muy bien de lo que hablo cuando hablo de obreros y cuando digo que los amo. Pero usted no ha conocido más obreros que los camareros de café de la plaza Pigalle*. Eso no es suficiente.

Parece que Breton había reprochado a Saint-Exupery no haber reclamado con fuerza (con escándalo, dice AS-E) la utilización de que fue objeto su nombre por parte del presidente Vichy. "Usted me reprocha, de hecho, André Breton, no haber causado ningún escándalo. El escándalo siempre me ha parecido el efecto de una vanidad ruidosa. Yo no tengo ni pizca de vanidad".

*Una plaza de moda en los años cuarenta, por la rue Fontaine, Paris.

[Imagen: portada del sabroso libro de Antoine de Saint-Exupéry]

NOMEOLVIDES.Hojas sueltas (1993). Mirella Rivera

La conocí a la salida de la Filmoteca de Lima, una tarde de invierno como en la que hoy posteo su libro. Charlamos larga y animadamente de poesía. Me dijo que no se decidía a publicar su primer poemario, pero que si lo hacía, iba a ser por un amigo (luego fueron enamorados, creo) que había conocido en el taller de Otilia Navarrete.

Luego de ese encuentro ocasional e intenso, le perdí el rastro. Un año o más después, me enteré que había publicado Hojas sueltas (Fantasma editores), un librito que anunciaba a la poeta más prometedora y bella de la poesía noventera.

No supe más de ella. Hace poco, preparando una de las tantas mudanzas que siempre acompañan a un escritor, hallé traspapelado el librito de marras. Una bocanada de recuerdos y nostalgia me invadió. Los dejo con un poema de este libro digno de rescate sin duda. (Ojo, historiadores de los noventa.)

2

a Javier Heraud

anda Javier!
gustarte el frío
y si es por dentro
y ya nada abriga
a ver intenta abrazarme las entrañas
a ver pónle bufanda a esta mi pena
a ver que un café caliente
entibie al menos mi tristeza

[Imagen: portada del libro dedicado a un misterioso "Iván"]

18.5.06



Diccionario de la injuria por fin publicado en Argentina

Sabíamos de la existencia de esta investigación, pero no había cuando se publique. Hoy por fin la agencia EFE nos informa de la publicación en Argentina del Diccionario de la injuria, volumen que contiene unos 3000 insultos y “malas palabras” compilados por los poetas Sergio Bufano y Jorge Perednik.

Este último afirma que los términos antologados pueden ser vistos como incorrectos, pero forman parte del lenguaje popular de toda Hispanoamérica. Agregó que hay unos países que son más ingeniosos que otros para crear “malas palabras”, como España y México.

El libro ha sido publicado por editorial Losada, e incluye palabras de temática sexual, étnica, política, física, deportiva y social. Un volumen de 300 páginas cuya elaboración demandó cuatro años de investigación.

[Imagen: Una forma inteligente de utilizar la mierda espiritual que rezuman los blogs basura]

Convocatoria a los poetas jóvenes

Desde el día de hoy y hasta el 30 de junio de este año, todos los poetas de 40 o menos años que no hayan publicado libro pero que han sido publicados en alguna revista del país, están invitados a enviar tres poemas a los siguientes correos:
vicoral@gmail.com, editorialzignos@yahoo.es.

Esto con miras a la publicación, por primera vez en la historia literaria peruana, de una antología de poesía no canónica 1965-2000, de carácter tan democrático que el mismo título de la misma será escogido por los propios poetas seleccionados.

La selección y publicación de los poemas estará a cargo de este blogger y del poeta y editor Harold Alva, y no implica ningún tipo de pago ni a los antologadores ni por parte de ellos a los poetas, salvo la entrega de dos ejemplares a cada seleccionado.

Si desean mayores detalles o afinar esta convocatoria sírvanse dejar un comentario en este post. Esperamos con lo brazos abiertos a todos los poetas jóvenes del país.

(Fotografía: El poeta joven)

17.5.06


Renato Leduc: ¡chau, compadre!

"Renato, poeta socarrón, cínico e irreverente". Así se titula el artículo que informa de la muerte de Renato Leduc, antaño famoso poeta mexicano cuyos libros, como parece que sucede en todos sitios, fueron dejados de lado por las generaciones posteriores, de poetas y de lectores.

El artículo de Emmanuelle Carballo en El Universal (www.eluniversal.com.mx) de hoy, lo sitúa como precursor de la antipoesía, usuario del humor y la antisolemnidad, además de tipificar al poeta como alguien que “contempla la vida desde una perspectiva materialista".

“Renato es el poeta que no cree en la poesía, que no la mima (mima a las mujeres, a veces, no a las palabras), que se burla de ella e, incluso, que la aprovecha como alcahueta para aproximarse y después conseguir el amor de las señoras”, nos dice el reseñista. Y no podemos dejar de pensar en varios ejemplares locales.

"No haremos obra perdurable. No/ tenemos de la mosca la voluntad tenaz”, decía Renato Leduc. Un oasis de sencillez y honradez en medio del carnaval mediático de la literatura actual.

(fotografía: El "maistro" en pleno trabajo)


El mito moderno del paso de la miseria al éxito literario


Leo en un diario español de hoy la siguiente entrada a una entrevista con Frank McCourt, el famoso autor de Las cenizas de Ángela:

“Resulta difícil asociar el lujoso edificio de apartamentos situado en las inmediaciones de Central Park donde vive Frank McCourt (Brooklyn, 1930) con las fétidas viviendas donde, según cuenta en Las cenizas de Ángela, siendo niño, el hambre le obligó a chupar los papeles de periódico que habían servido para envolver raciones de pescado con patatas”.

Me pregunto que es lo que lleva a ciertos escritores, coincidentemente favorecidos por el éxito editorial, a construirse una imagen, a la vista exagerada, de un pasado miserable, tortuoso y felizmente abandonado para asumir una “nueva vida” de la mano de la publicación en una editorial importante.

He leído historias similares referidas por J. K. Rowling y por Paul Auster, aunque este último destaca nítidamente por sobre los otros autores citados. Y están las historias, muy corrientes, del manuscrito que se paseó por cincuenta editoriales antes de ser “salvado del olvido” por tal o cual monstruo editorial.

¿Acaso no basta con haber dejado de publicar breves tirajes en editoriales olvidadas de sus respectivos pueblos o países, como es el caso de nuestro Roncagliolo?

Ojalá nunca tengamos que escuchar cuán infortunados fueron Benavides, Iwasaki o mi amigo Iván Thays en sus sendas infancias; pero sí que las tiradas de sus libros se incrementan año a año sin tener que recurrir al mito moderno del paso de la indigencia a la exuberancia editorial.

(Imagen: Sin comentarios)
Carta abierta en el blog de Gustavo Faverón

Gustavo publica en su blog, Puente Aéreo, una carta abierta enviada a ciertos intelectuales peruanos donde se denuncia un atropello cometido contra unas imprentas por algunos miembros o simpatizantes del Apra, que, dicen, actuaron como "fuerzas parapoliciales".
A continuación la carta íntegra. Si quieren adherirse a la protesta, pueden acceder al blog citado y hacerlo: www.puenteareo1.blogspot.com.


El Apra ataca imprentas. ¿Y la prensa? Bien, gracias.

El día viernes 12 de mayo, distintos medios informativos, incluyendo Radio Programas del Perú, Radio 1160, Agencia Andina y "24 Horas Libre" publicaron una noticia en la que se indicaba que la Policía Nacional y el Ministerio Público, secundados por brigadas de militantes apristas, irrumpieron en una imprenta del Centro de Lima e incautaron volantes y afiches que atacaban al candidato Alan García.

La noticia agregaba que apristas y policías incursionaron además en otras imprentas para cerciorarse de que no producían material propagandístico similar.La cobertura periodística no explicaba qué tiene de ilegal la publicación de información sobre el candidato García, incluyendo opiniones sobre su deplorable gobierno en 1985-1990 y sobre sus responsabilidades políticas en graves violaciones de los derechos humanos.

Es gravísimo, además de la incautación de material propagandístico legal, que la prensa nacional no se pregunte por qué el Partido Aprista Peruano moviliza grupos cuya labor aparentemente consiste en atemorizar a las imprentas, y por qué tales grupos actúan como fuerzas parapoliciales junto a las fuerzas del orden y al Ministerio Público.

La omisión de la prensa es lo más desalentador de la noticia. De la gran mayoría de los políticos peruanos no cabe esperar actitudes honorables o al menos lúcidas, pero sorprende que la prensa informe así, tan desaprensivamente, del fin (o el comienzo del fin) de la libertad de expresión, un desastre al que parece condenarnos cualquiera de las dos opciones que se disputan el poder en estas elecciones.

Un caso de denotatividad innecesaria: "El rey del taco"

Aquí el reciente post de www.planeta2666.blogspot.com, el blog dedicado a la novela póstuma de Roberto Bolaño. Se admiten comentarios.

Hace ya un par de décadas comprendí, leyendo Obra abierta, de Eco, que no había que ser explícito si se trataba de causar extrañamiento o ambigüedad en un relato.

El autor de La estructura ausente lo explica a partir de la lectura de El viejo y el mar, de Hemigway. En cierto momento el personaje-narrador dice de sí mismo en esa nouvelle: "Soy un tipo muy extraño". Eco replica: "no lo digas, viejo, sélo".

Todo este preámbulo solo para señalar cómo riza el rizo innecesariamente Bolaño luego de una descripción magistral de un muy extraño restaurante; cito:

"Comieron en un local llamado El Rey del Taco. En la entrada había un dibujo de neón: un niño con una gran corona, montado en un burro que cada cierto tiempo se levantaba sobre sus patas delanteras tratando de tirarlo.

El niño jamás se caía, aunque en una mano llevaba un taco y en la otra una especie de cetro que también podía servirle de fusta. El interior estaba decorado como un McDonald's, sólo que algo chocante. Las sillas no eran de plástico sino de paja. Las mesas eran de madera. El suelo estaba embaldosado con grandes baldosas verdes en algunas de las cuales se veían paisajes del desierto y pasajes de la vida del Rey del Taco. Del techo colgaban piñatas que remitían, asimismo, a otras aventuras del niño rey, siempre en compañía del burro.

(...)

en algunas se veía al niño y al burro caer por un desfiladero, en otras se veía al niño y al burro atados a una pira funeraria, e incluso en una se veía al niño que amenazaba a su burro poniéndole el cañón de una pistola en la sien.

(...)

Tal vez las camareras y camareros, muy jóvenes y vestidos con uniforme militar (Chucho Flores le dijo que iban vestidos como federales), contribuían a fomentar esta impresión. Sin duda aquél no era un ejército victorioso. Los jóvenes , aumque sonreían a los clientes, transmitían un aire de cansancio enorme.

Algunos parecían perdidos en el desierto que era la casa del Rey del Taco. Otros, quinceañeros o catorceañeros, trataban inútilemente de bromear con algunos de los clientes, tipos solos o parejas masculinas con pinta de funcionarios o de policías, tipos que miraban a los adolescentes con ojos que no estaban para bromas. Algunas chicas tenían los ojos llorosos y no parecían reales sino rostros entrevistos en un sueño.

-Este lugar es infernal -le dijo a Rosa Amalfitano.

-Tienes razón dijo ella mirándolo con simpatía-, pero la comida no es mala" (dos últimas cursivas mías) (394-395 pp).

El diálogo final se me presenta como innecesario: la descricpción había logrado ya el cometido de crear una atmósfera de extrañamiento.

(Imagen: portada de la opera magna del escritor chileno)



Match Point, de Woody Allen

Ayer nuestro habitual colaborador se estrenó como crítico de cine en el diario Siglo XXI de España. Reproducimos abajo su artículo.

Gabriel Ruiz-Ortega

Nunca hay que perder las esperanzas en la labor cinematográfica de Woody Allen. Claro, una película por año no es más que el reflejo del nivel proteico de este entrañable director. En contraposición a Manhattan, Annie Hall y Maridos y Esposas podemos encontrar verdaderos bodrios como Zelig y Pícaros ladrones. No siempre se puede mantener una línea de buena películas, pero es grata la sorpresa cuando nos topamos con esta historia narrada en su última película, Match Point. Me atrevo a decir que esta película Allen la llevaba pensando desde hace mucho tiempo.

Bien sabemos que Woody Allen es un creador integral, en su obra vemos los tres componentes que siempre le han servido, los mismos que conoce a profundidad: el cine, la literatura y la música. De alguna u otra manera, Allen ha recogido lo mejor de su estancia en Londres –cambiada por su ya casi sempiterna New York- para realizar ciertos cambios estilísticos a los que ya nos tenía acostumbrados.

De manera muy impresionista se ha intentado engarzar a Match Point con Crímenes y pecados, empero, el único vínculo que existe con esta película estrenada en 1989 yace en que ambas exhiben a una amante incómoda a la que se tiene que eliminar. Intentar relacionarlas con el cuerpo de la narración no es más que un facilista recurso impresionista. En Crímenes y pecados veíamos los oscuros senderos de la conciencia humana que terminaba trayendo un posterior castigo, sin embargo, en Match Point vemos una mirada acuciosa e irónica de lo que se es capaz de realizar en pos del arribismo.

Es conocida la pasión que Allen tiene por la literatura, y no pocas películas suyas tienen su génesis en novelas que este autor ha leído, releído y estudiado. La parcela de la que nace este último trabajo de Allen está anclada en la novela de Theodor Dreiser, Una tragedia americana, la misma que hoy en día es material de estudio y consulta por todos aquellos amantes de las disecciones culturales. Tanto así que el año pasado se estrenó una ópera compuesta por Tobias Picker. El arribismo es la obsesión y la fobia de todos los norteamericanos, el éxito lo es todo, y no importa si los valores tengan que ser socavados en pos de ello.En esta película se extraña el jazz, pero se escucha buena ópera, se extrañan las calles de New York, pero nos topamos con una sugerente Londres, tan llena de frivolidad, nervio y cultura.

Nos encontramos con un joven entrenador de tenis (Jonathan Rhys Meyers) quien prácticamente, de la nada, vive un ascenso social al liarse y casarse con una joven quien tiene como padre a un pudiente hombre de negocios. Lo que parece ser una historia que refleja la perseverancia y el éxito troca en un juego escondido de pasiones al hacer su aparición una carnalísima Scarlett Johansson, de quien vale decir, es en la ficción la prometida del cuñado de este “pujante” muchacho. Uno de los temas que podemos sacar de esta película es la enajenación sexual, entre Rhys Meyers y Johansson nos encontramos con un Allen quien en poquísimas ocasiones nos había brindado cuotas de sugerentes imágenes ya casi lúbricas.

El tratamiento es pulcro, la narración no sufre sobresaltos, los detalles son precisos; claro, persisten la ironía y el lirismo que se dejan sentir a través del guión. Pero en líneas generales es un Allen distinto, con una mirada hipermadura, pero que a la vez se da tiempo para mostrarnos al director ya conocido ni bien se empieza a investigar el asesinato de la amante, pues bien, es en este punto en el que nos topamos con el Allen de siempre: irónico, paranoico y neurótico.

No creo que sea una exageración decir que Match Point es la mejor película de Allen en los últimos cinco años, una película que se mantiene inalterable en la retina de sus ya agradecidos seguidores que somos capaces de perdonarle todo luego de una visión como la que nos entregó.

(Fotografía: Scarlett Johanson. Infartante protagonista de Match point).

16.5.06


Las santas iras de Maurice Nadeau

El último número de Le nouvel observateur trae una imperdible entrevista con Maurice Nadeau, notable ensayista, editor y crítico literario, especialista en surrelismo. (Recuérdese su insuperable Historia del surrealismo.) Acá un botón polémico:

Bataille o Breton

“Breton era un gran señor, yo lo estimaba, pero nunca lo tomé por un gran poeta. Con el tiempo, su estrella ha palidecido un poco. En cambio la de Bataille no ha cesado de crecer. Todo esto es evidentemente un poco subjetivo; que uno sea más grande que el otro en el fondo no interesa.

Sin embargo pienso que la influencia de Bataille ha sido más importante en tanto que ha sido más subterránea. En oposición a lo que pasó con el Surrealismo, que se ha quedado en una cierta estela, Bataille rompió con las corrientes de pensamiento de su época.”

(Fotografía: el maestro Nadeau en sus predios)

Dos blogs de Arte


El mejor crítico de arte periodístico joven del medio, Emilio Tarazona, acaba de publicar su weblog titulado Aprendiz de Brujo (www.aprendiz-de-brujo.blogspot.com) y ha posteado, atrevidamente, sus conversaciones en MSN con otro colega.

Emilio es curador, ha publicado un libro sobre la obra de Eielson y son celebradas y muy comentadas sus colaboraciones en el Dominical de El Comercio.

Afirma de Aprendiz de Brujo: “es un espacio destinado a mis divagaciones. No habrán aquí ni ideas ni opiniones conclusivas: todas serán bosquejos e intuiciones que se construyen sobre las situaciones o sobre las ideas u opiniones de los demás”.

Otro blog interesante del mismo tema es Arte Nuevo (
www.arte-nuevo@blogspot.com), de un misterioso "m. angel" (habla Emilio, ¿quién es?). Allí podemos encontrar comentarios, notas, textos, artículos, entrevistas y colaboraciones sobre artes visuales, además de links a páginas y blogs de artistas plásticos locales.

(Imagen: Cuadro de Bacon. Dos críticos jóvenes que revientan esquemas y cabezas)


15.5.06


Cipriani en cruzada cultural contra El código Da Vinci


Me entero por la edición de hoy de Perú21, que el cardenal Juan Luis Cipriani ha pedido al pueblo peruano “no dar de ganar a quien de una manera hipócrita ataca a nuestra fe", en referencia al estreno mundial este jueves del filme El código da Vinci.

La exhortación –que ignora que, como decía Lacan, el interdicto genera el deseo- se dio en una coyuntura poco aparente: la homilía dominical en la Catedral de Lima con motivo del Día de la Madre. La nota de Peru21 nos recuerda que no es la primera vez que Cipriani coge las lanzas en contra de los herejes del cine.

En efecto, anteriormente se opuso al estreno de la película de Mel Gibson, La pasión, lo cual por supuesto hizo que más gente se interesara en verla.

Señalemos que El código da Vinci afirma que Cristo no vació su sangre en el Santo Grial sino en el vientre de María Magdalena, de donde supuestamente surgió la estirpe de los Merovingios, entre varias otras “fantasías” históricas.

[Fotografía: Cardenal Juan Luis Cipriani en beatífico gesto]

Andrea Cabel y su verbo

La poeta Andrea Cabel nos hace llegar dos textos como colaboración.

d

tus pasos los diste en volcanes de caucho, / en metros vítreos / y llenos de blancas coronas / madre isabel preguntaba diluyendo el tiempo / y contaba los pedestales para la tarde / reclutaba las espinas de los pescados y de las cenas,/ madre isabel resplandecía como diosa de la hija / y voz de terciopelo en madre viva de mil años amoldados a un beso irrespirable / tu descansabas/ hundida entre sus plumas y velos / salvador nacía / unísono, tras el sur de la veleta. q el sol se levanta como una rosa / tras la espuma y en lo alto del silencio / la niña se oscurece y el as se apaga / salvador se acerca y le da un beso frente al rayo / la escalera relumbrante se retuerce / las esferas los vigilan sigilosas. / la quiere como a la perfección enemiga / mientras vuelve a morir sin fuerza de planeta / como un deseo luminoso / como tropiezo de pájaro o pez. /

q

el sol se levanta como una rosa / tras la espuma y en lo alto del silencio / la niña se oscurece y el as se apaga / salvador se acerca y le da un beso frente al rayo / la escalera relumbrante se retuerce / las esferas los vigilan sigilosas. / la quiere como a la perfección enemiga / mientras vuelve a morir sin fuerza de planeta / como un deseo luminoso / como tropiezo de pájaro o pez. /

14.5.06



Pedro Páramo traducido a música

Murmullos del Páramo, así se titula una ópera de cámara basada en la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo, cuyo estreno mundial se dio ayer en el Teatro Español de Madrid, según El País.

Se trata de una composición para dos voces femeninas solistas, quinteto vocal, contrabajo, guitarra, ruidista, sho, trombón, cinta magnetofónica, espacialización tridimensional y coreografía, en la que participaron Fátima Miranda, Neue Vocalsolisten Sttugart y Chavela Vargas, entre otros músicos y cantantes.

El autor de la pieza es el compositor mexicano Julio Estrada, y el proyecto surgió en 1988, pero su realización se prolongó desde 1992 hasta 2006.

La nota de El País señala que "un sector del público aplaudió a rabiar", otro se mantuvo en respetuoso silencio, y no hubo protestas. El cineasta Pedro Almodóvar, junto a otros famosos, estuvo entre el público.

(Fotografía: la obra de Juan Rulfo invade otros géneros y permanece)
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