30.7.06



José Emilio Pacheco en la Feria del Libro

Mi avión sale recién mañana de Qosqo y no saben qué envidia siento de todos los que podrán escuchar esta noche la conversa entre este extraordinario poeta mexicano y Antonio Cisneros. Hoy Pedro Escribano (La República) le hace una buena entrevista; algunas preguntas:

–¿Fue amigo de Octavio Paz?

–Relativamente sí, sobre todo en los últimos tiempos me llevé bien con él. Resulta difícil convivir en un mismo medio con todos los problemas, pero afortunadamente terminó bien. Paz fue importante para mí y lo leí mucho.

–¿Y con Jaime Sabines?

–Muy poco. Es muy curioso lo que me pasó con él. Siempre escribí cosas a favor de él sin esperar nada de él. Si tú lees sus entrevistas nunca me mencionó ni nunca dijo nada. Lo mío siempre es sin interés. Un año antes de su muerte fuimos a San José de Costa Rica, ya estaba muy mal, en sillas de ruedas y yo empujé la silla de la salida de donde llega el avión a la salida de migración. Fue lo más increíble que he visto. Toda la gente que estaba ahí sabía de él y tenían sus libros, le pedían dedicatorias. De mí nadie sabía. Fue maravilloso ver ese gesto de la gente.

–¿Ha ganado como poeta?

–En un homenaje me dijeron usted es un poeta muy conocido, con rentas y privilegios. Les dije, voy a leer mi estado de cuenta de mis libros vendidos el año pasado y no lo van a creer, cuatro, doce ejemplares. La poesía circula por otro circuitos que no son las librerías. Si me llevo un libro de Watanabe, ese libro lo van a leer 15 ó 20 personas en México, pero eso no queda en las cifras de lectura. En cambio de El Código da Vinci se sabe cuántos ejemplares se venden, pero no cuánto se lee.

–¿Entonces es suicida dedicarse a la poesía?

–Bueno, pero tiene algo de ejemplo moral, ¿no?, de que no todo el mundo está orientado al lucro, a la ganancia, sino de otros valores. La pregunta clásica que los amigos suelen hacer es: ¿sigues escribiendo?", "sí", les digo, "ah, y en qué trabajas, de qué vives".

-¿Está lejos, pero tiene alguna visión de la poesía peruana?-

Estoy lejos, pero me gusta muchísimo la poesía peruana. Una de las cosas por las que me gusta venir al Perú es porque compro libros de poesía peruana que no circulan comercialmente. Los libros que yo me lleve los va a leer mucha gente. Para que veas que no es una cosa interesada. No es que yo hago esto para que los poetas peruanos me difundan a mí, no, nada que ver. El 89 compré un libro de José Watanabe, que me gusta mucho, y Watanabe me envió un libro muy sorprendido de que yo haya comprado uno de sus libros. Ya le digo, es una relación enteramente de lector.

-¿Usted pertenece a la Generación del 60?-

Ese tema voy a discutirlo en la feria con Cisneros. En México no hay esa atención que hay en el Perú por la poesía en cuanto a generación. No hay antologías cada diez años, el método de las décadas no funciona, porque en México está dividido en sextsenios, porque con cada nuevo presidente México es otro país.

(Fotografía: el maestro Pacheco -La República-)

Alberto Manguel sobre el punto en Babelia

Una espera de un par de horas en una estación de buses en el Qosqo me permite navegar un poco y hallar esta deliciosa nota del ensayista argentino Alberto Manguel (Historia de la lectura, Diccionario de los lugares imaginarios). La cito completa para mejor.


Elogio del punto

Diminuto como una mota de polvo, el punto, ese mínimo picotazo de la pluma, esa miga en el teclado, es el olvidado legislador de nuestros sistemas de escritura. Sin él, las penas del joven Werther no tendrían fin y los viajes del Hobbitt jamás se acabarían. Su ausencia le permitió a James Joyce tejer el Finnegans Wake en un círculo perfecto y su presencia hizo que Henri Michaux hablara de nuestro ser esencial como de un mero punto, "ese punto que la muerte devora".

El punto corona la realización del pensamiento, proporciona la ilusión de un término, posee una cierta altanería que nace, como en Napoleón, de su minúsculo tamaño. Como siempre estamos ansiosos por empezar, no pedimos nunca nada que nos indique el comienzo, pero necesitamos saber cuándo parar; este pequeñísimo mememto mori nos recuerda que todo, incluso nosotros mismos, debemos algún día detenernos. Como un anónimo profesor inglés sugería en un olvidado tratado de gramática, un punto es "el signo de un sentido perfecto y de una oración perfecta".

La necesidad de indicar el final de una frase escrita es probablemente tan antigua como la escritura misma, pero la solución, breve y maravillosa, no se estableció hasta el Renacimiento. Durante muchísimos años la puntuación había sido una cuestión poco reglamentada. Ya en el primer siglo de nuestra era, Quintiliano (que no había leído a Henry James) sostenía que una oración, además de expresar una idea completa, tenía que poder pronunciarse sin tener que volver a respirar. La forma en que se marcaba el final de esa oración era cuestión de gustos personales y durante mucho tiempo los escribas puntuaron sus textos con toda clase de signos y símbolos, desde un simple espacio en blanco hasta una variedad de puntos y rayas.

A principios del siglo V, san Jerónimo desarrolló para su traducción de la Biblia un sistema, llamado per cola et commata, en el que cada unidad de sentido se marcaba con una letra que sobresalía del margen, como si se iniciara un nuevo párrafo. Tres siglos más tarde ya se utilizaba el punctus tanto para indicar una pausa dentro de la frase como para señalar su conclusión. Con esas convenciones tan confusas, los autores no podían esperar que el público leyera un texto con el sentido que ellos le habían querido dar.

Por fin, en 1566, las cosas cambiaron. Aldo Manuzio el Joven, nieto del gran imprentero veneciano a quien le debemos la invención del libro de bolsillo, definió el punto en su manual de puntuación, el Interpungendi ratio. En un latín claro e inequívoco, Manuzio describió por primera vez su papel y su aspecto. Pensó que estaba preparando un manual para tipógrafos; no podía saber que estaba otorgándonos a nosotros, futuros lectores, los dones del sentido y de la música. Gracias a Manuzio, hoy tenemos a Hemingway y sus stacattos, a Becket y sus recitativos, a Proust y sus largos sostenidos.

"Ningún hierro", escribió Isaac Babel, "puede hundirse en el corazón con la fuerza de un punto puesto en el lugar preciso". Para afirmar tanto el poder como también de la pobreza de la palabra, nada nos ha sido tan útil como esa manchita mínima, definitiva y fiel.

(Fotografía: Alberto Manguel)

29.7.06


Sergio R. Franco: El nuestro es un país de panacas

Ayer regresó a EE UU este crítico literario peruano que trajo a Lima la edición que hizo para la Universidad de Pittsburg de José María Arguedas: hacia una poética migrante (2006). Pese a encontrarme ahora en el Qosqo, pudimos terminar nuestra conversa iniciada en Lima


Cómo explicas la diferencia de nivel estético entre el trabajo creativo de Arguedas y el de sus epígonos y seguidores. Pocos han reparado como tú en que la narrativa de Arguedas tiene un alto nivel de formalización, tal vez la evaluación (y emulación) de su obra se ha centrado demasiado en lo ideológico...

Una respuesta fácil consistiría en decir que los epígonos no tienen tanto talento… En realidad, los autores andinos (¿pero que entender por “autor andino”?) más interesantes han intentado, me parece, escapar al modelo arguediano, transitar otras vías. Y es una pena, pues la obra arguediana abría una serie de posibilidades de gran riqueza aún inexplotadas.

En todo caso, la narrativa de temática andina (nuevamente: ¿y qué sería una “temática andina”?) más valiosa de los últimos tiempos no se hace en el Perú sino en Bolivia, pienso en un texto como El jardín de Nora, de Blanca Wiethüchter, y, sobre todo, en En el país del silencio, de Jesús Urzagasti. Este es un dato de relevancia, ya que en este tipo de narrativa la producción peruana siempre había mantenido niveles de calidad muy superior a la que se escribía en Ecuador o Bolivia, en cuyas literaturas los modelos peruanos influyeron decisivamente.

Inevitable referirse a la polémica (mal)llamada “andinos” vs “criollos”. Me contabas que en un momento tuviste ganas de intervenir. ¿Cuál es tu opinión sobre el asunto ahora? ¿No crees que arrogarse la representación de lo “andino” es problemático?

La polémica me pareció un signo saludable (por lo sincero) de anhelos y rechazos que hallaban su expresión. También me gustó la declarada voluntad de reivindicar espacios en la ciudad letrada (en decadencia) y en los medios. No me sorprendió constatar articulaciones y agrupamientos (también argollas), pues el nuestro es un país de “panacas”, ¿no?, y no parece sensato aspirar a un acuerdo en cuanto a visiones del ejercicio literario, de la crítica, y del reconocimiento; de lo que se trata, en realidad, es de organizar el conflicto.

Dicho esto, no puedo menos de lamentar el chato nivel del debate y que se desperdiciara la oportunidad de discutir problemas de políticas culturales (fíjate que en los numerosos textos nadie se preocupó mayormente por el tema del lector), de construcción de capital simbólico, de agendas simbólicas. En cuanto a las representatividades, ya Foucault nos enseñó la esencial inmoralidad de querer hablar por el otro.

Entre las obras de los narradores peruanos posteriores a Bryce Echenique, como Cueto, Prochazka, Malca, Bellatin, Thays, ¿quiénes te parecen realmente importantes?

Más que a autores, yo me ligo a textos y mi cartografía de la literatura peruana puede parecer caprichosa, pero no lo es. Por ejemplo, y ya que mencionas a Alfredo Bryce, para mí una de las cumbres de su obra es “Crepúsculo de magnates”, texto muy superior a varias de su novelas. No creo que nadie haya dicho nunca algo como lo que acabo de decir.

Me interesa Fata Morgana, de Rodolfo Hinostroza, un texto asombroso que la crítica local ha leído de modo muy limitado. En el extranjero, siempre que puedo promuevo esta novela y todos los que la han leído han reaccionado con la misma sorpresa y gusto que yo por su riqueza de niveles, su profundo juego cultural barroco y su sensualidad, tan poco peruana, dicho sea de paso.

Canto de sirena es, sin duda, uno de los textos capitales de una narrativa hispanoamericana en que los módulos del boom han sido felizmente desactivados. De Rivera Martínez me interesa la prosa antes que el cultivo de los géneros (no sé si se me entiende), y valoro mucho Enunciación y Ciudad de fuego.

Guillermo Niño de Guzmán ha escrito algunas reseñas espléndidas (me refiero a la prosa, una prosa que ganaría mucho si se expandiera en el ámbito de la novela, por ejemplo). De Miguel Gutiérrez, con cuya La violencia del tiempo he sido y sigo siendo muy crítico, prefiero la escritura autobiográfica y el relato de aventuras. Lo más alto de La generación del 50: un mundo dividido son las anécdotas, no las opiniones.

Me gustó mucho el primer libro de Prochazka, no tanto el segundo; Oscar Colchado, por algunos cuentos notables y Rosa Cuchillo es, en mi perspectiva, el más importante de los narradores de temática “andina” en la actualidad. “El limpiador”, de Rocío Silva-Santisteban: me gustó la torsión de uno de mis cuentos favoritos: “El campeón de la muerte”. Me interesa el juego intertextual del remake, que en el Perú sólo ella y Vargas Llosa, en La guerra del fin del mundo, han llevado a cabo (hasta donde sé, pero sé poco).

De Alonso Cueto aprecio cierta reticencia en el tono, el relato a media voz; una impronta jamesiana, pero me pregunto si el modelo no ha terminado por estrechar su visión. En todo caso, aún no he leído La hora azul.

Me parece interesante que exista en el Perú un escritor de mucha plasticidad como Thays y me interesa más todavía que exista un libro como El viaje interior. De Bellatin, El jardín de la señora Murakami, por su inestabilidad, y Salón de belleza, por su lograda fusión de decadencia, cosmética y anatopismo, esto último va muy bien con un autor posnacional.

(Fotografía: Sergio R. Franco en el Louvre)


Harold Bloom explica su nuevo libro en Confabulario

"Mi libro Jesús y Yahvé, los nombres divinos se centra sobre tres figuras: una persona más o menos histórica, Jeshúa de Nazaret; un Dios teológico, Jesucristo; y un Dios humano, demasiado humano, Yahvé. Resulta Inevitable que esta afirmación inicial parezca polémica, pero, no obstante, mi única pretensión es aclararla (si soy capaz de ello) y no en modo alguno ofender".

El autor de El canon occidental parte de una idea sencilla, casi genial: la mayor parte de los que se sabe en Occidente de Jesús está extraído del Nuevo Testamento -que son textos además de segunda instancia- y textos parecidos, heréticos o no.

Bloom afirma que todos estos textos son tendenciosos pues "pretenden algo de nosotros, en cuanto que lectores u oyentes, entre otras cosas, convertirnos. Y eso no es todo.

El influyente crítico sostiene que por mucho que se quiera, nunca se podrá conocer al Jesús histórico, entre varias cosas porque este personaje es un "Dios teológico presentado por tradiciones rivales: la ortodoxa oriental, el catolicismo romano, los protestantismos normativos —el luteranismo, el calvinismo y sus variantes—, y viejas y nuevas sectas, muchas de ellas de origen norteamericano".

No es de extrañar entonces que Bloom dirija sus críticas a la teología crístiana, en especial a la doctrina de la Trinidad -que ya perplejaba a Borges, si lo recuerdan-: "A pesar de la brillantez de la teología cristiana, que culmina en Tomás de Aquino, la Trinidad es una estructura sublimemente problemática, y no sólo porque separa el concepto de persona del de sustancia, sino también porque propone al Espíritu Santo como una tercera persona crucial junto al Padre y al Hijo, algo de lo que el Nuevo Testamento ofrece muy pocos testimonios".

Bloom termina este resumen de su próximo libro con una nota confesional. "Mi vida es una eterna alternancia entre el agnosticismo y la gnosis mística, pero el judaísmo ortodoxo de mi infancia perdura en mí bajo la forma de un temor reverencial hacia Yahvé. No he leído ninguna otra representación de Dios que se acerque al Yahvé paradójico", confiesa. A esperar el libro.

(Fotografía: Bloom. Un ejemplo de escritor polémico y responsable)

Nuevo número de la revista Velero 25

La edición de julio de este año de la revista virtual www.velero25.net acaba de ser posteada, y está muy buena a pesar de que los directivos han insistido en desempolvar un cuento mío, futurista, publicado originalmente en Ajos & Zafiros hace unos años.

Creo que lo mejor de la revista son los cuentos El veterano, de José Güich; Clonandino, de Adriana Larco, pero sobre todo el ensayo sobre el futuro en la narrativa de Carlos Fuentes, a cargo de Ilan Stavans. Otro cuento de interés es Encierro, de Cliford D. Simak.

Una muestra tan cristalina como las aguas del río Urubamba, de que el esfuerzo continuado en la difusión de los géneros injustamente desfavorecidos por la crítica convencional, da excelentes resultados a la larga. Perseverar.

(Fotografía: escritor Ilan Stavans)

27.7.06


Rolling Stone en edición 1000

De viaje hacia el Cusco, muy relajado, me encuentro en el aeropuerto la edición especial de la revista Rolling Stone por su número mil, con una portada no muy brillante pero con varios artículos notables, como el dedicado al periodista gonzo Hunter Thompson, del cual reproduzco un extracto.

"Una noche, en Rhode Island, donde estábamos cubriendo la America's Cup para la revista Scanlan's, Hunter compró dos latas de pintura en aerosol, una roja y una negra, y me encargó la tarea de escribir algo "artístico" sobre el flanco de un velero.

Así que me llevaron en un bote, pero yo en ese entonces tenía algunos problemitas con los alucinógenos. Veía el agua roja, y tiré toda la pintura en el aire. Cuando me trajeron de vuelta, un grupo de rock se había robado mi valija. No tenía más que lo puesto, y el pasaporte y el pasaje de vuelta en un bolsillo. Hunter se había quedado con mis zapatos".

Esto lo cuenta Ralph Steadman, editor de Rolling Stone por lo años en que se le encargó al autor de Diario del ron su famoso informe sobre Las Vegas.

(Desde hace un par de días no puedo subir imágenes, así que pido disculpas a los lectores; ya veré cómo solucionar el impase (¿hay amigos de Perublog que quieran ayudar?)

26.7.06

Daniel Alarcón visto por Roncagliolo

“Hombre que observa” se titula –muy acertadamente- el post que acaba de publicar en su blog Santiago Roncagliolo sobre Daniel Alarcón, quien acaba de presentar en la Feria del Libro Guerra a la luz de las velas (Alfaguara, 2006).

“Supe del escritor peruano Daniel Alarcón hace unos tres años, cuando publicó un cuento en The New Yorker, lo cual provocó mi más profunda envidia. Poco después, además, me enteré que era un par de años menor que yo, y eso convirtió mi envidia en hostil fijación. Leí el cuento con la esperanza de que fuese lamentable, y lo peor es que era muy bueno. Así que mi amargura se convirtió en el odio más abyecto.

Finalmente, lo conocí en persona en Madrid, en un congreso de literatura peruana. Fingí ser su amigo con el deseo secreto de empujarlo a una autopista o arrojarlo por las escaleras del metro. Y sin embargo, empezamos a coincidir en muchas cosas, y contra mi voluntad, terminamos haciéndonos amigos.”, afirma Roncagliolo mostrando su vena humorística.

Luego hace una breve reseña de la sinuosa trayectoria vital del escritor peruano y señala que lo más singular del libro de Alarcón es “lo ilocalizable de su autor. Los narradores de estas historias parecen no tener un lugar en el mundo: narran en Nueva York, Yungay o Lima, pero no parecen sentirse cómodos en ninguno de esos lugares, como si los observasen desde Saturno”.

A continuación Roncagliolo se refiere al algunos cuentos que llamaron su atención, para terminar afirmando que Daniel “es un hombre discreto y parco (...) siempre parece estar observando todo lo que ocurre a su alrededor, en cada nuevo escenario. Supongo que está mirando la paleta con que dibuja su universo particular, un universo ajeno incluso para él mismo, teñido de soledad pero dotado de una aguda representación de la condición humana”.
Ver post completo en http://blogs.elboomeran.com/roncagliolo/

(Fotografía: Daniel Alarcón)

Roncagliolo en Expreso

Hoy el diario Expreso publica una entrevista a Santiago Roncagliolo, de visita en Lima estos días. Unas preguntas.

¿Era necesario que te vayas a España para ser escritor?


Realmente no. Ahora cuando alguien me dice que quiere irse a España le digo que es un error. Si hubiese sabido antes no habría ido. El Alfaguara no dependió de estar en España. Cueto vive acá en Lima y ganó el Herralde. Bayly vive en Miami, el lugar más antiliterario que se pueda imaginar. Migrar te sirve como experiencia, cuando cambias de escenario ves las cosas con otra perspectiva y con más distancia.

¿Qué sentiste al ganar el Premio Alfaguara?

Me sorprendió. Era un premio que siempre lo ha ganado gente con mucha trayectoria. Además, en ese momento era muy pronto para presentar otra novela con la editorial, porque “Pudor” seguía circulando. En realidad sólo pensé que algún miembro del jurado se interesaría en mi novela como para que recomendara su publicación. Hasta ahora no tengo la distancia y la tranquilidad para ver qué ha pasado en mi vida. Todo se ha vuelto una vorágine. Pero déjame decirte que lo más bonito del premio es esta gira de presentación, cosa que a otros escritores les parece agotador e insoportable.

¿Hay un lado negativo en todo esto?

(Risas). Sí, siento una soledad muy extraña porque hablo con 25 personas al día y en todas mis conversaciones el tema soy yo y hay una grabadora de por medio. Termina mi día y estoy solo en un cuarto de hotel y mi única compañía es un minibar. Pero ya volveré a mi casa para dormir tres semanas seguidas con mi novia.

(Fotografía: Santiago Roncagliolo en lectura de su exitosa novela)

Iván Thays recomienda libros de la Feria

Mientras termino la lectura simultánea de dos novelas encontradas casi milagrosamente en la Feria del Libro (La ciudad, de Levrero, y La ciudad ausente, de Piglia), plagio un buen post de Notas Moleskine donde Thays recomienda algunos libros.

1.- En el stand de PEISA se luce la espléndida carátula de Eduardo Tokeshi de la nueva novela de Peter Elmore, El fondo de las aguas, que será presentada mañana. La novela, estoy seguro, sorprenderá a los lectores de Peter.

2.- Aunque el amigo Daniel Salvo dice que no, ayer pude comprobar que sí han traído en "Interzona" El discurso vacío de Mario Levrero. Queda por lo menos un ejemplar. También me sorprendió ver la novela de Linkillo, Daniel Link, La ansiedad (novela trash). Todo en el stand de Argentina.

3.- El grupo Océano ha traído -como lo anticipé- algunas novedades muy recientes de Anagrama para la Feria. Por ejemplo, pueden conseguir Cartas de la Ayahuasca (la correspondencia de Burroughs y Ginsberg) y la novela de Neal Cassady. Lo que sí parece que no vendrá es la novela La línea de la belleza de Alan Hollinghurst, sobre la vida gay en pleno tatcherismo. Inexplicable caso de ¿censura?

4.- Muy concurrida ayer la firma de libros de Daniel Tittinger el stand de Planeta, luego de la presentación de su libro de crónicas Dios es peruano. Además, como la esposa de Daniel es editora de la "competencia", es decir de Santillana (quienes se preparaban para presentar los cuentos de Daniel Alarcón), al final se armó un nudo gordiano y ya nadie sabía para qué editorial trabajaba.

Agregaré por mi parte la antología de cuentos Pasajeros perdurables (Planeta) que Iván sistemáticamente elude recomendar, y me permito sugerir la visita al stand de ofertas de Ibero, donde conseguí las novelas señaladas además de varios libros de ensayos de Gombrich a solo 15 soles. Notable.

(Portada)

25.7.06

Poeta joven chileno "asesina" a Raúl Zurita

Encuentro en la buena página chilena de literatura Letras S5 un divertido poema de Marcelo Arancibia (mucho gusto) en el que poetiza la figura, siempre controvertida, del poeta chileno Raúl Zurita (Purgatorio, El amor de Chile). Escuchen:

1
Yo maté a Zurita

Por plagiar al Dante
Por quitarle los bigotes

A la Gioconda
Por lanzarse ácido telúrico
Sobre los ojos
Y pajearse ante la virgen
De los desiertos
Lo maté por carepalo
Por escribir sobre el cielo
De Nueva York
La última profecía de Nostradamus.

2
Ahí va el tonto de Zurita

-dirán algunos-
Encarnando al loco
al pájaro raro
De don quijote con manchas
Recorriendo las planicies
Los paisajes de la patria
Desenterrando las palabras
de la tumba de los versos libres.

3
El hincha pelotas de Zurita

Me conmueve hasta las tripas
-dirán otros.

4
Si todos los desiertos de Chile

Fueran paisajes empastados
Grandes mamotretos de pura lírica
Los ríos que se aman y se odian
Tumbas que se abren y se cierran
Mares herméticos de pura mierda
Grandes páginas de pajeo místico
Entonces va Zurita, con la cruz al hombro
Igual que una tripa, cortado, goteando sangre
Haciendo de su perra vida, La vita nuova.

5
Zurita, nuestro Dante

Cucarro, zocarrón el pícaro
Vate el chocolate de los ríos
Que se juntan y lamen grandes lenguas
En los tremendos culos Y en los anteparaísos artificiales
comiéndose a las musas
a las castellanas lenguas
todas llenas de cruces.

6
La Zurita, entonces,

Se endiosaba como un Nietzsche
Ni limonada y se rayaba la cara
en la postura de un indio cherokee.
Nos quemábamos las alas
Los ángeles malditos
Y nos partían el cráneo
Con palabrotas que eran
Como huevos prehistóricos
De pura mala poesía babosienta.

7
Y Zurita volaba por los aires

En un zepellín
Escribiendo sobre el cielo
Todos los líos de la farándula.
Hacía orgía entre los dioses
Metía bulla en el infierno
Chucheaba a los amigotes
Y escribía poemas de alabanzas
al emperador La-Ghos
para conseguir embajadas
Y joyas que eran baratijas
Y fue premiado por las sectas
Porque él sabía que era el mejor
De los poetas del imperio
El gran tábano doradoSagrado de la democracia.

8
Eran cientos y miles los desafiantes

Hijos de la gran puta
Alabándolo a Ud. -El Mesías-
Anda y toma a tus hijos, Gran Zurita
Y sígueme entre las montañas
De financieras y bancos
Sigue sin abrir los ojos quemados
Por el ácido, la vieja música
De tus difuntos.
Pero tiraban a matar los francotiradores
De la poesía negra
Los envidiosos que nunca faltan
Y sólo querían sentarte en la estaca
Del gran Buda verde.

9
La Zurita vaca pastando

En el ocio de los putos pastos
Y en sus reverendas huevas
Ideologías que hacían llamarte
La madre de todas las nuestras
Almas perdidas en el Hades.
Y éramos multitudes de pendejos
que te alabábamos la cara de santo
los dedos de la victoria en el conde de Orgasmo.

10
Agáchate Zurita

Que vienen los indios, los negros
Los sudacas y mapuches
Quieren puro dártela
Quemarse en la hoguera de tus vanidades
Sacaríamos fuerzas de flaqueza
Y nos inspirarías con tu solo verso
Y yo te guiaría como Virgilio
Por entre los vericuetos
Del infierno y a chuchadas limpias
Te sacaríamos los versos del canasto.

11
Oye Zurita

De qué color son las bolas del Dante.

12
Nuestro gran Zurita

Nuestro Dante Alaligheri
Que también bebió del icor
Y profanó la carne de las Santas Escrituras
Y mordió la mano de ese otro bendito
Llamado Juan de Dios Martínez
Según dicen las malas lenguas.

13
Siempre habrá un dante

Y un después de Zurita
Que en sus primeros opus
Brillo con carne propia
Con alas de ángel
Y fue nuestra esperanza blanca
Aunque después sonó como guatapique
Con sus amarillos poemas militantes.

14
Zurita viene volando

Sobre los techos de la Pintana
Zurita viene nadando
Bajo el suelo submarino
Del océano Pacífico
Viene bajando de su montaña rusa
De su torre Infiel
Viene cayendo como un altazor
Sin paracaídas.
¿Habrá suficiente público
Para que aplauda su pirueta
Y amortigüe su caída
En esta copia feliz del Edén?

15
Y lo maté ...

y me maté de risa
La carcajada por el cuello
Y entre bombos y platillos
Chorreara su sangre lírica
El sudor sobre su gigantografía
¿O es qué acaso querían
Que este hijo de la gran putesía
Caminara sobre las aguas
Y promoviera sus salmos milagrosos
Haciéndose llamar el nuevo Duce?

16
Zurita pudiste ser el mejor de todos

Los poetas del imperio
Nuestro Dante Alaligera
Tu quema de ojos
La mejilla, la pinga
La aguja rolliza sobre la vena
Vuela la pluma en el paisaje
Y no tecleo, dijo el chino
El caligrama confuso.

17
Manifiesto
Un fantasma recorre Chile:

El fantasma de Zurita
Todos las fuerzas de la vieja
Poesía se han unido en santa cruzada
Para acosar a ese fantasma:
El mismo Parra y el zar Uribe,Hahn y Artechell
Los malditos Ouidobrianos
Los poetizontes nerudinos
Que le quieren dar la dura
Por botarse a clásico.

NOSOTROS, QUE LAS QUEREMOS TANTO

Ejerciendo el natural derecho a réplica, el poeta Héctor Ñaupari, fundador del grupo Neón, nos envía otra aproximación a la poesía hecha por mujeres en la década del noventa.


La poeta Roxana Crisólogo ha escrito recientemente "¿Hicimos tanto ruido?", un artículo en el que expresa su visión de la poesía hecha por mujeres en la década de los noventa. En dicho artículo lamenta la ausencia de una propuesta articulada de poesía femenina con una temática amplia y de corte feminista. Que a dicha ausencia han contribuido la crítica, los promotores culturales y los grupos literarios de los noventa, conformados en su mayoría por hombres, que “invisibilizaron” a las poetas mujeres. Incluso, las propias poetas, que no se esforzaron como es debido para construir dicha propuesta, continuando en la senda de la poesía erótica de la generación anterior, son también responsables, salvo algunas excepciones distinguidas por Crisólogo.

Empero, lo que nos ofrece Crisólogo es una visión equivocada y profundamente inexacta de la poesía femenina peruana en general, y en particular la que se desarrolló en los noventa. En primer término, elaborar una propuesta articulada y excluyente de poesía –cualquiera sea el género que la proponga– es el mejor método para encorsetarla y destruirla. Esto porque la naturaleza de toda manifestación artística es la de estar permanentemente expuesta a las tensiones entre la defensa de una tradición y la ruptura con ella. En ese proceso de ensayo y error, la individualidad del artista es vital, incluso, para discrepar con la visión de su propio género.

Bien se trate de defender unos principios o métodos poéticos, mejorándolos, o de hacer de la poesía la expresión viva de la disidencia, tener un modo personalísimo de crear es el prerrequisito indispensable en uno ú otro caso. En otras palabras, ya se trate de romper la tradición o seguirla, la forma mejor de servir a los dos propósitos es teniendo una voz, un contenido, una temática y un estilo propios, únicos, auténticos.

Sin embargo, cuando un grupo de poetas promueve un modo colectivo de creación, con unos paradigmas y parámetros definidos, de los que no se puede salir, con los que no se puede discrepar ni cuestionar, pues hacerlo sería “traicionar” la propuesta, el resultado es la muerte de la poesía. Y esto último es válido tanto para la poesía hecha por afroperuanos, por católicos, por poetas del sur del Perú o por mujeres.

De manera que seguir la propuesta de Crisólogo, construir una alternativa feminista e imponerla a todas las poetas, excluyendo a todas las demás, daría como resultado la muerte de la poesía femenina en el Perú, pues destruiría el atributo esencial de todo creador: su libre albedrío y su capacidad de disentir. Y es que, esa libertad y esa disidencia no son propiedad exclusiva de ningún género.

Apresurémonos a indicar que esto no invalida una forma “feminista” de ver y hacer poesía en el Perú. Incluso dentro del feminismo, como seguramente sabe Crisólogo, existen tendencias que discrepan entre sí: el feminismo anarquista, el militante, el de derechas y de izquierdas, el que concibe a todas las opciones sexuales como iguales o el que reivindica únicamente al género femenino. ¿Cuál seguir? Me atrevo a sugerir que el que desee cada poeta. Si esto es así, no se puede tener una propuesta “articulada” sino la que cada creadora considere mejor. Lo contrario sería caer en la fatal arrogancia de aplastar la buena literatura para favorecer la politización de la poesía.

Tampoco es verdad que hubiera una idea preconcebida respecto a la poesía femenina en los noventa, como Crisólogo afirma. Esto debería ser así incluso en el grupo del cual ella formó parte, Noble Katerba. Crisólogo no hace distinción alguna entre los grupos “que hicieron ruido” en dicha década. Resulta muy difícil pensar que Johnny Barbieri, Iván Segura, Leoncio Luque y los demás integrantes de Noble Katerba hayan tenido alguna idea preconcebida sobre la poesía de Crisólogo.

Por el contrario, Noble Katerba, como toda la generación poética del noventa, fue promotora y defensora de la poesía hecha por mujeres. De hecho, ni en los talleres, ni en los conversatorios, ni en los recitales, las poetas fueron vistas como un grupo aparte, inferior o distinto al resto de creadores que escribieron y publicaron en esa década. Sencillamente eran iguales.

Así, prácticamente todos los grupos que protagonizaron la escena poética de los noventa tuvieron entre sus integrantes a mujeres. Y todas ellas opinaron, participaron y escribieron sin que fueran discriminadas o “invisibilizadas” por sus pares varones.

Tampoco es cierto que las poetas de la década del noventa no ampliaron su propia temática. Entre los casos más clamorosamente omitidos por Crisólogo se encuentran: Dida Aguirre García, de Huancavelica, que ganó el Concurso Nacional de Literatura Quechua convocado por la Universidad Nacional Federico Villarreal –donde estudió Crisólogo– con su poemario Jarawi; Ana Varela Tafur, de Iquitos, quien gana el premio Copé de 1991 con Lo que no veo en visiones, o Sonaly Tuesta, de Amazonas, quien nos ofrece una de las más sentidas páginas sobre la infancia y adolescencia de la década del noventa con El secreto de los sachapuyos, publicado en 1994. El que las tres primeras nombradas sean también poetas de las provincias hace inválido –al menos en parte– el argumento del “centralismo limeño” al que se alude.

Además están la poesía desenfadada de Verónica Álvarez, con 21 pepas de amor y una canción desentonada; el desencanto de Grecia Cáceres, en De las causas y principios/venenos embelesos; o las reinvenciones del erotismo femenino, con Virginia Benavides, y su Exstrabismo, y Silvia Vidalón, en Boca de uva demuestran que las poetas del noventa tienen mucho más que decir que el mero feminismo militante antes mencionado.

Finalmente, queda para la anécdota aclarar el “misterio” que Crisólogo menciona, respecto a Poemas sin límites de velocidad, la antología del grupo Neón de la cual soy coautor. Esta antología tiene dos ediciones, en la segunda de las cuales aparece antologada Isabel Matta. En la primera edición no apareció debido a que tomamos una mala decisión, pues Isabel estuvo poco tiempo en el grupo y creímos que no debía aparecer. Nada tuvo que ver la magnífica calidad de su poesía, ni su condición de mujer. Como la vida da siempre segundas oportunidades, esta segunda edición hace honor a los indudables méritos de Isabel; como todos nosotros, los del noventa, lo hacemos con nuestras compañeras poetas, pues las queremos tanto.

(Fotografìa: Ñaupari, de blanco, en rueda de amigos)

24.7.06


FERIALES.Guerra a la luz de las velas (Alfaguara)

El año pasado, cuando conversé con Daniel Alarcón en su departamento de San Isidro, me contó que no estaba contento con la traducción que se había hecho de su libro War by candlelights, y que estaban traduciéndolo de nuevo.

Ayer me encontré en el stand de Alfaguara -como bien ha sugerido Iván Thays, uno de los más acogedores de la Feria- con Guerra a la luz de las velas, la nueva traducción a cargo de Jorge Cornejo.

La especial dicción de Alarcón en el momento de abordar temas como el de la guera interna y la migración, se ha visto potenciada en esta nueva versión, y sin dificultad podemos decir que con este libro Daniel se pone en primera fila de los narradores jóvenes -menores de cuarenta, por poner una cifra- peruanos.

El libro viene además con dos cuentos que no estaban en la olvidable edición anterior. Apresúrense con este volumen, llamado a ser un clásico del cuento peruano de las útimas décadas.

(portada)


Alfredo Bryce Echenique rechaza plagio

La nota es de ABC de España y afirma que en Lima el autor de Un mundo para Julius ha negado enfáticamente haber recibido el manuscrito del libro de Herbert Morote, y además señala que dicho escritor “sufre de algún extraño complejo que le lleva a intentar clavar un puñal en la espalda a quienes dice que son sus mejores amigos».

Bryce señala que la acusación de plagio que lanzara el autor de Los ayacuchos hace unos días es una afirmación absurda, pues “como cualquiera puede constatar, más del 60 por ciento (del artículo de Bryce) está compuesto de citas textuales y referencias a obras de connotados intelectuales que se han ocupado de estudiar la problemática de la educación en el Perú; el 40 por ciento restante es de mi cosecha», recalcó.

A todo esto, Gustavo Faverón recuerda en su blog una interesante reseña que publicara en Somos hace unos años, donde ya notaba el extraño comportamiento público de Morote, algo esquizoide –sin ánimo de ofender a ningún blogger- y con claro afán de notoriedad, tal vez.

[Fotografía: Bryce y Morote. Como para releer Les liaisons dangereuses]

Adiós mariquita linda (Pedro Lemebel)

Nadie como él ha hecho de la provocación una profesión y de la homosexualidad una trinchera cultural. Ahora Mondadori anuncia su último libro, Adiós mariquita linda (2006), una serie de crónicas donde el protagonista -¿quién más?- es el propio escritor.

La reseña de ABCD dice que el libro está plagado de chilenismo y "lemebelismos", y que el personajes es, para no repetirse, "un promiscuo homosexual" que recorre la geografía chilena y cubana.

"En su deambular por el mundo, su mirada va rescatando un puñado de vidas humildes que representan lo imperfecto del mundo que habitamos y también los milagros que esperan a quien decide ser curioso y dedicarle cierta atención a cuanto ser humano se cruza en nuestro camino", afirma el reseñista.

Pero termina con un resabio crítico: "leemos a este escritor con la admiración que suscita su estilo original, una exhibición expresiva tan impúdica como las historias que cuenta y la irritación que producen sus continuados tópicos".

[Fotografía: Pedro Lemebel, militante]

23.7.06


Miguel Gutiérrez anuncia tres novelas más

En la revista Casa de citas -donde también publican poemas Victoria Guerrero y Roxana Crisólogo- el autor del errático ensayo La generación del 50: Un mundo dividido (1988) revela estar escribiendo tres novelas nuevas, además de la ya anunciada hace un tiempo: Kymper perseguido.

Las otras dos novelas que Gutiérrez vendría trabajando son Confesiones de Tamara Fiol, Diario de Elena (¿Iparraguirre?) y Cartas de Deyanira Urribarri, esta última en torno a la figura de la sanguinaria camarada Norah, compañera de Abimael Guzmán.

El autor de El mundo sin Xóchitl promete "suspender su juicio moral" para contar estas historias. Las cuatro, junto con Kymper perseguido, cerrarían su ciclo personal sobre la guerra interna en el Perú, periodo de oscurantismo y retroceso que para el escritor piurano fue "revolucionario y traumático".

[Fotografía: La pareja terrorista que es la obsesión de Miguel Gutiérrez]
FERIALES.Para Roberto Bolaño (Estruendomudo)

Estruendomudo es una editorial muy joven que tiene grandes errores y grandes aciertos. Entre los últimos refulge este entrañable librito de Jorge Herralde en torno a la vida y obra del más grande narrador latinoamericano de las dos últimas décadas, Roberto Bolaño (1953-2003).

Esta entrega resulta especial porque hace unos días el poeta Verástegui (con un inusitado eco bloggero) tuvo el atrevimiento de poner en duda la calidad literaria del autor de Putas asesinas, solo porque, ignorando las licencias del relato ficcional, se sintió aludido por el chileno en la figura de un personaje de su novela Los detectives salvajes.

Sus declaraciones, desafortunadas, no tienen que verse en ningún contexto -ese es un artilugio diplomático-; son producto de la ignorancia del autor del estupendo En los extramuros del mundo, sobre el estatuto del relato ficcional, ignorancia de la que ya dejó constancia hace unos años en un libro de narrativa.

Hecha esta aclaración, quiero recomendar la lectura de este sentido homenaje a Bolaño donde podemos leer:
"Roberto Bolaño, un perro romántico, un perro rabioso, un perro apaleado, que nunca renunció a su "deseo de quemar el mundo" y también "un príncipe dulcísimo", según el epitafio de su querido Nicanor Parra.
Roberto Bolaño, que escribió a modo de epitafio propio: "el mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y esa es nuestra suerte". Absolutamente imprescindible.

( Portada)

Santiago Roncaglio en RPP y hoy en la Feria

Mientras algunos le pasan la mano luego de haber publicado en revistas reseñas caprichosas sobre el buen thriller Abril rojo, Santiago Roncagliolo evita preguntas sobre las críticas –muchas de ellas injustas- a su novela, y revela que pasa por el mejor momento de su vida.

Algunas respuestas de este escritor que anunció además la conversión de su blog en un libro de viajes.


“Cuando yo fui a Europa fui con la idea de escritores como Vargas Llosa, como Bryce, que son escritores que habían triunfado. Pero esto porque nadie me había hablado de los escritores que habían fracasado, que son como 40 mil (risas).

“Los primeros años fueron muy difíciles porque fueron años incluso de pedir permiso para existir, porque tenía que sacar los papeles. Me pasé los primeros años pensando: ¿Qué hago aquí? Y descubrí que en Perú era un privilegiado. Ahora soy un privilegiado incluso dentro de España; pero siempre trato de recordar que me fue mal en un momento y me podría ir mal de nuevo”.

“Yo estoy muy atento a lo que pasa en el Perú y en América Latina, y siento que este es un país muy dividido. Cuando yo vivía aquí no pensaba que este es un país dividido, pensaba que yo estaba bien y que los demás estaban mal; que es el problema precisamente de un país dividido.”

“Lo curioso con Abril Rojo es que es leída como un thriller en Europa y como una novela política en América Latina. Mi editora española se aterroiza cuando hablo de política en España, porque dice que no vamos a vender nada (risas). En cambio en América Latina hay un gran interés por la política y por discutir esos temas”.

(Fotografía: Roncagliolo hoy en la Feria del Libro)

22.7.06


¿Hicimos tanto ruido?

A días de presentar su nuevo poemario, Ludy D, me llega este artículo de una de las voces femeninas más importantes de los noventa. Vale la pena leerlo.


Roxana Crisólogo Correa

Uno de los rasgos más distintivos de lo que se hace llamar generación de los 90 de la poesía peruana fue la proliferación de grupos y talleres literarios. Con el tiempo éstos fueron consolidándose como espacios alternativos al espacio oficial de la literatura peruana. Los nuevos circuitos literarios no hubieran podido sobrevivir sin la existencia de un apreciable número de revistas que generosamente y con poco rigor cedieron sus páginas a las nuevas voces. Esta promoción exuberante de poetas le debe tal engrosamiento ante todo a la animación e interés de los promotores culturales.

Artífices en muchos casos de verdaderas vorágines poéticas como fueron los recitales masivos organizados bajo distintos nombres (desde poetones a encuentros universitarios) se encargaron de incentivar la producción de poesía como la de poetas. En tanto casi cualquiera podía ser escritor, la poesía dejó de ser una herramienta exclusiva de la gente educada y se volvió más popular. Sin embargo, lo popular como tema estuvo ausente en los contenidos de la mayoría de los trabajos de estos jóvenes poetas.

La atmósfera creada no podía ser más dispersa. La caída del Muro de Berlín como el fuego demencial de Sendero Luminoso y la guerra sucia desatada por el estado fueron el escenario donde esta promoción aterrada y escéptica parecía desvanecerse en la indiferencia. ¿Qué hacíamos las mujeres entonces? También inmersas en esta dinámica a través de grupos o talleres, la incursión audaz de las mujeres en la poesía ocurrido hacía poco no despertó mucho interés en la mayoría de las jóvenes poetas.

A excepción de Violeta Barrientos que desde el grupo Noevas intentó impulsar un proyecto alternativo de corte feminista no surgió ninguna otra contrapropuesta sobre literatura escrita por mujeres y la ampliación de su temática. El rótulo “poesía femenina” construido por la crítica en base a una tergiversación de la experiencia de las poetas de los 80 creó graves obstáculos para la generación posterior. Aunque para las novísimas estaba claro que no querían hacer lo que la crítica bautizó como poesía erótica o confesional, su producción muy pocas veces escapó a esas características o se libró de ser medida con esa vara.

La crítica no hizo más que arraigar con más fuerza y argumentos sus ideas preconcebidas acerca de la literatura escrita por mujeres. El debate aún entonces abierto sobre la continuación de una tradición de poetas quedó estancado, mejor dicho, momentáneamente zanjado.

En la primera mitad de los 90 el surgimiento de algunas voces originales aparece como el contrapeso saludable a la poesía en serie o con etiqueta. Fueron estas propuestas las que finalmente destacaron por su carácter transgresor entre ellas la de Barrientos, Monserrat Alvarez y Ana Varela y dieron carácter a una promoción que para muchos era la continuación de los 80, una generación sin rostro.

Para la segunda mitad de los 90 dos de las poetas citadas a las que se sumaron Grecia Cáceres, Ericka Ghersi, Victoria Guerrero y la que escribe continuaron con su producción literaria desde distintos puntos del planeta. Difícil hablar de las voces poéticas que emergieron en las provincias, la falta de publicidad y trabas en la publicación de sus obras las tornaron invisibles. El centralismo limeño es otro de los obstáculos que hace falta enfrentar y exige ser incluido en la agenda.

Otro tema al que vale la pena prestar atención es la ausencia de reflexiones respecto a la experiencia de las poetas no sólo individualmente sino al interior de sus grupos o talleres. No fue novedad encontrarse con grupos conformados en su mayoría por hombres. También los promotores culturales, si mal no recuerdo, fueron generalmente hombres. ¿Qué posición tuvieron las poetas, cómo fueron vistas por sus compañeros de grupo o es que acaso fueron invisibles?

La reciente aparición de una antología de poesía del grupo Neón nos da una respuesta tentativa. Neón fue el grupo que hizo más ruido a inicios de los 90. Su primera antología que divide espacios entre la primera y segunda etapa del grupo no incluye el trabajo de ninguna mujer. Interesadísima en encontrar una explicación coherente fui a buscar el libro de la poeta Isabel Matta, la única mujer del grupo que tiene libro publicado. No sólo me encontré con un lenguaje fresco sino con una mirada original plasmada en temas cotidianos que van más allá del amor de pareja, una oxigenación necesaria en la poesía de los 90. Si el criterio de selección de los textos fue la calidad entonces debe haber habido un error. La antología incluye a poetas de calidad indiscutible a la par de textos menos afortunados. Por lo que deduzco que la calidad no ha sido el criterio de selección.

Si la función de esta antología fue la de ofrecer al lector un panorama amplio del grupo ¿por qué presentar una visión parcial excluyendo un punto de vista que no cabe duda iba a enriquecer su leyenda? un misterio.

Las poetas de los 90 no escaparon del carácter fragmentado, heterogéneo, multicultural y violento de Lima reflejado directa e indirectamente en algunas obras (Alvarez, Barrientos, Carolina O. Fernández y la que escribe). No me atrevería a afirmar que se ha producido una relectura y reelaboración de la tradición de los 80, aunque esta particular forma de abordar los temas del cuerpo, la sexualidad y la familia ha sido adoptada por la mayoría de poetas de los 90 usando un tono más místico y reflexivo (Ghersi, Guerrero y Rocío Hervias).

Una especie de discurso hacia dentro en contraposición a los gritos que irrumpieron en el escenario en los 80. Un caso singular es el lenguaje contundente y sobrio de la excelente poeta Ana Luisa Soriano. Entonces ¿construimos o no una propuesta? Aún sin proponérnoslo, la coexistencia de voces disímiles y el manejo de diversos registros en la poesía de las mujeres de los 90 se constituyen como nuestros aportes más importantes a la tradición literaria.

[Fotografía: Recordado poeta Josemári Recalde junto a Ericksa Guersi, Victoria Guerrero y Roxana Crisólogo (chalina roja)]

21.7.06


Maitena: ¡pero si es una nena!

Maitena Burundarena –mejor Maitena nomás– es una artista gráfica con un sentido del humor ligero que empata perfectamente con el sentimiento generalizado de muchas mujeres que anhelan liberarse sin convertirse en feministas rabiosas o ninjas en cruzada contra los hombres.

En entrevista con Cynthia Campos para La República, responde a unas escasas preguntas:

–¿Qué diferencia a tus personajes de otros como Mafalda?

–Creo que mis personajes son menos politizados. Mafalda, por la generación a la que perteneció el personaje, estaba más orientada a lo ideológico. Yo creo que mis personajes son una mezcla de Mafalda y Susanita, la que pensaba siempre en tener hijitos. Mis personajes no piensan tanto en los hijitos, pero sí en la vida afectiva.

–¿Qué escribes ahora?

–Me he tomado un año sábático. Ahora que tengo el privilegio de hacer lo que se me da la gana me doy cuenta de que lo que no quiero hacer es trabajar. Escribo relatos, también un manual que no puedo decir para qué es.

–¿No es para dibujar?

–No, no. Pero sí tiene muchos dibujitos. La estoy pasando muy bien.

(Imagen: Maitena y "esos quilitos demás")

Tinta expresa 3 en la Feria

De paseo por la Feria, un poco aburrido, me sorprendió Alex Morillo con el reluciente tercer número de esta revista especializada en Literatura cuyo "epicentro" es un homenaje a Jorge Eduardo Eielson.

Hay textos de Sergio R. Franco, Camilo Fernández Cozman, Dorian Espezúa, Elton Honores, entre otros, sobre diversas aristas de la obra total del autor de Canción y muerte de Rolando.

Y eso no es todo. También poemas (buenos) de Héctor Ñaupari, Rafael García-Godos ("Mr. T" sorprende), Alessandra Tenorio y Mirtha Núñez, además de un cuento de Oscar Colchado Lucio.

La sección de reseñas está actualizada -ojo, Ajos & Zafiros- y variada. Buen número a precio de Feria.

(Portada)

FERIALES. Jorge Volpi: El juego del Apocalipsis (Debols!llo)

El fin de año del 2000 causó un cierto revuelo en el mundo, el cual recorrió, como un breve pero intenso frisson, todos los estratos del mundo occidental. Jorge Volpi, notable escritor mexicano, miembro de la generación del “crack”, aprovechó muy bien ese momento y sacó de su chaqueta una novela corta y nítida como una reluciente navaja.

La historia: un “subgerente de una importante consultoría financiera”, de apellido Thompson, y una crítica literaria algo histérica llamada Andrea, ambos todavía de novios, ganan por sorteo un viaje –en pleno invierno- a Patmos, isla griega donde Juan escribiera El Apocalipsis.

Una vez instalados en la casi desierta isla, la pareja encuentra a una serie de personajes convocados por un millonario y manipulador monsieur Lucas, quien pretende y logra que los Thompson junto con otros turistas y un profesor universitario contratado como guía cultural, Terry Anderson (¿Perry Anderson?), se involucren en una serie de perversas veladas de confesiones y prácticas raras.

A medida que el fin de año se acerca, la atmósfera promovida por Lucas se pone más siniestra, y en parte su influencia sobre la pareja hace que la relación se resquebraje hasta despedazarse luego de una incitación a asesinato por parte de este personaje, que a su vez terminará trágicamente su existencia.

Si tuviéramos que poner un marbete a esta nouvelle de Volpi, sería la de thriller intelectual y a la vez turístico, donde la pareja protagonista, un poco llevada por los vientos del mal, terminan inmolando su relación en los altillos de la confusión, la desidia y el descubrimiento de sentimientos ocultos e insanos.

Volpi se luce, diremos, con una sintaxis narrativa funcional y perfecta, además de un conocimiento autentificador (Dolezel) del escenario escogido para su drama de pareja. Es de resaltar además la certera construcción del personaje del profesor universitario (Anderson) que va revelando al lector, sin abrumarlo, algunos arcanos iniciales del libro bíblico y los atractivos históricos de la isla.

Estamos frente a una novela bien pensada, resuelta con precisión y solvencia que, si algún reparo admite, sería la intromisión felizmente espaciada del autor en el discurso del narrador –difícil imaginar a un subgerente financiero haciendo metáforas filosóficas-, y un par de personajes secundarios más bien brumosos.

Las virtudes, ostensiblemente, superan a los defectos en El juego del Apocalipsis. Y hay espacio para la reflexión profunda:

“Cada día se acaba el mundo querido amigo. Y nosotros asistimos a su deceso sin inmutarnos, como los espectadores que van a los toros (…) Las relaciones humanas sufren el mismo inevitable destino. No hay que esperar terremotos, plagas o incendios: ocurre todos los días, cada hora… Sin que apenas nos demos cuenta”.

(Imagen: portada)

20.7.06



ULTRASIETE Y LA PESADILLA DE LA UNIVERSIDAD EN EL PERÚ

Con este singular título me llega una nota de prensa anunciando, ¡otra vez!, que nuestro corresponsal en la academia local, Marcel Velázquez Castro, acaba de ganar un premio más de ensayo. Me apresuro a copiarles la nota.

La Asociación de Egresados y Graduados de la Pontificia Universidad Católica del Perú y PetroPerú otorgaron el Primer Premio del Concurso de Ensayo “LA UNIVERSIDAD PERUANA EN EL DESARROLLO DE LA CIENCIA Y LA CULTURA” a Marcel Velázquez Castro, quien bajo el seudónimo de ULTRASIETE realizó un descarnado análisis de la tra(d)ición del sistema universitario nacional y de la transformación del sueño universitario en pesadilla tragicómica.

El ensayo de Velázquez presenta una reflexión diacrónica sobre las promesas y las paradojas de la Reforma Universitaria (como la autonomía deviene en autarquía; los deseos de modernidad no liquidan las estructuras tradicionales; y la democratización social resulta en masificación que atenta contra la movilidad social).

Finalmente, traza las principales tareas de la educación universitaria en nuestros tiempos, teniendo como eje tres variables: a) los escenarios y herramientas de la sociedad de la información; b) la relación entre educación e investigación para el desarrollo estratégico y c) la responsabilidad social y el compromiso con la nación de toda institución universitaria.

Marcel Velázquez es ensayista y analista cultural. Ha publicado varios libros y se desempeña como profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

(Imagen: Ultrasiete, paradigma personal del crítico)

Espartako 3 ve la luz

El escritor Juan Carlos Guerrero me hace llegar vía electrónica el reciente número de esta revista que, según sus propias palabras, es un "número imperdible, inclasificable, con textos estupendos, que son como calles abiertas, y en donde la tentación de perdernos, nos aborda desde el primer momento. Para eso sirven los buenos textos, para confundirnos, para traspapelarnos, para ya no ser los mismos. Arte Mayúsculo".

Colaboran en este número: Patricia Bracamonte, Patricia de Souza, Jorge Domínguez Scholz, José Alejandro Dulanto Santini, Miguel Guerra, LeónIván Ferrini, Cristian Jara. Buen viaje.

(portada)

19.7.06


José Lezama Lima: una heredad gótica

El 9 de agosto se cumple el treinta aniversario de la muerte de este poeta, ensayista, y narrador cubano (1910-1976), y los cuarenta años de la publicación de su opera magna, Paradiso (1966), inacabable biografía poética o novela-poema, denominación que el propio autor aceptara en entrevista con Margarita García Flores en 1967.

Cada vez que conozco a una persona ligada al mundo literario, y si estoy de buen ánimo, la someto en algún momento a lo que yo llamo ”la prueba Paradiso”. Consiste en preguntarle que le parece ese libro (no la llamo novela).

Muchas respuestas (re)inciden en ciertos lugares comunes: no es una novela, es poesía; no cuenta una historia; el único personaje es el lenguaje; es caótica (la propia hermana lo llama “laberinto” en su prólogo a la edición de Cátedra) y desestructurada; no se puede leer, solo “picotear” aquí y allá. En fin.

Lo extraño de todo es que estos reproches y otros más no dejan de tener algo de cierto, y sin embargo Paradiso se mantiene incólume, a través del tiempo y las burdas lecturas, como una catedral gótica (a Lezama le gustaba esta comparación) apenas tocada por una ventolera sucia y desmañada.

En el famoso artículo de Mario Vargas Llosa publicado apenas un año después de la aparición (este es el verbo) de Paradiso, el autor de La orgía perpetua establece una filiación muy atinada de esta novela con obras que “aunque den la impresión de inconclusas, mutiladas, fragmentarias, figuran entre las más ambiciosas, válidas y renovadoras de la literatura moderna". Y se refiere MVLL a Bouvard et Pécouchet, Finnegans Wake, El hombre sin atributos, nada menos.

Es que pese al aluvión de referentes, citas, guiños y disquisiciones metafísicas que inundan las páginas de esta novela, y que muchas, demasiadas veces resultan oscuras o escritas en sánscrito para lectores bien entrenados aun, existe, y es muy claro, una historia con principio y fin en Paradiso.

Con bases autobiográficas comprobables, el argumento de la novela puede ser resumido así: José Cemí –alter ego de Lezama e “hilo conductor, no protagonista”- es un hijo asmático de un coronel de artillería que muere a temprana edad, lo que provoca en el chico la intensificación de su enfermedad a la par que un refugiarse en la intimidad del hogar, donde los libros, las conversaciones con las mujeres de la casa y la veneración por su madre marcarán su vida biológica e intelectual.

La novela, que puede verse también como una bildungsroman espiritual, termina con un José Cemí en plena juventud, contemplando el cadáver de su maestro espiritual y vital, Oppiano Licario. Pero los sucesos de la vida de Cemí, como va dicho, son opacados por el magma erudito y filosófico con que el narrador rocía muy generosamente su relato.

¿Novela gótica?

Cuando uno piensa en novela gótica se imagina fantasmas, aparecidos, escenarios lúgubres, hechos inexplicables y amenazantes. Uno piensa en cierta época de la historia. Poco o nada de eso hay en Paradiso. Pero he aquí que el propio Lezama define a su novela de esta manera:

Paradiso tiene una raíz gótica; pero lo gótico es casi inalcanzable para el hombre contemporáneo, que es un hombre muy dividido y muy subdividido, cuya fe es un fervor que lo acompaña por momentos, pero del cual no se puede decir quesea una plenitud que posea a cabalidad”.

Por supuesto, Lezama nunca negó la –más inmediata– vinculación de toda su obra con el barroco. Su admiración por este ha quedado patente en sus ensayos obre Góngora y sobre Quevedo. Lo que aquí quiere expresar es que ya que Paradiso tiene un afán de totalidad, y evidencia una búsqueda de una religiosidad pura (aquella que no se avergüenza por la creación toda, y por lo tanto es inclusiva con lo sexual y lo tanático –esto es patente en Paradiso), puede llamarse novela gótica, más en el sentido arquitectónico que literario, agregaría.

Dador

Invoco el notable título de uno de los poemarios más abrumadores (en el buen sentido) del poeta isleño, para designar a Paradiso como un continente de toda la imaginería e ideología poética desplegada por Lezama en sus trabajos anteriores.

Paradiso es una summa poética personal, el derrotero metaficcional hacia donde apuntaban los maravillantes poemarios y ensayos que el autor de Enemigo Rumor (1941) había publicado antes de 1966, fecha en que se pone la primera piedra de la novela posmoderna latinoamericana. El valor de esta novela, para decirlo en una, está en su futuro, en su por(venir), en los lectores que advendrán. Severo Sarduy:

“Si Lezama Lima, como Hölderlin, es el antecesor, el adelantado, el que vuelve desde el porvenir, ¿cómo heredar no lo que nos precede, sino lo que nos sucede, lo que vendrá después de nosotros y que nadie puede sobrepasar? Quizá, descifrando a contracorriente, haciendo con la lectura que su palabra advenga para que el porvenir se convierta en presente, en presencia. Heredar a Lezama es practicar esa escucha inédita, única, que escapa a la glosa y a la imitación”.

Tal vez sea pertinente terminar esta nota con las palabras, en cierto modo visionarias, con que el notable crítico Emir Rodríguez Monegal celebraba la aparición de Paradiso en 1968:

“Para poder leer hondamente Paradiso habrá que esperar que pasen algunos años, que se recojan en libro y circulen por todo el mundo latinoamericano las obras anteriores de Lezama y las posteriores que completan la novela, que se produzca esa contaminación de un orbe cultural aún indiferente a todas esas esencias que el nombre de Lezama convoca y concentra”.

[Fotografía: Jose Lezama Lezama]

Obras de Henry Moore en Barcelona

Hoy abre sus puertas en el Museo CaixaForum de Barcelona una gigantesca exposición de 160 trabajos del genio de la escultura del siglo veinte, Henry Moore (1898- 1986). El escultor británico supo imponer a lo largo de su dilatada carrera una forma personal de concebir el arte escultórico.

Si bien Moore es mundialmente famoso por sus esculturas, la expo intenta dar una visión integral de su desarrollo creativo al incluir dibujos y grabados, la mayor parte de los cuales procedentes de la Henry Moore Foundation.

La nota de ABC acierta cuando dice: “mientras Picasso descubre las máscaras africanas, Moore se interesa por las colecciones de escultura de Oriente Medio, de Egipto, Grecia y otras culturas relacionadas con Gran Bretaña, en algún momento histórico”.

Su periodo de formación daría un vuelco hacia los años 30, cuando contacta a la vanguardia artística europea (Bauhaus, Moholy-Nagy, Gropius) quienes están asilados en un barrio de Londres hoy célebre: Hampstead.

Posteriormente, Moore catalizaría todo lo aprendido en su juventud forjando un corpus artístico muy organizado y de notable resolución creativa y dominio formal, hasta el punto que es imposible hoy hablar de la escultura del siglo veinte sin referirse a él.

[Imagen: Notable dibujo de Moore que recuerda a un cuadro, muy posterior, de Guayasamín]

18.7.06


NOMEOLVIDES. Tres lecciones de tinieblas (1980). José Angel Valente (1929-2000)

Este poeta, ensayista (recuérdese su notable Las palabras de la tribu), traductor y diplomático español es responsable de una de las vertientes, "purista" la llaman, más importantes de la poesía española actual. Este bello libro lo hallé -en primera y única edición- en el remate de la librería Época hace un par de semanas. Un poema.


Jhet

Deja que llegue a ti lo que no tiene
nombre: lo que es raíz y no ha advenido
al aire: el flujo de lo oscuro que sube en
oleadas: el vagido brutal de lo que yace y
pugna hacia lo alto: donde a su vez será
disuelto en la última forma de las formas:
invertida la raíz: la llama.

Se comen literalmente El Quijote en Pekín

Uno de los actos más singulares de la inauguración del Instituto Cervantes en Pekín, fue la elaboración y posterior consumo de un ejemplar completo de El Quijote de Cervantes, cuyas páginas y letras fueron hechas en base a papel de harina de trigo y tinta de calamar.

El acto culinario-literario fue bautizado “¿A qué sabe El Quijote?”, y no solo los chinos pudieron probar tan prestigioso manjar: españoles y algunos latinoamericanos también le metieron diente a las inolvidables páginas del manco de Lepanto.

Deben saber que no todas las páginas del voluminoso libro sabían a lo mismo. Algunas tenían polvos de anchoa, otras picante y ajo, otras estaban hechas con azafrán o avellanas, en fin, para todos los gustos, igual que el contenido del libro.

La genial idea, según El País de hoy, fue de Firo, “catador de aceite profesional y cocinero del restaurante "El Olivar" en Moratalla (Murcia)”, quien contó que “para imprimir con tinta de calamar utilizó una impresora "normal pero un poco trucada para que puedan pasar las obleas".

Me pregunto qué ingredientes tendríamos que utilizar para hacer lo mismo con Trilce, Los ríos profundos o Conversaciones en La Catedral. ¿Alguien dijo papel de maíz, maca, pisco, huacatay en polvo?

(Fotografía: Nos comen, Sancho, señal de que avanzamos)

17.7.06


Oswaldo Reynoso anuncia novela sobre Ayacucho


El autor de la ayer celebrada –en SomosLas tres estaciones (INC, 2006), Oswaldo Reynoso, revela en entrevista para El Dominical de El Comercio tener una novela corta “sobre la Huamanga de los años sesenta, anterior a todo ese problema de la guerra interna”.

Reynoso cuenta que llega a la Universidad de Huamanga a “inicios de los años sesenta”, junto con Ribeyro, Fernando Silva Santisteban, Luis Lumbreras. Recuérdese que en esos años, exactamente en 1962, también llegó a la universidad ayacuchana Abimael Guzmán Reynoso, proveniente de la Universidad Nacional de San Agustín (Arequipa).

Reynoso cree conveniente aclarar que “estos jóvenes profesores” -se refiere a los nombrados en primer término- no eran necesariamente “comunistas”, sino que les mostraron a los alumnos ayacuchanos “cómo era la sociedad peruana y cuál era la historia del Perú”. Esperamos el trabajo de Reynoso con gran expectativa.

La época es interesante. Precisamente a inicios de los sesenta surge Bandera Roja en Huamanga, precuela maoísta de lo que años después sería Sendero Luminoso, el grupo terrorista más sanguinario de la historia latinoamericana.

En ese grupo político, Bandera Roja, Abimael Guzmán tenía, a principios de los sesenta, el cargo de “responsable de la Comisión Militar”, según explica el Informe Final de la CVR, un documento que, por lo visto, sigue sin ser leído, incluso por buenos periodistas.

(Fotografía: El autor de Los inocentes en aquellos años)

16.7.06


Daniel Alarcón por partida doble

Hoy en La República Pedro Escribano le hace una nota interesante al narrador de origen peruano Daniel Alarcón, que acaba de publicar una nueva traducción de su volumen de cuentos War by candlelight, ahora traducido como Guerra a la luz de las velas (Alfaguara, 2006).

En la nota se puede ver a un Alarcón con el dorso desnudo acompañado de sus amigos de San Juan de Lurigancho, distrito pujante limeño donde vivió un año por razones de trabajo.

Por otro lado, en el diario Correo hay una entrevista a este mismo escritor, donde declara abiertamente tener una agenda de lectura que encabezan nada menos que Alexis Iparraguirre, Edwin Chávez y Ezio Neyra.

(Fotografía: Alarcón en plena lectura.)

José Miguel Oviedo sobre Travesuras de la niña mala


“El mismo título de la última novela de Mario Vargas Llosa, Travesuras de la niña mala, da un buen indicio de lo que es: una narración ligera, de entretenimiento y de tema amoroso o erótico.”

Así empieza la reseña que publica hoy Oviedo en El Mercurio de Chile. Su lectura parece equilibrada. Por un lado reprocha al autor la utilización de apelativos para los personajes, que apuntan “a estereotipos que los esquematizan, los adelgazan o trivializan; están tratados como superficies planas, sin mucho volumen o densidad: sentimos su artificio, algo folletinesco, no su realidad”.

Sin embargo, la cosa cambia a partir del capítulo quinto, cuando la vida de la niña mala toma otra perspectiva, más dramática, lo que a decir de Oviedo “la redime de su propia frivolidad y de sus calculadas manipulaciones, lo que produce en él reacciones cuyo fondo humano va más allá de su simple empecinamiento en seguir amando "como un becerro".

Hasta ese momento, continúa Oviedo, “los personajes secundarios y sus conflictos laterales -por ejemplo, el niño mudo, sus padres adoptivos, la simpática Marcella del último capítulo- son mucho más interesantes que todos los anteriores”. Pero resalta el final de la novela:

“…es conmovedor: cuatro décadas después, muy cerca ya de la muerte, ella hace su único acto generoso con su amante y luego le propone, sabiendo que en su vida él sólo fue un intérprete y traductor: "Ahora que te vas a quedar solo, confiesa que te he dado tema para una novela" (p. 375). Al volverse más reales, el tono liviano y juguetón de comedia sentimental adquiere tintes trágicos”, culmina Oviedo.

Solo una pregunta: por qué será que cuando un relato tiene “tintes trágicos” inmediatamente lo concebimos en oposición a lo “liviano” y “juguetón”, como si lo trágico fuera, per se, “superior” a la comedia o simplemente a lo no trágico.

(Fotografía: Mario Vargas Llosa. Detrás, Oviedo)

15.7.06


Entrevista a Beckett en Confabulario

Una de las últimas entrevistas a Samuel Beckett, si no la última (1906-2006), es publicada hoy en el semanario sabatino Confabulario de El Universal de México. En ella se nota a un Beckett abrumado, cortante y admirador de los universos totalizadores de Joyce y Proust. Un extracto. Hay que leer la entrevista completa.
“—Siempre he tenido la impresión de que dentro de mí había un ser asesinado. Asesinado antes de mi nacimiento. Tenía que encontrar a ese ser asesinado. Intentar devolverle la vida... Un día fui a escuchar una conferencia de Jung... Habló de una de sus pacientes, una chica jovencísima... Al final, mientras la gente se iba marchando, se quedó callado. Y como hablándose a sí mismo, asombrado por el descubrimiento que estaba haciendo, dijo:

—En el fondo no había nacido nunca.

Siempre he tenido la impresión de que yo tampoco había nacido nunca”.

(Fotografía: El autor de Malone muere)

Sobre realismo y literatura fantástica

Ya que citamos a Borges, no vendrá mal recordar algunas cosas que el maestro dijo sobre dos temas cruciales en este momento: el realismo y la literatura. Para Borges hablar de literatura fantástica era casi incurrir en un pleonasmo. Escuchémoslo mejor:

“La literatura fantástica no es una evasión de la realidad, sino que nos ayuda a comprenderla de un modo más profundo y complejo.” (1980)

“Quizá convendría observar que la idea de literatura realista es relativamente moderna. No creo que sea anterior a las sagas escandinavas del siglo XIII o a la picaresca. Antes se entendía que todo escritor se refería a otros países, o se refería al pasado. La idea de que un escritor tuviera compromisos con su época u opiniones políticas es una idea relativamente nueva.
Podría decirse que la literatura fantástica es casi tautológica, porque toda literatura es fantástica”. (1985)

“El realismo, a fin de todo, es un episodio de la literatura. La literatura, por lo general, ha sido fantástica: cosmogonías, mitologías, cuentos de hadas... Y el realismo, bueno, es un episodio que posiblemente pasará o que yo espero que pase. En cambio, la literatura fantástica es casi toda la literatura”. (1986)

(Fotografía: Borges.)

14.7.06


Almudena Grandes sobre industria editorial

Luego de las declaraciones que hicieran ayer los mandamases de la industria editorial europea, la escritora Almudena Grandes (Las edades de Lulú) reivindicó el mejor trato para los escritores. “Somos vulnerables, trabajamos en la soledad más absoluta y necesitamos que la gente nos quiera. Es posible que los libros sean objetos de marketing, pero nosotros no», expresó.

Sobre el futuro del mercado literario, con prudencia afirmó que uno debe mantenerse ajeado de las lecturas apocalípticas tanto como de las optimistas. “porque la literatura tiene sus propias reglas”.

“El mundo editorial ha sobrevivido a la bicicleta, al ciclomotor, al video, al cine... porque tiene sus propios mecanismos de defensa», añadió. Como contraparte, Grandes reconoció que la lectura no tiene la misma importancia que en el siglo diecinueve, pero señaló que “los tiempos avanzan, aparecen nuevos formatos, pero el trabajo del autor no cambiará”.

Lo más importante en mi opinión: «El libro en papel es un objeto insuperable: completo, compacto, fácil de transportar. Amo los libros como objeto, me gusta que estén bien hechos y apuesto por su continuidad», dijo la escritora.

Eso es claro. En tanto la gente siga sintiendo ese filin especial con los libros físicos –que es además una experiencia única en tanto no se da con otros sucedáneos-, se seguirán consumiendo estos tradicionales receptáculos de "la mejor memoria de nuestra especie” (Borges).

(Grandes: salud por los libros.)

13.7.06


Tres grandes del mundo editorial juntos en España

Los derechos de autor tienen que ser replanteados y protegidos frente al avance tecnológico y la proliferación de páginas de internet de acceso gratuito a textos. A esta conclusión, entre otras, llegaron los editores José Manuel Lara (Planeta), Antoine Gallimard (Gallimard) y Gian Arturo Ferrari (Mondadori) durante el 22° Encuentro sobre la Edición en Santander.

La nota de El País informa además que la directora del encuentro y editora de Tusquets, Batriz Moura, señaló sin pelos en la lengua que el “valor moral y económico” del contrato con el autor “ha quedado diluido”. "Algo hemos hecho mal", agregó.

El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, indicó que "es imposible defender los derechos (de autor) con 27 contratos de diferente tiempo, extensión y mercado para una misma obra". "El problema se multiplica en España porque los derechos de autor no están claros en la legislación", acotó.

Antoine Gallimard, nieto del fundador de la legendaria Editions Gallimard, estima que la relación entre editores y escritores se ha banalizado al volverse un asunto material y alejado del lado humano.

Por su parte, Gian Arturo Ferrari, director general de Mondadori y vicepresidente de Einaudi, hizo énfasis en “la poderosa presión con muchas caras que ejercen los gigantes del software" contra las editoriales tradicionales. Propuso una lucha conjunta de los editores contra la “amenaza digital”.

Todos coincidieron en repudiar la proliferación de sitios de Internet desde donde se pueden “bajar” totalmente gratis libros y hasta obras completas de autores.

(Fotografía: Los textos digitales son una amenaza para la industria editorial)

Amanecer con hormigas en la boca
Miguel Barroso
España

Debols!llo
2005
278 pp

Una reseña (sin editar) del narrador Juan Miguel Marthans, publicada en Revista de Libros 2.


Cuba, finales de 1958. Una sofisticada mafia se había parapetado en la isla y controlaba, gracias al apoyo condicional de poderosos políticos, cada uno de los hilos de los imperantes negocios de apuestas y cabarés. Fidel Castro estaba a punto de concretar el levantamiento que pondría fin al gobierno golpista que Batista había instaurado desde 1952. Eran los últimos momentos en los que Cuba sería una isla –parcialmente– glamorosa, lujosa y escabrosa. Esta realidad inundada de inmoralidad y de sangre fría es el escenario que Miguel Barroso (Zargoza, 1954) consideró ideal para desarrollar la trama de Amanecer con hormigas en la boca.

Un español –antiguo atracador de bancos–, Martín Losada, llega a la isla para buscar a Dalmau, su viejo socio y amigo, el único de los tres involucrados en el último asalto que logró huir. Desde el inicio, Losada tiene que comenzar a involucrarse con el oscuro mundo de la mafia a fin de reunir información útil que lo ayude a localizarlo, y es en esta parte en donde conoce a un boxeador retirado, Despanier, que le servirá de taxista y guía, al mismo tiempo que le señalará los primeros lugares en dónde poder conseguir información, le pondrá al tanto de cómo funciona la sistema cubano en aquellos momentos y le permitirá manejarse fluidamente por La Habana sin pérdidas de tiempo.

En el transcurso inicial del relato y ya con un pie dentro de este oscuro mundo, Losada se compromete en desenmarañar el crimen de un hombre por encargo de la viuda, sumergiéndose aún más en el circuito de esta mafia, y tratará de descifrar cada una de las pistas que va descubriendo.

Martín Losada, un desaparecido y críptico Dalmau y su antigua amante –una ágil cabaretera–, una viuda, un taxista boxeador –gran narrador de historias–, la amplia red de la mafia isleña y algunas víctimas, son los personajes de los que Barroso hace uso para demarcar el universo político corrupto en el que viven, entrelazando los diversos acontecimientos sin perder la oportunidad de ofrecernos un rápido tour por la Cuba de antaño.

El estilo versátil de la novela, y a la vez directo, puntual y descriptivo (sin pecar de excesivo), y la utilización de personajes un tanto estereotipados ya por el cine y la televisión comercial, han hecho que Amanecer con hormigas en la boca pueda llegar a la pantalla grande con gran éxito en España el año pasado bajo el título de Hormigas en la boca (Dir. Mariano Barroso).

Esta es una novela que satisfará a aquellos lectores que gustan de las historias intrigantes y veloces.

(Imagen: portada)
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