30.11.06


Una extraña entrevista en Caretas

El poeta Miguel Ildefonso se confiesa posero. Se coloca la corbata, el saco y el sombrerito hongo para emular a Víctor Humareda…” Así empieza su nota Maribel de Paz hoy en la revista Caretas. Realmente dudo de que semejante broma de mal gusto, travestirse de Humareda y confesarse "posero", haya sido idea del poeta –como sugieren las palabras de la entrevistadora-; aunque en estos tiempos todo puede ser.

Hay más. Al calificar a Hotel Lima como “el nuevo coqueteo de Ildefonso con la narrativa”, y al decir en una pregunta que el poeta está oscilando entre poesía y narrativa, y que recurre a esta última “para que la poesía salga triunfante”, De Paz está dando un juicio de valor implícito (y negativo) sobre el libro. Y si una novela te parece un simple coqueteo, o inferior a la poesía del autor, o fruto de la pose, ¿para qué darle cabida en una revista seria como Caretas?

Por otra parte, Ildefonso no desaprovecha la ocasión para despotricar contra los críticos: “Los críticos están muy atentos a las historias de lenguaje llano, lineales, que entretienen, y este libro no obedece a eso. De repente, un lector simple se puede dejar llevar sin prejuicios, más que un crítico que obedece, muchas veces, a intereses del momento”.

Sería bueno que Ildefonso dejara de lanzar acusaciones generalizadoras, muy propias de blog basura, y definiera con precisión a qué críticos con “intereses del momento” se refiere.

Las tres últimas preguntas las copio tal cual, para evitar posibles reclamos de descontextualización:

"Estás en este vaivén entre poesía y narrativa y recurres a esta última para que la primera salga triunfante. La poesía es el arte supremo, dice el narrador de la historia.

Sí, pero en cuanto al lenguaje, porque la poesía lo eleva, y eso es lo que a mí me fascina del arte de la palabra. Desde cierto ángulo, las palabras son inútiles, en una dimensión inmediata y pragmática, pero no en una dimensión de trascendencia, ni en cuanto a guardar una memoria colectiva, de darle sentido al lenguaje de la tribu, como decían los simbolistas. El poeta es una especie de artista-chamán.

Con el que te identificas.

Claro, como un chamán que parte de una cotidianeidad para acceder a dimensiones atemporales. Eso es lo que es este libro. Trata de lo más miserable y crudo, para poder acceder a una obra de arte, que es el libro mismo. Y eso es lo que hizo Humareda, quien optó por quedarse en medio de la sordidez para mostrarla. Precisamente, una de las claves del libro es la soñada coherencia, como decía Luis Hernández, porque lo difícil es el punto medio, por el que todo artista trasunta, y el que muchos no entienden. Por ejemplo, no entienden por qué Humareda optó por vivir en un cuartucho en La Parada en lugar de vivir frente al mar de Barranco.

Finalmente, en el libro también dices que es imposible mantener una conversación sin sentirse un caníbal, sin tener el deseo de devorar al otro.

Sí, sí, en los blogs, por ejemplo. Es una época en la que no importa si fundamentas o no lo que estás hablando. Gana por unas horas el que hace escándalo. Hemos llegado a un punto en que el diálogo se ha hecho imposible. Las personas, los críticos literarios, todos se devoran. La gente se cierra y acabas con las ganas de comerte a la otra persona, de que desaparezca, y tragarte todo".

Aquí hay varias cosas. Nada diré de la manida referencia a "Luchito" Hernández, ni de la adolescente "opción por la sordidez". Primero, dudo de que el pintor Humareda haya podido alguna vez elegir entre vivir en un departamento frente al mar en Miraflores o en La Parada.

Otro. Esta aserción es por lo menos problemática, sino falaz: “las palabras son inútiles, en una dimensión inmediata y pragmática, pero no en una dimensión de trascendencia”. Lo que nos dice el estudio de la mística es precisamente lo contrario: las palabras, escritas o habladas, nos sirven para comprar, vender, decir te quiero, insultar, engañar, abrirnos paso entre la muchedumbre, etcétera. Pero cuando quieren expresar lo trascendente, se convierten las palabras en ese no sé qué queda balbuciendo de que hablaba San Juan de la Cruz.

Pero vamos, no todo poeta está en la obligación de conocer los rudimentos de la mística. Sí, en cambio, todo creador debe cuidarse de ser utilizado para propósitos soterrados.

Cuando Ildefonso, otra vez de forma generalizadora, habla mal de los blogs y de los críticos en su última respuesta (cosa extremadamente rara en él, tan “consensual” y “amiguero como es), y niega la posibilidad de diálogo y de crítica (“las personas, los críticos literarios, todos se devoran”), en un contexto tan delicado como el actual peca cuando menos de irresponsable, y cuando más de tonto útil.

Sin duda Ildefonso es un gran poeta, uno de los mejores de los noventa junto a Echarri, Helguero, Guerrero y Rodríguez-Gaona. Como novelista, veremos qué nos dice su Hotel Lima. Pero le conviene dirigir su poca capacidad reflexiva al examen de su propio trabajo en primer lugar (sobre su vida nada diré), antes de prestarse para ataques velados, revanchas y ridículizadores cherrys que en nada favorecen su bien ganada imagen como poeta.

PD (1 de noviembre): "reproduzco acá un comentario mío que me parece que cancela toda discusión sobre el affaire Ildefonso, y a mejores cosas:

"La nota de Caretas es por lo menos irónica y cuando más, malintencionada. Señalar eso y señalar un par de errores de Miguel en su entrevista parece ser visto como una suerte de escándalo por algunos que entienden mal el marketing editorial (o la amistad cantinera).

Quiero decir: está bien promocionar un libro y hacer que se venda, pero tampoco hay que caer en el "marketing salvaje". Algunos editores y escritores parecen suscribir eso de "que se hable bien o mal del libro no importa, lo importante es que se hable".

En mi opinión, lo digo como compañero de generación de Miguel, este no debió prestarse al ridículo con esa foto, y mucho menos a que su libro sea tratado de esa manera irónica y ligeramente despectiva.

(Ildefonso copa en mano. Atrás, el maestro Pancorvo)

Para no olvidar

Me permito recordarles que mañana jueves, a las 6.30 pm en el Centro Cultural de la PUCP (San Isidro), se llevará a cabo la primera mesa de las dos pactadas en el evento "Representaciones de la violencia en la literatura 1980-2000", con la participación de Yolanda Westphalen, Félix Reátegui, Javier Ágreda y Carlos Garayar.

Más allá de que estas mesas de debate hayan surgido como consecuencia de la publicación de la antología Toda la sangre, editada por Gustavo Faverón -que sigo leyendo-, es una excelente ocasión para confrontar ideas sobre un tema axial para nuestro país. Ahí estaremos.

(Camarada Gonzalo. ¿Lo que desató fue una guerra popular del campo a la ciudad, una guerra civil, una locura terrorista o un proceso de violencia política sui generis?)


Última obra de Le Corbussier inaugurada hoy

La iglesia de Saint-Pierre y el complejo urbano de Firminy (Francia), que constituyen la última muestra del arte del arquitecto francés, fueron inauguradas hoy 46 años después de haber sido encargadas por el párroco de Firminy a un Le Corbussier que gozaba de sus mejores momentos de fama.

"Le Corbusier murió cuando la iglesia de Saint-Pierre todavía estaba lejos de ser una realidad física. El proyecto fue paralizado y relanzado en varias ocasiones. Fue necesario esperar hasta el año 2004 para entrar en la recta final de la construcción, tras una laboriosa colecta de recursos públicos y privados", informa ABC.

Hoy, sin embargo, la obra última del arquitecto es por fin realidad. Mediante acuerdo previo, las autoridades religiosas, municipales y regionales han determinado, muy modernamente, un uso religioso y cultural para la construcción: la parte alta de la iglesia estará reservada al culto; la baja constituirá una parte del Museo de Arte Contemporáneo de Saint-Etienne.

(Iglesia de Saint-Pierre, Francia)

29.11.06


Roncagliolo sobre Miami (+ Daniel Alarcón)

Una suerte de reivindicación de la excesivamente vilipendiada ciudad de Miami es lo que ensaya el escritor Santiago Roncagliolo en su blog, con un post titulado “La ciudad de plástico”.

“Mucha gente cree que esta ciudad no tiene alma, que es de plástico. Sin embargo, a mí me gusta: yo creo que en eso precisamente radica su alma, un alma auténtica y particular, distinta a cualquier otra ciudad del mundo. Un alma sintética quizá, pero fresca, como un ron con Coca Cola”, dice Roncagliolo.

Pero tal vez la parte más divertida de su post es cuando narra una salida, en Miami, con el narrador Daniel Alarcón.

“Esa vez, el año pasado, tuvimos una noche decadente con mi amigo el escritor Daniel Alarcón. Primero fuimos a una fiesta en una casa decorada con armaduras medievales y cuadros abstractos. La casa llegaba hasta el mar, pero además tenía una piscina, en medio de la cual flotaba un caimán sobre una colchoneta. Nunca supimos si estaba vivo o disecado. Nadie se ofreció para averiguarlo. En algún momento, pasó a mi costado la guionista de Sex and the city completamente borracha. El comentario general era:

-Ahí está otra vez la guionista de Sex and the city completamente borracha, como siempre.

A las doce de la noche en punto, todos los invitados cogieron sus cosas y se fueron. Daniel y yo nos fuimos al hotel Delano con un joven escritor americano de esos que tiene 21 años y ya ha ganado diez millones de dólares. Tras atravesar un lobby lleno de mesas de billar y gente bien vestida, dudamos si sentarnos en los divanes que bordeaban la piscina o dentro de ella, en las mesas de hierro forjado. Al final, de todos modos, no nos quedamos mucho. Una cerveza costaba como veinte dólares. El escritor americano decía:

-Odio a los periodistas que se han leído mi novela. Siempre tienen opiniones. Prefiero que no la hayan leído. Así, yo les digo lo que tienen que escribir.

Fue instructivo”.

(Roncagliolo)

Escándalo en Francia por venta de mechón de momia Ramsés II

La historia es así: en 1976 la momia faraónica egipcia fue llevada a Francia para un tratamiento contra un extraño mal que estaba deteriorando su precario estado rápidamente. Christiane Desroches-Noblecourt, entonces especialista en restauraciones de este tipo, trató a la momia y, según cuenta su hijo, cortó entonces mechones de pelo de la misma, los cuales llevó a su casa para conservarlos allí. El hijo, 30 años después, puso a la venta los mechones por Internet y fue detenido por ello, generándose así el escándalo que remece el mundo cultural francés.

El Ministerio francés de Asuntos Exteriores ha tenido que salir al frente a eludir los posibles reclamos, justificados, de Egipto, y ha dicho que está en permanente contacto con su similar egipcio. Por su parte, El universal de México informa hoy que “el portavoz de Exteriores, Jean-Baptiste Mattéi, aseguró hoy a la prensa que Francia es solidaria con las autoridades egipcias, con la que está en comunicación constante”.

Voceros del mundo de la Arqueología y de la cultura francesas han dicho que si se comprobara la autenticidad del pelo puesto a la venta –hay que tomar en cuenta que muchos han dicho que es imposible que el cercenamiento del pelo de la momia se haya dado- "sería una vergüenza y un escándalo. Es una reliquia y no se puede jugar con una momia que es única en el mundo" .

La momia es de Ramsés II, que reinó entre el 1279 y el 1213 a.C. Se encuentra actualmente en el Museo de El Cairo.

(Ramsés II)

Arranca feria del libro Ricardo Palma

No será tan grande como la FIL Lima pero esta versión de la Feria Ricardo Palma organizada por la Cámara Peruana del Libro alcanza un significado especial por el merecido homenaje que se le rendirá al narrador y educador Antonio Gálvez Ronceros (Monólogo desde las tinieblas, Historias para reunir a los hombres) el 5 de diciembre próximo.

Hoy será la inaguración a las 7 pm y se presentará la revista Martín, dedicada al extraordinario poeta Carlos Germán Belli. Como se sabe, la Feria del Libro Ricardo Palma se lleva a cabo todos los años en el Parque Kennedy de Miraflores. No faltar.

(Afiche)

Manifiesto contra las torturas

Gabriel García Márquez, José Saramago, Juan Goytisolo y Álvaro Mutis, entre muchos otros intelectuales y escritores han apoyado un manifiesto de rechazo a la ley estadounidense Military Commissions Act of 2006. El manifiesto fue redactado por Pilar Calveiro (Politóloga, México, D.F.) ,Carlos Castresana (Fiscal, Madrid), Rita Laura Segato (Antropóloga, Brasilia), Margarita Serje (Antropóloga, Bogota) y Eduardo Subirats (Escritor, Princeton).

Según los redactores, el documento norteamericano “justifica y propicia la práctica de la tortura”, y atenta contra la dignidad humana y la integridad física y espiritual de los hombres. El documento de protesta está incluido en el libro Contra la tortura, junto con otros cinco ensayos que estudian las consecuencias de la medida estadounidense para el mundo y en especial para Latinoamérica.

El libro, con el manifiesto, ha sido presentado en el marco de la Feria del Libro de Guadalajara (México), y ha sido firmado además por Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz 1980, Buenos Aires) y Carlos Monsiváis (Escritor, México). No se conoce versión on line del Manifiesto.

(No a la tortura, en Irak y en cualquier parte)

28.11.06


En busca del tiempo perdido en cómic

Stéphane Heuet es un director de arte de publicidad que como muchos intentó leer En busca del tiempo perdido en su juventud y no pudo avanzar mucho. A sus 35 años, retomó la lectura de ese libro clave para la literatura del siglo veinte, y desde 1998 ha venido pasando a cómic todo el libro de Marcel Proust.

Son cuatro álbumes de bellos dibujos los que se han sucedido desde entonces. Combray es el primero de ellos, el cual ha sido publicado en castellano por la editora de vanguardia Sexto Piso, y fue presentado en la FIL Guadalajara esta semana. Heuet dice:

"No me quejo del éxito, pero ha cambiado mi método de trabajo porque cuando empecé quería dirigirme a la gente que ya había leído a Proust, pero ahora tengo dos públicos: el que me recrimina que me haya atrevido a cortar tal o cual frase y el que me dice que aún hay mucho texto".

Algunas características del cómic de este artista francés es que en principio hay más texto de lo habitual no solo dentro de su propio trabajo, sino con respecto al cómic actual. No es para menos, pues vérselas con qué frase dejar y qué episodios cortar en un texto como el de Proust debe significar un esfuerzo de síntesis monumental y de hecho frustrante para un autor de cómic (o para culquiera); el peso del texto literario es irresistible.

“A pesar de su disciplina fruto de su paso por la academia militar y a que en la actualidad se dedica exclusivamente –dice la nota de El País- a trabajar en la novela de Proust, Heuet sólo ha producido desde 1998 cuatro álbumes, a un ritmo de dos por año, cadencia que sólo se ha roto con el último, la primera parte de Un amor de Swann, que aparecerá la semana próxima en Francia y en la que, para terror de sus editores, invirtió tres años”.

A ese ritmo se calcula que Heuet tardará veinte años más de lo que tardó Proust en escribir En busca del tiempo perdido, en pasar todo el libro a cómic. Menuda chamba.

(Fragmento de Combray, de Heuet)

Tipos de críticos

Volviendo por sus fueros, David Abanto me hace llegar esta columna de Perú 21 de hoy, donde Alonso Cueto despliega toda su experiencia lectora con respecto a los críticos literarios. Atención.

"Una vieja obsesión de los críticos es clasificar a los escritores por escuelas literarias o grupos. Es un ejercicio que puede hacerse sobre cualquier profesión, incluso la de los críticos literarios o de cine. Una clasificación arbitraria y parcial podría incluir a algunos de los siguientes tipos:

· El que siente una especie de éxtasis antes de escribir una reseña negativa: "Lo voy a hacer puré", "ahora va a ver", "para que joda".
· El que resume el argumento sin ofrecer mayores comentarios.
· El que escribe frases como: "Nótese la importancia.", "Repárese en la trascendencia."
· El que escribe que "con este libro" un autor se ha convertido en "uno de los mejores escritores latinoamericanos" y que, luego, sufre una crisis de entusiasmo y agrega"y universales".
· El que no reseña nunca los libros de 'sus enemigos'.
· El que solo reseña libros cuando se trata de los publicados por quienes considera sus enemigos.
· El que escribe con demasiada frecuencia.
· El que quiere lucirse y que toma el libro o la película como pretexto para ello.
· El que escribe "El autor nos deleita con un banquete verbal".
· El que se luce con bosques de frases que superan las cien palabras.
· El que finaliza su comentario diciendo: "Cualquiera podría haber hecho esta película".
· El que se concentra en el texto o la película, el que no pretende ser objetivo pero ofrece un recuento honesto de su experiencia. El que da ejemplos, opiniones ceñidas a lo esencial y pide cuentas al autor por lo que quiso hacer. Hay algunos de estos críticos serios entre nosotros.

En Esperando a Godot, uno de los personajes le dice al otro "Crápula. bandido. crítico". La animadversión de algunos creadores por los críticos es conocida pero injusta. Los críticos forman parte de una sociedad con los creadores. Dependen de él aunque el autor no necesariamente depende de ellos. El crítico es un lector profesional, un defensor de la lectura.

Grandes libros de críticos como Cyril Connolly o Edmund Wilson me han acompañado siempre. Entre los latinoamericanos y peruanos hay algunos críticos a los que leo regularmente. Lo hago no solo por interés en los libros que reseñan sino por el puro placer de leerlos. Una buena crítica también es un texto interesante, complejo, en donde no solo interviene la objetividad sino la calidad creativa de su autor. Siempre he pensado que un crítico de nivel podría reunir sus reseñas y hacer un libro duradero. Me pregunto cuántos soportarían esa prueba.

(Cueto)

Iwasaki se siente comunitario

Encuentro en ABC esta nota sobre una antología de cuentistas españoles editada por Fernando Iwasaki Cauti (Libro del mal amor):

"Antonio Muñoz-Molina bebe de las fuentes del uruguayo Juan Carlos Onetti y Gabriel García-Márquez. Eduardo Mendicutti lleva grabado a Guillermo Cabrera Infante. «Juan Bonilla es muy `borgiano´». El escritor peruano Fernando Iwasaki acude al interior literario de un selecto grupo de 31 autores y autoras andaluces de las últimas tres décadas para completar su antología Macondo Boca Arriba, una recopilación «a guisa de instantáneas cuentísticas», según Gerardo Kleinburg, director de la UNAM (editorial que publica el libro), de la influencia vital que ha tenido la literatura de Hispanoamérica -Iwasaki dedica el libro sobre todo a Julio Cortázar, el «cuentista» por excelencia- en la rica literatura andaluza.

Confiesa Kleinburg que, al principio, sospechó de una «noción de retrorreconquista» de la madre patria. Pero, a medida que fue adentrándose en la antología fue cambiando de opinión. A su lado, Iwasaki se explicó: «En Andalucía siempre han vivido escritores que no son andaluces pero como si lo fueran». «Andalucía es mi tierra, me considero ya un autor comunitario».

(Fernando Iwasaki)

27.11.06


FIL Guadalajara: Piglia sobre bibliotecas, lecturas y sí mismo

Demostrando que sigue siendo “La” FIL de Latinoamérica, la Feria del Libro de Guadalajara ha convocado a diversos narradores y críticos de todas las tierras y sangres, entre ellos a Ricardo Piglia (Nombre Falso, Respiración artificial, La ciudad ausente), quien en su charla titulada “El placer de la lectura” dijo esto:

“Ricardo Piglia nació en Adrogué, Argentina. Vivía a media cuadra de la estación de trenes, así que pasaban por su casa filas de personas. Le gustaba sentarse en la acera, con un libro en las manos, haciendo como que leía, pues sólo contaba con cuatro años, hasta que un día alguien que pasó frente a él le dijo que tenía el libro al revés. Años después su padre le dijo, a manera de broma, que aquel volumen era El libro azul del peronismo, por lo que entonces que no tenía de qué preocuparse”.


"Leer es un acto solitario, pero también un acto que uno hace ver al otro, porque invariablemente recomendamos los libros que le gustan a uno, o los regalamos; creo que leemos para aprender y para reconciliarnos con el mundo o con uno mismo."

"Tengo experiencias diversas dependiendo de la biblioteca, por ejemplo, donde hice la secundaria, en el Colegio Nacional, el bibliotecario era un poeta que tenía mucha idea de cómo hacer leer a los demás, aquella era una biblioteca muy hospitalaria, producía interés.
Luego vinieron las bibliotecas en Estados Unidos, que tienen que ver con esto de los dulces, porque parten de la hipótesis de que deben contar con todos los libros."

"Cuando joven leí El idiota, de Dostoievski, una novela sobre la bondad, pero un sábado por la noche me fui a un bar para seguir leyendo la obra. Tenía un dinero en el bolsillo y estaba en el mundo de Dostoievski. Salí del bar y apareció un mendigo, era invierno y sólo llevaba un traje liviano, me pidió una moneda y, automáticamente, metí la mano al bolsillo y en un acto dostoievskiano le di toda la plata que tenía, fue un claro ejemplo de cómo influye la lectura en la experiencia de vida."

(Piglia siempre)

Entrevista a Ezio Neyra en La Siega

El último número de esta revista virtual trae entre muchas cosas una larga entrevista al narrador y editor de Matalamanga, con ocasión de la publicación de su novela Todas mis muertes (Alfaguara, 2006). Unas preguntas específicas sobre este libro.

¿Quiénes mueren esta vez?

Todos. O quizá ninguno. Ya no lo recuerdo porque pareciera que la memoria nunca es fiel a nuestra propia historia. Siempre nos mete cabe, siempre busca sus propios atajos para volver a contarnos una historia que dista mucho de la verdadera.
Ahora que el libro está publicado, aunque no terminado, creo que este enfrentamiento con mi propia memoria es quizá lo que más haya disfrutado durante el proceso de escritura del libro. Además en mi caso, que soy un desmemoriado, tuve que esforzarme doblemente para poder volver a ser capaz de sentir, oler y observar los colores y las texturas de mi propio universo infantil en Camaná.

Nuevamente un viaje, pero ahora un viaje de reconciliación con el pasado, al mundo de la infancia. Las diferencias son notorias con tu primera novela. ¿Por qué en esta ocasión viajar a la infancia, para seguir esta vez avanzando?

Porque para el protagonista, Francisco Neyra, era la única posibilidad que tenía para reinventarse, que, al mismo tiempo, era lo que más deseaba. Además, si tomamos a la vida como un continuo abrir y cerrar círculos, es sano que cerremos aquellas circunferencias que nos hacen daño, que no nos dejan en paz, que nos pesan demasiado.

Del casi anonimato de tus personajes de la primera novela pasas en Todas mis muertes a las referencias del texto incluso personales, el nombre del protagonista (Francisco Neyra) es una clara evidencia. ¿A qué se debe el cambio? ¿Qué te impulsa esta vez usar a este recurso literario?

Porque, a diferencia de Habrá que hacer algo mientras tanto, en donde los personajes son biotipos; en Todas mis muertes se narra una historia particular que no intenta ser referente de un universo mayor. En esa medida, creí necesario valerme de nombres y lugares claramente reconocibles. De hecho no solo el protagonista lleva mi apellido; también sus abuelos llevan el nombre de mis abuelos, y su tía se llama como una hermana de mi papá, y buena parte de la novela transcurre en Camaná, lugar donde pasé varios veranos, y donde aún viven muchos familiares.

¿Qué tanto de autobiográfica tiene esta novela?

A mi entender, toda novela es autobiográfica, aunque no en el sentido estricto de la palabra. La mía no es una novela autobiográfica porque no narra fielmente nada cierto, nada que haya vivido. Pero sí es autobiográfica en tanto me parece inevitable que cada escritor no deje en su propia creación un pedazo de su universo afectivo. Y no me refiero a que la creación literaria tenga necesariamente que ser un vehículo catártico. Lo que pasa es que siempre, incluso cuando se escribe sobre el siglo XVI o sobre embarcaciones que recorren mares sin agua, aparecen los afectos y la memoria. Y en esos casos, cuando se está rodeado de afectos memoriosos, es difícil hacer algo porque se vayan. Qué se puede hacer.

Además del aparente cambio temático y de estilo entre tus dos libros, encontramos puntos comunes. ¿Cuáles son, según tu opinión, éstos?

Como bien lo has dicho, ambas son novelas en donde el viaje, en su sentido de desplazamiento, y también en el sentido emocional, son los motores que generan las acciones de sus protagonistas. Si en Habrá que hacer algo mientras tanto se trató de un viaje de huída en tanto única posibilidad de reinvención; en Todas mis muertes se trata de un viaje hacia el origen, que el narrador considera inevitable para cerrar heridas que se abrieron durante su infancia.

(Neyra)

26.11.06


Oviedo sobre Puta linda, y Castro Urioste

Veo en El Dominical de hoy dos notas que no deben perderse de vista. Una entrevista de Alonso Rabi do Carmo al crítico peruano radicado en EE UU José Castro Urioste ("Somos modernos culturalmente hablando, pero no en lo social. Esa constatación nos dice que la modernidad en América Latina es inviable", afirma tal vez demasiado tajantemente en la entrevista).

También hay una reseña de José Miguel Oviedo sobre Puta linda, de Fernando Ampuero. Copio los tres últimos párrafos, con observaciones agudas que comparto plenamente:

“Esta cuestión -la de la realidad que puede ser ficción y viceversa- está en el centro de la visión literaria de Ampuero, en el sentido que sus historias suelen tener un fuerte sustento testimonial que en el curso del relato parece sufrir una distorsión, un salto cualitativo que lo coloca en otro nivel para así despistar e intrigar al lector.

Poco a poco vamos dándonos cuenta de que la historia de Noemí que estamos leyendo, con su continuo vaivén entre el remoto pasado y el inmediato presente, es la obra que, irónicamente, Luis Alberto nollegará a escribir. En el notable capítulo final, que no conviene revelar por entero y que tiene un tono melancólico, vemos a Tapia llevándose los apuntes de su amigo para escribir a partir de ellos la novela de Luis Alberto, para que Noemí quede al fin "escrita" (126). Detrás de la vida de una prostituta, el verdadero asunto del libro es la creación literaria.

"Puta linda" confirma, además, que la gran virtud narrativa del autor es una prosa transparente, fluida, funcional, siempre bajo control, con creciente tensión interna pero con remansos de humor, lo que asegura la convicción que produce el relato; aquí y allá, sin embargo, puede encontrarse algún desliz o descuido, como "no sumaba una suma considerable" (41). Esa prosa desnuda de adornos y complicaciones, de vanas pretensiones, es el signo de un narrador eficaz, para quien el lenguaje está completamente al servicio de su historia, y no al revés”.

(Oviedo, un ejemplo para las (los) críticos jóvenes)

Vivir sentado sobre un Pollock

Como se ha informado aquí, los cuadros del pintor neoexpresionista Jackson Pollock alcanzan los más altos precios en las subastas de fin de año en Europa y EE UU. En ese contexto, resulta extrañamente subvertora la noticia de que una anciana californiana vivió literalmente con un cuadro de este pintor bajo el trasero durante años. El hecho dio para un documental de Harry Moses titulado ¿Quién diablos es Jackson Pollock? La nota es de El País.

No hay mucho que hacer en San Bernardino (California). Sobre todo si se tienen 70 años. Conducir arriba y abajo y beber cerveza y bourbon con los colegas de la asociación de ex combatientes. Es lo que hacía Teri Horton, una anciana con el pelo cardado y tocada con una gorra de béisbol, camionera jubilada y bebedora en ejercicio. Risueña y socarrona, cuando vio "aquel cuadro horrible, atiborrado de chorretones de pintura" tirado en una almoneda pensó que sería un buen regalo para una amiga. Pagó cinco dólares. Lo usarían para jugar a los dardos. Alguien comentó con desgana: "Parece un Jackson Pollock". Y Teri, con la misma desgana: "¿Quién coño es Jackson Pollock?".

Diez años después, esa pregunta ha servido como título a un documental de Harry Moses conocido sobre todo por sus guiones para series de televisión como Hechizo de luna o Canción triste de Hill Street. Del título original, Who the $&% is Jackson Pollock? ha tenido que camuflar la palabra fuck, que en inglés tiene múltiples significados por signos extraños para evitar la censura. La película, estrenada en Estados Unidos la semana pasada, se convierte en una trepidante partida de pin-pon cuando Teri descubre quién era Jackson Pollock (1912-1956) y, de paso, la cotización de su obra. La misma semana del estreno, The New York Times especulaba con la venta directa, sin pasar por subasta, de un cuadro del pintor por 140 millones de dólares. Las partes implicadas negaron la transacción.

"Nunca me había gastado 20 pavos en un libro de tapa dura", reconoce en la película Teri Horton saliendo de una librería con una biografía de Pollock bajo el brazo. A Teri le gustó que aquel tipo, más de una vez borracho, regalara sus cuadros a cualquiera que pasara por su estudio. Uno de aquellos podía ser el suyo. "Hoy en día, Teri sabe más sobre Pollock que el 99% de los americanos, incluidos los expertos en su obra", afirmó Harry Moses en el coloquio que siguió al estreno neoyorquino del filme. De hecho, la partida en la que Teri ha convertido su vida la ha puesto enfrente de una corte de directores de museos, galeristas y críticos que niegan a su cuadro cualquier relación con el capitán del expresionismo abstracto.

Para contraatacar, el hijo de la señora Horton recurrió a un forense que trabaja para la Tate y el Louvre y que acababa de certificar la atribución a Turner de una obra sin firma recurriendo a una prueba algo más que concreta: las huellas dactilares. Pero, ¿hay huellas de Pollock en el cuadro de Teri? Pues sí. El forense encontró una en el reverso del lienzo y la comparó con la hallada en un bote de pintura que se conserva en el estudio del pintor, en Long Island. Ahí estaba. Lo mismo que el polvo de plata que en ocasiones usaba el artista como pigmento al ejecutar sus famosos dripings sobre el suelo.

¿Suficiente para pedir 50 millones por el cuadro? Un galerista de Manhattan dice, serio, que no. Que Teri tendría que reconstruir el camino que siguió la obra desde el estudio de Pollock hasta el remolque de su camión. Sin papeles no es nada. Sin testamento no hay herencia que valga. Misión imposible: la almoneda está ahora abandonada. Ni rastro de los dueños. Por su parte, Thomas Hoving, antiguo director del Metropolitan, sostiene que se fía más de su olfato de perito que de las huellas dactilares. "¿También lo haría si las huellas estuvieran en el cuchillo con el que se ha cometido un asesinato del que se le acusara a él mismo?", responde, atónito, el forense.
Harta de pasear el lienzo, Teri Horton lo pone en manos de un marchante. Al instante recibe una oferta de dos millones de dólares. El hijo de Teri dice que adelante. La madre, que ni hablar. La partida continúa.

Terminada la película, recibieron una oferta desde Arabia Saudí: nueve millones. Su respuesta fue idéntica. No lo hace por dinero sino por dignidad: "¿Quiénes se han creído que son esos expertos?". Curiosamente, es la misma pregunta que se hacen sobre ella galeristas y críticos, que la ven como a una pueblerina alcohólica. No falta quien sospecha que el filme es un montaje para lanzar una subasta.

Así las cosas, Who the $&% is Jackson Pollock?, va camino de convertirse respecto al mundo del arte en algo parecido a lo que fueron Super Size Me respecto a la industria de la comida rápida y This Film Is Not Yet Rated respecto a la del cine. ¿Cree usted que ahora a Teri Horton le gusta más el cuadro? Harry Moses contesta: "A ella le gusta la pintura realista de un mundo que puede reconocer, o sea, Norman Rockwell. Su cuadro le parece una mierda".

(Pollock regalaba sus cuadros a la gente que pasaba por su calle)


Max Milner: El otro lado de lo visible

En el siempre interesante blog de Patricia de Souza, Palincestos, hallo esta pieza de colección del libro El otro lado de lo visible, de este crítico de arte y filólogo francés. La traducción es de la autora de La mentira de un fauno.

“Dos opciones se ofrecen al artista: reconstituir por la distribución equilibrada de la sombra y la luz, la impresión de permanencia, de serenidad, de majestad tranquila que pedimos a un arte que tiende a un ideal hermoso del cual Grecia ofreció el modelo; o bien, tomando acta de la inestabilidad de nuestro mundo, de su fluctuación en un universo sin límites, del carácter conflictivo de las fuerzas que se pelean su dominio, apostar a la catarsis incluyendo en el cuadro, en sus proporciones y disposiciones, pero sobre todo en las partes luminosas, los símbolos de una inquietud que esperamos manejar representándola. Los pintores de los que he hablado en esta obra (Goya, Velázquez, Carvagio) no dan más que una idea muy frágil de las infinitas soluciones intermedias, tanto como una cierta generosidad en la parte reservada a la sombra y que está lejos de tener la misma importancia en unos y otros: de una infinita delicadeza en Leonardo, puede sugerir, en Carvagio, la brutalidad de la irrupción de lo sagrado en un mundo profano, o instaurar como en La tour, un clima meditativo que es como un oasis de serenidad en una época violenta y perturbada.

La época de las luces, en sí misma, a pesar de su nombre, está lejos de ser sensible al prestigio de la sombra, sea porque su pulsión de investigación, la pone en presencia de fuerzas naturales que despiertan en el hombre una especie de horror sagrado indisociable del sentimiento de sublime, sea porque la lucha contra todo lo que ofende la razón la lleva, como en Goya, a subrrayayr con un negro colérico la crueldad, la villanía, y la estupidez que forman la trama de los días en el instante en que el futuro parece cerrarse.

Esperarán, sin duda que se le hubiese dado un lugar más importante al romanticismo, en el cual una estética de la sombra parece haber triunfado. Es que ese triunfo, que los contemporáneos han exagerado, o tomado demasiado al pie de la letra como la apuesta por la ruptura con el pasado, no se acompaña, a decir verdad, de ningún descubrimiento esencial en el campo que nos ocupa. Delacroix ha asimilado con genialidad y puesto a su servicio, las lecciones de Velázquez, de Zurbarán y de Goya, tenemos la impresión que el Víctor Hugo que dibujaba se sitúa en los pasos de Rembrandt y, en su obra poética, el uso del claro-oscuro, parece reinventar el de cierta poesía barroca, a tal punto su retórica tiene de eso gran parte, pese a la potencia de sus componentes visuales.

Lo más importante es sin duda que la experiencia de las tinieblas no es llevada hasta el final en el romanticismo, salvo, a lo mejor, en ciertos poetas, que se pusieron fuera de la literatura por medio del suicidio o por el culto razonado del fracaso. El caso de Hugo es, en este punto de vista, ejemplar. Nadie más que él ha sido sensible a las fuerzas de la sombra, a tal punto que muchos de sus lectores, legítimamente receptivos a las preguntas que atormentan nuestra época, creen que es más fiel a sí mismo del lado de las sombras que de la luz.En realidad , el verdadero punto de ruptura, aquel a partir del cual la sombra es pensada por su propia negatividad, y no en relación con una luz que comparte, equilibra y, al final de cuentas, consolida el reino, es a partir del cual el universo cesa de ser concebido como un todo en el que el espíritu humano podría idealmente abarcar. Vemos en el primer romanticismos alumbrar en Alemania estas tendencias contestatarias a una totalidad en la cual todo lo negativo se disolvería o se integraría. Me gustaría citar una reflexión de Fernando Pessoa:No conozco nada más grande, más digno, en el hombre realmente grande, que el análisis paciente, expresivo, de las diferentes formas de ignorarnos, la cuenta exacta de la inconciencia de nuestras conciencias, la metafísica de las sombras autónomas, la poesía nacida del crepúsculo de la desilusión. El libro del desasosiego, p. 241.
Teniendo en cuenta el temperamento melancólico de Pessoa, esta “metafísica de las sombras autónomas” es subyacente a muchas otras obras en las cuales se refleja la intranquilidad de varias generaciones a las cuales las desilusiones no les ha hecho falta. Es significativo que el escritor portugués ponga la autonmía de las sombras en el mismo plano que el dicho socrático: “conócete a ti mismo” sobre el cual se ha fundado una buena parte de nuestra civilización occidental. Sería absurdo ver en esta coincidencia una vocación por el oscurantismo (y en el libro que se termina una renuncia a los beneficios de la luz, a la fascinación a la que Pessoa se muestra tan sensible tanto en su prosa como en su poesía).

Pero nunca reflexionaremos lo suficiente sobre las lecciones de modestia que nos da, sin ceder a la desesperación, puesto que escriben, los que respetan la sombra, para no permanecer sordos al mensaje que ellas aportan. Sin ignorar la intensidad de los sufrimientos del que las sombras llevan siempre la marca, quisiera considerarlas no como agujeros en una plenitud del ser del cual tendremos siempre la nostalgia, pero como reservas. Reservas de sentido, si queremos, pero a condición de admitir que el sentido no será nunca definitivo: reservas de humanidad, en todo caso (qué escritor más humano que Pessoa) que impiden, como Lévinas lo ha demostrado, que se instaure entre los hombres una violencia enraizada en la certeza de poseer la verdad porque la vemos de frente. Igual que es posible imaginar a Sísifo feliz, de la misma forma (pero en otro sentido) podemos considerar la “epekeina tes ousias” no como el término de una lenta y larga asención, si no como una nube de desconocimiento, que nos cubre y a veces, intempestivamente, mientras hayamos aceptado la alegría de perdernos: “Me hice perdedor y me gané” Me hube perdido y me gané, dice el alma en el Cántico de Juan de la Cruz.".

(Portada original del libro de Milner)

25.11.06


¿Qué es un crítico influyente?

Gustavo Faverón en su blog Puente Aéreo (ver link a la derecha) ha posteado un artículo muy interesante, a partir de una encuesta de Iván Thays en Notas Moleskine, sobre qué es ser un crítico influyente. Asumo que el corazón de la nota empieza aquí (a no perdérsela):

"...un crítico puede ser influyente de muchos modos. Puede influir en un escritor de la manera en que Lex Luthor influye en la vida de Superman: jodiendo a mansalva y gratuitamente (o con el fin de conquistar el mundo, que suele ser lo mismo).

O puede influir en un escritor abriendo puertas y revelando caminos que el escritor acaso ya intuía, o quizá no, pero que desde entonces aprende a hacer suyos. Ese es el papel que Sartre desempeñó en la evolución del joven Vargas Llosa. Y el rol que el crítico Vargas Llosa ha cumplido en la de otros que vinieron luego.

(Sería interesante descubrir algún día si la idea de la novela total vargasllosiana, por ejemplo, se extendió más con el ejemplo de sus novelas o con la postulación hecha en Historia de un deicidio y muchos otros ensayos).

Por supuesto, es más común medir la influencia de un crítico atendiendo a las consecuencias que sus juicios ocasionan en la recepción pública de una obra. Hay casos míticos: críticos de esos que, cuando comentan, inventan o revientan famas, o consagran o avinagran obras enteras. El alemán Marcel Reich-Ranicki es acaso el arquetipo de ese estilo en nuestros días. No existe nada siquiera lejanamente parecido en el Perú.

Cuando era editor de Somos, hace seis o siete años, recuerdo haberme sorprendido al comprobar, hablando con gente de librerías limeñas, que mis comentarios en la revista influían en las ventas de los libros.

Mejor dicho, no me sorprendió que influyeran; me sorprendió cómo influían. Un comentario positivo y uno negativo, según descubrí, tenían más o menos el mismo efecto: potenciaban las ventas por unos días, acaso una semana, a veces un poquito más. Un comentario sumamente negativo tenía las mismas consecuencias que uno sumamente positivo.

Entonces me di cuenta (ya para siempre) de que el influyente no era yo, sino Somos. Y acaso no Somos, sino El Comercio. Y acaso no El Comercio, sino el comercio, y su vástago más constante: el puro prurito de la novedad. Mi columna era poco más que una vitrina para exponer carátulas de libros, y mis reseñas eran algo así como la letra chica del contrato, que nadie lee.

Por supuesto, eso es exagerado. Mucha gente lee Somos. Aunque sigue siendo verdad que poca gente lee libros. Y así las cosas, ¿a quién influye lo que dice un crítico?

A otros críticos, a algunos estudiantes, a un porcentaje minúsculo de lectores comunes pero avisados, y a pocos escritores, a quienes la influencia se les nota más frecuentemente en el hígado o en el corazón que en las mentes o los libros.En esa misma época me hicieron una entrevista en Quehacer sobre el trabajo de la crítica. Dije entonces que la labor de un reseñador era crearle a la gente los prejuicios que juzgara sinceramente mejores.

¿Cómo puede ser parte del oficio de la crítica crear prejuicios? Pues, lo es. Sobre todo, pero no únicamente, cuando uno ejerce la crítica en medios masivos, o más o menos masivos.De hecho, una gran diferencia entre escribir críticas académicas y escribir críticas en la prensa es el asunto del prejuicio: comúnmente, en el medio académico, un lector consulta críticas sobre libros que ya leyó, y sobre los cuales quiere profundizar.

En la reseña de prensa, en cambio, el lector suele consultar primero el comentario y luego decidir si lee o no el libro: en este caso, entonces, el crítico, quiera o no, al emitir un juicio, estará creando un prejuicio en el lector.

Es decir, el crítico académico influye en la relectura, mientras que el reseñador influye en la decisión de leer y, acaso, en algunos casos, en la lectura misma: si uno lee una novela después de haber leído una crítica de la novela, la crítica queda inevitablemente incorporada a la recepción de la obra, las palabras del crítico se filtran y se tejen con el texto de la ficción, resuenan en él, lo modifican.

Algo similar, pero menos radical, ocurre con la interferencia que supone la crítica académica en la relectura de un texto. (Uso el término relectura de manera libre: la crítica misma es lectura y relectura).

La creación del prejuicio es inevitable. Por eso es que la actividad crítica implica una ética: el crítico necesariamente es un polizón filtrado en una conversación ajena. Si ya está allí, si ya irrumpió en un circuito que no le corresponde (el crítico siempre es un mediador no previsto por el autor en la relación entre su texto y el lector común; salvo que el escritor escriba para la crítica), lo menos que el crítico puede hacer es permanecer fiel a su juicio, no obstaculizar la relación entre texto y lector, permitir la fluidez, propiciar la conexión, en la medida en que el texto la propicie también, de manera eficaz y original.

Y parte de esa ética estriba en denunciar los textos tramposos, los inauténticos, los tontos, los tullidos, los que venden gato por liebre, etc, etc.¿Quién le da al crítico la autoridad para decidir esos casos? Nadie. Es una autoridad arrogada y que se debe justificar cada vez que se escribe una nueva crítica. Por eso, una crítica debe quedar siempre sometida al juicio de los demás críticos.En resumen: un crítico literario es por definición influyente. Influye mucho y muy profundamente. Pero influye en poquísima gente".

(Portada de Toda la sangre (Matalamanga), estupenda antología dirigida por Faverón y que apunta a ser la mejor del año)

Sándor Márai: Metamorfosis de un matrimonio

Jacques-Pierre Amette ha publicado en el último Le Point una nota sobre el novelista húngaro Sándor Márai, quien fue muerto por mano propia en 1989, mediante un disparo de fusil en la cabeza en su casa de Santa Mónica (California).

El novelista había acumulado un exilio de cuarenta años que lo habían convertido en un perfecto desconocido en su país y acaso en toda Europa luego de un periodo de entreguerras de efímero esplendor literario. “Hijo de una familia importante de Budapest, crecido entre sirvientes y mujeres con sombrilla, conoció una juventud brillante –dice Amette-, cosmopolita, llena de explosiones y textos talentosos...”.

Luego de un largo y glamoroso periodo de formación periodística y literaria en Alemania (fue redactor de Frankfurter Allgemeine Zeitung) Márai retorna a Budapest para sumir con seriedad su destino de escritor. De esta manera va a introducir en la novela húngara las reglas de la tragedia clásica, pero privilegiando los “lugares oscuros, un misterio, una bruma, una obscuridad, una fatiga, un tono gélido”.

Amette señala: “Márai siempre ha confesado estar bajo la influencia de Dostoievski. Le copia los abismos crepusculares entre eternos maridos y eternos amantes”. Con este background de experiencias intensas, rigor escritural e influencias bien aprovechadas, el novelista confecciona soberbias piezas narrativas entre las que podemos contar a La herencia de Esther y Confesiones de un burgués.

«Metamorfosis de un matrimonio, que aparece hoy, es sin duda su obra maestra. Una máquina trágica perfecta. Novela de monólogos en la que una esposa “confiesa su vida trizada con una aparente ligereza de tono, luego es el esposo el que da su versión, luego la sirvienta, luego los hijos”, dice el reseñista.

Una curiosa vuelta de tuerca a la percepción que los que han leído tienen de Márai es la que da Amette hacia el final de su larga nota. Afirma que “se cree que –Márai- denuncia la burguesía, pero no: él se sumerge en ella, se delecta, se alimenta de ella con voluptuosidad”.

(Sándor Márai)

24.11.06


Mis Noventa. Pablo y el taller

En el año 94 el taller de poesía de San Marcos era un lugar acaso más concurrido que hoy, siempre los viernes al caer la tarde, con Pablo Guevara comandando la nao poética con esa su curiosa racionalidad para entender los factos de este oficio. Entonces tenía el vate una sectorización de los poetas peruanos según un huevo dividido en cuatro partes, subdivididas a su vez estas en otras, innumerables, partes.

En ese famoso huevo, Pablo tenía lugar para todos: Ojeda y Leoncio Bueno, Adán y Silva-Santisteban, Lauer y Mora, Catita Recavarren y Domingo de Ramos. Lo que más recuerdo de esas clases es la alegre convicción con que Pablo imponía su famoso huevo a los alumnos, que lo mirábamos a veces extasiados, otras divertidos, algunas desconfiados. ¿Cómo había llegado Pablo a decidir que un huevo pluridividido podría encerrar todas las posibilidades de la poesía peruana y acaso universal? No tenía entonces la respuesta, pero hoy se me ocurre algo.

Pablo Guevara era en sí mismo, más allá de la calidad (indudable) o del poco atractivo que pueda tener su poesía (cuestión además de accesoria en muchos casos deseable: demasiados talentos se echan a perder con el aplauso fácil de los falsos conaisseurs de cantinas y bares culturosos), una forma de comprensión de nuestra realidad poética. Juro haber hablado con él unas cincuenta veces, y las cincuenta hablamos solo de poesía, y más específicamente de los poetas peruanos y la poesía, y más específicamente del lugar de la poesía en la sociedad peruana, y más específicamente...

Pablo, como todo creador que se precie, era un obsedido. Por la poesía y su funcionamiento, su influjo, su oscuro manantial y su forma de reflejar los mecanismos de la lucha por el poder. Ese poder de la poesía que es temporal y trascendente a la vez; esa condición sutil, ultramaterial, espiritual, visceral, suya. Esa forma de Ser.

Hoy que su último libro -escrito en la cama de un sanatorio y confiado a otros poetas tan apasionados como él (y tan olvidados y carentes de reconocimiento como el mismo Pablo)- es puesto en circulación, yo quiero decir que aquella tarde de noviembre de 1994, cuando Pablo nos mostró, reluciente, su huevo abarcador, una nueva forma de entender la poesía se me reveló: ella podía ser también una lucha, una división esclarecedera y un modo de comprender el mundo concreto, no de alejarse de él. Con eso bastó, Pablo. Te la debo.

(Pablo)

The White Stripes a la Opera

El Opera House Convent Garden de Londres ha visto vulnerado su gusto por lo clásico y aceptado como “cultural” al dar cabida a una aproximación al trabajo de The white stripes, uno de los grupos de rock con más fans en la actualidad. La audacia es de Tamara roja y la compañía Royal Ballet, quienes han preparado coreografías perturbadoras a partir de la música de este grupo originario de la ciudad de Detroit.

"Me recuerda la agresividad de los adolescentes en la discoteca. Esa actitud de creerse el más guapo de la noche, de llamar la atención desde el centro de la pista". Eso dice de su propio trabajo Rojo, y agrega: "me gusta mucho el rock de los White Stripes. Se reconocen sus canciones aunque han perdido fuerza y ataque en la versión que bailamos. Es más sinfónica y melódica".

Chroma, que así se llama el espectáculo, ha requerido la participación de un estudioso, Mc Gregor, que “ha revolucionado la danza con sus estudios de interacción de la mente humana en la Universidad de Cambridge. Arropa las nuevas tecnologías e introduce en sus trabajos figuras y paisajes digitalizados o acopla órganos mecánicos a los brazos de sus bailarines", según El País.

Los temas de The white stripes que se utilizan en Chroma pertenecen a los álbumes Get behind me Satan (2005), Elephant (2003) y White blood cells (2001).

(The White Stripes)

Monsiváis recibe Premio FIL de Guadalajara-Literatura 2006

La nota de El Universal es elocuente en torno a la figura del pensador mexicano más importante actualmente.

"El intelectual mexicano Carlos Monsiváis, que mañana recibirá el Premio FIL de Literatura 2006, en el marco de la 20 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ha sido conciencia de su tiempo desde la trinchera de la palabra oral y escrita, lo mismo que a través de sus ensayos, irreverente conversación, colaboraciones periodísticas y su afán crítico.

Monsiváis, quien se ha declarado un bibliófilo que no tenía posibilidades adquisitivas y un bibliómano que tenía a su alcance las obras en las librerías de viejo, ha asegurado que la lectura iniciada en la edad infantil permite a los niños encontrar misterios que "más tarde va a ir descifrando", tal como él se enfrentó a Miguel de Cervantes, autor en quien reconoce al primer escritor que lo comunicó con la grandeza del idioma. "Yo no lo sabía leer en la adolescencia. El Quijote es entrar en contacto con lo que es más vivo, pertinente y recompensante de la cultura: el idioma".

El ensayista, cronista, periodista e intelectual mexicano sólo ha tenido un jefe: Juan Rulfo, y tiene muchas pasiones venidas de la cultura popular. Así, Monsiváis, será homenajeado en la 20 Feria Internacional del Libro de Guadalajara con un premio que llevaba el nombre del autor de Pedro Páramo, de quien dijo que siempre que lo lee comprueba que la verdad de la literatura es la verdad que se sostiene siempre.

Lector voraz, iniciado en el mundo de la lectura cuando tenía seis años con la Ilíada y la Biblia -de la que memorizó "En el principio era el verbo y el verbo era Dios..."-, ha sido definido por Elena Poniatowska como un ser único: "El caso de Monsiváis me sorprende, a él tenemos que regresar siempre, es nuestro observador permanente".

Desde su adolescencia, el escritor, nacido en la ciudad de México, en 1938, apostó por la crónica y la crítica a través de sus textos en suplementos culturales como México en la Cultura, de Novedades, y Futuro y El Gallo Ilustrado, de El Día. Monsiváis pregona que su límite como cronista llegará cuando su autocrítica se vuelva real. "En el momento en que yo crea a fondo mi autocrítica, ése será el límite de mi trabajo como cronista".

Influenciado e inspirado por el escritor estadounidense Upton Sinclair, que fue desde la literatura un firme luchador social, Monsiváis ha forjado su conciencia crítica en sus lecturas y el cine, pasiones que para nadie es un secreto; es a través de esas dos artes que ha formado su cultura, la cual le ha valido ser llamado El Voltaire de la Portales, aunque él afirmó ser "simple y sencillamente el Monsiváis de la Portales", lo que fácilmente comprueba con tan sólo mostrar sus boletas prediales.

Es un lector apasionado de Jorge Luis Borges, Alfonso Reyes, Salvador Novo, Oscar Wilde, Charles Dickens y Voltaire, entre otros, con quienes descubrió que existía el sentido del humor.
El autor de Días de guardar y Amor perdido, reconocido con varios premios como el Nacional de Ciencias y Artes 2005, el Xavier Villaurrutia 1995 y el Nacional de Periodismo en 1978, y quien ha protagonizado incluso tiras cómicas, nació en el seno de una familia protestante en el México católico del siglo XX.

Es un escritor prolífico que aborda una gran diversidad de temas, entre los cuales ocupa un lugar central la cultura popular, como lo ha confirmado su colección privada dada en comodato al Museo del Estanquillo, inaugurado en el Centro Histórico de la ciudad de México en días pasados.
Carlos Monsiváis es un agudo observador de la vida política, a través de sus crónicas se conoce el pasado y el desarrollo de la ciudad de México y, sin embargo, su mirada no es nostálgica, más bien es memoria de la vida urbana, con sus boleros, melodramas, películas de la Época de Oro y personajes de la ciudad.

Poniatowska ha dicho que detrás del humor, de la ironía y la burla, en los textos de Monsiváis está un alegato profundo en favor de la tolerancia, la libertad, los derechos humanos, la crítica como actividad intelectual por excelencia y la sociedad abierta.

"Lo que me gusta es reírme, si alguien más comparte esa situación me parece muy bien, pero tiene uno que tener ese asomo a la revancha... En todo caso me gustaría que lo que hago fuera la ironía... el humor es muy difícil y tú no puedes garantizar la eficacia de un escrito y tasarla en carcajadas, lo que puedes hacer es ver una situación grotesca desde una perspectiva que a ti te divierta", comentó recientemente al programa Confabulario TV.

El autor de otros libros como A ustedes les consta y Escenas de pudor y liviandad, tuvo en la Biblia uno de sus primeros libros, y la concibe como un buen inicio para lectura de los niños, porque permite "habituarse a la sensación del valor de las palabras, que es lo que ahora por lo visto menos cuenta".

Ha insistido en que un niño al que se cuida de no acercarse a lo que no entiende siempre será un niño desprotegido, y él lo sabe bien porque recuerda todavía la impresión que le causaba visitar a su tía materna, quien era ama de llaves en la casa de Artemio de Valle Arizpe, ese escritor excéntrico que recitaba vocablos del virreinato y quien le decía que tomara libros de las cajas donde los tenía.

Del cronista y periodista, considerado la conciencia moral de México por muchos colegas, Christhopher Domínguez Michael ha comentado que se trata de una figura situada en el centro de la vida cultural de México, cuya obra y personalidad escapa sistemáticamente al examen de la crítica.

(Carlos Monsiváis condecorado por el anterior rector de la UNMSM)


Nélida Piñón en El País

La noticia literaria más importante en España es la entrevista a la escritora brasileña Nélida Piñón en El País hoy. La autora de La república de los sueños habla sobre los exhibicionismos narrativos y se refiere a su amiga Clarice Lispector. Unas preguntas.

¿La literatura es contar historias?

Es mucho más que eso. Se puede explotar ese lado exhibicionista de la literatura. Nos gusta escuchar historias o suponer que somos parte de ellas porque no podemos estar fuera del circuito de la vida. Uno nace, estudia, hace hijos y muere, y eso es muy poco para la aventura humana, formar parte de historias nos da otra dimensión.

Su último libro, Voces del desierto, la recreación de Las mil y una noches, es una concatenación de historias. ¿Ha conseguido liberarse de la fascinación del desierto y sus voces?

Ya estoy fuera. No es que sea inconsecuente o frívola, es que para poder meterme en otra novela tengo que vaciar el armario y convertirme en una especie de franciscana para volver a buscar nuevos trajes. Es empezar otra vez, con la ventaja de que ya tienes el oficio y sabes cómo hacerlo. Ahora estoy en otro territorio.

¿Cuál es ese territorio?

Eso ya no puedo decírselo, pero he terminado un nuevo libro de ensayos que se llama Aprendiz de Homero. Yo soy una enamorada de Homero, tengo la sensación de que somos hijos suyos pero que sólo existe si nosotros le legitimamos. Lo dije en el discurso del Premio Príncipe de Asturias: "Ellos nos deben su inmortalidad".

¿Con Clarice Lispector tuvo alguna complicidad?

Desde el punto de vista de la ficción no, pero la admiro muchísimo. Tuvimos una gran amistad, cuando ella murió yo tenía su mano izquierda entre mis manos y la acariciaba. Tenía un carácter difícil pero nos queríamos mucho. Yo era mucho más joven que ella pero ella tenía un gran cariño por mí y a todo el mundo le decía: "Nélida es un símbolo de lealtad". ¿Es bonito, no? Yo era firme con ella, le decía: "No estoy de acuerdo, Clariciña" y aceptaba muy bien mis opiniones.

Nos queríamos mucho. Cuando nos conocimos fue ella la que tomó la iniciativa de la amistad porque era una mujer con una excepcional intuición. Yo tenía la sensación de que la mano de Dios se había posado en su hombro y le había dicho: "Escribe y no tienes que hacer mucho más". Yo no había publicado aún ningún libro y sin embargo quiso ser mi amiga en igualdad de condiciones.

¿Cree que hay un universo femenino en literatura?

Creo que hay un universo individual y que en él hay un espacio que ha sido ocupado por la mujer. Estoy convencida de que el repertorio verbal de la mujer era inmenso pero no lo podía utilizar en la medida en que tenía que circunscribirse a un universo restringido, la sociedad la condenó a ser afásica. Su lenguaje se hizo cotidiano, simbólico y fue acusada de astucia, lo mismo que tienen que desarrollar los pueblos y colectivos que sufren persecución o dominación.

(Piñón)

23.11.06



Publican poemario póstumo de Pablo Guevara

Pedro Escribano hace una nota hoy en La República sobre el poemario inédito Hospital, del recientemente fallecido poeta Pablo Guevara (1930-2006).

Hospital (impreso por la editorial San Marcos) es un poemario escrito en el tránsito hacia el fin, cuando, hospitalizado, el poeta sentía el golpe de las olas frías de la muerte. Resquebrajado en su salud, como gran timonel, con el lapicero en la mano, el poeta no dejó de escribir”, dice Escribano.

El poemario será presentado este 30 de noviembre en el auditorio de Letras de la Universidad San Marcos, con las palabras del poeta Marco Martos y del profesor Santiago López Maguiña. Por si poco fuera, José Watanabe y Jorge Pimentel leerán poemas del autor de Hotel del Cusco.

(Pablo siempre)

Presentación de antología poética

El Colegio San José de Monterrico y el fondo editorial Espejo de Papel organizaron este año un concurso metropolitano de poesía juvenil, cuyo fruto es esta antología -bellamente editada por Zignos- que se presentará durante la premiación de los alumnos ganadores y antologados.

La cita es el viernes 24 de noviembre, a las 7.00 pm, en calle Tomasal 355, Monterrico. Felicitaciones a los elegidos.

(Portada)

Enrique Congrains Martin sobre Rito de paso

En la estupenda página chilena Letras S5 acaban de postear una reseña del autor de Lima, hora cero (1954), No una sino muchas muertes (1957) y El narrador de historias (2006), a mi novela Rito de paso (Norma, 2006).

Pueden leer el texto completo haciendo clic en http://www.letras.s5.com/vc221106.htm.

(Este blogger en Cusco, julio 2006)

Un Botero lidera las ventas en Sotheby’s

Jugadores de cartas II (1989) es la pintura que lidera las ventas de arte latinoamericano en la prestigiosa casa de subastas neoyorquina. Su venta a 1,6 millones de dólares –una bicoca comparado con lo que se paga por Klimt o Pollock- se debe, según algunos, a que figuraba en la portada del catálogo de Sotheby’s de este año.

Como se sabe, el cuadro del pintor colombiano es una versión, muy personal, de Jugadores de Cartas, de Paul Cézanne. Es una suerte de antihomenaje donde Botero transporta la escena de un café parisino a un contexto latinoamericano, e incluye, para que quede bien claro, la bandera colombiana.

Otros cuadros que han alcanzado cifras significativas son las esculturas del artista costarricense Francisco Zúñiga, una pintura del mexicano Gunther Gerzso y algunas obras del cubano Wifredo Lam.

La nota de El País nos alerta que “el artista colombiano tiene el récord en una subasta para un artista latinoamericano vivo, al haber alcanzado 2,1 millones de dólares -más de 1.6 millones de euros- en mayo pasado con la venta de Los Músicos, de 1979, en Christie's”.

(Jugadoras de cartas II)

22.11.06


Salomón says: Juan Ojeda, Elogio de la infancia, Eleusis: Oscila la vanidad de fallar

No desciende la noche sólo para los desgarrados, / pues en medio de la vasta alegría oirás el pánico. / Tras el fluir del río una inmóvil música brilla, y hay pánico.
Juan Ojeda

¿Qué presente o pasado nos conduce / a nutrir el tiempo futuro? La delectación en la carne, / el café a medianoche después de una agotadora lectura. / ¡Conocimientos! ¡Conocimientos! La sonrisa aparente. / ¿Noche (como si el tiempo fuera la noche), a dónde caminamos?
Juan Ojeda

Como puente colgante diría: Hasta qué puntos gordos o hacia qué punto flaco la poesía se entuerta en pérfida manera de conocer ¡mundos! que jamás se entenderían con la ciencia u otras meriendas del intentar conocer. De olerte malignamente vestida y pensarte libremente desnuda. Poesía y poesía poseería y solamente si tú te dejas ver. Soñada. Si tú te atreves a ver.


No hay palabra, sino río de luz que se mata o se desnuda. Sólo hasta hoy me alcanza Platón. Yo no me quiero salvar de esta magnitud gomorrítica. Golpéame para soñar. Quiero un viaje y nada más. Abuso, marca estándar, dame rascacielos entre el beber y el matar. Oscila la vanidad de fallar. Escógeme pulgar de ahorcar, dardo de bajar de subir el único monte genial. Los desgarrados, esos que recogen, sin saberlo, / la pavorosa carencia del mundo y, transfigurados, / soportan el misterio y habitan una soledad deforme, / están más cerca del nacimiento. Y si pudiéramos entrar / a la morada en que yacen, su sola inercia nos destruiría. / ¿Soportaremos, entonces, el vértigo de lo real? Si vamos a ser amigos matémonos, montémonos, leámonos… Visión, contemplación, maestría: La llama del alma (José Clemente Orozco), los dos. Apóstata en cualquier lugar. Porque en tu Tú ya eres otro. Yo no quiero estallar así de un beso en la legalidad… mira, Milagros, el vaso acaba de pasar. Ya descubrieron la invisibilidad. La guerra es un nacimiento, una ascensión. Mi rostro es el Autorretrato de Matta, de Lam, de Gutiérrez, de Tola, de Pollock, del impacto y del kirieleisón que sí piso. Cazador. A recitar por despeñadero de amor. El conocimiento es el más suave dolor. Una Guerre esthétique de Dalí: qué prontitud la tuya Juan Ojeda. Corsario del verso embestido en flor sangrante. Pues todo está rodeado por una muerta Realidad / todo es pánico, inmóvil duración / donde nada encontraremos. Osmo Rauhala: The Moment of the Wolf, acércate de libertad para no-ser, para no nombrar: escalera de dar. Del quitar. La otra maligna señal. ¡Carajo, estoy vivo! Me muero en la luz de Plutarco, de Virgilio, de François Villon.

Otra vez ya no hay nada que me dislate en astrologada timidez. Y de quién aprendo la polución. Me siento más natural que un número desconocido. La excitación, la poesía, peligrosísima, me está encontrando insecto de aluvión náutico. En ella ya no hay intención sino lujación de la memoria. Miríadas de minorías mistagógicas. Imperturbables en esta escalera en la que hay que flotar para asfixiar la poesía positiva, estercolada de amor en la penúltima edad: la de aquella que después de la primera y la segunda, alguna vez, diste de beber. ¡Consternación? Para abrazar hay que decir amor. ¡Chúpenmela, todas las mujeres! (Dulceánico eco de un juerves en el esquizofrénico ver y oler la inmensidad… cosas filosóficas, beldades del Yacana.) Similicadencia de encontrar y de perder, refracción de amigos (Juan Ramírez Ruiz y Tulio Mora) como mugre trasatlántica, resplandor del cohecho de viajar para pensar. Cuándo despertamos el pensar. Cuántos lo logramos contaminar. Un huaquero. ¡Oh infancia de futuros siglos, ya se escucha / la humana muchedumbre, se insinúan / los tiempos de un orden nuevo! // Porque la tierra, niño, te cobijará / en sus dones eternos, porque ya se avecina / la edad de una historia fecunda: mira, mira estas ruinas. / Luego caminemos hacia los montes fértiles.

No, no todo lo estoy hablando al revés. Hay una cosa que anteriormente siempre sabemos. Si no como todo no perece, todo está para ser llorado… a sí, jamás arrepentido de gritar. Cuando no tuvimos a alguien que nos grite estuvimos tristes, ¡recuerdas! Cuando el irracionalista nos canta que hay que olvidar todas las cosas para nombrarlas nuestras, para no encontrar nuestro poema sino el de ‘el poeta’, el único no-ser adyacente al olvido y a la única libertad. Copiante de todo lo demás, memorizar, para renovar una realidad pagana. Y no correr para no morir, correr para matar de amor. Mi amor, tu amor, el Arte. La Poesía que limita origen de filosofía, de ciencia y de religión. Pensaría que la poesía es una sagrada comedia hecha por el fuera de Dios, por el fuera del Ser, por el indistinto del Todo. Y no abrir puertas para entrar. Y sí cerrar puertas para salir: Todo está en un solo lugar. Y el que se sienta es el perdido. (Salomón Valderrama Cruz)

(Juan Ojeda)

Mesa de debate: Representaciones de la violencia en la literatura peruana

La publicación de Toda la sangre (Matalamanga, 2006), antología de cuentos sobre violencia política editada por Gustavo Faverón, ha traído confrontación de ideas y visibilidad de un tema axial para nuestro futuro.

El narrador y editor Ezio Neyra me hace llegar el afiche de arriba, anunciando dos mesas de debate auspiciadas por el Grupo Editorial Matalamanga, el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y el Vicerrectorado Académico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos". Indispensable asistencia.

(Afiche)

Los personajes de ficción más ricos

La revista de negocios y finanzas Forbes, ha hecho una encuesta donde se pregunta cuáles son los personajes de ficción más ricos de todos los tiempos. Luego de sesudas y contables averiguaciones, los tres primeros lugares son los siguientes:

1. Oliver "Daddy" Warbucks, con 36.200 millones de dólares ganados con sus contratos con el Pentágono para la guerra de Irak.

2. Monty Burns, el odioso dueño de la Central Nuclear en la serie Los Simpson, con una fortuna estimada en 16.800 millones de dólares.

3. Rico Mac Pato, sus famosos baños de dinero han sido calculados en 10.900 millones de dólares.

(Burns)


Dan duro a nueva novela de Thomas Pynchon

Against the day es el título de la largamente esperada novela del escritor norteamericano Thomas Pynchon, “un ladrillo de 1.085 páginas comparable a un tostador", según el crítico de la revista Time, Richard Lacayo, que por lo menos lacayo de Pynchon no será.

La nota de El País señala que Pynchon “vive recluido en su apartamento del Upper West Side de Manhattan sin contacto alguno con los círculos literarios”. Solo se sabe de él que “trabajó como redactor técnico para Boeing en los años sesenta y que de allí sacó material y conocimiento sobre la industria aérea que diseminó a lo largo de sus primeras novelas”.

Entre sus novelas destaca sobremanera El arco iris de la gravedad (1973), que según recuerdo tiene dos ediciones en castellano, una de Grijalbo en dos tomos, y una posterior de Tusquets, en un solo volumen.

“Sobre la vida de Pynchon sólo se puede especular. Nunca ha concedido una entrevista y nunca se le ha visto en ningún acto público. Aunque cumple 70 años en mayo de 2007, en la única fotografía confirmada aparece con sólo 19 años. Pynchon es invisible”, afirma El País.

En cuanto a la nueva novela, Against the day (Penguin books, 2006), el crítico de The New York Times, Michiko Kakutani, ha dicho que “se lee como una suerte de imitación de una novela de Thomas Pynchon que un obstinado pero desgarbado fan de este autor hubiera escrito bajo los efectos de las quaaludes (drogas depresoras vendidas ilegalmente a los jóvenes)”. No comments.

(Derecha: fotografía de Pynchon en el colegio; izquierda: portada)

21.11.06


Sol negro amanece

El poeta Paul Guillén me hace llegar un correo avisándome de la salida del número inaugural de Sol Negro, la revista virtual de poesía. Copio a continuación el contenido.


numero 1 - diciembre 2006

"Los únicos escritores que perduran son aquellos
que escriben desnudos para el hombre desnudo,
para el hombre-naturaleza, para el hombre de
todos los tiempos"

Malcolm de Chazal


ORVALLO

Octavio Armand
Luis Antonio de Villena
Adolfo Castañon
Horacio Costa
Victor Sosa
Rafael Courtoisie
Mario Arteca
Vivian Lofiego
Marta Lopez-Luaces
Alejandro M. Mendez
Pedro Marques de Armas
Ernesto Lumbreras
Luis Moreno Villamediana
Rocio Ceron
Walter Espinoza Ramirez
Javier Marimon


MUSICA DE LAS ESFERAS BRUNCAS
NEOBARROCO POSMODERNO?

Eduardo Milan - Neobarrosos
Roberto Echavarren - Barroco y neobarroco
Haroldo de Campos - Barroco, neobarroco, transbarroco
Claudio Daniel - La escritura como tatuaje
Jose Kozer - El neobarroco una convergencia en la poesia latinoamericana
Eduardo Espina - Alejo Carpentier y el neobarroco mio
Tamara Kamenszain - Cansados del cansancio
Papeles Insumisos - Entrevistas a Nestor Perlongher
Eduardo Milan - El barroco rioplatense
Pablo Dreizik - Neobarroso y el realismo alucinante
Luis Bravo - Un diamante de lodo en la garganta
Luis Chitarroni - Un uso belico del neobarroco aureo
Miguel Angel Zapata - La parodia diluyente
Ademir Assuncao - La lengua como maquina de mutacion
Daniel Freidemberg/Daniel Samoilovich - El barroco cuerpo a tierra


OJOS ANTIPODAS

Edgar Bayley - Acerca de Francis Ponge
Francis Ponge - My creative method
Paul Guillen - Los metodos de Francis Ponge
Mele - Datos biograficos de Rafael Mendez Dorich
Rafael Mendez Dorich - Seleccion de poemas
Stefan Baciu - Rafo Mendez evoca el surrealismo peruano y a Cesar Moro
Xavier Abril - La poesia de Rafael Mendez Dorich


PARAMERA

Carlos A. Aguilera/Jose Anibal Campos - La construccion de la palabra patria: un dialogo
Paul Guillen - A veces el Peru parece una novela rusa: un dialogo con Vladimir Herrera
Rafael Cippolini/Alejandro M. Mendez - Herodias o del sacrificio


PABELLON OBSCENO

Oceanidas (Carlos Lopez Degregori)
Centralasia (Paul Guillen)
La transformacion de los metales (Miguel Angel Malpartida)
Movimiento o del amor (Lia Rebaza)
Al pie del desierto (Gustavo Reategui Oliva)

Pueden visitar la revista en www.sol-negro.tk

(Haroldo de Campos, en Sol Negro)

Arte persa invade México

Una exposición de 10,000 años de arte e historia iraní se inaugura hoy en el famoso Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México. Se trata de 367 piezas, entre tejidos, vasijas, armas, esculturas y pintura del país de Zoroastro.

La expo, primera de su especie en América Latina, se denomina Persia: fragmentos del paraíso. Tesoros del Museo Nacional de Irán, y forma parte del ciclo Grandes Civilizaciones del Mundo en México.

El Universal entrevista a un especialista sobre la muestra: "De Irán vienen cuatro comisarios, que son los que tienen la última palabra. A diferencia de Faraón, esta exposición tendrá en su mayoría piezas pequeñas, pero exquisitamente trabajadas. En lugar de que veas una gran piedra, vas a ver detallitos, aunque a la entrada habrá una columna de Persépolis con un capitel con dos toros, y en la primera sala nos dará la bienvenida una estatua del rey Darío."

Es de esperar que una muestra de esta naturaleza llegue en algún momento a nuestras costas.

(Antiguo portal iraní)

Sobre una literatura estable, o La Teoría de la Esfera

Encuentro este curioso texto de Carlos Almonte (mucho gusto) publicado en Letras S5, la excelente página de literatura chilena. Oídos, medio extremista pero auténtico.

El mundillo literario se ha distinguido, desde antiguo tiempo, por sus permanentes rencillas, iniquidades de todo tipo, indecentes omisiones voluntarias (sin mencionar las otras), injusticias en la distribución, camarillas, amistades, compadrazgos y odiosidades al por mayor, por citar sólo algunas de las características de tan refinado ambiente. Las editoriales arman concursos que terminan ganando los amigos del dueño (o editor jefe) de la editorial; se entrevistan unos poetas a otros, se referencian unos escritores a otros, se autocitan, se publican entre ellos, se reparten premios y fondos concursables, en un largo juego, que no por su extensión temporal y política deja de provocar tedio y asco.

El poeta Andrés Morales tiene toda la razón y en mi opinión se queda corto. Basta escarbar un poco en la corteza, y sumar dos más dos, para obtener una conclusión que a primera vista parecerá descabellada, pero que a poco andar representará fielmente la realidad de este "mundillo" y el método que utiliza para organizarse, acaso desde siempre.

En la Teoría de la Esfera, en cambio, todos quienes aportan una letra, línea o verso (con un mínimo de honestidad y paciencia, claro), pertenecen al Círculo no Hermético, también llamado Mundo Literario a secas; y se flota y se dialoga en compañía de los grandes, los medianos y pequeños, sin tener que competir, sin tener que desangrarse, sin tener que dar codazos, ni tampoco recibirlos.

En la Gran Esfera el verso es el que importa, la línea, el párrafo, la idea, el argumento, el poema, la novela. El autor emite, reúne, ordena, es quien dispone, es el artista, el creador, y su realidad revela identidades, las propone y deja ir; no las cercena, ni tampoco las ignora. En la Esfera existe un centro, cómo no (y probablemente Borges flote ahí, casi extático, casi un Buda, aunque también flotando); sin embargo, en la visión y flujo, ya no está más alto, sino que al frente. Ya no usamos un peldaño despectivo (con gente arriba, o abajo), usamos el espacio, las partículas, la gravedad.

Podría caer en la tentación de exclamar el "basta-ya", pero creo que sería inútil, porque nada cambiará. Las Políticas de Estado seguirán premiando según favores concedidos. Los grupos de "poder" (eso que acá se llama "poder") seguirán entrevistando a sus amigos. Las editoriales seguirán marcando el paso entre la elección del consagrado, el hijo del amigo (o el amigo directamente) y el que paga. El Gran Jefe editorial realiza apologías a sus elegidos, apologías que después le son devueltas. Y así van todos: una mano lava la otra, hoy por ti mañana por mí, etc. Poco tiene que ver el talento, en este caso, si no va acompañado de al menos un respaldo: redes sociales o financieras, principalmente.

Los que rodean al artista por lo general son zarigüellas putrefactas, que, acostumbradas a su mediocridad, realizan piruetas gigantescas para llamar la atención de las mentes más débiles, se acercan a quien puede servirles de algo, lo roban, lo desangran hasta que, ya supuestamente llenos de talento, se alejan por el campo, buscando otra víctima a la que devorar. Por eso lo mejor es apartarse, vivir solo, embriagarse y escribir. A mí déjenme solo; me gusta conversar con Dostoievski, Artaud o Nietzsche. Y para eso necesito libros y tranquilidad. Nada más. Nadie más. (L. F. Céline).

Así como Céline, tal vez sea mejor echar a rodar la Esfera y contentarnos con en el vino, con la flotación y con el verso gratis, expulsado a mares de distancia de aquel burdo juego de poderes y favores, en el que finalmente nadie participa o crea, sino que todos se embelezan en sí mismos, en su grupo tan bonito, en su paga diaria de oficina.

(Céline)

20.11.06


Mi voto por Mazzotti

Iván Thays viene promoviendo en su blog una encuesta sobre el poeta peruano más influyente actualmente. Los primeros lugares en preferencia apuntan a José Watanabe y Antonio Cisneros, pero mi voto es por el crítico José Antonio Mazzotti, sin ninguna duda.

(Debo lamentar, como Iván, la ausencia de Mario Montalbetti entre los votables: por lo menos su influencia poética sobre mi humilde poesía es notoria)

Mi voto es por Mazzotti, decía, entre otras cosas porque ha logrado luego de años de paciente trabajo, ganarse la voluntad y en uno que otro caso la incondicionalidad, de figuras relevantes de la poesía última, como Paolo de Lima, César Ángeles, Róger Santiváñez, Enrique Bernales, Willy Gómez, entre otros.

Un trabajo loable a no dudar, pero incompleto. Estoy seguro que al crítico le encantaría que esa influencia extrapoética tenga un correlato de influencia poética concreta algún día. La faena sería entonces redonda.

(Mazzotti)

Nuevo libro de Miguel Ildefonso

Me entero por Itinerario de la Palabra, del amigo Juan José Soto, que el poeta Miguel Ildefonso ha incursionado en el exigente mundo de la novela con Hotel Lima, editado por Editora Mesa Redonda.

El libro del autor de Canciones de un bar en la frontera, Vestigios y otros buenos poemarios, será presentado en Dédalo (Sáenz Peña 295-Barranco) este jueves a las 7.30 pm, con comentarios de José Güich y Javier Ágreda.

¿Habrá podido Ildefonso escapar a la “maldición” de hacer -una vez más en nuestra historia literaria- una "novela de poeta"? Ahí nos vemos.

(Portada, de Polanco)

Love: música de The Beatles para Cirque du Soleil

No soy lo que se llama un beatlemaníaco (mi extraño gusto musical me lleva a inclinarme por otros grupos de esa época, como The Who y The Rolling Stones, antes que por ellos), mas entiendo que es importante y en cierto modo polémico para los millones de aficionados a la música de este grupo, este proyecto musical libérrimo, pilotado por el productor George Martin. Mientras llega Love a nuestras macilentas discotiendas, los dejo con una crónica del engendro publicada en El País.

En la vida hay decisiones buenas y decisiones malas. Y la que tomó un día de 1962 Dick Rowe, presidente de Decca Records, pertenece sin duda a la segunda categoría. Aquel día, Dick Rowe decidió no contratar a una banda de cuatro niñatos de Liverpool que le había presentado un tal Brian Epstein, vendedor de discos metido a representante de rock. "Los grupos de guitarras van a desaparecer, señor Epstein", le dijo el sabio ejecutivo al representante novato.

Pero Epstein no se rindió y salió a patearse Londres con aquella cinta grabada por cuatro desconocidos. Hasta que un día alguien le sugirió que enseñara esas canciones a un amigo suyo de la industria que se llamaba George Martin. Por aquel entonces, George Martin, un aviador militar reciclado en la música, tenía 36 años y estaba al frente de una división menor de la discográfica EMI llamada Parlophone, dedicada sobre todo a grabaciones de cómicos como Peter Sellers. Epstein fue a verle y le mostró la cinta. A Martin no le entusiasmó, pero por alguna razón les concedió una audición en los estudios de Abbey Road.

Tomó la decisión acertada. El 6 de junio de 1962, los Beatles hicieron la prueba. No fue una sesión memorable, pero Martin fue capaz de ver más allá. Tenían carisma, pensó, y eso les hará populares. Y el resto es historia.
George Martin produjo todos los discos de los Beatles excepto Let it be (1970); el grupo cambió para siempre la música popular y George Martin fue un catalizador, un cómplice, un "quinto beatle" que supo entender y sacar lo mejor de aquellos cuatro artistas únicos; un productor que estiró los límites de su profesión y cuyo nombre aparece, de momento, en más de mil millones de copias de discos vendidas.

Hoy, sir George Martin tiene un estupendo aspecto a sus 80 años, viste un elegante traje gris y una corbata comprada en un club de golf de Sidney. Y está de nuevo en los estudios de Abbey Road, que el viernes pasado abrió sus legendarias puertas a los periodistas para presentar algo así como un nuevo disco de los Beatles. Un proyecto que arrancó hace unos cinco años, fruto de la amistad entre George Harrison, guitarrista de la banda fallecido en 2001, y Guy Laliberté, director del Circo del Sol, la megacompañía circense nacida en las calles de Quebec en 1984. Éste le contó su sueño de realizar un espectáculo basado en los Beatles.

Y la cosa creció, hasta el punto de lograr el sorprendente beneplácito de Apple, la empresa que gestiona celosamente la obra de los Fabulosos Cuatro, participada en la actualidad por los dos miembros vivos (Paul McCartney y Ringo Starr) y las dos viudas de los fallecidos (Olivia Harrison y Yoko Ono Lennon). Apple, habitualmente reacia a cualquier intromisión en su máquina de hacer dinero, permitió abrir el cofre de las grabaciones originales de la banda para crear a partir de ellas una nueva obra que serviría de banda sonora al espectáculo del Circo del Sol.

El proyecto se bautizó como Love, y quién mejor para llevarlo a cabo que la persona que había dirigido todas esas grabaciones. Pero había un problema: George Martin se está quedando sordo. Y por eso está hoy junto a él su hijo, Giles Martin.

"Era una oferta que no pude rechazar", explica el padre. "Apple vino a mí y me dijo que querían una hora y media de sonido continuo de los Beatles para un nuevo espectáculo del Circo del Sol. Vaya, es algo ambicioso, pensé. Me dijeron que podía usar cualquier sonido que quisiera de los que hice con ellos en los sesenta. Me invitaron a jugar con ellos. Yo decidí embarcar conmigo a Giles porque siempre pensé que el nepotismo debe empezar en casa, y sobre todo porque tiene dos cosas que yo no tengo.

Lo primero es un gran sentido de lo que se puede hacer hoy día con la tecnología digital. Y la otra cosa que tiene y que yo no tengo es un buen par de oídos. Yo le envidio, pero sólo tengo éstos. Y supongo que he abusado de ellos, como quien fuma demasiados cigarrillos".

Antes de convertirse en el coproductor de uno de los discos más publicitados de lo que va de siglo, Giles Martin, de 37 años, era el hijo de una leyenda que desoyó los consejos de su padre y acabó metido en el mundo de la música. También trajeado, pero sin corbata, Giles cuenta su reacción al recibir la invitación a participar en Love. "Supongo que me sentí inseguro", reconoce. "Me pregunté si realmente debería estar haciendo esto. El de los Beatles es un legado muy protegido, y es así como debe ser. Tienen una obra que simplemente es fantástica. Así que pensé que probablemente acabaría siendo despedido".

EMI puso a disposición de los Martin un pequeño rincón en la segunda planta de estos estudios de Abbey Road. Y allí fueron a trabajar cada día durante tres años. "La gente de EMI tenía claro que nuestra labor no podía trascender", recuerda George. "Nos instalaron en una pequeña habitación y aquí veníamos cada día. Necesitábamos dos llaves para entrar en la habitación. No era muy grande pero era un lugar cómodo y agradable, con ventanas mirando a los jardines. La gente nos veía y nos preguntaba qué hacíamos. Y nosotros les decíamos que nada, que pasábamos por ahí".

Meses y meses escuchando todas las grabaciones originales. Cogiendo una línea de bajo de esta maqueta y probándola en lugar de la que acabó en el disco original. Subiendo esta batería o potenciando esos coros. Pegando el final de esta canción con el principio de aquélla, utilizando el solo de batería de ésta como transición entre aquélla y la de más allá. La grabación está llena de guiños que harán las delicias de los más frikis beatlemaniacos. Durante la ceremoniosa escucha del disco en sonido Dolby Surround celebrada en los estudios, y presentada por un ejecutivo de la casa como "uno de los momentos de mayor goce de nuestra vida profesional", algún maduro periodista musical británico entra en una especie de trance y derrama una emocionada lágrima.

"Me siento liberado, estoy demasiado viejo para todo esto ahora", admite George. "Ha sido fantástico. Nunca pensé que volvería a meterme a fondo en los Beatles. Ha sido una odisea genial. Nos divertimos mucho y creíamos hacer algo que merecía la pena. No era sólo pegar trozos de cinta entre sí. Queríamos crear un sentimiento a través de una hora y media de música acerca de lo que realmente eran los Beatles. Y lo que son los Beatles realmente es amor. Había muchas peleas, como las hay entre enamorados o entre padres e hijos. Pero en la raíz, los cuatro se querían mucho. Y este espectáculo y esta música quieren comunicar esa unidad de los Beatles. Cuando se juntaban, se daban los unos a los otros mucho más que lo que tenían ellos mismos. Era emocionante ver cómo crecían en esa unión. Por eso todo esto era un gran proyecto para mí. Y por eso estoy hoy aquí".George Martin produjo todos los discos de los Beatles excepto Let it be.

(Portada)
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