31.12.06


Últimas horas para elegir al Blog Literario del Año

Mañana domingo 31 de diciembre, a las doce de la noche, se cierra el plazo para votar al mejor blog de Literatura del 2006. Les dejo la nómina nuevamente:

1. Puente Aéreo

2. Notas Moleskine

3. Zona de Noticias

4. Amores Bizarros

5. Triste solitario y final

6. N. A.

Pueden votar en este post también. Los resultados se podrán leer el martes de la próxima semana (me voy de viaje).

Matalamanga, editorial del año

Este año algunas de las editoriales jóvenes consolidaron su posición mientras que otras zozobraron en el exceso de compromisos, el incumplimiento y los desaciertos editoriales. Matalamanga, atildadamente dirigida por el narrador Ezio Neyra (Todas mis muertes, Alfaguara 2006) fue la más acertada en términos editoriales, y según me confirma en conversación privada el editor, el buen manejo editorial ha ido aparejado con el volumen de ventas.

Esto último sobre todo en lo que concierne a tres títulos fundamentales: Toda la sangre, insuperable antología de cuentos sobre la violencia política, dirigida por el crítico Gustavo Faverón; Perros héroes, preciosa edición de la nouvelle de Mario Bellatin, y Lecciones de origami, sorprendente volumen de cuentos de Augusto Effio, la revelación literaria del año.

El caso de Toda la sangre es todavía más meritorio si reparamos en que este año ha sido el de las antologías literarias –hubo de todo-, y si, como llevo ya dicho en otro post, tomamos cuenta del carácter fundacional –aunque perfectible, como todo- de la colección de relatos.
Felicitaciones a Ezio y su gente. Un mejor año.

(Portada de Toda la sangre)

2006: El sorteo de la sobrevivencia

El escritor mexicano Carlos Monsiváis dicta clases de lo que es hacer un resumen del año (algo que muchos confunden con un recuento). La nota es de Confabulario, la ejemplar revista sabatina de El Universal.

"El año 2006 concluye entre melancolías, desencantos, desilusiones, pesimismo y triunfalismo. El cartonista Magú, en La Jornada, redacta la esquela de la izquierda y vaticina que perderá otra vez en 2012, si es que alcanza a subirse al tren de la contienda; ciertamente, Magú no es el único en prever la disolución final del sector que, históricamente, ha insistido en oponerse a la desigualdad. Un buen número de articulistas, entre ellos numerosos intelectuales de consideración, dan por fenecida a la izquierda mexicana, ahogada en la trampa del populismo “ilegalista”. Incluso un marxista que con insistencia calificó a Andrés Manuel López Obrador de “huevo de la serpiente” y lo juzgo de varios modos un “émulo de Mussolini”, exhorta a los restos de la izquierda a reconsiderar su capitulación con el priísmo y, ya arrepentidos, unirse a la otra campaña del EZLN; también les recomienda el abandono de adjetivos como “fascista”, esos que cultivan “los huevos de la serpiente”, y optar por el manejo de sustantivos. Y, en el remate de la liquidación de la Izquierda Crédula, el Delegado Cero, antes Subcomandante, promete derrocar tanto a Calderón como a López Obrador. Esto, sin fijar fechas.

No dudo de la muerte de la izquierda, porque los Guardianes de su Obituario son todos hombres y mujeres de gran sociedad. Y doy por viva a la derecha y a la ultraderecha cuyo porvenir invicto, como prometió el ex presidente Fox en el primero de los que serán sus interminables regresos verbales, dispone de lo menos 25 años más de poder. Ahora, en la distribución de los cargos de la administración federal, la táctica se aclara: los panistas no comparten, en su caso el conocimiento específico se improvisa con toda legitimidad, la derecha acapara las posiciones en casi todos los niveles, se prepara minuciosamente la venganza contra liberales e izquierdistas y se deja ver el provenir ajustado a nombramientos sintomáticos: el dúctil y negociador Francisco Ramírez Acuña en la Secretaría de Gobernación; el tolerante José Ángel Córdoba en la Secretaría de Salud; el animador académico Carlos Romero Hicks en CONACYT, y así hasta desbordar la ejemplaridad. No cabe duda: el entierro de la izquierda (sinónimo estricto de la derrota de López Obrador) entroniza a la pléyade de la derecha, todos gente de cultura y ciudadanos virtuosos, y así debe ser porque nada han dicho en su contra los mismos que, ante el aplauso implícito del IFE, calificaron reiteradamente a AMLO de “peligro para México”.

* * *

Un personaje del año: Vicente Fox, la mitad de la pareja presidencial, porque la otra parte acosada por las demandas y denuncias contra sus hijos, no nada más desertó de la escena que alguna vez quiso dominar mientras buscaba la Primera Magistratura, sino que adoptó el perfil del reproche a la nación incomprensiva. A sus anchas, sin embargo, Fox dijo lo que le dio la gana (una gana no muy informada y no muy gramatical, y algo dada a la improvisación autodestructiva), hizo campaña descarada en pro de Calderón y no atendió reconvenciones o llamados a la moderación, insistió en inaugurar lo que fuera, así fuera el Zócalo, y lo prometió todo hasta el penúltimo día, paseó su arrogancia y obtuvo lo inverosímil: ocupar un puesto que no entendió y cuyas responsabilidades ignoró, pero sin dejar de intervenir malévolamente en un buen número de decisiones de gobierno.

Ajusto mis impresiones a la altura de la infantilización de la política: Fox actuó como un niño travieso que aprovecha las giras del Señor Presidente para acciones tales como promover el desafuero de López Obrador, felicitar a una señora por su analfabetismo, decir necedades a modo de chistes (sí lo eran involuntariamente), dilapidar fortunas en la promoción de fracasos administrativos que costaban la quinta parte de la publicidad a su favor, invertir caudales del gobierno federal en las campañas del PAN, desorbitarse al recordar la existencia de AMLO, defender a frase partida la honradez acrisolada de los hijos de la Señora Marta (de seguro Fox no dijo “acrisolada”, pero hay frases que se escriben solas), exhibir su fe católica ante la vista de cualquier campana, prometer, prometer, mentir al resumir sus hazañas inexistentes, mentir y prometer y ceder ante los hechos (tan laicos) y rendirse ante la falta de evidencias. ¡Qué gobernante! ¡Qué sexenio! ¡Qué abismo tan decorado por las encuestas que hasta el final le concedieron el 60 u 80 por ciento de popularidad! ¡Y qué encuestas tan creíbles!

* * *

Carlos Abascal, secretario de Trabajo y secretario de Gobernación es un fundamentalista, lo que encaja magníficamente en un partido donde el fundamentalismo va de las obstinaciones teocráticas a la obligación de prohibir, algo que no les atañe a los enterradores profesionales de la izquierda. Los alcaldes, los legisladores y los gobernantes panistas han censurado exposiciones y obras de teatro, han expulsado las minifaldas del ayuntamiento de Guadalajara, se han opuesto a los aretes en los jóvenes, han destruido fotografías “obscenas” en las exposiciones, quisieron prohibir junto al Episcopado El crimen del padre Amaro, han rechazado con fervor la píldora del día siguiente, pretenden eliminar las causales del aborto en casos de violación, malformación genética del producto y peligro de vida de la madre, han enviado la policía a un asilo de enfermos de sida (en Tlaquepaque), han detenido activistas por fijar carteles invitando a la previsión (en Ciudad Juárez), han encontrado en el Partido Popular de España a su alma gemela, y se han olvidado puntualmente de la separación del Estado y las iglesias...

En este carrusel del integrismo, Abascal es un modelo inalterable. Hijo del sinarquista Salvador, Carlos, en su desempeño gubernamental, no se privó de nada: como secretario de Trabajo les recordó a las féminas que su lugar era el hogar y el cuidado de los hijos (y esto en el Día Internacional de la Internacional de la Mujer), consiguió la expulsión de la maestra de la preparatoria particular donde estudiaba su hija por recomendarle la lectura de Aura de Carlos Fuentes y de “El rastro de la sangre en la nieve” de Gabriel García Márquez, puso la Secretaría del Trabajo bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe, y ya en Gobernación extremó las deferencias injustas con la iglesia católica. Todo muy acorde con su militancia feligresa, incluso al afirmar que la única ética concebible era la de la iglesia católica con lo cual negó explícitamente la ausencia de solidez ética del Estado laico en donde laboraba.

Abascal es también un modelo de amnesia de sus propias palabras. A cada andanada crítica por
sus acciones y declaraciones se hacía a un lado sin responder directamente, embarcándose en un delirio verbal que devastaba a opositores y periodistas. Con la sonrisa fija de quien perdona pero no excarcela simbólicamente a los pecadores, Abascal nunca respondió a una crítica, ni siquiera se tomó la molestia de dar otra versión de los hechos, sólo dio por reconocida su buena voluntad, ésa que desataba torbellinos verbales apacibles, lo que en su caso no es una contradicción sino un torrente de aturdimientos a cargo de los oyentes. Otros panistas, los demás, alegan en casos semejantes que se le cita fuera de contexto, que no quisieron decir exactamente eso, aunque sí, bueno, claro, dijeron “eso” pero no de esa manera, quizás con las mismas palabras, pero no dijeron eso... En ellos priva la idea de no rectificar sino de jurar inocencia como método culminante. Si le quiere llamar hipocresía no me opongo, pero no es sólo eso, es la voluntad de poder que se molesta en ajustar la realidad de vez en cuando, para seguir al frente de las absoluciones. Confiésome padre que ni oí las reclamaciones y no estaba distraído.

* * *

Roberto Madrazo se impuso a todos sus rivales en el PRI a partir de sus movilizaciones inescrupulosas, y llevó a su partido a la catástrofe precisamente por la índole de su ambición: ¿a quién le interesa entender lo que pasa si puede ordenar encuestas que le ratifiquen en su fe en el éxito?, ¿para qué atender las informaciones si basta con implantarse en el cerebro virtual un chip con aplausos incesantes? Madrazo, el vencedor profesional, condujo al PRI no a la derrota última, ésta ya se había dado en 2000, sino a la asimilación vergonzosa de la derrota, algo distinto por entero. Todavía al desvencijarse la campaña de Francisco Labastida Ochoa, los priístas se creyeron en el centro de una pesadilla pasajera; luego del sopor en que los sumergió el oprobio de la caída de Madrazo se perciben ya vencidos en serio y en serie, ganarán todavía gubernaturas y representantes en el Congreso, pero la Presidencia de la República es su meta deshabitada para siempre y nada más les queda sostenerse en esa zona amarga, la de la sobrevivencia con pago de horas extras, con algunas alianzas ventajosas humillantes con la Legión de las Manos Limpias, y esto gracias a la autoridad moral que les confieren Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones.

La herencia del PRI la recibe el Colectivo Fosa Común, y el PRI es el nuevo Peñón de las Ánimas, todavía patrocinado por los impuestos que administra el IFE, esa pequeña comuna de sueldos altísimos y burla de la democracia.

* * *

Andrés Manuel López Obrador, AMLO o El Peje es un fenómeno de masas, con un carisma muy superior al de Calderón, así Calderón no tenga carisma. Egresa-
do de Ciencias Políticas de la UNAM, político de tiempo completo, de temperamento calificado de autoritario (como el de Madrazo y el de Calderón, pero en esto nadie quiso fijarse, para qué), dado a improvisaciones no muy felices y a iniciativas desastrosas como el bloqueo del Paseo de la Reforma, López Obrador, sin embargo, es un excepcional líder de masas, que inspira entusiasmos y devociones, convoca a millones de personas, y le concede el 2 de julio a la izquierda política el electorado que ganó y perdió en 1988 y en los dos años siguientes, cuando no defendió a sus muertos, asesinados por la maquinaria del PRI y la obsesión revanchista de Salinas, y cuando el PRD se entregó a las delicias de la novedad del poder.

En 2006 AMLO comete errores muy significativos que sus enemigos (él sí no tiene adversarios) agigantan y distribuyen casi comercialmente. No es mala cosa convertir en objetos de consumo los malos momentos del personaje a destruir, y en este punto el equipo mercadológico de Calderón consigue su mayor éxito. (Su mayor fracaso: querer otorgarle características mesiánicas o simplemente triunfales a la imagen del candidato del PAN). El “¡Cállate Chachalaca!” dirigido a Fox, las críticas personalizadas a empresarios (no medir fuerzas es de alguna manera mentirle a sus partidarios en lo tocante a nociones de realidad), el endurecimiento del lenguaje corporal, algunos componentes de su equipo (algunos del PRI y bastantes “líderes” del PRD), el plantón o bloqueo, la ausencia del 30 por ciento de representantes del PRD en las casillas, las frases que se prestaban a la manipulación (el “Al diablo con sus instituciones”, en un minuto, gracias a la manipulación mediática, se vuelve “Al diablo con las instituciones”), el extraer de la asamblea del Zócalo las respuestas inducidas, el aceptar demasiadas veces las provocaciones, incluso de seres tan elementales como Fox, todo contribuye al aislamiento del Peje, aunque los quince millones de votos a su favor, más lo que le quitó la operación fraudulenta de varios meses, condimentada por los agentes “alquimistas” del SNTE el 2 de julio) notifican de una fuerza real, la que disminuye pero de ningún modo borra el silencio de ahora impuesto por los medios electrónicos y por las sensaciones de fracaso.
Se ha dicho hasta el cansancio (de quienes lo dicen): “El peor enemigo de López Obrador es López Obrador”. Esto, categóricamente, no es cierto.

López Obrador, en efecto, no fue su “mejor amigo”, pero el peor y más eficaz enemigo resultó ser el previsible: la campaña de odio de varios años, el insertar el pánico moral en un sector de clases medias que vio en el Peje al enemigo de las instituciones, al negador del Estado de Derecho (entidad sólo violentada por AMLO, no por Fobaproa o el PRI o Fox), al que los iba a despojar de sus bienes, al demonio cuyo infierno destruirían los votos de la Gente Decente.
No todo el odio que se vertió y aún se vierte contra López Obrador lo auspicia la derecha política, religiosa y empresarial; también, y este fenómeno debe analizarse con cuidado, AMLO se dejó ver como adversario de la modernidad, y su partido, el inaudito PRD, tan poblado de facciones botineras, consolidó esta hipótesis. Si la raíz del odio al Peje es la protección cínica del neoliberalismo, también se localizan en la actitud de López Obrador, y en las maneras en que su discurso es reflejo o síntesis de su actitud, elementos que irritan a sectores no de extrema derecha ni ligados con el clasismo, ése que multiplicó los gritos de “¡Naco!”.

* * *

Ahora el auge de la ultraderecha parece de largo alcance, endulzado por los métodos de la hipocresía que masifica los desmentidos (“No quisimos decir eso, no citen a la realidad fuera de contexto”). Sin embargo, si uno observa su ineptitud, su anacronismo notable, su desconocimiento de la historia, su fundamentalismo, la risa que emiten no será la última que se escuche. La izquierda es un sector mucho más vigoroso y necesario que las tribus del PRD, y el autoritarismo hoy al mando comete errores gravísimos y, al mismo tiempo, anuncia represiones insostenibles e inadmisibles (Ver Oaxaca). Pero las profecías carecen de sentido, y lo que sí amerita acciones y reflexiones es lo que se percibe: el desánimo ante el incumplimiento de la vida democrática, la certeza (alimentada por las cuantiosas “torpezas” del IFE y el TEPJF) en el triunfo electoral como asunto del demasiado dinero, la desilusión de los jóvenes, la privatización de la realidad".


(Portada)

30.12.06


Roncagliolo sobre Paul Auster

El exitoso, joven y promisorio escritor peruano -¿algo más para desmelenar escritores más viejos?- se ocupa en su blog de la reciente novela de Auster, Travels in the Scriptorum, aún no traducida al castellano.

"Auster mira para adentro

Un viejo está sentado en el borde de una estrecha cama, en lo que parece una prisión o un hospital. La ventana de su cuarto no se puede abrir y, quizá, la puerta tampoco. Cada segundo lo fotografía una cámara oculta en el techo. No sabemos quién es el viejo ni cómo llegó ahí. Él tampoco. Lo único que puede ver a su alrededor son las etiquetas que nombran cada objeto de la habitación: sobre la lámpara, hay una etiqueta que dice LÁMPARA. Sobre el escritorio, una dice ESCRITORIO, y así.

Ése es el comienzo de la última novela de Paul Auster, Travels in the Scriptorium. Y ése es el final, porque el personaje no sale de esa habitación en toda la historia (que de todos modos es bastante breve). A lo largo de las 130 páginas del libro, los demás personajes son pedazos de su memoria inconexos, erráticos, borrosos, que visitan el cuarto mientras el protagonista –que ni siquiera tiene nombre- trata de reconstruir el rompecabezas de su vida.

En la última entrevista que concedió a un medio español, para anunciar el lanzamiento en nuestro idioma de Brooklyn Follies, un Auster envejecido admitía haber estado muy enfermo, anunciaba que ya había dejado atrás sus libros más importantes y adelantaba que estaba escribiendo un texto muy extraño en el que reaparecerían personajes de sus novelas anteriores. Los escritores no suelen ser expertos en marketing, pero pocas veces alguien se da por muerto tan flagrantemente. En la entrevista, Travels in the Scriptorium quedaba anunciada como el canto del cisne de su autor.

Lo más extraño es que su apogeo aún estaba caliente. Oracle Night y The book of illusions aparecieron muy cerca una de otra y conformaban una suerte de Greatest hits de Paul Auster. Tenían todos los elementos que podían haberte interesado de su obra: el azar, el personaje que lleva su vida al límite, las desapariciones, el arte, las historias organizadas en cajas chinas. Hasta cierto punto, ambas novelas representaban la culminación de un lenguaje cerrado y terminado, con poco por hacer en adelante.

Quizá eso explique la extraña forma de Travels..., una historia sin historia sobre un hombre sin historia que debe terminar una historia sin final rodeado de personajes de otras historias. Extraña, autoreferencial, metaliteraria, solipsista, sólo para conocedores, son algunas de las posibles calificaciones de este libro. Un reflejo de la introspección que precede a un punto de giro en la carrera de su creador.

Pero si ya te has hecho a la idea de que no estás ante un best seller, esta novela es una apasionante alegoría sobre la literatura, quizá lo más similar a un arte poética que Auster haya escrito. La verdadera protagonista de la historia es la soledad de un hombre encerrado en sus propias fantasías que viaja sin salir de su mesa y recibe la condena –y la comprensión- de los personajes a los que ha dado vida ¿Existe una mejor definición de un narrador?

Hace unas semanas, en una conferencia ante la Academia Sueca, el escritor turco Orhan Pamuk se refirió a la literatura diciendo que esa palabra evoca en él “a una persona que en la soledad de su habitación emprende la tarea de reconstruir su mundo interior con palabras, y que pretende hacerlo visible para los demás”. No existe una descripción más directa y precisa para la última obra de Paul Auster".

(Auster rodeado de fans)

29.12.06


Recomendado. Humboldt (Estruendomudo)

Este es uno de esos poemarios que pasan desapercibidos porque no tienen respuesta en los medios tradicionales. Escrito originalmente en italiano (el autor es nacido en la tierra de Petrarca y Aretino), se trata de un atendible ajuste de cuentas personal con las obsesiones, los referentes y los paradigmas de una tradición literaria moderna y universal. Vaya este poema como muestra.

Carta a Marina Tsvietáieva

¿Qué es de ti, Tsvietáieva Marina? Finalmente
balanceante como en la cuna de los primeros días,
con la manga agigantada por el esfuerzo de resistir
a tu ya masticada, acerba decisión de no ser.
Y el ojo hacia lo alto, a fijar las manchas sobre los campos
Amarillos del azul asolado, a llenarse los bolsillos
De abedules estriados, por la luna limón que en vano
Aclaraba tu plúmbea temnotá. Para entender hasta el fondo
Del día del encuentro has corrido contra el Tiempo, venciendo
Sin horas, sin honores, sin ahoras, sobre el cuerpo vertical-
Voluntario movimiento ondulatorio. Sin embargo mira, ahora, cuánta
Empírea luz casi te ciega, e incluso tu última pendiente
Desnudez te ha quedado -¿cómo decirlo?- créelo –pobre pedido-
Confianza a un desconocido -por amor a rai-
Rai, paraíso, -rai, Rainer- tú desesperada, tú redimida.

(Portada)



James Brown alive (in memoriam)

28.12.06


Vargas Llosa vota por blog de Max Palacios

Aunque con esto resquebrajo la imparcialidad de la elección del Blog Literario del Año que promueve LdL, no puedo dejar de resaltar este importante evento. Ayer por la madrugada recibí un voto de una persona que firma como “MVLL”. Al principio quise borrarlo, pues me pareció evidente que era una de las tantas suplantaciones que hay en la blogosfera. Pero al reparar en el estilo del comentario, dudé.

Hoy por la mañana, en consecuencia, hice un par de llamadas para confirmar. Y sí, el autor de la novela más importante del año y nuestro mayor escritor, Mario Vargas Llosa, se había dignado a participar en esta encuesta. A continuación posteo el voto tal y como me llegó, y destaco los rasgos estilísticos que motivaron la indagación referida.

“Los blogs se están convirtiendo en un nuevo escenario de debate y difusión de ideas literarias, ¿no es verdad? Quiero participar en esta elección votando al blog Amores Bizarros, de este chico Max Palacios, porque tiene pasión por la literatura y un concepto muy alto del quehacer literario. Espero leer alguna vez sus libros.
MVLL.”

(Mi querido amigo Max me ha sugerido que el voto de MVLL, por su trascendencia, valga por 20 votos normales. He rechazado cortés pero firmemente tal pretensión.)

(MVLL, lector de Amores Bizarros)

Oe entrevistado en Le Point

El Nobel de Literatura de 1994, Kenzaburo Oe, está de visita en Francia luego de varios años y la revista prestigiosa francesa no desaprovecha la oportunidad de entrevistarlo. Una pregunta.

« Quiero crear a cualquier precio un estilo lógico en detrimento de la belleza”. Como entiendes esto?

Cuando era joven, no buscaba escribir claramente. Trabajaba sobre la violencia de la lengua, del contenido, pero a la vez sabía lo que quería decir. Quería denunciar la locura de la edad moderna, la locura de Japón. La confusión del hombre de hoy es la mía. Kawabata habla al final de su vida de la belleza ilógica. Yo por el contrario quisiera ser comprendido por todos, en una nueva concisión, una economía de las palabras.

(Oe en apunte gráfico)

Encuesta Inteligente: El blog del Año en Literatura

Este año los blogs de literatura han tenido mucho movimiento y han sido muy leídos. Por eso me animo a hacer una encuesta, inteligente, sobre cuál fue para los lectores el mejor blog literario del 2006. A continuación la lista de nominados:

1. Puente Aéreo

2. Notas Moleskine

3. Zona de Noticias

4. Amores Bizarros

5. Triste solitario y final

6. N. A.

Lo que hace distinta a esta elección es que el lector podrá explicar en una línea y solo una, por qué vota por su elegido. Ejemplo:

7, EL LUGAR SIN LÍMITES, por la variedad de temas que domina.

Este blog no participa de la elección. Solo se publicarán las votaciones válidas, no así comentarios o votos por otros blogs. Los resultados se darán el 01 de enero. Gracias por participar.

27.12.06


Recomendado: Los emigrados (Anagrama, 2006)

Si bien se trata de una novela publicada en su idioma original en 1992, la aparición este año en lengua castellana –traducida por la narradora peruana Teresa Ruiz Rosas- de esta historia de cuatro emigrantes judíos que se ven obligados a reiniciar su vida en diversas ciudades de Norteamérica y Europa, es un secreto hito en la literatura alemana actual legible en nuestra lengua, que recomiendo especialmente.

Con apariencia de ensayo biográfico o de roman a thèse, el libro es en realidad una deliciosa novela donde cuatro historias se enlazan perfectamente para entregarnos un cuadro de la difícil situación de los emigrados en el siglo veinte. Un fragmento, fantasmático, sobre Deauville (Francia).

“No sé si yo, contra todo pronóstico, me prometía algo especial de Deauville –algún vestigio del pasado, verdes avenidas, paseos marítimos o siquiera un público más o menos distinguido-, el caso es que sea lo que fuere lo que yo me había imaginado, enseguida me di cuenta de que este antaño legendario centro turístico, como cualquier otro lugar que visitemos hoy en día, da igual en qué país o en qué continente, se había desfigurado sin remedio y estaba destrozado por el tráfico, el trajín de los comercios y un afán destructivo que se propagaba omnímodamente. Las mansiones construidas en la segunda mitad del siglo pasado cual castillos neogóticos, con sus almenas y torrecillas, al estilo de las casas de campo suizas o incluso según pautas orientales, ofrecían casi sin excepción una imagen de incuria y abandono. Es curioso, pero si uno se queda un rato parado –como hice yo durante mi primer paseo matutino por las calles de Deauville- delante de una de esas casas aparentemente deshabitadas, casi cada vez que se entreabre, bien en la planta baja, bien en el piso principal o en el ático, uno de los postigos cerrados y aparece una mano que con un movimiento llamativamente sacude un paño, uno acaba pensando por fuerza que todo Deauville consiste en lóbregos habitáculos donde transitan en silencio féminas condenadas a una existencia eternamente invisible o a limpiar para siempre el polvo y están al acecho para hacerle señales con sus trapos a un transeúnte desconocido que se detiene por casualidad delante de su prisión y alza la vista a la fachada”. (pp 132-133)

(Portada)

Las mejores novelas traducidas según El País

RODRIGO FRESÁN / JOSÉ MARÍA GUELBENZU / JUSTO NAVARRO / CECILIA DREYMÜLLER / FRANCISCO CASAVELLA / FRANCISCO SOLANO han elegido a las mejores novelas traducidas este año. Las favorecidas son El mar, del irlandés John Banville (Wexford, 1945); El quinto en discordia, del canadiense Robertson Davies (1913-1995); La gran marcha, de Edgar Laurence Doctorow (Nueva York, 1931); Represalia, de Gert Ledig (Leipzig 1921-Lansberg am Lech 1999); El castillo alto, de Stanislaw Lem (Lvov, hoy Ucrania, 1921-Cracovia, 2006); y Elegía, de Philip Roth (Newark, Nueva Jersey, 1933). A continuación el detalle que da el diario español.

"El mar (Anagrama, Bromera) John Banville
El crepuscular Max Morden, historiador del arte y viudo (condición casi obligatoria del homo-banvilleus) regresa a las playas de su infancia y recuerda lo sucedido durante unas trágicas vacaciones en las que "investigó" las idas y vueltas de la fascinante familia Grace. Una de las posibilidades a la hora de acorralar a esta novela magistral, ganadora del Booker 2005, sería la de, juguetonamente, definirla como Verano del '42 reescrita por Henry James. Pero, lejos de toda broma, he aquí otro de esos impagables thrillers existenciales que ya son costumbre en el gran escritor irlandés y a cuya perfección, por fortuna, felizmente, nunca nos acostumbraremos del todo. (Traducción de Damián Alou y de Eduard Castaño).-

El quinto en discordia (Libros del Asteroide) Robertson Davies
Este libro -que este año ha obtenido el premio de los libreros catalanes- cuenta una larga historia que comienza cuando un chico de un pequeño pueblo canadiense que, jugando a tirarse bolas de nieve con un amigo, golpea a la esposa del párroco y le provoca un parto prematuro del que nace un niño. Cada uno de estos tres personajes protagonizará una de las tres novelas de la Trilogía Deptford, consagración de uno de los grandes narradores tradicionales del siglo XX. La novela se caracteriza por el buen gusto literario, el dominio de la narración, el humor inteligente y la solidez en la construcción de una historia y de unos personajes. Es un fijo. (Traducción de Natalia Cervera).-

La gran marcha
(Roca editorial)
E. L. Doctorow
Las guerras liquidan leyes y vidas, y por eso son tan literarias. La gran marcha es el avance de las tropas del general Sherman hacia el mar, a la conquista de Georgia y las dos Carolinas, en la guerra de secesión americana. Doctorow siempre ha contado fabulosamente el tiempo histórico, ahora la guerra entre unionistas y confederados en los años sesenta del siglo XIX, la primera matanza humana industrial, con fusiles de repetición y nueva artillería. Fue un choque civil, y esto añade crueldad a la guerra, dice Doctorow, que convierte muy bien los retratos de grupo en estudios de personajes memorables: la gran historia se vive como experiencia personal (Traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla).-

Represalia (Minúscula) Gert Ledig
Uno de los más impactantes relatos antibélicos que recrea con verismo fotográfico 70 minutos de un ataque aéreo aliado en junio de 1944 a una ciudad alemana. Se focaliza minuto a minuto cómo la tormenta de fuego, desatada por la caída masiva de las bombas, funde y carboniza el asfalto, los coches, los cuerpos humanos. De un modo lacónico, el autor va enhebrando hechos, absteniéndose de cualquier comentario, lo cual otorga una singular autenticidad al texto y le confiere su valor testimonial. Publicada en 1956, Represalia es la única novela alemana que enfrenta al lector con el inimaginable espanto de la guerra de bombardeo, sin suavizar las consecuencias, ni ofrecer explicaciones morales o metafísicas. (Traducción de Rosa Pilar Blanco).-

El castillo alto (Funambulista) Stanislaw Lem
De entre todas las autobiografías y evocaciones de índole diversa, hay una minoría que huye de los nombres propios, de los ajustes de cuentas y de la Historia para centrarse en la peculiar naturaleza de la memoria y en la textura del tiempo. Para asumir la tarea es necesario algo más que genio: un verdadero descreimiento del personaje que nos suponemos y hasta de la persona que hemos sido. Al publicar El castillo alto, Lem ingresó en el selecto Club de Grandes Aventureros de la Propia Conciencia sólo por estas frases finales: "La memoria y yo somos un par de caballos que se observan con suspicacia, que tiran del mismo carruaje. Así que vamos allá, inseparable desconocido compañero mío, mi enemigo, mi amigo". (Traducción de Andrezj Kovalski).-

Elegía (Mondadori, RBA) Philip Roth
La vejez, que ya fue denostada frontalmente por Yeats, alcanza en esta novela su cristalización próxima al epitafio: "La vejez no es una batalla; la vejez es una masacre". En la línea de Patrimonio, que exponía la decadencia física y la muerte de su padre, en Elegía la prosa acerada de Philip Roth se revela igualmente portentosa en su indagación en el desastre fisiológico y la desgracia de las decisiones equivocadas.
Aquí se reconstruye, desde la tumba, la vida de un hombre cualquiera, contemplada con la perspectiva amenazante de la enfermedad y la envidia, con cuyos resortes el amor se queda en ternura malograda, el éxito en insuficiencia y la felicidad en dolorosa resignación. (Traducción de Jordi Fibla y de Núria Parés)".

(Lem)

Cecilia Jurado en Lima

La notable fotógrafa y artista plástica peruana Cecilia Jurado Chueca (Lima, 1988), acaba de llegar al Perú en visita familiar, procedente de New York, donde radica dedicada al trabajo fotográfico.

Cecilia regresa después de años a Lima y la encuentra “gris y linda”. Confiesa además que viene solo para ver a su madre. Aprovechando su estadía acá, pregunté a la artista qué libro le había impresionado de los que leyó este año, y se dio el siguiente diálogo:

De los que leíste este año, qué libro recuerdas ahora?

Aventuras de una niña mala.

¿Qué te gustó de esa novela? ¿La protagonista?

Me gustó Vargas Llosa. Creo que estoy enamorada de él.

(Acción mutante. Cecilia Jurado)

26.12.06


Su Estambul

Una de las lecturas más gratificantes del año ha sido la de Estambul, ciudad y recuerdos (Mondadori, 2006), del Nobel Ohran Pámuk. Aunque no es propiamente una novela, sino una suerte de diario íntimo autobiográfico sobre la ciudad natal y la patria familiar del autor, tiene páginas notables donde la confesión digna, la revelación asombrosa, la delicada comprensión del problema social y cultural de un país tan complejo como Turquía, saltan a la vista. Debo agradecer la lectura de este libro, que recomiendo como lectura de fin de año, a cierta musa que se desprendió de él aun cuando estaba destinado a regalo para otra persona. Un fragmento de islamismo real.

“Ni mi abuela, ni los miembros de la generación siguiente, mis tíos y mis tías, mi padre y mi madre, ayunaron un solo día, pero en Ramadán esperaban la hora de la primera comida tras la puesta del sol, el iftar, con tanto apetito como los que sí ayunaban. En los días de invierno, en que anochece temprano, cuando mi abuela estaba jugando al póker o al bezique con sus invitadas, el iftar se convertía en una especie de hora del té con pan de leña y aquellas ancianas alegres que no paraban de picar mientras jugaban dejaban de atiborrarse al acercarse la hora: en ese momento junto a la mesa de juego se disponía meticulosamente otra, parecida a la que podría verse en la mansión de un beato rico, con todo tipo de mermeladas, quesos, aceitunas, hojaldres y embutidos y mientras en la radio sonaba la flauta que anunciaba que la hora estaba llegando mi abuela preguntaba impaciente a sus invitadas como si estuvieran hambrientas desde la mañana: "¿Cuánto queda?", y cuando disparaban el cañón, después de esperar un momento a que el cocinero tomara algo en la cocina, se lanzaban a devorar ansiosas. Incluso hoy, cada vez que oigo sonar una flauta en la radio se me hace agua la boca”. (p 213-214)

(Estambul)

Manga, la nueva cultura POP

Así se titula el artículo, muy ilustrativo, de Fernando Castro Flórez, sobre el cómic japonés que ha invadido el mundo. Aparece en ABCD, revista cultural del diario ABC, de esta semana.

Parece como si en Japón se hubiera producido una rara sublimación tras lo peor, esto es, la bomba atómica les ha llevado a imaginar un mundo hiper-occidentalizado en el que la forma de relación principal fuera el combate agonístico. Cada época tiene los artistas que se merece y no tengo ninguna duda de que una de las manifestaciones creativas que se adapta mejor a nuestro encefalograma plano es el manga. Columpiados, en este siglo XXI demoledor, por la realidad convertida en show, es normal que aceptemos que el heroísmo es, en todos los sentidos, una experiencia extra-terrestre o, mejor, que para poder sostener un combate, literalmente infinito, hace falta flotar. La nueva mitología que propone el manga, como forma postmoderna de narración-visual, está llena de personajes que se mueven por el aire con una desenvoltura admirable. Ahí siempre encontraremos un despliegue de acrobacias tremendas; pero lo que más me atrae es el espectáculo de la gesticulación: los ojos están siempre a punto de salirse de las órbitas, las cejas crispadas, la comisura de los labios se aprieta presa del miedo y, no puede faltar, el sudor corre que por las frentes.

Tensión corporal. Los pequeños co-protagonistas que pululan por el espacio mangático (valga este «palabro» sacado de la manga) suelen tener ojos que son apenas puntitos negros entre dos grandes paréntesis: están a punto de que les dé un soponcio viendo cómo sus progenitores, amigos o maestros sufren toda clase de ataques brutales. Si hay algún momento de respiro, una mínima pausa en esa pugna sin cuartel es para meditar cómo encontrar más energía y así acabar de una vez por todas con una fuerza que no parece tener fisuras. Ese imaginario agonístico está aderezado por una tensión corporal y facial inmensa, vale decir por un patetismo que requiere de nuestra absoluta entrega.
De Dragonball, la mítica serie de Akira Toriyama, a Lovehina, con la búsqueda amorosa en el espacio de las chicas, de Naruto a los futbolistas verdaderamente galácticos de Oliver y Benji, se despliega un universo frenético en el que todo lleva al desfallecimiento, donde la velocidad es crucial. Me he entregado, no exagero, al número 21 de Dragonball antes de escribir esta líneas y he vuelto a sentir el hechizo de los combates, de los gestos dramáticos, de las suspensiones y, también, de la crueldad metafísica. Tras más de doscientas páginas de lucha a muerte lo que queda es la sensación de que propiamente no ha pasado nada. Y, sin embargo, Vegeta ha palmado soltando el rollo sobre los «super-saiyanos»; Freeze completa su transformación (de monstruo a hermoso alienígena musculado) y, a partir de ahí, ya no hay quien pueda esquivar sus ataques, dada su velocidad asombrosa.

Mitos planetarios. Todo el barullo de los que mueren para poder resucitar con más poderes o de los mitos planetarios pasa a segundo término cuando Son Goku entra en acción. Las fantasías post-nucleares que pretenderían, como se puede leer, enseñarnos algo más horrible que el propio infierno terminan por ser una narración sublimatoria. Esas luchas en el planeta Namek que podrían destruirlo son, obviamente, increíbles. Todas estas energías incontenibles hacen que los contendientes destrocen un paisaje desértico o de rocas y lagos que recuerda tanto a Patinir cuanto, obviamente, a la tradición pictórica oriental. En cualquier caso estamos lejos de las ciudades, en el reino del ensueño críptico.
A la manera de todos los desafíos cósmicos, sean las palizas de Rocky o el acto final de Gladiator, siempre hay un último aliento que puede impedir que los malos triunfen. Cuando Son Goku ha usado un kaioken (sea esto lo que sea) diez veces más potente de lo normal, sin conseguir acabar con su temible rival Freeze, su cuerpo heroico se debilita. La paliza epilogal es de órdago. Pero, entonces, cuando, a la manera aristotélica, el temor y la compasión se ha suscitado, viene la catarsis (el rito purificatorio). Después de doscientas diez páginas, el bueno (finalmente este mundo es el colmo de lo maniqueo) utiliza la genkidama que, según nos informa, afortunadamente, un chavalillo que contempla todo el desastre, es un ataque que toma la energía de todas las plantas, los animales y los micro-organismos. Acaso esa sea una de las armas de destrucción masiva que no se pudieron encontrar en las arenas del desierto.

El mundo del simulacro. Lo cierto es que, por toda conclusión, tenemos al protagonista con los brazos en alto, como en una plegaria, concentrando las energías del mundo del simulacro, mientras los otros pronuncian unas palabras balbuceantes: «¡Qué.. qué grande, es...!¡¡Es increíble...!!». Y, de verdad, se acabó. Todo ese mundo vertiginoso, admirativo, de explosiones y puntos suspensivos termina para continuar. Seguramente quien no ha abierto nunca un manga no comprenderá su potencia adictiva. Mi hijo Ernesto, que está más colgado de estas cosas que yo mismo, me instruye sabiamente: «si empiezas no acabas», me espeta con frialdad, para luego añadir, con un cierto desdén, que «al principio el manga es muy pesado y lento pero luego no paras». Es esa cualidad acelerada, que sólo hace mínimas pausas para mostrar el escenario devastado, la que consigue implicar al lector. Recuerdo una ocasión en un autobús de Tokio, en el que había, por cierto, un recipiente público para mangas, en el que pude ver a toda clase de personas, desde niños a ancianos, de ejecutivos a un monje sintoísta, entregados, a una velocidad de muerte, a la turbia pasión de esas páginas. Me di cuenta de que la forma en la que yo «leía» aquello era inadecuada: se trataba de ponerlo, en todos los sentidos, en acción. No había que meditar nada sino que esas pugnas tenían que ser devoradas.

El arte del manga. La cultura manga se ha proyectado desde el papel a la televisión y al cine, llegando, por supuesto, a las artes plásticas. Por ejemplo, Michel Majerus incluye en Gold (2002) rostros «mangáticos» junto a una pieza de puzle que está alucinando; Mariko Mori ha desarrollado, en su conocido pop de Tokio, un mundo de ensueño ritualizado, mientras Takashi Murakami, con una estrategia a lo Koons sólo que en el caldo express oriental, ha construido figuras como My Lonesome Cowboy (1998) que eyacula y lanza una inmenso chorro de esperma, sin alterar su pelo amarillo de punta en la más canónica estética de los héroes manga. Pierre Huyghe ha realizado el fascinante video One Million Kingdom (2001), una pieza de la colección del MUSAC, que forma parte del proyecto No Ghost Just a Shell, que realizara con Parreno y González-Foerster (compraron a una compañía japonesa de la industria de la animación los derechos exclusivos de un personaje genérico del manga). El agonismo de los super-héroes pasa a segundo término en las melancólicas secuencias de Anywhere out of the world (2000), de Parreno.
Pero, más allá de la estetización o de las visiones de la tristeza contemporánea, el manga propone un dominio de lucha hasta la extenuación o una actividad sexual frenética. Los personajes son campeones del culturismo y, por supuesto, consiguen unas erecciones memorables, mientras ellas son lolitas de coletas multicolores, llorosas y dispuestas a todo para satisfacer a sus amados. Los golpes tienen que llegarnos a nosotros, la cámara tiene que ser subjetiva, el orgasmo debe ser una explosión atómica. Es lo que llaman en la NBA los «minutos de la basura», cuando no podemos hacer otra cosa que nada, podemos entregarnos al frenesí del desafío total. Antes ese verdor que estar maduros como brevas.


(Manga)

El País: Vargas Llosa y Bellatin entre los nueve del año en novela

El diario El País, el de más prestigio en España, acaba de publicar su recuento de las nueve novelas del año publicadas en el 2006. Mario Bellatin aparece en primer lugar. Atención:

Damas chinas (Anagrama) Mario Bellatin

A través de muy pocos elementos, el mexicano y un poco peruano Bellatín ha logrado una escritura reconocible e intensa; Damas chinas supone una confirmación de esta visibilidad. Con personajes, situaciones e incidentes sórdidos o fantásticos, en secuencias de encuentros jadeantes, tenues, ligeramente dementes, esta novela se inscribe en la gran serie latinoamericana que en los últimos veinte años ha pulverizado los lugares comunes de esas mastodónticas narraciones sobre dictadores que todavía se siguen practicando, o los efluvios sentimentales y eróticos del agónico realismo continental, a veces todavía mágico.-
NORA CATELLI

Todos se van (Bruguera) Wendy Guerra

Partió de tópicos peligrosamente fáciles: el diario de una niña, púber y adolescente mala, ligeramente amoral; una sociedad -Cuba- sometida, extenuada, proclive a la delación y la traición; unos adultos claudicantes y violentos, unos amores previsibles y frustrantes. No obstante, con notable pericia, los convirtió en otra cosa: en los motivos de una severa reelaboración de todos esos lugares a través de una escritura tensa e irónica. Al fondo del relato, su gran hallazgo: una errática figura de madre, a medias resistente, a medias loca, que confiere a esta primera novela una fuerza rara, casi clásica. Todos se van obtuvo este año el Premio Bruguera en su primera edición. El jurado tenía un único miembro: Eduardo Mendoza.-
N. C.

La piedra en el corazón (Galaxia Gutenberg /Círculo) Luis Mateo Díez
Con el telón de fondo de unas ambulancias rasgando como rayos el firmamento de la convivencia, llevando a ciegas bultos de dolor, una familia rota por su propio sufrimiento, herida de muerte por el silencio de sus vidas, una pareja desamarrada por la cruel enfermedad mental de su hija se busca y se enfrenta, se encuentra y se aleja, en un tenso, hermoso y emotivo juego de tres en raya, sin que ninguno -padre, madre e hija- consiga, jugadores y piezas del juego a la vez, lo que desea. Luis Mateo Díez ha escrito una extraordinaria novela elegíaca, lírica en ocasiones -hay capítulos como poemas en prosa-, sobre débitos y culpas, sobre el daño que causamos y el daño que nos causan, sobre el silencio, esa trinchera donde escondernos o donde nos descubren. Y encima de sus cabezas -las de ellos-, un televisor sin sonido, en lo alto, en un bar, con las imágenes del 11-M. Aquel día.-
JAVIER GOÑI

El abrecartas
(Anagrama)
Vicente Molina Foix
Había sido ya premio Herralde en 1988 con La quincena soviética, pero ésta ha sido su novela más compleja y vibrante. Son cartas personales las que cuentan las historias de personalidades reales (García Lorca o Vicente Aleixandre, Antonio Maenza o Ramón Serrano Suñer) y personajes de ficción. No sólo se logra cruzarlos entre sí y mostrar las tramas secretas de nuestras vidas, sino teñirlo todo -la vida privada y pública- del afán de verdad: explorar los dramas que engendró la guerra y mimar por dentro las frustraciones que de ahí nacieron, los caminos abortados, las sexualidades reprimidas o directamente mentidas.-
JORDI GRACIA

Esa ciudad (Bruguera) Javier Pastor
La prosa castellana alcanza algunas de sus notas más altas cuando es pulsada por esta emoción dominante: la indignación. Cervantes, Larra, Sánchez Ferlosio tienen grandes momentos de ira sublimada (contra la atrevida estupidez, sobre todo). Javier Pastor (Madrid, 1962) es hoy el único exponente de esa estirpe, la del castizo "liarse la manta a la cabeza". No como energúmeno mesetario, sino en una escritura traspasada de ironía inteligente, que hace cantar de furia a la lengua y desborda los cauces burocráticos de la ficción. Quienes busquen en una novela sólo peripecia y personajes arquetípicos verán en Pastor a un impertinente. Pero quienes crean que la gran literatura tiene que ver, aún hoy -como en Joyce o en Céline-, con la inventiva formal y el talento verbal encontrarán en Esa ciudad una revelación como hacía tiempo no conocíamos.-
EDGARDO DOBRY

La higuera (Tusquets) Ramiro Pinilla
En este año de conmemoraciones fratricidas, de ajustes y desajustes en torno a la Memoria Histórica, de esquelas y de peleas goyescas -y grotescas- sin más armas que las tibias de nuestros antepasados, surge esta novela sobre la Guerra Civil, atravesada por los ojos sin párpados de un niño de 10 años que presencia, inerme e inerte, el asesinato, a manos de unos militantes de Falange, de su padre y hermano. Amparado en la noche, los entierra en una tumba sin nombre, en una tierra de nadie, y planta encima un hijuelo de higuera, junto a la que permanecerá durante años en un acto de contrición y aceptación de culpa, uno de aquellos matones desgajado de la jauría. Aquel acto de barbarie se convierte, en este buen relato del escritor Ramiro Pinilla, en una acertada metáfora sobre la superioridad moral de las víctimas y la necesidad de no olvidar: como símbolo ahí está esa higuera regada noche a noche.-
J. G.

La fortuna de Matilde Turpin (Planeta) Álvaro Pombo
Al premiar a Álvaro Pombo, Planeta hizo algo mucho más importante que premiar a un autor. Se premió a sí misma y a los lectores con literatura con mayúsculas. Unos días antes del fallo, se rumoreaba el nombre del autor cántabro. Claro, ésa no era la cuestión. Para algunos, probablemente la cuestión fuese con qué libro iba Pombo a aceptar el premio. Conociendo su narrativa, un universo recurrente de temas y marcas estilísticas de casi imposible recambio coyuntural, hubiese sido muy difícil imaginar cualquier pirueta para adelgazar la exigencia estética y la dimensión reflexiva que Pombo siempre insufla a sus novelas. Ejemplar es el dibujo del larvado rencor que se puede esconder durante años en una pareja (entre Matilda y Juan Campos). Y esa escritura versátil, elástica, incisiva.-
J. ERNESTO AYALA

Ninguna necesidad (Mondadori) Julián Rodríguez
Despojamiento y atomización podrían valer a primera vista para decir la originalidad del escritor, y editor de Periférica, Julián Rodríguez, pero faltarían demasiados pedazos de sus inquietudes lacónicas. Están en forma de esquirlas más líricas que narrativas que tratan de la muerte y la memoria, el sexo y el sentido, incrustadas en los retales vivos de unos pocos días de vacaciones en Lisboa. Ni la vida en el hotel o las playas, ni tan siquiera la memoria del dolor se ponen nunca el sombrero de drama, sino, a lo sumo, de ironía que tira con fuerza hacia el absurdo, la falta de sentido o la renuncia misma al sentido. Ninguna necesidad ha obtenido este año el Premio Ojo Crítico que otorga el programa de Radio Nacional de España.-
J. G.

Travesuras de la niña mala (Alfaguara) Mario Vargas Llosa
Si uno ha leído El paraíso de la otra esquina, encontrará sin lugar a dudas alguna de las claves narrativas que tanto hipnotizan en Travesuras de la niña mala. Por ejemplo, la construcción del personaje de la niña mala nos recuerda la misma maestría con la cual Vargas Llosa concibió el transcurso vital y posterior decadencia física de Flora Tristán. Ese dibujo doloroso, pero a la vez operístico y melodramático, es lo que hace de la heroína de su última novela que uno quede atrapado (para no querer salir) entre los hilos de sus fisuras morales y la compleja lucidez de sus transgresiones. Es el placer de volver a la gran literatura del siglo XIX, sin que nunca sepa a revisión o pastiche.
-J. E. A.-D.


(Bellatin)

2006: grandes ventas en Arte

Posteo una nota de la redacción de El Universal de México, una suerte de recuento de un movido año artístico.

Los años 80 son el único comparativo para lo que en 2006 se vivió en el mercado del arte: entonces, fue todo un éxito el trabajo de artistas como Jean-Michel Basquiat, Julian Schnabel o Andy Warhol. Pero, nunca como en el año que termina, se alcanzaron los niveles de venta en el mercado de la plástica.

En la lista figuraron, por ejemplo, las ventas millonarias de artistas como Pablo Picasso -95 millones de dólares- o un Gustav Klimt -135 millones de dólares, el más caro en la historia-, en tanto que en sólo una noche de subastas la casa Christie´s alcanzó una facturación por cerca de 500 millones de dólares, que se convirtió en la más lucrativa de todos los tiempos.

No es nuevo este repunte; desde hace alrededor de siete años se asiste a un mercado fuerte que no sólo abarca el arte moderno, sino también el contemporáneo, y en el cual figuran algunos latinoamericanos. ¿Hasta dónde llegará? La pregunta no tiene respuesta.

El auge responde, en gran medida, a que otras ciudades, además de Nueva York, son escenarios de subastas, así como a ventas directas o al surgimiento de nuevos inversionistas en arte: jóvenes empresarios, en especial de Asia y Rusia. El dinero parece no ser problema ni en Nueva York ni en Londres ni en Hong Kong, y así Christie´s y Sotheby´s, las dos principales casas de subastas, superaron barreras de ventas.

El pasado 8 de noviembre, Christie´s informó de la subasta de mayor valor alcanzado -cerca del medio millón de dólares- en toda la historia de las pujas, con un total próximo a los 500 millones de dólares, y récords mundiales para obras de Gustav Klimt, Egon Schiele o Paul Gauguin, entre otros. Los compradores llegaron de todos los continentes: 40% eran estadounidenses, 43% europeos occidentales, 1.5% rusos, 3% latinoamericanos y 4% asiáticos.

Una semana después, la misma casa de subastas anunciaba otro récord (200 millones de dólares) , esta vez de arte de posguerra con artistas de distintos movimientos, desde el expresionismo abstracto hasta el minimalismo: Willem de Kooning, Clyfford Still o Sol LeWitt.
En febrero, Christie´s había marcado ya un hito en Londres en una subasta en la que se rompieron nada menos que 25 récords mundiales con obras impresionistas y contemporáneas de artistas diversos como Chaim Soutine, el español Salvador Dalí y Natalia Goncharova.

Un fenómeno parecido se dió en Sotheby´s, con un récord de precio para artistas latinoamericanos, como el costarricense Francisco Zúñiga, el uruguayo Joaquín Torres-García o el colombiano Fernando Botero, el pasado mayo en Nueva York, o los españoles José Gutiérrez Solana y Santiago Rusiñol, esta vez en Londres.

El buen momento también se refleja en los récords de precio que rompen las obras no sólo en las subastas, sino en las cada vez más frecuentes transacciones directas y privadas entre coleccionistas, o entre galeristas y coleccionistas.

Pero qué vendrá después, es lo que muchos todavía se preguntan. (Con información de EFE)

(cuadro de Egon Schiele)

24.12.06


González Vigil y el Recuento del Año

Hoy en Luces de El Comercio aparece el acostumbrado recuento de publicaciones del año a cargo de Ricardo González Vigil. A continuación posteo lo ítems más esperados, Novela y Poesía.

NOVELA

Una nueva obra maestra de Mario Vargas Llosa, una de las más admirables (destaquemos su hondura psicológica y humana calidez) de su formidable producción: "Travesuras de la niña mala" (Alfaguara).

De otro lado, concitó la atención general la galardonada "Abril rojo", del muy talentoso Santiago Roncagliolo (Alfaguara): y apareció la primera edición peruana de una joya de Fernando Iwasaki: "Libro de mal amor" (Alfaguara). Cabe añadir la eficacia narrativa de "Los papeles de Damasco", de Jorge Salazar, "La segunda visita de William Burroughs", de Carlos Calderón Fajardo, "Puta linda", de Fernando Ampuero, "El regreso de la trapecista", de Óscar Málaga, "Manual de pistola automática", de Juan Carlos Mústiga, "El círculo de los escritores asesinos", de Diego Trelles Paz, "Rito de paso", de Víctor Coral, "El primer invierno de Diana Frenzy", de Paul Alonso, "En la orilla oscura", de Elsa Vértiz y "Hotel Lima", de Miguel Ildefonso.

Novela corta: "Perros héroes" de Mario Bellatín (Matalamanga) y "La sinfonía de Eva" de Teresa Ornano de Costa (Mondadori).

POESIA

Obra reunida: La esperada edición de conjunto del excelente vanguardista Xavier Abril: "Poesía soñada", a cargo de Marco Martos (U. San Marcos). Una nueva recopilación del notable posvanguardista Luis Valle Goicochea: "La pared torcida (Poesía completa)", edición de Jorge Eslava (U. Alas Peruanas). De otro lado, Róger Santiváñez y José Morales Saravia, dos de las voces más singulares de los años 70, reunieron sus aventuras creadoras: "Dolores Morales de Santiváñez" (Hipocampo y Asalto al Cielo) y "Oceánidas" (San Marcos), respectivamente.
Nuevos poemarios: Fecunda cosecha de poetas consagrados: "Hospital", poemario póstumo --escrito al borde de la muerte-- de Pablo Guevara (San Marcos); "Nudo Borromeo y otros poemas perdidos y encontrados", de Rodolfo Hinostroza (Lustra) y "Aunque es de noche", de Marco Martos (Hipocampo).

Resulta más contundente la contribución de autores surgidos en los años 70: "Banderas detrás de la niebla", de José Watanabe (Peisa), quien goza de un reconocimiento internacional de primer orden; "Simulación de la máscara", de Tulio Mora (Hora Zero), gran intérprete del Perú profundo; "Geografía inútil", impecables acuarelas-iluminaciones de Luis La Hoz (Estruendomudo); y "Vinilo", un intenso homenaje rockero de Enrique Sánchez Hernani (Fauno). Mención aparte reclama Cronwell Jara, consagrado narrador con poemas en revistas de los años 70, que este año publicó un poemario potentísimo, casi sísmico: "Manifiesto del ocio" (San Marcos).

De las hornadas siguientes, elogiemos la madurez expresiva de "Pez", de Mariela Dreyfus (Santo Oficio), "No tengo ruiseñores en el dedo", de Eduardo Chirinos (Pre-Textos), "Estados Unidos Celestes", de José Pancorvo (Hipocampo) y "Ludy D", de Roxana Crisólogo (Flora Tristán). Y, entre las nuevas voces: "Las falsas actitudes del agua", de Andre Cabel (Municipalidad de Lima), "Octubre", de Manuel Fernández (Estruendomudo) y "Tiempo de veda", de José Carlos Picón (Manofalsa Controlquirográfico).

Anotemos, además que obsequiaron textos valiosos César Toro Montalvo, Winston Orrillo, Catalina Bustamante, Lorenzo Helguero, Miguel Ángel Zapata, Richard Cacchione, Gustavo Armijos, Gloria Mendoza y Erika Almenara.

Antologías: "Poetas peruanas", de José Beltrán Peña (San Marcos); "En el coto de la mente", de Carlos Germán Belli (Santiago de Chile, Edt. Universitaria); "Sueños al canto", de Manuel Pantigoso (Ikono) y "Pastor de perros", de Domingo de Ramos (Estruendomudo)”.

(González Vigil)

Roncagliolo sobre Kim Ki Duk

Posteo sin más el artículo de Santiago Roncagliolo sobre el realizador coreano.


El lado oscuro del amor

Si los personajes de una historia se pareciesen a su autor, el coreano Kim Ki Duk debería ser: 1) mudo, 2) misógino y 3) maltratador doméstico.

Así son al menos los protagonistas de Hierro 3 y Bad guy, las dos películas suyas que yo había visto hasta hoy. El extraño talento de Kim Ki Duk le permite narrar historias con protagonistas que no abren la boca en los noventa minutos y que se enamoran sin sexo. De hecho, el sexo en ambos filmes no es más que una variante de la violencia. Los hombres golpean a las mujeres y a veces, si están de humor, también se acuestan con ellas. Pero en el universo del director coreano los verdaderos enamorados no hacen el amor, ni siquiera cuando trabajan como proxenetas de su mujer amada.

Con esos argumentos, Kim Ki Duk ha cosechado una legión de fieles –sobre todo para alguien que no hace precisamente películas con Silvester Stallone- y una nada despreciable colección de osos, leones y toda la fauna de plata que se reparte en los principales festivales europeos. Y sin embargo, su última entrega, Time, es diferente.

Los fans ya se esperaban un cambio, porque ha pasado un año sin películas de Kim Ki Duk, y eso es mucho para un autor que lanzó su primer largometraje en 1996 y ya lleva trece. Pero los cambios son varios. Para empezar, esta vez los protagonistas hablan. A menudo, a gritos. En segundo lugar, el promedio habitual de porrazos y cachetadas se ha reducido considerablemente. Kim ki Duk es refinado en el arte de la tortura física: en Hierro 3 los rivales del triángulo amoroso se disparaban pelotas de golf. Pero esta vez, los golpes se reducen a un par de episodios y nunca están dirigidos a mujeres. Y en tercer lugar, quizá el más importante, esta película tiene escenas de sexo con amor.

Tampoco hay que creer que estamos ante una comedia romántica. El coreano sigue siendo perturbador, perverso y siniestro. La premisa de la historia, de hecho, ya es bastante retorcida: un novio cuyo amor físico se enfría con el tiempo y una novia que, para remediarlo, decide cambiar de cara y cuerpo quirúrgicamente. No mejorar su cuerpo sino cambiarlo. No aumentarse el busto o quitarse arrugas, sino convertirse en otra persona. Una manera como cualquier otra de combatir la rutina.

A partir de aquí, toda la tortura es psicológica: durante los meses postoperatorios, la chica desaparece sin dejar rastro, pero vigila y persigue a su novio para impedir que se enamore de otra. Al reaparecer, convertida en una mujer distinta, empieza a sentir celos de sí misma. Hay una escena en que se hace una máscara con una foto de su antiguo rostro. Hay una escultura en que un perro muerde el pene de una estatua. Y todo da mucho, mucho miedo.

Paradójicamente, lo que más atemoriza es que la pareja resulta mucho más “normal” que los personajes de películas anteriores. Los personajes de esta película no son prostitutas, marginales o allanadores de morada, sino una pareja enfrentada a lo que todos conocemos: el deterioro que el tiempo le inflige al deseo. Nosotros vivimos con eso. Los personajes de esta historia buscan una solución. Lo más perturbador de Time es la sensación de que esa gente en la pantalla se parece a la de aquí afuera más de lo que nos gustaría. Así, Kim Ki Duk añade una nueva dimensión a lo que, en el fondo, ha sido su tema desde siempre: el lado oscuro del amor.

(Kim Ki Duk)

Tercer volumen de las Obras completas de Nabokov

El consorcio editorial Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores entrega al público un nuevo tomo de las obras completas del autor de Pálido Fuego, que incluye a la novela que hizo mundialmente famoso al escritor ruso: Lolita (1955).

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta".

Así empieza la novela de Nabokov, y El País recuerda que al autor “le costó mucho encontrar editor para la que consideraba entonces la mejor de sus novelas. Lolita apareció el verano de 1955 en una editorial francesa, Olympia Press, y, según cuenta Boyd (biógrafo del escritor), el editor corrió para llegar a esa fecha pues era en verano "cuando los turistas ingleses y americanos llegaban en tropel a París, ansiosos por comprar las novelitas imposibles de encontrar en sus respectivos países".

Luego de hacer un recuento de las peripecias que pasó la novela antes y después de su publicación, la nota señala que “la historia de la turbulenta vida de Lolita, la del libro y la de la niña seductora y cruel, es otra historia. La que conviene contar ahora es que ahí está, en las librerías españolas, el tercer tomo de las obras completas de Vladimir Nabokov, ese sofisticado caballero que nació en 1899 en el seno de una familia acomodada de San Petersburgo y que tuvo que salir de su país camino del exilio cuando los bolcheviques tomaron el poder en 1917”.

Para información de los interesados, este tercer volumen incluye las novelas escritas en Estados Unidos, entre 1941 y 1957, La verdadera vida de Sebastian Knight, Barra siniestra, Lolita y Pnin, además del guión de Lolita que Nabokov preparó para el cineasta Stanley Kubrick.

(Nabokov, un gran escritor)

23.12.06

Josemári Recalde
(1973-2000):
seis años de
su muerte














(foto: Caretas, portada de Libro del Sol)

Rincón del Blog. Nora Alarcón (www.malvitalucero.blogspot.com)

La poeta Nora Alarcón, morochuca ingobernable que bordea la treintena, es famosa en el centro de Lima no solo por sus versos, también por haber puesto en su sitio a más de un faltoso y maledicente blogger, editor y poeta. Hay anécdotas, muy divertidas, a montones. Pero lo más importante de ella es su poesía, y ahora su flamante blog, que ha inagurado con estas intensas palabras:

"Escribo desde el latido de mi raza desde este inquebrantable amor a la libertad, desde la nostalgia de aquellos laceadores de toros bravos y aquellos caballos pasaviento. Ahora extinguidos. Desde la soledad musical de las llanuras que son el punto de partida de la vibrante y heroica sinfonía, de la bravura de los morochucos con las resonancias y el aliento que agitó el viento de borrasca y de libertad que batieron las banderas por la independencia americana del imperio español".

Además de en su blog podemos encontrar poemas suyos en Urbanotopia (www.urbanotopia.blogspot.com).

(Poeta Nora Alarcón)

Sobre el más reciente poemario de Oscar Hahn

Encuentro en la magnífica página chilena de poesía Letras S5, esta nota de Juan Manuel Vial, titulada "Guerra, sexo y rock and roll”, sobre el poemario ganador del Premio Casa de América de Poesía Latinoamericana de este año.

Ciertos poemas de En un Abrir y Cerrar de Ojos -obra ganadora del VI Premio Casa de América de Poesía Latinoamericana- aluden al soldado desconocido, a las Torres Gemelas, a "los jinetes del Pentágono" y al secretario de Estado. Según explica Oscar Hahn, el autor de los mismos, no se trata de una serie de versos contingentes, puesto que, en realidad, "son una protesta contra la guerra y nacen de un imperativo ético". En su caso particular, la guerra no es una abstracción: "Varios alumnos o ex alumnos de la Universidad de Iowa, lugar donde trabajo, han muerto recientemente en el conflicto de Irak".

Otro tema que entra y sale de las páginas de este poemario breve pero contundente es el erotismo. En el poema Lolita, por ejemplo, el autor sostiene de entrada que "Somos los viejos que nos acostamos/ con muchachas 40 años menores que nosotros/ los que tratamos de ignorar a la muerte". A los 68 años de edad, Oscar Hahn piensa que la actividad sexual depende de cada persona, ya que no todos envejecemos de la misma manera. "Hay, eso sí, una serie de estereotipos y prejuicios sobre la sexualidad de las personas mayores. Se supone que los viejos son impotentes y los jóvenes omnipotentes. Sin embargo, se sabe que muchos jóvenes necesitan tomar Viagra".

Desde que Oscar Hahn escuchó a Elvis Presley por primera vez, allá por la década de los 50, desarrolló una "relación directa" con el rock: asistió a conciertos de los Beatles, de los Rolling Stones, Bob Dylan y Led Zeppelin. Y ahora escribió un poema llamado Nirvana, en el cual alude a Kurt Cobain, el vocalista de dicha banda, quien, como se sabe, "Se metió/ la pistola/ en la boca/ y disparó// Su mente queda inactiva/ y así logró la experiencia del nirvana". Al respecto, Hahn confiesa que nunca le había prestado atención al mencionado grupo, hasta que vio en MTV el video de Smells like Teen Spirit: "Me impresionó mucho la rabia que había en la interpretación vocal e instrumental de Kurt Cobain, una rabia que era una mezcla de protesta e impotencia. Pero creo que no habría escrito el poema si no hubiera asociado esa canción con lo que yo mismo estaba sintiendo en esa época".

Mientras escribía En un Abrir y Cerrar de Ojos, el poeta Oscar Hahn se encontraba en pésimas condiciones de salud, a punto de perder, precisamente, la visión del ojo derecho. Sin embargo, el título del libro no guarda relación con la dramática experiencia: "Al principio escogí el nombre simplemente porque me gustó, pero después se me fue llenando de sentido. Abrimos los ojos cuando nacemos y los cerramos cuando morimos. Entre ese abrir y cerrar de ojos trascurre la vida. Ahí está el tema central de la obra".

El jurado que premió el libro de Hahn destacó "el uso de la ironía y el compromiso" del volumen "con la intepretación del mundo contemporáneo". Con relación a esto último, más de alguien podría pensar que En un Abrir y Cerrar de Ojos es un poemario inspirado en la lectura de periódicos: ahí está la guerra, ahí están los curas pedófilos, los rockeros rabiosos, los "destroyers portaviones". Lo anterior tiene a Hahn sin cuidado: "¿Quién dijo que sólo se podía escribir sobre el pasado? Por lo demás, esas preocupaciones mías no son recientes. Han estado en mi poesía desde siempre, como, por ejemplo, la guerra. En el caso de la critica religiosa, Monaguillo es prácticamente una reescritura de Fábula Nocturna, otro poema mío de 1955".

(Poeta Hahn)

Mis Noventa. Juan Vega toreando patrulleros

Mucha gracia me causa, y mucho asombro, ver cómo se ponen circunspectos y serios quienes nunca conocieron a Juan cuando se ponen a hablar de él o cuando su recuerdo invade las discusiones y conversas. Y es que Juan era todo lo contrario: reilón, lúdico, profundo en sus críticas pero muy irónico.

Lo conocí en San Marcos, en el taller de Pablo Guevara, en los primeros años de los noventa. Tuvimos una relación tirante debido a diferencias ideológicas, pero confluíamos en muchos temas, y sobre todo en la destructiva ironía que ejercía yo sobre casi todo lo que se movía, y que entonces (¡ah, las "inmadureces" de la vida!) tenía por muy inteligente y admirable.

Tengo dos imágenes de él que lo pintan más o menos bien. La primera es de mediados de los noventa, cuando lo encontré en el cruce de las avenidas Quilca y Wilson, a eso de las 3 de la mañana, completamente ebrio. Estaba, como solía hacer a menudo, toreando carros en mitad de la pista. Por alguna extraña y deplorable razón yo estaba absolutamente sobrio, así que me quedé con Juan para cuidarlo (según yo). Esa noche conversamos sentados en las gradas de un edificio, bebiendo una chata de ron, sobre los poetas de los noventa.

Juan sostenía con total seguridad que Carlos Oliva y Miguel Ildefonso eran los mejores poetas de Neón; pero no ponía las manos en el fuego ni mucho menos por Paolo de Lima poeta, y conservaba cierta prudencia sobre las obras de los demás integrantes de ese grupo.

Juan hablaba y gesticulaba con suma elocuencia, y se paraba de rato en rato para torear algún coche que pasaba. Poco antes de que amanezca, apareció un patrullero al final de la calle. Traté de agarrar a Juan, pero no pude. Me dio mucha risa el rostro iracundo del policía que manejaba el coche al observar impotente las evoluciones y pases que hacía Juan con su casaca, delante del patrullero. Fuimos derivados a la comisaría de Monserrate. Digámoslo en palabras trilladas: una sucursal del infierno.

Dormimos espalda contra espalda, de pie, durante unas dos horas, en una mazmorra de cuatro por cuatro rodeados de una veintena de individuos de las más increíbles y variadas calañas. Para Juan, a quien por cierto ya se le había ido la borrachera, fue una experiencia valiosísima escuchar a un choro contar sus hazañas –muchas de ella seguramente inventadas- con un vocabulario riquísimo en imágenes, neologismos y jerga lumpenesca superfresca. Yo recién unos años después supe apreciar lo jugoso de dicha experiencia. Ese día nos dio la mañana extasiados con los relatos interminables de ese choro-narrador cuyo estro novelístico ya quisieran algunos hoy.

La otra imagen es del día de su muerte –algunos dicen que a manos, o llantas, de personal del antiguo y abominable SIN. Estábamos en el Queirolo bebiendo unas cervezas, Martín Rodríguez-Gaona, Ericka Guersi, este blogger y alguien que no recuerdo ahora, cuando apareció como una tromba Juan, más bien “picado”. Nosotros estábamos sentados a una mesa de la primera estancia del bar. Juan apenas saludó, y se dispuso a meterse en los espacios posteriores del lugar. Martín le preguntó, lo recuerdo clarito: “¿A dónde vas?” Juan se sobreparo y mirándonos muy serio nos dijo: “Me voy al fondo”. Una hora después fue encontrado muerto en plena avenida Wilson, supuestamente atropellado por una combi.

Juan solía reírse de las ínfulas de consagración de los escritores y poetas, le molestaban las solemnidades, por un lado, pero también las frivolidades de lo que llamaba “Narrativa Light”. Su pasión por la poesía era muy conocida, siempre estaba enterado de lo nuevo que había y de los poemarios publicados. Aunque muchas veces no coincidíamos en nuestras opiniones (“la coincidencia es una miseria”, Borges), tengo que reconocer la agudeza de su visión de la literatura, su útil crítica. Me divierte pensar en lo que pensaría Juan de sus congéneres ahora.

No ha faltada el infeliz que haya ligado al bueno de Juan con el prosenderismo. No tengo ni idea de ello. Antes como ahora ha sido un recurso fácil de los inútiles y cobardes el acusar sin fundamento. En todo caso, el Juan que yo conocí -digamos que con alguna profundidad- no tenía nada que ver con eso. Un abrazo donde estés, Juan, tu crítica hace falta.

(Carlos Oliva. Era casi un paradigma para Juan Vega)

Chicalayano Stanley Vega gana Florales de Poesía-Universidad Agraria

Lo conocí hace unos años con ocasión de un encuentro literario que organizó él en su natal Chiclayo, a donde asistimos Manuel Rilo, Max Palacios, Domingo de Ramos, Jorge Coaguila, entre otros escritores. Stanley, hoy se me avisa mediante correo, acaba de ganar los primeros juegos florales de la Universidad Nacional Agraria La Molina.
Ah, pero el bardo norteño no es un primerizo en las arenas poéticas. Tiene publicados los poemarios Inútil inventario (Arte Rupestre, 2001), Soliloquio de las hojas (2003) y Danza ominosa (Prometeo Desencadenado, 2005). Y si no me equivoco, tiene un proyecto editorial junto con el poeta y narrador Miguel Ildefonso, gran amigo personal de Stanley. Desde Lima un gran abrazo de felicitación.

(Poeta Vega)

La Primera Dama les desea una infeliz navidad

El colectivo literario mexicano ironiza sobre los sentimientos navideños en su columna de El Universal de México. Me excuso si algunos se sienten aludidos y posteo los textos completos de sus integrantes. Merry Christmas!!


El odiado y querido diciembre

S.G.L.

Diciembre comienza antes y termina después. Un buen día -no se sabe cuál- la gente se ve rodeada de luces de colores, envuelta por villancicos, en medio de un remolino de compradores y enterada sorpresivamente de que tiene compromisos para comer o cenar como nunca antes. Otro día -ese sabe con certeza- ya no más abrazos, ni sonrisas, ni comilonas y, entonces, diciembre ya no es.
Diciembre es una atmósfera que envuelve a la calle, a la casa, a la oficina. Está por todos lados. A muchos nos encanta ese ambiente y su paganismo: compartir (el trago y la comida), dar y recibir abrazos, estar en la conversación y participar en el grupo. Es una atmósfera tan relajada que acepta las cursilerías sobre el amor y la fraternidad (olvidar por un rato las mezquindades de la vida cotidiana), la mercantilización del sentimiento -nuestra amistad depende de mi tarjeta de crédito-, la obligatoriedad de estar bien con todas(os) y la ridiculez de vestirse como San Nicolás. Ya se entiende porqué no todas(os) aman a diciembre.
Claro, no únicamente los convencidos(as) constituyen el ambiente decembrino. Después de todo, sin Scrooge, sin esas almas que odian las cenas y los abrazos, diciembre no sería lo que es.

Tintes amargos

V. A.

Lo cierto es que el señor Scrooge le sirvió a Dickens para mostrar ese lado agrio que en diciembre va contra la norma de la festividad y los buenos sentimientos, ergo, como una representación de lo inaceptable y lo inadaptado. Hoy en día, no es necesario llegar a ese elevado grado de amargura para descubrir que al protagonista de Un cuento de Navidad , valiosas razones no le faltaban para considerar que la época navideña -si bien compendio de lo que suponemos y llamamos "felicidad"; momentánea como todas las felicidades- no está desprovista de una buena dosis de calamidad, enojos y ciertas sensaciones de espanto, es decir, razones suficientes como para que una nueva generación de señores y señoras Scrooge emerjan de entre la multitud y vuelvan a renegar de esas hordas de gente que asalta la calle en pos de la última compra, los forzados intercambios de oficina, las reuniones familiares donde los asistentes elevan sus grados de hipocresía, o la nívea impostura de la decoración en ciudades donde no se observa la más mínima mácula de nieve. Scrooge le sirvió a Dickens como punto de arranque para un cuento, y tal parece que los inadaptados e inaceptables de esta época, en cambio, servimos sólo como tinte de contraste oscuro para los que esperan una Navidad sonriente.

Fraternidad fugaz

Álvaro Mata Guillé

Celebración y efeméride, formas que hacen que el recuerdo reaparezca como presencia en lo cotidiano, atando el origen de las cosas al presente; legados que se anclan en la memoria y establecen las pautas que identifican la cronológica cultura de las sociedades; remembranzas donde se conjuga lo que hemos sido, con lo que somos, pues al conmemorar los sucesos del pasado intentamos explicar el presente y darle un sentido al aquí y ahora, una razón, una pauta que dé fuerza a lo que creemos y a lo que queremos seguir siendo. Celebración y efeméride, se unen, como ritual, en la fiesta, en el lugar de reunión, en el encuentro y el desencuentro, que nos unen y desunen. La Navidad no se aleja de estas características, conmemora el retorno del mito, la búsqueda de los orígenes y la explicaciones sin lograrlo. Aún así, a pesar de la banalidad y los horrores comunes que concurren, las personas, muchas, esperan las fechas navideñas como formas del reencuentro, de sumergirse en el olvido del recuerdo y escapar, solución que nos inventamos para lograr sobrevivir y alejarnos del acontecer: celebración y desborde en la celebración, como un destello pasajero de fraternizar. Aún así, son días de soledad, como todos los que transcurren, y de convivencia con nuestras soledades, pues si lo vemos bien, hay más ruido, más luces, más personas que gritan y se confunden con los colores del bullicio, pero estando más solos.

¡Feliz Navidad!

A.G.M.

Una vez más ha llegado el momento de amar a nuestros seres queridos por una de sus características más entrañables. Aquí están, armonizando con la corriente de la temporada: un año más de "Blanca Navidad", "El niño del tambor" y "Jingle Bells". (Consuelo: la música en español es aún más horrenda, como demuestran los peces que beben y beben y vuelven a beber.)
Lo hemos logrado otra vez: más envolturas con hombres de nieve, renos y trineos. ¿Cómo vivimos todo un año sin Rudolph, el reno de la nariz roja, sin Santaclós, que otra vez llega al pueblo? ¡Por fin podemos entregarnos a nuestra incomprendida pasión por las esferas, la escarcha de papel metálico, las coronas para la puerta! Todo el año hemos mantenido nuestras tendencias dentro de ciertos límites, incluso hemos conseguido disimularlas. Pero por algunos pocos y bienaventurados días ya no es necesario. Nosotros, nuestros familiares, nuestros amigos, las tiendas a donde acudimos con lágrimas en los ojos, los medios de comunicación, los políticos: que nadie se quede al margen. Ha llegado el momento de reconocernos hermanos y hermanas en la cursilería, de abrazarnos en ella, de disfrutarla. Todos a coro: ¡Feliz Navidad!

El Diablo viste de Santaclós

J.C.B.

¡Ah, la cursilería, ese frenesí que no cesa! Han llegado las fiestas decembrinas y otra vez, como todos los años, esto es una ordalía para no dejarme arrasar, para convencerme de que no, de que no estoy feliz, que esto es una farsa, que prefiero la cuesta de enero al abismo de diciembre, que soy un tipo duro, que no caeré, que ya caí. La Navidad es como el Mundial: no es necesario que te guste el futbol para estar hasta el cogote en él, para que te agarre el gusano de la fiebre colectiva, para que te hipnoticen los foquitos, el ding dong , la horrorosa flor de nochebuena y los coros del Ejército de Salvación. Es una dura prueba, camaradas. Tengo que cerrar varias veces los ojos para decir: no, toda esa nieve no es verdadera, no estás en Noruega, esos pinos son espurios, los renos son de peluche, el pinche Santaclós que se pudra, que nunca me trajo nada. Pero luego, el frenesí masivo se vuelve una orgía consumista, montones de gente se agolpan en los aparadores con la cara en éxtasis, las ofertas están buenísimas, y me tengo que rendir, entregarme también al obsceno encanto de las masas. Lejos de mis camaradas, claro, que juzgan también con despecho la Navidad, pero que, como yo, no dejan de atisbar con lujuria a los pies del árbol, adonde yace, envuelto en dorado celofán, nuestro desbocado sentimentalismo.

(Travieso Santaclós)

El grito roto

Los ladrones que se llevaron el famoso cuadro El grito del pintor noruego Edvard Munch (1863- 1944), no solo privaron durante años de la obra a sus admiradores, sino que le causaron daños considerados irreparables, informan hoy varios diarios del mundo.

Expertos del Museo de Oslo han llegado a esa conclusión tras meses de análisis. La obra fue robada el 22 de agosto de 2004, y recuperada dos años después, junto con otra del mismo artista, Madonna.

Los cuadros de Munich presentan pequeñas manchas producidas por la humedad, sin cura conocida, además de una serie de grietas y agujeros que exigen restauración extremadamente onerosa. Los daños, sin embargo, son mínimos en extensión, tanto que un espectador común no los notará.

(El grito dañado)

22.12.06


Exitosa presentación de Conflicto Azul

Con lleno total se realizó ayer la presentación del poemario Conflicto azul (Zignos, 2006) de Raúl Solís. En la mesa de presentación estuvieron Miguel Det, quien sorprendió con su conocimiento de los temas que aborda el libro, el maestro José Pancorvo Beingolea, y este administrador.

En cierto momento se recordó el legendario bar Las Rejas de Quilca, que en su primera etapa no era bodega ni nada, solo un bar. Y luego, a partir de 1995, recién fue la trastienda de una verdulería, como parece sugerir, de oídas, un desavisado blogger.

En la celebración posterior, que se inició en el Yacana y continuó en el Queirolo, estuvieron, entre muchos más, los poetas Armando Arteaga, Willy Gómez Migliaro, Ruddy Pacheco, Renato Salas, Luis Espejo y Rosario Rivas. Los narradores Teófilo Gutiérrez (director de Hipocampo), Henry Quintanilla; el filósofo Martín Ugaz, y entre el público asistente persistieron en la noche Mabel Gálvez; David Jiménez y miembros del grupo El club de la serpiente.

A continuación un extracto del prólogo que escribí para Conflicto Azul:

“En términos generales se puede decir que el símbolo del andrógino, y por extensión el hermafrodita, constituye un clásico simbolismo de la unión, donde lo que se intenta es re-unificar al bien con el mal, a la luz con las tinieblas.” Un fragmento de poema elocuente:

Corazón-ámbar, luz de Marte
Suspiras alado
Al paraíso de tus doradas armónicas.
Animal enfermo:
Mirad-aurora, mitad-cruz, que besas
La simiente del dios imantado.
Despiertas en la noche negra
Del fauno
De fuego que corre aullando
En prados lilas ensangrentados
(Ziggy Stardust, segunda versión)

(Las rejas, foto reciente)

21.12.06


Conflicto azul: presentación

Muchos, muchos años antes de que los advenedizos saturaran la calle Quilca en el centro de Lima, Raúl Solís (Lima, 1976) ya fatigaba sus entonces solitarios bares: Las rejas y el Queirolo. Allí conocí yo a este poeta tímido y ultrasensible que ha logrado sobreponerse a mil tareas y armar un libro coherente de arriba a abajo, un canto a sus obsesiones más profundas.

Conflicto azul (2006), poemario que gira en torno a la androginia y el hermafroditismo, además de otros temas no menos arduos, se presentará hoy jueves 21, a las 7 pm (hora exacta), en el bar Yacana del centro de Lima, nuevo centro de irradiación de cultura.

En la mesa acompañarán al autor, el artista Miguel Det, este humilde blogger, y el editor y poeta Harold Alva. Luego todos a celebrar este magnífico libro. Shanti.

(Portada)
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