23.1.07


Bajo el volcán

El escritor Miguel Ildelfonso ha elaborado una rápida muestra de poesía arequipeña que aduna algunos poemas de gente joven de esos predios. Posteo la nota completa, publicada originalmente en Letras S5, y un poema de Juan Zamudio.

"Arequipa, bajo el volcán, es una tierra fértil de poesía. "La poesía es un antiguo ejercicio de las gentes de Arequipa. No había transcurrido mucho tiempo desde la fundación de la ciudad (acaecida en 1540) y ya Diego Martínez de Rivera, vecino de la naciente Villa, era citado con elogio por Cervantes en el Canto a Caliope de "la Galatea", escribió el maestro Jorge Cornejo Polar. En 1790 nacería Mariano Melgar. En palabras de José Carlos Mariátegui: "en sus yaravíes encontrará siempre el pueblo un vislumbre de su auténtica tradición sentimental y de su genuino pasado literario". La muerte del poeta romántico o pre romántico - muerto tempranamente por órdenes del marido de quien fuera su musa, Silvia ("Silvia es mía y yo soy ella") - lo convertiría en una leyenda y en una señal. A inicios del siglo XX podemos mencionar a Percy Gibson, Renato Morales de Rivera y César Augusto (Atahualpa) Rodríguez quienes fundaron el grupo "El Aquelarre", y también a Alberto Guillén, Alberto Hidalgo, Blanca del Prado Chávez, Guillermo Mercado y Luis de La Jara.

En la década del 50: Jorge Bacacorzo, Luis Yánez Pacheco, Rosa del Carpio, César Vega Herrera y José Ruiz Rosas. "Cerca de los ochenta como que siento alguna/ nostalgia de la Luna,/ de su esplendor amigo, sus formas que volvían,/ sus manchas y las nubes que de ella no sabían,/ la juventud eterna de su luz pasajera,/ su diurna transparencia, la firmeza rotunda/ de su nítida imagen de dama vagabunda,/ sus dos perfectas curvas entre ángulos agudos/ dándonos generosas sus perfiles desnudos./ Así unas noches tengo la general fortuna/ de mirar a la Luna.", escribe Ruiz Rosas, poeta mayor, en Entre la flor de un cuento (Editorial La Campana Catalina, 2006). En los años 60 y 70: Eusebio Quiroz Paz Soldán, Miguel Flores Barreda, Oscar Valdivia Ampuero, Peter O'Brian, Raúl Bueno, Brunilda Joyce y Enrique Huaco, entre otros. Un 7-7-1977, se reúnen Oswaldo Chanove, Alonso Ruis Rosas, Misael Ramos y Dino Jurado para formar la revista Ómnibus (hasta 1983). En esos años 80 también se encuentran: Rosa Elena Maldonado, Luzgardo Medina Egoavil, Profirio Mamami y José Gabriel Valdivia. Y en los 90, mencionar a Jimmy Marroquín, autor de Teoría Angélica, es constatar la calidad poética que siempre nos depara esta blanca ciudad bajo el volcán llamado Misti.

Este nuevo milenio ha empezado con una serie de revistas, como: "Lego", dirigida por la poeta Ana María Flores, la revista "Dragostea (blanconegro)" de Robert Baca, María Miranda y Jorge A. Vargas Prado. Y la revista de Luis Rodríguez y Jimmy Barrios: "Ciudad de Papel". Lo mismo que con ediciones de libros (Los cantos de la maldición de Julio Pacheco Polanco, en Grita Ediciones), plaquetas y una serie de recitales poéticos. La presente muestra (en la que por espacio no se ha incluido a algunos otros poetas a los que se tuvo acceso: Olivia Coila Huayta, Carlos E. Quenaya, Lolo Palza, Giuliana Catari, Augusto Carrasco, Carlos Cornejo-Roselló y José Infantas) se presenta sin un orden, solo el fulgor de sus propias palabras guiará al lector.
Juan Zamudio

No cortará mis cabellos ni la yugular
llora frente a la TV y la neblina en su
mente ... la neblina en la calle
o esa que se sospecha al otro lado del
MSM le impide ver que en esta ciudad
los héroes sufren de histeria femenina
y de la hirviente esclerótica

Ella me espera…
con una mano hecha de ojos la toco
-no sabe nada de la mano que dibuja
un puñal en el aire y no una casa donde se acostó con una mujer
y recibía mis llamadas sofocando la risa

(Poeta José Ruiz Rosas)

1 comentario:

  1. Anónimo25.1.07

    No cortará mis cabellos ni la yugular
    llora frente a la TV
    y la neblina en su mente...
    la neblina en la calle
    o esa que se sospecha
    al otro lado deL MSN
    le impide ver que en esta ciudad
    los héroes sufren de histeria femenina
    y de la hirviente esclerótica

    Ella me espera…
    con una mano hecha de ojos la toco
    -no sabe nada de la mano que dibuja
    un puñal en el aire y no una casa donde se acostó con una mujer
    y recibía mis llamadas sofocando la risa

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