15.1.07


Cueto y Promolibro

Reproduzco por su evidente interés la columna de hoy de Alonso Cueto en torno al proyecto "Lectura en los parques", auspiciado por el Ministerio de Educación y Promolibro.

Con más ruido que nueces

El proyecto de 'Lectura en los parques', anunciado la semana pasada y auspiciado por Promo Libro y el Ministerio de Educación, es digno de algún encomio pero también de mucha crítica. Según el plan una serie de parques limeños serán convertidos en lugares de lectura, donde niños y jóvenes podrán tener libros a su alcance por algunas horas. Nadie puede estar en contra de una iniciativa a favor de la lectura, se habla de trescientas bibliotecas piloto, y seguramente tendrá efectos benéficos.

Me pregunto, sin embargo, si serán efectos prolongados. Si todo queda allí, el sabor que nos deja el proyecto es el de una estafa, es decir, un ofrecimiento veraniego que se termina tan rápido como la estación. Los parques pueden ser un lugar de lectura pero solo si se llevan promotores y personal especializado para los usuarios, sobre todo para los más jóvenes. Eso nos lleva a pensar a un problema mayor. El problema de la ausencia de libros y de oportunidades de leer es tan espantoso en nuestro país que un ofrecimiento de este tipo suena como el paliativo que se le ofrece a un moribundo.

Hay muchísimas zonas, sobre todo las rurales, donde un libro es un objeto extraño. En muchas ciudades importantes de la selva y de la sierra no hay una sola librería o biblioteca. Los libros piratas que sí se ofrecen solo responden a la ley de los más vendidos. En este contexto, ¿qué oportunidad tiene un joven de leer si no vive cerca de un parque el día en el que los libros pasan por allí? ¿Va a abastecerse con las bibliotecas piloto que están pobremente equipadas? La idea, sin embargo, ha tenido una buena acogida en la prensa. Como reconocimiento mediático y como expresión de las buenas intenciones, el proyecto es muy bueno. Como respuesta a un problema esencial, no sirve para nada o casi nada.

Recuerdo a propósito el plan 'Librotón' de hace unos meses, auspiciado por la Municipalidad de Lima. La idea del 'Librotón' era poner unas cajas en lugares públicos para que quienes lo quisieran echaran allí los libros que no querían. Esos irían a luego a formar parte de algunas bibliotecas públicas. El proyecto también sirvió para un reconocimiento mediático, pero escondía una aberración: los libros valen tan poco que basta con los desechos de unos para aprovisionar a otros.

Una política seria, con una red sólida de bibliotecas y el fortalecimiento de las editoriales, y un plan de incentivo a la lectura están lejos de estas movidas. Basta ver la red de bibliotecas de Colombia o de Chile para saber la ventaja que nos llevan. Algún día, cuando algún historiador evalúe los resultados en educación y cultura de un gobierno verá cuáles fueron sus esfuerzos por expandir una red sólida de estímulo y oportunidades de lectura. Un paseo por los parques para leer (aunque fueran muchos) no será tomado en cuenta. No habrá significado mucho.

(El escritor)

1 comentario:

  1. Anónimo16.1.07

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