25.1.07

Feria de la marihuana

Encuentro en el blog de Santiago Roncagliolo esta delirante nota sobre una Feria de Marihuana en Barcelona, España. El tiro es no vender la droga (por que está penado) sino regalarla. ¿Pero entonces qué se gana?, dirán. Vender todo lo relacionado con su consumo y producción. Imperdible.


“-¿Saben lo que ustedes necesitan, chicos? Ustedes necesitan un vaporizador de marihuana. Va a cambiar su vida.

-Ya, pero es muy caro. Quizá debamos conformarnos con una pipa de agua.

-Piénsenlo: con un vaporizador, necesitarán menos hierba, porque las dosis se pueden reutilizar entre 3 y 6 veces. A la larga, se ahorra dinero.

Los dos clientes se miran, indecisos, y fuman un poco más, paladeando los resultados. Uno de ellos lleva el pelo como una alfombra enrollada. El otro tiene unas profundas ojeras y acné. Pero mientras consideran juntos su decisión, parecen un matrimonio joven ante el funcionario que tramita la hipoteca. Examinan el producto que humea frente a ellos y hacen cuentas para calcular si se lo pueden permitir. Los vaporizadores cuestan 410 euros, pero hay uno digital por 180. La chica del mostrador, sobriamente vestida, les explica los planes de financiamiento y pagos a plazos. Parece que los va a convencer.

La feria Highlife Barcelona de comerciantes y productores de marihuana se ha puesto corbata. Este año, los folletos comerciales son sobrios y elegantes, la mayoría impresos en papel couché, y el público tiene más nivel adquisitivo. La descripción de cada variedad de hierba parece la etiqueta de un vino: Martha my dear disfruta de un vigor híbrido sorprendente... sativa temprana de tonalidad verde oscuro brillante y tonos rojizos con un bouquet dulce. Igual que el año pasado, puedes pasar a dar una calada gratis por la tienda de De Verdamper BV, pero ahora está en una esquina, detrás de un cartel. Lejos del look rasta, un hombre autodenominado The king of cannabis luce en la foto como un Patrick Swayze maduro y galanesco, con una sonrisa impecable y un traje de vendedor de aspiradoras, promocionando su segundo curso para cultivadores en DVD. La feria quiere resultar seria y natural, normalizar el producto para apartarlo de los estereotipos.

Debe tener éxito, porque el número de tiendas y la gama se han ampliado: más productos para fumar –desmenuzadores, papel de liar transparente, pipas- y más moda con tela de cáñamo y motivos alusivos. Sobre todo, más oferta tecnológica de lámparas fluorescentes, temporizadores, medidores de humedad y fotómetros para controlar el cultivo en interiores. La tajada más sustanciosa de este negocio es la que se dedica a esconderlo. Por 300 euros, te llevas un ingenioso armario para cultivos con capacidad para cincuenta macetas: su fachada tiene apariencia de un mueble de madera, para que tu mamá nunca sospeche lo que lleva dentro.

La feria se sostiene en un extraño retruécano legal: no está permitido vender marihuana, pero sí regalarla. En el interior del recinto de La Farga –a media hora en metro del centro de la ciudad- se fuma, se cultiva y se intercambia. Pero si alguien te encuentra vendiéndola, te puede denunciar a la policía. Eso tampoco sería tan grave, la verdad. En la calle hay agentes de la guardia urbana, pero se limitan a aclararles a algunos despistados que sólo se puede consumir en el interior del local.

Highlife Barcelona es el mejor ejemplo de que todos los tabúes tienen precio. Si quieres una revolución, haz que se ponga de moda. Uno no se pregunta “¿Esto es bueno o malo?” sino “¿Dónde está el cupón de descuento?” Lo único que nos disgusta es lo que no podemos comprar. Si entra en el mercado, cualquier producto o actividad se abrirá paso en una sociedad, porque generará grupos de aficionados con algo que compartir, lugares de reunión y pequeños o grandes negocios. Hay ferias de marihuana y festivales porno, como hay mercados de armas, fruterías, tiendas de artículos nazis y jugueterías, y en cada uno de esos lugares se encuentra y se conoce gente con intereses comunes.

Por mi parte, estoy tratando de organizar un festival anual que convoque a toda la gente que toma cerveza frente al televisor. He diseñado ya dos productos para los stands: el control remoto con posavasos y el cojín para hemorroides con reposapiés incorporado. Piensen en todo el público potencial a mi disposición. Me voy a hacer rico".

(Marihuana, Mona Lisa y un extra)

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