24.2.07


Auden y un centenario necesario

En la revista sabatina de El Universal de México, Confabulario, veo una nota especial sobre el centenario del nacimiento de W. H. Auden (1907-1973), uno de los mayores poetas de lengua inglesa en el siglo veinte. José Emilio Pacheco, otro gran poeta, se ha tomado el trabajo de traducir especialmente para la ocasión dos poemas de Auden, el famoso “Musée des Beaux-Arts”, y el que a continuación posteo.


Asilo de ancianos

Todos poseen un límite: cada uno
Tiene un matiz de daño muy distinto. La élite
Es capaz de arreglarse por sí misma,
Caminar apoyada en un bastón,
Leer completo un libro, interpretar
Movimientos de fáciles sonatas.
(Pero acaso la libertad carnal
Es el veneno del espíritu:
Conscientes de lo que ha sucedido y el porqué
Abominan su tristeza sin lágrimas.)
Luego vienen los de silla de ruedas, el promedio
Que soporta la tele
Y guiado por amables terapeutas
Canta en comunidad.
Después los solitarios que musitan
Palabras en el limbo, y al final
Los que ya son del todo incompetentes
Y como una parodia de las plantas
(Ellas pueden sudar sin ensuciarse).
No obstante, hay algo que los une:
Todos aparecieron cuando el mundo,
A pesar de sus males,
Era más habitable y más vistoso
Y los viejos tenían auditorio
Y un lugar en la tierra.
(El niño reprendido por su madre
Podía refugiarse con la abuela para ser consolado
Y escuchar algún cuento.)
Hoy ya todos sabemos qué esperar,
Mas su generación es la primera
Que se ha desvanecido de este modo:
No en casa sino asignada a un pabellón, arrojada
Como se arrumban fardos indeseables.

Mientras voy en el Metro para estar
Media hora con una del asilo,
Recuerdo quién fue ella en su esplendor.
Entonces visitarla era un orgullo
Y no una caridad.
¿Seré tan frío como para esperar
Un somnífero rápido, indoloro;
O bien para rogar, como ella ruega,
Que Dios o la naturaleza precipiten
Su función terrenal?
—1970

El poema empieza con una caracterización de los tipos de vejez que reconoce el poeta, con sus “solitarios que musitan palabras en el limbo”, y sus “incompetentes”, “parodia de las plantas”. Hacia la segunda mitad el poema da un giro y se ensaya un tópico: el mundo pasado en relación con el mundo presente. El poeta casi llega al lugar común de “todo tiempo pasado fue mejor”, pero lo evita. Finalmente, luego de una pincelada, gris, de tono apocalíptico (“hoy ya todos sabemos qué esperar”), o tal vez “fatalista”, el poema se apropia del presente para plantear abruptamente la forma en que se afrontará la propia vejez. La muerte. Lugares comunes inevitables –esos sí- para toda conciencia lúcida. Y estamos frente a una con Auden.

(W.H.Auden & Christopher Isherwood, 1930. China)

2 comentarios:

  1. poeta gorda26.2.07

    no subestimes a tus lectores, mi querido Víctor, la paráfrasis que haces del excelente poema está de más...

    saludos

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  2. mi querido "poeta gorda", es algo más que una paráfrasis; llamémosla lectura descriptiva, es más ajustado. Te parece?

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