6.2.07



Cántico pleno

El poemario que Jorge Guillén trabajara durante treinta y dos años es un surtidor de momentos gratos al lector, de instantes de felicidad lingüística que se traducen, lo digo sin sonrojo, en confort espiritual comprobable. Cómo explicar la paz azul que pueden dar estos versos:

Perfección

Queda curvo el firmamento
Compacto azul, sobre el día.
Es el redondamiento
Del esplendor: mediodía.
Todo es cúpula. Reposa,
Central sin querer, la rosa,
A un sol en cenit sujeta.
Y tanto se da el presente
Que al pie caminante siente
La integridad del planeta.



Conseguir la primera edición de Cántico, el libro legendario editado en su versión definitiva en 1950, no es poca cosa. Pero leerlo es una experiencia todavía más gratificante. Sobre todo en estos días, que como dice Faverón en su blog

“entre la crítica más superficial, la exhibición de lo que algunos irónicamente llaman "buenos sentimientos", la creación de "mensajes" morales, la "afectación tan pedante como inútil" de señalar lo que el artista percibe como los grandes problemas humanos, suelen recibirse como si fueran idioteces o signos de megalomanía, o ambas cosas a la vez”.

Podría agregar a esa tonta lista de lo “literariamente incorrecto”, a las obras celebratorias, aquellas que no se solazan en graficar las miserias sexuales y éticas, ni las bizarrerías estúpidas –que de ello tenemos y mucho en el cine, la TV, la blogósfera y las letras-, sino que celebran la existencia y la vida, así de simple.

Despertar en una mañana soleada entrando a borbotones por la amplia ventana, poner algo de música y disfrutar de la paz del existir independiente y pleno, es algo impagable y al alcance de la mano. Es algo que libros como Cántico te traen al alma, a la mente o como quieras llamarlo, y que solo te genera agradecimiento, una ternura más allá y más acá de las palabras. Escuchemos a Guillén:

El calor ya:
Un temperatura de confianza en labios.
Presentimiento de calor hermoso
Promete espacios, lejanías claras,
Profundidad,
Profundidad que espera,
Profundidades con ternura.
Por ese resplandor
Una ternura flota disponible.


No hagan caso a los críticos superficiales, pues, ni a los enclenques odios. Prueben ir al encuentro de la ternura disponible de Cántico, la que flota por nuestro resplandor. Nos lo merecemos todos. Todos.

("Pequeño: el odio te hace monigote del mal; el amor, señor de la palabra". Foto: Mabel Gálvez)

6 comentarios:

  1. Anónimo6.2.07

    Hay una edición de Cántico a 10 lukas en Metro y Wong, si tienen suerte la encuentran. Es de editorial Planeta.

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  2. Anónimo6.2.07

    jeje. Aquí la def. de Monigote de la RAE:

    "monigote.
    (Del despect. de monago).
    1. m. Lego de convento.
    2. m. coloq. Persona ignorante y ruda, de ninguna representación ni valer.
    3. m. coloq. Persona sin carácter, que se deja manejar por otros.
    4. m. coloq. Muñeco o figura ridícula hecha de trapo o cosa semejante.
    5. m. coloq. Pintura o estatua mal hecha.
    6. m. Cuba. Bejuco silvestre que produce una flor blanca y morada.
    7. m. Cuba Flor de esta planta.
    8. m. Cuba. Trozo o cilindro de madera en que los muchachos enrollan el hilo del papalote".

    La 2 y la 3 caen exactos. No más.

    Fidel K.

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  3. Anónimo6.2.07

    he navegado más de 20 minutos en google y hr encontrado solo dos textos sobre Cantico. Lo demás es bibliografías y notas sueltas.

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  4. Hay un libro notable del poeta desaparecido Jaime Gil de Biedma sobre Cántico. Yo se lo presté a un poeta hace algunos años, desde entonces no lo he vuelto a ver. No creo que lo consigas en librerías pero si te sirve de algo sabe que está en Seix Barral.

    La edición de Planeta también la tengo, y es idéntica, en interiores, a la primera edición.

    Cántico puede venir de una filiación ilustre que empezaría con las iluminaciones de Rimbaud y proseguiría con Un golpe de dados de Mallarmé, La joven parca y Cementerio marino, de Paul Valéry. Las influencias de poetas del Siglo de Oro español, sin embargo, son muchas.

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  5. Anónimo6.2.07

    No será, querido Víctor, que la perfección es un ataque del vacío, un retorno de la nada, de la ausencia total, de una plena o bella soledad... para callarse, para desnudar o descubrir grito a grito la nueva flor del mundo, el poema. Olvidar para aprender es en lo que caminamos diariamente los poetas, ¡o no! O es aprehenderlo todo para poder desafíar una novedad. Asta de Jorge Guillén:

    "DESNUDO

    Blancos, rosas... Azules casi en veta,
    dos, mentales.
    Puntos de luz latente dan señales
    de una sombra secreta.
    Pero el color, infiel a la penumbra,
    se consolida en masa.
    Yacente en el verano de la casa,
    una forma se alumbra.
    Claridad aguzada entre perfiles,
    de tan puros tranquilos
    que cortan y aniquilan con sus filos
    las confusiones viles.
    Desnuda está la carne. Su evidencia
    se resuelve en reposo.
    Monotonía justa: prodigioso
    colmo de la presencia.
    ¡Plenitud inmediata, sin ambiente,
    del cuerpo femenino!
    Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
    Oh absoluto presente!"

    En todo caso es una belleza morir e intentarlo...

    Gregorio Block

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  6. Eso es lo bueno de este tipo de libros: admiten lecturas encontradas, complementarias, cruzadas, divergentes...

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