7.2.07


Libro y novela

“Un novelista tiene que aprender a mantener un diálogo con los demás, pero sobre todo consigo mismo, debe aprender a escrutarse y a oírse; eso le ayudará a saber quién es. Si no lo logra, en vez de una novela construirá un artefacto verbal que intentará simular una forma narrativa, pero cuya respiración será la equivocada. Recogerá, tal vez, algo que está en la atmósfera. El autor sabe que le agradará al César o al vulgo, da lo mismo; lo ha escrito para alguna de esas dos deidades. Unos cuantos años más tarde será ya letra muerta. La literatura es peor que la belle dame sans merci, esa mujer amada y temida por los simbolistas. Cuando se le hace trampas, cuando siente que se la utiliza para usos espurios, su venganza suele ser feroz”.

El párrafo citado, extenso y profundo por igual, lo he tomado del volumen IV de las Obras reunidas de Sergio Pitol, uno de los escritores más importantes en Hispanoamérica actualmente. Se puede leer en la página 59, dentro de un libro titulado Autobiografía precoz.

Lo traigo a colación para explicar por qué todas las veces en que me he referido a Hotel Lima, el buen libro de Miguel Ildefonso publicado el año pasado, lo he llamado libro, y no novela. La noción de artefacto verbal, que a mi gusto es la idea clave del párrafo citado, me parece que se aviene con bastante ajuste a la propuesta del poeta.

Hotel Lima es –bajo esta perspectiva- un constructo verbal que ha recogido sin duda “algo que está en la atmósfera” (su “marginalidad”, siendo discutible, es honesta hasta cierto punto), y que tiene gran aliento lírico en muchos tramos, pues la prosa poética del autor es muy lograda. Sin embargo, no termina de constituir una novela en el sentido tradicional del término, y es muy difìcil que lo sea en el sentido experimental.

Es fácil darse cuenta que el libro es un intento de anudar dos cuentos -publicados por separado antes de la novela*- dentro de una textura verbal y argumental (la historia en homenaje a Humareda) que no logra disolver la impresión de fragmentación que tiene, por la circunstancia señalada, su estructura narrativa. Una suerte de Frankestein con escaso movimiento y vida parcial, un artefacto verbal que “simula una forma narrativa” pero no la realiza.

Por otro lado, en la génesis del libro no ha estado presente la intención de experimentar, sino la de salir del paso que significaba cumplir con una cantidad mínima de páginas para ser considerada una novela corta. Sumemos a esto que lo narrativo experimental no es un cheque en blanco que cualquiera puede tomar para justificar sus ímpetus renovadores en narrativa. La experimentación debe ir paralela a un conocimiento profundo de las estructuras narrativas que se quiere socavar para instaurar unas nuevas. Sencillamente no es el caso.

Ahora bien, esto no quiere decir que el libro de Miguel Ildefonso sea malo, ni siquiera que sea “fallido” como ha querido darse a entender en reseña reciente. Bien mirado, es un buen libro en homenaje a Víctor Humareda y un artefacto verbal de valor poético y gran honestidad.

No ha querido hacer trampa o viabilizar algún propósito espurio el poeta. No. Lo que ha intentado es transformar en novela una serie de textos construidos separadamente, exponiendo -lamentable es- demasiado las costuras, y dejando la impresión de un constructo narrativo inacabado e improvisado.

Las últimas líneas del párrafo de Pitol es imposible que reflejen las intenciones de Ildefonso con este libro. Estamos frente a uno de los poetas más importantes de los noventa y su relación con la literatura -a diferencia de la de algunos narradores menores coetáneos y vecinos suyos- es plena y creadora. Esa creatividad debió mostrarse más en el libro. La culpa la tiene el apuro en publicar. Estoy seguro de que sus próximas entregas en este género darán mayores frutos.
*Los cuentos de la novela son "historia de amor y de caníbales", con el que ganó una mención hace unos años en el concurso El cuento de las dos mil palabras de Caretas, y que pueden ver publicado en Zona de noticias y www.enfocarte.com; y "La chica más fea del mundo", publicado en la revista Mesa Redonda en octubre del año pasado. Y en Zona de Noticias.

(El libro)

14 comentarios:

  1. Anónimo8.2.07

    eres duro con Miguel. Recuerda que él ha ganado un concurso de cuentos del Peruano Japonés.

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  2. Anónimo8.2.07

    Pienso que estas palabras de Mirko Lauer sobre su novela tienen que ver con el tema, disculpen si no es así:

    "Una de las plagas de Egipto que le ha caído a la literatura es que los autores, una vez que terminan de elaborar una obra, comienzan a trabajar promoviéndola, vendiéndola, hablando. Entonces, no la voy a presentar. Además, ya es un poco tarde a estas alturas".

    Fidel K

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  3. Anónimo8.2.07

    la novela de Ildefonso es honesta no por las razones que das sino porque refleja cómo es él, lo que cree, y también su valor como escritor y como ser humano.

    Sandra

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  4. Anónimo8.2.07

    ¿Qué tiene que ver la honestidad y los valores humanos del autor con la estructura narrativa mal estructurada de Hotel Lima? Nadie duda de su integridad. Ese no es el punto.

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  5. Anónimo8.2.07

    tu novela, Víctor, es mala por razones distintas a las que le endilgas a Hotel Lima. Su estructura es previsible y los personajes faltan desarrollar.

    D

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  6. Fidel, no estoy seguro si tenga que ver algo con el post lo que dice Lauer.
    En cuanto a Sandra, pues mi novela puede ser todo lo pésima que tu mala onda quiera, pero eso no tiene nada que ver con el post. Ella no está en discusión.

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  7. perspi8.2.07

    Coral espero que no lo tomes a mal pero puedes señalar en dónde han sido publicados los cuentos que componen la novela de Ildefonso.

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  8. Anónimo8.2.07

    no entiendo por qué tienen que ser tan severas tus críticas con Miguel.

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  9. "Estructura narrativa mal estructurada", uhmmm, ya.

    Los cuentos de la novela son "historia de amor y de caníbales", con el que ganó una mención hace unos años en el concurso de Caretas, y que pueden ver publicado en Zona de noticias y www.enfocarte.com; y "La chica más fea del mundo", publicado en la revista Mesa Redonda en octubre del año pasado. Y en Zona de Noticias.

    No entiendo por qué mis críticas al libro de Miguel tendrían que ser distintas a las que hago a los demás escritores.
    Creo que vivimos en un medio ultracomplaciente, donde la crítica no dice todo lo que puede y debe decir debido a ciertas taras como el amiguismo, el miedo a la confrontación y el dejarse llevar por valores extraliterarios como cuán buena gente es el escritor, si tiene muchos amigos en medios, si conoce a los escritores consagados, si puede "responder" a lo dicho, y un penoso etcétera.

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  10. Anónimo8.2.07

    compré la novela de Ildefonso y la leí. Me dio la impresión de haber sido armada al apuro. Muchos cabos sueltos y cosas metidas a la fuerza.

    Héctor

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  11. Releo lo escrito y encuentro algo màs que decir: Ildefonso no ha escrito el libro pensando en el vulgo ni en el César; lo ha escrito pensando en sí mismo, y acaso en Humareda, como proceden los creadores.

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  12. Anónimo8.2.07

    entiendo que lo que has querido decir es que a Hotel Lima si se lo ve dentro del género de novela, tiene mucho que perder. En cambio, si se lo ve como un libro en homenaje, con vuelo poético, gana mucho más.

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  13. El problema de Ildelfonso siempre ha sido el estructurar un libro, en esta caso el fallo le sucede en la novela.Siempre se lo he recarcado.Pero su dominio del lenguaje y su sentido homenaje a Humareda es sincero.

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  14. Anónimo13.2.07

    Si el homenaje es lo que más importa, entonces por qué Ildefonso no le dejó una corona de flores a Humareda y se acabó el problema, en vez de estar escribiendo algo bastante fofo y empaquetado en formato libro con calzador.

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