9.2.07


Método


Sentarme a la máquina durante las horas más frescas y propicias del día, entre las seis y las nueve de la mañana, es un delicado placer para mí. La maldición de la página en blanco, desde hace meses, casi nunca me pulsa: tengo varias alternativas de escritura abiertas.

Puedo avanzar con el largo ensayo sobre cuatro novelas peruanas últimas (Al final de la calle, El príncipe de los caimanes, Rosa Cuchillo y El viaje interior), o perderme y encontrarme en el laberíntico novelón que apenas he empezado a escribir. También puedo pasar a Word los poemas que voy escribiendo a mano, corrigiéndolos un poco en ese proceso, o darle por fin el remate deseado a ese par de cuentos que, rengos pero enhiestos, esperan en su archivo que los haga andar (ojalá) o que los arroje para siempre al tacho virtual.

En el peor de los casos, cuando el humor no es el mejor o Calíope* se muestra esquiva, alimento los archivos más pesados de mi máquina, aquellos que guardan mis diarios personales, los que finalmente expresarán mi más profundo sentir y el concepto del tiempo que me ha tocado vivir.

La página en blanco, esa maravillosa ficción mallarmeana, aunque no la más importante, se ha difuminado por ahora en mi horizonte creativo. En gran parte lo debo a esta multiplicidad de vías de creación –pues para mí como para Lezama todo género bien asumido es creativo-, pero también a cierta dosis de pragmatismo necesaria.

No caeré en la vulgaridad de un amigo, más observador crudo que poeta sutil, quien dice que lo de la página en blanco es asunto de torremarfileños y ociosos disfrazados. Yo mismo publiqué alguna vez un rollo largo sobre el silencio, pulsado por esa maldición recrudecente (digan qué tal el neologismo) de la cual ahora me siento amnistiado. Me ha dejado tranquilo y apacible por el momento; pero es seguro que regresará.
*Musa de la poesía lírica.
(ilustración de Cassandra)

8 comentarios:

  1. Anónimo9.2.07

    coral, me gusta más el estilo que le has dado al blog en las últimas semanas, más reflexión más escritura y menos chisme.

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  2. polar10.2.07

    ese ensayo, de qué se trata. Son novelas muy distintas.

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  3. Chismes, lo que se llama chismes, nuna he posteado. Pero es cierto, ya me cansé de seguirle la pista a todas las noticias literarias y publicaciones. Por ahora.

    El ensayo es sobre la representación de las regiones del país en la novela última. El viaje interior va por una región interior o imaginaria, como ya expliqué hace unos días.

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  4. LuchinG10.2.07

    Formas creativas para evitar el síndrome de la página en blanco:
    - Preséntale tu novia al más gilero de tus amigos.
    - Engulle 6 ó 7 hamburguesas de 2 lucas, con todas las salsas, y regístrate de inmediato en el pabellón de deshauciados del hospital más cercano.
    - Sal del closet, pero vestido de Freddy Krugger, y clamando a viva voz por sangre. Que dicho closet sea el de la pareja de ancianos que vive al lado.
    - Ve a la próxima presentación del último libro de Vargas Llosa y pídele a Marito que te autografíe "Cien años de soledad". Si por cosas de la edad lo hace sin darse cuenta, le palmeas la espalda y le dices "¡Gracias, Gabo!".

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  5. Willy Gomez tambièn escribe a esa horas.Yo mas bien toda mi parte creativa la desarollo en la madrugada escribiendo hasta las 7 de la mañana muchas veces.De alli no me despierto hasta la hora de almorzar.

    Enhorabuena por este periodo de reflexiòn en tu blog.

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  6. Anónimo10.2.07

    esos que se quejan de la torre de marfil. siempre son de los que habla Calderón Fajardo, los que son más sociólogos que escritores.

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  7. Anónimo11.2.07

    ¿Quién controla la calidad de lo que se escribe?

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  8. pepeto11.2.07

    o sea, lo más creativo de zelada es roncar de madrugada...

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