15.2.07


Tres de los últimos

Posteo ahora una serie de tres entrevistas a tres narradores peruanos últimos realizada por una página chilena de literatura (www.clogersconcepcion.blogspot.com). Aquí se afirma que Dante Castro, Oscar Malca y Javier Arévalo son de los mejores escritores de los noventa en el país. Vaya como muestra de cómo perciben a los narradores peruanos en el extranjero.



Eran finales de los años noventa, estas entrevistas fueron realizadas como parte de un proyecto del colectivo "no future", la revista Galera, y el club voltaire, se hicieron en una misma época para ser públicadas en una revista de literatura que jamás vió la luz, y allí se quedarón olvidadas. Dante, Javier y Oscar, eran en esos momentos, y creo que en el balance lo siguen siendo, tres de las voces más interesantes de la narrativa peruana de los noventa, la idea de las entrevistas tenía como punto de conexión explorar un poco en sus proyectos narrativos, saber un poco porque eran los escritores en los que se estaban convirtiendo...
han pasado casí diez años desde aquellas conversaciones fugaces....sin embargo de un modo u otro ellos son nombres que en el tiempo han persistido como referencias constantes, sus proyectos narrativos, de distinto signo, han tenido diversas suertes, y con la distancia, quizás sea más fácil pensar en los libros que nos legaron, en los que podrán escribir, sin importar quizás más nada que la aventura de escribir....
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DANTE CASTRO
Cuándo nace Dante Castro escritor?
Antes no soñaba con ser escritor, me creía sin cualidades para ser escritor, creía que era un campo al que podían acceder sólo personas que tuvieran cualidades innatas. Sin embargo desde pequeño escribía algunas cositas. Paulatinamente conforme fui escribiendo algunas cosas; vivencias personales, éstas encajaron en lo que podría llamarse cuento; y algunas personas que eran amigas mías que ya estaban dedicadas a escribir me dijeron era posible publicarme. Era una etapa en la cual yo no pensaba llegar a los 30 años. Pensaba que con mucha suerte podría llegar a los 30 si no moría a los 29. Y publiqué el primer libro: otorongo y otros cuentos el año 86, y en 4 meses se agotó la edición de 1000 ejemplares. Porque en ese libro se publicó el primer cuento sobre la violencia en el Perú.

Qué te preocupaba en esos días, ¿las ventas o acceder al sistema literario?

No tenía ninguna ambición en ese tiempo. Estaba más dedicado a otras labores, ala política, era dirigente estudiantil en dos universidades al mismo tiempo: San marcos y la Católica, y no me quedaba tiempo para pensar como el resto de gente que hace literatura.
Ahora, en éste momento de tu vida cómo evalúas el ser escritor, ¿qué es un escritor?
Es una persona que escribe obras literarias, nada más. Sólo te puedes identificar como escritor frente a la obra, fuera de la obra que no intenten comportamientos amanerados, extraliterarios, la única responsabilidad que tiene el escritor es la obra. Te puedes sentir escritor frente a la computadora, fuera de eso es un ciudadano más que tiene que pagar las cuentas de agua, luz y teléfono; que tiene que mantener a sus hijos; trabajar.

¿Y qué implicaron los premios?, el Casa por ejemplo ¿Qué significó?

Primero llegó el Copé con “Nakay Pacha”, discutido segundo lugar, problemas con jurados que no estaban conformes. Luego llegó el Inca Garcilazo de la Vega casi el mismo año. Entonces eso de alguna manera te impacta te hace pensar y racionalizar lo que uno esta haciendo y si te conviene o no te conviene seguir publicando. Sin embargo nunca fue mi dedicación exclusiva en esos momentos. Después viene el segundo libro Parte de Combate, que incluía los cuentos premiados. Ese mismo año publique una plaqueta de poesía que ahora las considero abominables, no sirvo como poeta, el mismo año escribo el libro del Casa de las Américas.
¿Cómo te ubicas dentro de la tradición literaria peruana?

Tomás Escajadillo me ha ubicado dentro del neoindigenismo
¿Pero tú ?...

Otros críticos me han identificado dentro del nativismo por el problema de los cuentos de la selva. Me ubico como un narrador rural. No es solamente la selva, ni el problema de la violencia, no es solamente la literatura andina, es también el contenido rural, el contenido social de mi narrativa.

¿Cuáles son tus actuales proyectos?

En estas próximas semanas voy a publicar un libro que se titula Cuando hablan los muertos.
¿Cuál es su temática?

Principalmente el fabulario popular andino, selvático y costeño. Básicamente las creencias de la vida en el más allá. Aquellos cuentos que tu escuchas en el camino en la carretera, en algúnb tambo donde te hubiera detenido la lluvia.

Has dejado entonces la violencia como tema

No. El cuento que da título al libro es un cuento sobre la violencia: “Cuando hablan los muertos”. Pero tiene contenido metafísico, parte del fabulario popular que se puede rescatar del pueblo Ashaninka...La violencia siempre es significativa para sacar a luz otras cosas que se pudieran sacar por otros medios. La violencia no es objetivo de la literatura, sólo es un justificativo para revitalizar al mundo andino: ayacucho, Apurimac, Huancavelica; del cual no se narraba nada desde Arguedas.
(Dante reflexiona en voz alta sobre el ejercicio literario de modo profesional, dice algo sobre la “caducidad del escritor a tiempo completo”)

Quizá sea válido hablar de caducidad en un medio como el latinoamericano, pero en otros ámbitos, un escritor puede encontrar los recursos necesarios...

El producto literario como mercancia ha empezado a perder el terreno que justificaba un escritor a tiempo completo. La literatura ahora esta compitiendo con los video games, el vhs, la t.v. por cable, el internet como medios de comunicación. Dentro de esa competencia el escritor se constriñe a las necesidades del mercado. En este momento los escritores que intentan demostrar que todavía se persiste en el escritor a tiempo completo, por lo menos en américa latina, estan en la marginalidad económica. Si no se produce un producto de consumo masivo
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JAVIER AREVALO

¿Cómo te hiciste escritor y por qué?

A los 14 años lo decidí, voy a ser escritor, de hecho ya era escritor en el colegio. Pero la claridad la tuve a esa edad. Un día viajé a Pucallpa con unos amigos, de regreso me metí en mi cuarto y comenzé a contar, pero no el viaje. El viaje había sido extraordinario, oscuro, negro. Teníamos 14 años y habíamos estado libres dos semanas, como en el señor de las moscas . Pero yo no contaba la historia que había ocurrido: Prostitutas, vivir solo, eso no me interesaba. Me inventé una estupidez: estabamos caminando y nos acostábamos a dormir en la selva. No había estado en la selva sino en la ciudad (Pucallpa), pero me inventé un paseo a la selva, que me echaba, y era el típico relato de Mister Magoo que se duerme y después se mete en una aventura, luego despierta y todo lo que ha contado ha sido un sueño. Cuando comencé a escribir eso, que no lo terminé, me di cuenta que escribir era lo que iba a hacer toda la vida.

Cuando escribes un relato ¿en que te preocupas?, en el diseño de los personajes, escenarios...

Todo lo que he hecho hasta ahora ha sido una exploración siempre. No creo haya ocurrido algo que este establecido. Yo agradezco mucho al azar que me haya permitido publicar cada uno de los libros que he hecho.

¿Qué buscabas con instrucciones para atrapar un ángel?

Instrucciones para atrapar un ángel fue siempre una metáfora del dolor que produce el deseo. Esa es la convicción que yo tenía cuando comencé a escribirlo. Pero no sé que más pueda significar.

¿Escribes pensando en algún público objetivo que va a recepcionar el texto?

Tengo una exploración personal desde ya hace 15 años. Frente a eso hay solamente una persona que es quien lee el texto cuando tu corriges, que soy yo. No pienso en absolutamente nadie más.
¿Cuál ha sido tu principal obstáculo para ser escritor?

Para todo el mundo la plata. Borges decía que si volviese a vivir le gustaría tener más problemas reales que ficticios. Yo como Borges siento que, aunque tengo problemas reales, todo lo que he hecho ha sido consecuencia de los problemas ficticios que tengo; que se parece seguramente a eso que Vargas Llosa llama “demonios” . Pero que en mi caso no son tan concretos como los que el tiene. En lo que si le creo a Vargas Llosa, es esa idea que el arte se construye sobre una gran mentira. Yo me siento un perfecto constructor de mentiras. Pero que a través de esas mentiras estoy enmascarando de alguna manera una de las caras de la verdad.

Pongamos la pregunta en este sentido: Los textos son una respuesta y parte de un gran intertexto; siendo así ¿ A qué textos has respondido con tus libros?

Ricardo González Vigil hizo una lista extensa y rigurosa de las referencias de Nocturno de Ron y Gatos. Incluso inventó nuevas referencias...Un libro nace de otro libro, un cuadro nace de otro cuadro. Umberto Eco decía que para entender un libro uno tenía que poseer la biblioteca del autor y su biografía. Lo cuales absolutamente imposible. Mi biblioteca está allí, en mi memoria; y allí esta desde Kashuo Ishiguro hasta Italo Calvino; mi amiga Claudia Pacheco que escribe poemas o Milán Kundera, Joyce, Faulkner, Capote, Hemingway, Fuguet...
¿Cortázar?

Esta Cortázar por supuesto. Nocturno de Ron y Gatos es un homenaje a Cortázar. La Maga de Nocturno... está en Cortázar. Pero también el principio de la novela es un homenaje a Chandler “El asunto consistía en hallar una media”. Esa es una frase de Chandler cuando decía “El asunto consistía en hallar una rubia”. La referencia esta allí.
¿Qué es para ti la novela?
La novela es un espacio de exploración, de búsqueda, de confrontación con uno mismo, de aprendizaje; allí no hay parámetros. No hay forma de definir que es lo que debe hacerse.
¿Cuál es tu idea del escritor?

Hay un momento en que existe el escritor, existe el artista, y es cuando esta creando. Es el momento más glorioso, más maravilloso, te da sentido de v ida. Cuando estoy sentado frente a la computadora, cuando se termina el libro. Sientes que tiene vida propia, se convierte en libro, un producto de mercado, la novela se convierte en mercancía. Ahí el escritor se convierte en escritor profesional. El artista adquiere otras tareas, que sino te interesa no las asumes, que es moverse son la prensa, toda la vida pública. La literatura vuelve a existir cuando una chica en un ómnibus lee el libro y lo reinventa. Para mi toda mi vida pasará frente a esa computadora (extiende la mano y señala una moderna máquina) escribiendo siempre y cuando tenga algo que signifique mucho más que el silencio.

¿Qué opinión te merecer la denominada literatura light?

Lo que pasa es que al final del milenio hay una confrontación de sensibilidades. La idea del escritor pararrayos, del escritor iluminado se ha trabajado durante muchísimo tiempo. A final del milenio hay una nueva sensibilidad que reacciona frente a esa presión para que el escritor deba representar a voz de los que no hablan.
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OSCAR MALCA

¿Cuánto ha variado tu idea de la literatura desde aquella época en que publicabas poemas como “autoelegía dudosa” en SIC hasta ahora?

Un huevo, ha variado un huevo, por una sencilla razón: en esa época, más que poeta, yo era un sujeto templado de un poeta. Claro, puede que algunos de mis poemas pasaran piola entonces, perro deben ser muy pocos, creo que la mayoría son francamente olvidables. Todo lo que me interesaba de la literatura se circunscribía a los efectos que mis escritos pudieran causar en el perímetro físico y espiritual de una sola persona, mi hembra
¿En qué momento te asumes como escritor?
en serio , aproximadamente a los 27 años, cuando me convencí de que carecía de la disciplina necesaria para dedicarme a la música y de la paciencia para el trabajo colectivo que exigía la creación cinematográfica. Boté ideas y guiones de películas a la basura, destruí algunos intentos de canciones punkekes y comencé a trabajar con la palabra escrita, a experimentar con los géneros y a leer más sistemáticamente, en relación a mis necesidades e intereses expresivos.
En 1990 publicaste en la revista Debate un adelanto de tu novela, con el título Último paradero, qué sucedió de allí hasta su publicación? ¿cuál es la prehistoria de tu texto?
Cuando publiqué ese fragmento en Debate había dado por concluida la novela, sin que el conjunto me pareciera mínimamente bueno. Pensaba que era lo único rescatable de las casi 300 páginas que había llenado con una historia medio descachalandrada. Ese había sido mi Último paradero antes de archivar semejante papelería. Decidí emprender otro proyecto narrativo y dedicarme a mi trabajo periodístico . Dos años después, un amigo encontró el manuscrito y casi me lo arranchó de las manos. Luego de soplárselo en unos días, me convenció de que haciéndole dos o tres recortes por aquí y uno que otro arreglo por allá, el mamotreto quedaba publicable.
Le hice caso, no sólo porque me convenció, sino porque ya antes había aparecido también un tipo interesado en pagarme para que concluyera el libro, pues quería trabajar un guión de cine a partir de él. Así, terminé por meter mi manuscrito en una mochila, cargué con mi lap-top y me largué a la casa de unos patas en Huayoccari, en el Valle Sagrado del Cusco. Me quedé alrededor de mes y medio por ahí, dedicado completamente al libro. Finalmente, regresé a lima con un texto que tenía la mitad de páginas que el original y una forma algo rara. Por suerte a mi editor le gustó y no se hizo problemas para publicarlo. El resto es historia.

¿Cómo diseñaste el personaje M? ¿Es una respuesta a los textos de Kafka, a los universos cerrados donde los personajes se disuelven, les suceden cosas que ellos no pueden explicarse y terminan siendo representado con una letra?

Te contesto con Trespatines, inmortal por encima de cualquiera: -¿Tú estabas ahí, chico?
Tú lo has dicho, Kafka, pero también el cine expresionista alemán (Dr. Mabuse, El Vampiro de Dusseldorf),los cuadros de Edward Hopper, el punk inglés, el muralismo mexicano, el teatro de Beckett, los relatos de Chejov, las series televisivas de Steven Bocho, la poesía de Vallejo, Moro y Blanca Varela: en el trabajo de estos autores se desliza siempre un contrapunto, sordamente devastador, entre el individuo y la ciudad, entre el silencio interior y el bullicio exterior, entre el desarraigo espiritual y la euforia de las multitudes, entre la desadaptación mental y la desintegración social, entre la amargura pasiva y la psicosis activa, entre la ilusión de muchos y la desesperanza de algunos , entre la luz y la sombra.

La fragmentación como signo de tu narrativa ¿es una opción estilística, un accidente o representa alguna elaboración de tu idea de la novela?

La fragmentación es el signo, no sólo de mi narrativa, sino de mi vida y de mi trabajo literario. La fragmentación es el signo de la época que me ha tocado vivir, una fragmentación que con frecuencia amenaza convertirse en desgarro descuartizador. La fragmentación es una manera de aprehender una realidad que me transforma, desterritorializa y desdobla a una velocidad que, ciertamente, ninguna “novela total” puede ni podrá pescar jamás. La conciencia de la fragmentación es lo que permite alcanzar la única profundidad posible es esta era: la del instante.

¿Cuál fue la mayor dificultad que encontraste para desarrollarte como escritor?

En una primera época, la pésima formación que recibí en años escolares. como tampoco tuve una mínima biblioteca familiar, tardé muchísimo en descubrir la literatura como una posibilidad vital, como un oficio.
En otra época, la indisciplina y mi afición por los trips (físicos y mentales) estuvieron a punto de acabar con mi vida y mi búsqueda de lugar en el mundo. Eso también dificultó la continuidad de mi trabajo.
Finalmente , el hecho de verme obligado a asumir algunos desastres económicos de mi familia ha impedido -de hecho impide- que pueda dedicarme a la literatura con mínima regularidad. Aún así escribo en la medida que me es posible. En todo caso, la carrera literaria es lo que menos me interesa. A la larga, voy a ser autor de muy pocos libros, sólo de aquellos que verdaderamente necesite escribir y tengan algo meridianamente valioso que comunicar.

¿Escribes para un público en especial ¿piensas mucho en la recepción que van a tener tus textos?

Pienso que escribo exclusivamente para personas más o menos como yo. Que me disculpen los académicos, los profesores y escritores profesionales, pero en el resto, me cago olímpicamente. No pretendo ser masivo ni inmortal, ni mucho menos vanguardista. Por eso es que mi principal objetivo es la transparencia, la claridad expresiva.

¿Trabajas actualmente en algún proyecto literario? ¿cuáles son los temas que piensas abordar?
Tengo avanzada una novela, pero por distintas razones está paralizada desde hace 7 u 8 meses. Va ser, por desgracia, otra novela rara, tal vez más rara que la anterior, ojalá que no con las mismas deficiencias. Quién sabe cuándo pueda retomarla. Mientras tanto, trabajo en un libro de ensayos sobre las transformaciones en la cultura de masas y su relación con el arte y la literatura contemporánea. En épocas turbulentas, siempre prefiero leer -y en este caso, escribir- ensayos. También, aunque con distintos seudónimos, me dedico al periodismo, que alimenta mi obra literaria.
(Castro)

6 comentarios:

  1. Anónimo15.2.07

    cómo influye la formación familiar y colegial en lo que van a ser los adultos, sobre todo si se van a dedicar a escribir.

    Carlos Cárdenas

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  2. Anónimo15.2.07

    Borges decía que si volviese a vivir le gustaría tener más problemas reales que ficticios.

    ¿En verdad dijo eso Borges, o está aludiendo al poema ese que al final resultó que no era de él?

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  3. Anónimo15.2.07

    Estas palabras reflejan lo que sentimos muchos: "La fragmentación es el signo, no sólo de mi narrativa, sino de mi vida y de mi trabajo literario. La fragmentación es el signo de la época que me ha tocado vivir, una fragmentación que con frecuencia amenaza convertirse en desgarro descuartizador. La fragmentación es una manera de aprehender una realidad que me transforma, desterritorializa y desdobla a una velocidad que, ciertamente, ninguna “novela total” puede ni podrá pescar jamás. La conciencia de la fragmentación es lo que permite alcanzar la única profundidad posible es esta era: la del instante."

    Fidel K

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  4. Anónimo15.2.07

    es gracioso ver cómo el entrevistador quiere meter en una casilla a la literatura de Dante Castro pero este siempre se le escapa. Toda crítica es reductora.

    X

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  5. Anónimo15.2.07

    Arévalo dice que en la novela no hay parámetros, no hay forma de decir si una novela es buena o mala. Eso niega lo que tú propones.

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