21.2.07


Una conversa con Alonso Cueto

Reencontrarme con el escritor luego de unos meses ha sido, como siempre, una experiencia estimulante. Nos sentamos a una mesa en el Haití y pedimos sendas aguas minerales con gas. Alonso me cuenta que le acaba de llegar de China su ejemplar de La hora azul traducida al idioma de Tu Fu. También que su estadía en Cartagena de Indias para el Hay Festival fue muy fructífera. Mientras bebemos las aguas pienso que el calor veraniego no favorece las conversas –son las tres de la tarde.

Alonso me dice que leía antes con más frecuencia los principales blogs literarios, pero que últimamente ha dejado de hacerlo así. Convenimos en que Notas Moleskine debería reactivarse, y en que Puente Aéreo es tal vez el mejor de entre los peruanos, por la variedad de temas que trata. ¿Por qué te has alejado de la blogósfera? “Lamentablemente hay muchas peleas en los blogs”, agrega. Asiento.

Me pregunta sobre LdL. Le digo lo que ha comenzado a pasar: que lo estoy convirtiendo en un blog más personal, que refleje preocupaciones más íntimas. “No quiero depender de las noticias de El País, ABC, Perú 21, La República y El Comercio –le digo-. Soy capaz de producir contenidos propios, probar con traducciones, postear menos pero mejor, no apoyarme en las muletas del paste and copy y el volteado de noticias”. No es necesario que agregue un nombre. Alonso parece comprender perfecto.

Inquiere si estoy escribiendo, si tengo novia, en qué trabajo. Le respondo. Recordamos brevemente los tiempos de El Dominical. Se acuerda de una novela que, en una lejana primera versión, le di a leer. Conversamos un buen rato sobre librerías y libros. Coincidimos en que el consumo de novelas se ha incrementado en el Perú.
Nos paramos de la mesa y caminamos un poco por un Miraflores ajetreado. Su hijo mayor está estudiando flauta en Dusseldorf, me confiesa. “Es carísimo, pero él está contento”. Intenta comprarme en Ibero su propio libro recién reeditado por Planeta, El vuelo de la ceniza. Me rehúso cortésmente. “Yo lo consigo por mi cuenta”.

En pleno Larco, me despido de Alonso con un abrazo. Antes de irse con ese paso cansino característico, me dice que está adaptando una novela de Henry James a la radio, y que este mes termina de escribir esa nueva novela de la que ya me había hablado hace un año y medio. “¿Voy después a postear todos los días refritos?”. Alonso se quita: un creador dedicado a la creación.

(Cueto)

5 comentarios:

  1. Anónimo21.2.07

    me gusta el artículo pero me parece que hay un error. Sendos no signifca grandes significa uno para cada uno.

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  2. Sendos está utilizado en el texto como "uno para cada uno". No podría decirlo en el sentido errado de "grandes" -como acabo de leer en un suplemento sabatino- aun cuando ignorara el significado de la palabra, pues el agua mineral no se vende en botellas grandes y chicas, como las gaseosas.

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  3. Coral: a esto yo lo llamo una crónica muy bien hecha, evocadora, bien escrita. Un retrato de cuerpo entero de Cueto (me acabo de leer Grandes miradas y La hora azul), y de paso, de ti mismo. Métete al blog de este seguro servidor chileno, hay una cosa interesante (creo) sobre poesía peruana, más específicamente Vallejo. CGO

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  4. Anónimo22.2.07

    Coral: por qué escribes comentarios con seudónimo?

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  5. ¿Baudelaire 3 es mi seudónimo y yo manejo ese blog. entonces? No seas "hablador".

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