6.3.07


Baudelaire: ¿irritado contra la vida entera?

Cuando tenía unos trece años leí por primera vez Las flores del mal completo, en una traducción de Eduardo Marquina que abundaba en vocablos rebuscados y expresiones adocenadas. Me pareció lo máximo entonces, porque no había otra alternativa completa para leer, porque el espíritu de Baudelaire vencía los obstáculos (numerosos y temibles) que la lengua modernista de Marquina había impuesto, y porque en ese tiempo no me cuidaba de traducciones y ediciones.

Años después encontré la traducción en rima de Nydia Lamarque publicada por editorial Losada (Argentina). En su prólogo, la traductora destroza merecidamente la traducción de Marquina, por incompleta (faltan los famosos seis poemas condenados), defectuosa (baste solo un ejemplo: Marquina traduce “les pales Boucher -un pintor de la época-" por “los bouquets de color desmayado” ) e infiel (Marquina, al basarse en la edición de 1869 de Calmann-Lévy, reproduce todos los errores, algunos de ellos francamente sublevantes, de aquella edición en su traducción).

Pero hay errores que pueden aportar. El más llamativo de la edición de Calmann-Lévy, todavía reproducido en una edición de principios del veinte, que tengo en mi poder, es el siguiente:

Pluviôse, irrité contre la vie entière

Y debería decir:

Pluviôse, irrité contre la ville entière

Todo esto ha estado dormido en mi memoria durante años, hasta que a fines del 2006 llegó a mis manos una edición primorosa de las Oeuvres completes de Baudelaire, publicada por la imprenta Lemerre (circa 1920). Compré el libro en un remate principalmente por la preciosa tipografía que tiene, pero también por el legible prefacio de Camille Vergniol.

Pues bien, en esta edición primorosa, así como en otras ediciones de fines del diecinueve y principios del veinte, también se repite el error de la edición de Calmann-Lévy. Esto me llevó a pensar si no sería muy osado asumir el error como una suerte de enmienda colectiva –seguro que única- a la poesía de Baudelaire.

En términos de métrica, el poema no se afectaría en lo absoluto, pues ville y vie son ambas monosilábicas, y tienen además la misma vocal. En términos semánticos me parece que el poema saldría ganando, pues el estar irritado “contra la vida entera” sería un énfasis maldito que no se condeciría con el espíritu baudeleriano, como se sabe tan solitario y apartado del sentido común de las muchedumbres.

Quien en el poema está “pluvioso, irritado” es un “frío tenebroso”; es decir, un fenómeno natural que dentro de la lengua metafórica de Baudelaire toma personalidad y enrumba su odio contra la ciudad entera. ¿Qué se pierde con que su inquina se dirija “contra la vida entera”? Tal vez la presencia, emergente a fines del siglo diecinueve, de la ciudad (ville) en la poesía (ahora recuerdo los versos de Verlaine, “Il pleure dans mon coeur/ comme il pleut sur la ville”). Pero se podrían ganar otras cosas...

Si van a leer el libro de Baudelaire en castellano, recomiendo la versión de Lamarque, que está hecha con inteligencia y conciencia de sus límites. Aunque algunas veces exagere su fidelidad a la forma original, como cuando traduce estos dos versos de “La muerte de los pobres”:

C'est un Ange qui tient dans ses doigts magnétiques,
Le sommeil et le don des rêves extatiques

de la siguiente manera, solo para conservar la rima del francés:

Es un ángel que tiene en sus dedos magnéticos,
El descanso y el don de los sueños proféticos


Muy poco hubiera perdido formalmente el poema si se hubiera dejado la traducción literal al final del segundo verso: “sueños extáticos”. Como suele suceder con los grandes poetas, una neurótica fidelidad al original aleja la traducción del sentido primigenio.

(Extraordinaria foto del maestro del “nuevo estremecimiento”. Un ensayo interesante sobre Baudelaire y Houellebecq, aquí)

2 comentarios:

  1. Anónimo8.3.07

    La traducción de Marquina es de 1905 y tiene como modelo la estética modernista, que deriva directamente de la retórica simbolista que, como se sabe, inauguró el propio Baudelaire. En este sentido es de lo más fiel imaginable. Puede que tenga errores, pero eso se perdona, creo, en las aproximaciones pioneras. Además, las traducciones son versiones, y son siempre mejorables, y pueden hasta tener fecha de caducidad. A mí me gusta la versión de Marquina, y poemas clave como "El albatros" o "Una carroña" se leen muy bien, como textos originales.

    La versión de Marquina fue muy popular, yo tengo dos ediciones argentinas de los años cuarenta. Pero recientemente ha sido reeditada por Pre-Textos, en texto íntegro y bilingüe, con un prólogo elogioso de José María Álvarez, para mí el mejor traductor de Cavafis.

    Hay otras versiones de Baudelaire que también vale la pena revisar, como las del poeta Antonio Martínez Sarrión. Alguna vez le escuché decir a Marco Martos que tenía la intención de traducir "Las flores del mal", espero que el proyecto haya prosperado.

    A propósito, ¿cuáles son tus versiones favoritas de los "Poemas en prosa" y la obra crítica? Y, siguiendo con la curiosidad, en la línea de este interesante apunte, te sugeriría escribir una nota similar sobre la obra de Verlaine.

    Martín Rodríguez-Gaona

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  2. La versión de Marquina hoy todavía me emociona, pero sospecho que en parte se debe a los recuerdos de aquella primera lectura. Tengo la edición de Pre-textos y es impecable en todo, como tú dices, pero sigo pensando que la de Lamarque conserva mejor el ritmo baudeleriano (en la medida que esto sea posible) debido a su literalidad interna en el verso, y a la fidelidad en los acentos. Donde flaquea Lamarque es cuando busca a toda costa reproducir la rima.
    Acabo de comprar ayer una traducción de un grupo de cartas de Baudelaire publicadas en Argentina bajo el título de Correspondencia General. Me parece mejor la selección -en una onda puramente literaria- que la traducción, pero se deja leer.

    Me temo, Martín, que el riquísimo lenguaje baudeleriano dará siempre para intercambio de ideas y puntos de vista. ¿No es eso envidiable?

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