14.3.07


El elegante descenso a los infiernos de Ignacio Padilla

La gruta del Toscano (Alfaguara, 2006) debe de ser una suerte de punto de inflexión en la obra de este autor prolífico y talentoso, que junto con Jorge Volpi y otros narradores mexicanos dieran vida a ese movimiento literario llamado la Generación del Crack.

En esta novela el autor parece haber logrado un grado superlativo de la buena escritura, con todo lo positivo y discutible que puede tener ahora, luego de tanta agua bajo el puente, la frase “escribe bien”. Padilla no arriesga en la estructura, no muda puntos de vista o voz narrativa. Padilla ni siquiera interpola historias paralelas o subtemas consolidados. Se atiene natural y elegantemente a su gran capacidad narrativa, para centrarse en la historia de la conquista de una gruta dantesca en Nepal.

En ese camino construye a un personaje memorable: el sherpa Pasang Nuru, quien sirve de Virgilio en la aventura de descender círculo a círculo a través de la célebre Gruta del Toscano. El narrador se muestra muy seguro de su gran sentido del ritmo, de su sintaxis casi perfecta y del fluido ordenamiento de la información. Esto convierte a la novela en una aventura del lenguaje (correcto) también, pero plantea algunos puntos de duda interesantes.

El narrador, que participa de la historia digamos que en segundo plano, no refleja en su discurso el supuesto extremismo de la situación (el descenso a los infiernos). Todo está narrado de manera demasiado sólida y solvente como para inquietar al lector, para emocionarlo. Más si nos fijamos en detalles como que se utiliza un castellano RAEsco: se usa “enervar” en el sentido de debilitar, desanimar; se repiten vocablos como tendejón, cablegrama, Commedia (!), así, en italiano, que dan una imagen de demasiada elaboración para un relato de aventuras.

El recurso de la ironía es esporádico en la novela, pero bastante logrado en pasajes como este, cuando le presentan al sabio Pasang Nuru a una pareja de jóvenes americanos:

"No debían sumar entre ambos más de cuarenta años, ignoraban que eran ofensivamente hermosos y jamás disimularon el asombro que les provocaba el inglés antiguo e inmaculado del sherpa. La muchacha festejaba como un triunfo deportivo cada uno de los arcaísmos de su guía, que le parecían una encantadora muestra del anacrónico exotismo marroquí. El chico, por su parte, le hacía segunda declamando para ella los más innobles sonetos de una versión vaquera de Romeo y Julieta, aprendida seguramente en una escuela secundaria de irretenible nombre sioux". (pp 179)

La gruta del Toscano se configura entonces como una novela acabada, pulquérrima, de agradable y hasta provechosa lectura; pero a la cual le falta el sabor, el toque de pasión y urgencia que tiene todo texto que refleje una acción de la envergadura existencial de una expedición a las entrañas de la tierra. Sobre todo si pretende ser una metáfora de las realidades más profundas del ser humano. Recomendable, sí, pero insatisfactoria en parte. Un punto de inflexión había dicho. Un punto de reflexión también para el autor.
(Ignacio Padilla. Ver una reseña crítica del libro en Letras Libres)

3 comentarios:

  1. Anónimo15.3.07

    http://www.literaturas.com/v010/sec0701/libros_resenas/resena-05.html

    allí hay otra reseña sobre el libro de Padilla.

    Ink.

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  2. Anónimo15.3.07

    pues igual me leí bien toda la novela, me quedo con Amphitryon pero no está tan mal.

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  3. José Antonio15.3.07

    algo que me gusta de Padilla es que no se quedó con su primer libro como si fuera un laurel punk. siguío escribiendo y hoy es un escritor respetaod por todos a pesar de que esta ultima novela no ha tenido críticas muy favorables. Otros de su edad publicaron una novelita y simplemente tiraron la toalla para ponerse a escribir a destajo para diarios.

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