28.3.07


Una reseña sobre Lost City Radio

Noel Murray (chequeen aquí su lovely currículum) ha publicado en A. V. Club una reseña sobre la novela de Daniel Alarcón publicada en Harper Collins hace unas semanas. El reseñista empieza -con un tono didáctico insoportable- señalando un peligro en el hecho de utilizar, en arte, personajes reales que sufren, pues la “estetización del dolor” puede convertirse en un fin en sí mismo.

El tal Murray señala también –traduzco rápidamente a medida que leo- que la novela se ambienta en un vago futuro cercano, en una ciudad sudamericana sin nombre y devastada por la guerra. “Alarcón crea ecos intencionales de 1984 de George Orwell cuando describe cómo gobiernos en transición reordenan su propia historia día a día, y cuando despersonalizan a sus víctimas despojándolas de sus nombres y reduciéndolos a meros números”, escribe.

El reseñista cree que el estilo con que Alarcón ha emprendido la tarea de narrar una historia que califica de “fabulosa”, es simple y explicativo, con ciertos efectos que encuentra similares a los tracking-shots de Children of men, la película de Alfonso Cuarón. Sorprende que Murray se desespere porque “es difícil de saber cuánto de lo que Alarcón describe es completamente inventado, y cuánto refleja la realidad actual de la Sudamérica rural”. Para un buen lector esa es una preocupación por completo irrelevante.

La reseña cierra con una descripción asaz subjetiva de lo que sintió el reseñista hacia el final de la novela. Habla de una confusión causada por lo arriba señalado, pero la única que veo hasta el momento –aún no leo Lost City Radio- es aquella, demasiado frecuente, que emana de este supuesto: que la lectura del crítico puede coincidir plenamente con las lecturas de los demás lectores. Como si el reseñista pudiera sintonizar perfectamente la radio esquiva del gusto general. Vaya pretensión.

(Portada de la novela de Daniel Alarcón. Esperemos la lectura de alguien más dotado)

4 comentarios:

  1. Anónimo28.3.07

    Víctor: ayer tuve un sueño. En las gradas de Petroperú se peleaban a puño limpio Selenco Vega y Sergio Galarza, bajo la mirada atónita de una tercera: una chica desconocida cuyo nombre es Alina. Mas allá un blogger basura "hablador" lloraba desconsoladamente. ¿Qué crees que signifique?

    Fidel K.

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  2. Ja! Me sorprende tu comentario desenfocado, Fidel, tú sabes bien que aquí hay que atenerse al tema del post. Esperemos los resultados del Copé este jueves para saber cuán grande es tu capacidad profética.

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  3. Anónimo29.3.07

    Curioso encontrar en la novela de Alarcón esos guiños futuristas, cada vez más frecuentes en la narrativa actual. No me sorprendería saber que entre sus lecturas se encuentra la ciencia ficción, injustamente denostada en su momento.
    Incluso el sueño de Fidel K. parece contagiarse de este futurismo, de modo que no andaría tan apartado del tema de este comentario ;-)

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  4. Anónimo29.3.07

    el cuento de Galarza se llama MAPACHE


    Sabeloto

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