4.4.07


Juan Villoro y su primera traducción: Schnitzler

En 1985, el novelista, ensayista, académico, editor, cuentista y traductor mexicano Juan Villoro publicó en los Cuadernos de La Gaceta del FCE, un volumen de cuentos de Arthur Schnitzler, el hoy admirado narrador vienés que entonces era un casi total desconocido en castellano.

El libro se titula Engaños. Reúne cinco cuentos, todos con una temática que asedia las diversas formas en que las relaciones amorosas oscurecen, abruman el alma humana. El prólogo que escribió Villoro es ejemplar por su claridad, está escrito con un conocimiento profundo de la literatura alemana. Dice el autor de El testigo sobre el vienés que si la novela tradicional en lengua alemana del siglo veinte (digamos Mann, Krauss, Broch, Musil, Canetti) se caracterizó por un temple que él llamaría “pasión razonada”, Schnitzler alarmaría a todos con su aparente frivolidad.

“Sus escenarios son el café, el balneario, el teatro; su tema central, obsesivo, el amor y su sombra, el engaño. Pocos autores han tratado con tal consistencia la geometría del amor”, nos dice Villoro. Y luego de resaltar la muy importante relación que tuvo el escritor con Sigmund Freud (el psicoanalista llegaría a decir que él descubrió por vía médica lo que su amigo escritor mediante la intuición: el inconsciente), señala que “la Viena de Schnitzler es más bien la del Hotel Sacher y sus prodigiosos pasteles de chocolate, de las carreras de caballos y los picnics que ofrecen tantas oportunidades de conocer muchachas”.

Pero estos no son los únicos blasones del autor de La señorita Elsa. Afirma Villoro que al menos desde 1900 Schnitzler utilizaba, con claridad, la técnica del monólogo interior. Es decir que siguió a Dujardin (1888) en el uso de esta técnica, antes que el propio Joyce. El estudioso mexicano es más enfático:

“La puntuación de Schnitzler suele variar de un cuento a otro. En consecuencia me ha parecido importante respetar el ritmo de sus diálogos y monólogos interiores. Hay que agradecer a Joyce que se hable de stream of consciousness; de ser Schnitzler más famoso, tal vez hablaríamos de Bewusteisströmung”.

Muchas otras cosas son valorables en la narrativa de este escritor. Diré que el manejo de tramas definidas, sobre todo en un medio como el alemán, donde las novelas suelen ser metatramáticas. También la fina -aunque es cierto, más bien superficial- psicología de sus caracteres. Obvio, su capacidad evocativa o de sugerencia: no explica la caída de las monedas, simplemente deja que suenen (la figura es de Dostoievski, citada por Villoro).

En Lima, he conseguido los libros de Arthur Schnitzler en Acantilado, una editorial catalana de gran nivel, sobre todo en ensayo. Acá pueden hallar algo más sobre este leve genio vienés. Juan Villoro tiene también su página, aunque no hallarán el prólogo que acabo de comentar.
(Arthur Schnitzler)

3 comentarios:

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  2. no conozco a los directores de este proyecto "literaturame", pero agradezco que hayan tomado en cuenta mi post. Sobre todo si, como dicen, "el portal está canalizado por investigadores, filólogos, editores y demás personas relacionadas con el mundo de las letras". Saludos.

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