25.4.07

Putas asesinas de Roberto Bolaño

“Cuando te vayas de este mundo, lo dejarás tan feo y tan triste como cuando llegaste”. Esta máxima atribuida al filósofo alemán Arthur Schopenhauer, parece presidir todos los relatos que contiene uno de los libros más celebrados del escritor chileno Roberto Bolaño. Y no es para menos. Cada una de las treces historias incluidas exudan, desde distintos enfoques y temáticas, una visión desengañada y turbia de la existencia humana, que por fortuna el estilo(1) de Bolaño ha sabido mutar en cuentos de belleza y potencia intransigentes.

Daré para empezar un rasgo general de este volumen, para luego detenerme en algunos cuentos representativos. A contracorriente de lo que afirman, tajantemente, algunos, hay por cierto una secuencialidad en el ordenamiento de los relatos, pero este es más bien temático antes que de estilo. Nadie dudará si lee con atención el libro que los tres últimos cuentos (“Fotos”, “Carnet de Baile”, “Encuentro con Enrique Lihn”) están engarzados por la poesía, y es el último de los nombrados, el que cierra el libro, el más logrado por su carga de nostalgia y sinceridad (por primera vez aparece Bolaño como protagonista); una suerte de homenaje al vate mayor de Chile.

Otra serie, también evidente, es la conformada por “Últimos atardeceres en la tierra”, “Días de 1978” y “Vagabundo en Francia y Bélgica”. Pero no solo porque los personajes de estos relatos tengan por nombres a las letras “A” y “B”, tampoco solo porque rozan la temática política, sino porque el desencuentro, el desarraigo y la ambigüedad producto de una percepción incierta de lo real predominan:

“…algo que a B le parece contradictorio, ¿pero contradictorio por qué?, no lo sabe” (p. 88)

“y B la observa atravesar la sala semidesnuda o semivestida, y eso más los viejos libros del padre desaparecido le parecen una señal. ¿Una señal de qué? Lo ignora.” (p. 89)


Con frecuencia las cosas son y no son a la vez, nos quieren decir algo pero nos abandonan a nuestra soledad de siempre; lo que genera una sensación intensa de ambigüedad y extrañeza:

“unas máquinas que tal vez no son máquinas sino esculturas incomprensibles, el desfile de la humanidad doliente y riente hacia la nada” (p. 90)

“Vestía pobremente, aunque algo había en su ropa que no terminaba de cuajar, una cualidad movediza, como si la ropa estuviera diciendo algo incomprensible desde distintos sitios a la vez” (p. 180)

Los cuentos “Prefiguración de Lalo Cura” y “Putas asesinas” (que da título al conjunto) están emparentados a su vez. El primero es una historia porno sobre un actor llamado Pajarito Gómez y su peculiar vida. La segunda un poco veraz contrapunto entre una mujer asesina, presumiblemente prostituta o fanática, y un ¿futbolista? ¿barrista? que está amarrado y a su merced. El hombre solo puede responder de cuando en cuando, con reacciones corporales, a la larga perorata –demasiado culta para mi gusto (hasta cita a John Donne)- de la mujer(2).

Merece señalarse el recurrente uso de vocablos y expresiones que sugieren extrañamiento, irrealidad en todos los cuentos. "Surreal", "irreal" "extraño" "contradictorio", "incierto", "oscuridad informe", "paisaje extraterrestre", y otros, son puntos de apoyo sobre los cuales Bolaño erige sus parábolas que nada enseñan, sus torcidas y hermosas anécdotas.

Sueños asesinados

Antes que declarar cuál es el punto más alto de los cuentos que conforman Putas asesinas, me interesa dar pruebas de lo que afirmé en el inicio. Este es un libro de la desesperanza, del desencuentro, de la pérdida y de la no visión de una salida para el hombre. Algo propio de alguien que ha confiado mucho en sus semejantes cuando joven (ver “Días de 1978”), pero que ha visto finalmente que todo es vanidad, como reza el siempre actual Eclesiastés:

“La certidumbre de que te mueres y de que te mueres por nada, por estupideces, y de que tu vida, la vida que estás a punto de perder, es también una sucesión de estupideces, es nada. Y hasta la certidumbre carece de dignidad”. (p 178)

Lo anterior le dice un amigo al narrador en “Dentista”, mientras beben tequila en una fonda cualquiera. Pero es algo que pudieran pensar, sentir, gritar muchos de los personajes (migrantes, narcos, futbolistas, poetas, loosers, prostitutas, locos) de este libro a no dudar inquietante y profundamente demoledor. Y uno termina pensando si no tiene un mucho de verdad lo que dice Lalo Cura en la primera página del cuento respectivo: “A eso se reduce todo. Acercarse o alejarse del infierno”. La vida como una preparación para la muerte. Nada más schopenhaueriano que eso.

(1) El estudio de la frase bolañiana, clave para comprender ciertos mecanismos de su narrativa, lo trato en un estudio aún no terminado.

(2) El siguiente párrafo ha sido cuestionado por ciertos sectores feministas (me cuenta una amiga poeta): “Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir” (p 122-123). Más que misoginia atribuible al narrador (y por extensión equívoca, al autor), tenemos acá una visión autocrítica (llamémosla así por ahora) de la prostituta protagonista del cuento, sobre su propio género. Algo más común de lo que se piensa si uno conversa con estas personas y no las discrimina.


9 comentarios:

  1. Anónimo25.4.07

    "La vida como una preparación para la muerte". Nada más budista que esa frase, recuerdo un relato que contaba la visión,del mundo y de la muerte, prehispánica, en ella, la muerte era un hombre joven muy fuerte presa de una enfermedad espantosa, y éste tocaba un tambor, alrededor de él toda la humanidad estaba danzando, esperando su turno, danzando...

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  2. Es cierto. Las relaciones y deudas del pensamiento de Schopenhauer (y del llamado pesimismo en general) con el Budismo, han si bien estudiadas. De hecho en El mundo como voluntad y representación (1919) hay abundantes citas a filósofos hindúes.

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  3. Anónimo26.4.07

    No es el mejor libro de Bolaño. Es inferior a Los detectives salvajes peor no tan aburrido como 2666. De hecho me gusta m´as Llamadas telefonicas.-

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  4. Hola Coral.

    Se dijo que bolaños tenía otra opción y por eso su misoginia literaria. Schopenhauer decía ser misógino. Es cierto que Bolaños murio con sida...Siempre se esconde eso o la prensa lo pone como entredicho...

    Saludos

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  5. No sé de dónde saca "ivan" esas sandeces. Lo único que puede decirle es que el popular "se dice que" o "dicen que" ya fue bien examinado por Heidegger, y corresponde al mundo de las "habladurías", las imprecisiones que hacen que mucha gente se sienta mejor denigrando o creando inexistencias.
    No debemos caer en eso, aunque hay muchos bloggers, algunos desaparecidos y otros en plena actividad, que apelan a las habladurías para dañar a quienes consideran un peligro para ellos.

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  6. Anónimo26.4.07

    Sobre el pesimismo. En toda la obra de Bolaño hay rasgos de este tipo de pensamiento. Sobre eso de la misoginia creo que tendría más que ver con su excepticismo que con odio a las mujeres. Eso de que murió de sida es una estupidez simplemente. Todo el mundo sabe de qué murió. Más bien, sabes algo de una edición popular de 2666?

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  7. Anónimo27.4.07

    Coral por que no dejas abiertos los comentarios en el post de Watanabe, recordemos al maestro!!!

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  8. Anónimo27.4.07

    Ha muerto José!! Te acuerdas cuando fuimos a su casa a visitarlo????

    R.

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  9. "A eso se reduce todo. Acercarse o alejarse del infierno”, ésta es la frase que te decide como ser humano.

    La vida está llena de extrañezas, el mundo es así, ¿por qué no escribir igual?. Las putas son unas falsas, necesarias pero no hay nada de misoginia en verlas como lo que son, unas vendedoras de carne, o de "sueños".

    Saludos.

    MARIO

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